martes, 21 de octubre de 2008

La Franquicia


Por: Macky Arenas - La apología del delito es la gran franquicia del régimen. Desde el momento en que el entonces candidato se subió látigo en mano a una tarima, y al tiempo que la golpeaba como un gorila en celo prometía freir en aceite las cabezas adecas, no ha dejado de hacer apología del delito. Presentaba el crimen como una reivindicación válida. Sin mencionar el momento en que justificó el robo “por necesidad”, hemos perdido la cuenta de las ocasiones en que el señor ha incitado a delinquir. Recuperar esa cuenta es fácil: basta un seguimiento a la prensa que todo lo ha recogido en estos largos y ardientes años de alboroto chavista para desempolvar, una a una, las invitaciones al delito, la impunidad gracias a la complicidad presidencial y la mayor de las incitaciones al crimen, cual es mantener en las cárceles y el exilio a los inocentes y en el gobierno a los culpables.El “caballero Gouveia”, los pistoleros de Puente Llaguno, los paseítos en jeep con el sanguinario Sadam Hussein, el amor por Fidel Castro, la zalamería con un asesino como el Ché Guevara, la estatua a Marulanda, son sólo algunos ejemplos de la apología del delito atrincherada en Miraflores.Esa es la más grave de las incitaciones a delinquir, castigar al justo y encumbrar al delincuente. Y sólo la puede practicar el gobierno. Es el sello de marca de este período, hoy y para siempre. Que el Presidente tire al pajón la Constitución y las leyes cada vez que se le antoja, de manera pública, notoria y desafiante, lo convierte en un usurpador del poder en Venezuela. Desconoce la voluntad popular, así ella se exprese de manera tan tajante e inequívoca que él mismo tenga que reconocerla. No le hace, como dicen los mejicanos, a fin de cuentas “el Estado soy yo”, al mejor estilo del autócrata Luis XIV. Eso no es gobernar, eso es someter. Lo que pasa es que se le olvida un detalle: se le eligió para que actuara, sometido él, a la Constitución y las leyes de este país. Desde el momento en que las ignora comienza a ser ilegítimo, así los votos incautos lo hayan llevado al poder. Transitar ese camino de la ilegitimidad tan sólo conduce fuera del poder. Así de simple. Eso dice la historia. La historia a veces, más que hablar, vocifera. El que tenga oídos…..La historia asusta al Presidente. Es como si se hubiera percatado –un poco tarde, por cierto- de que sus lecciones son implacables. Pero no puede reconocerlo porque el costo es alto. Por el camino que vamos, si uno llega a mencionar efemérides y se topa con el día en que la reina María Antonieta fue guillotinada por obra y gracia del repudio popular, habrá que advertir. “Ojo! No estoy incitando a delinquir!”. Y todo por causa del susto presidencial. Susto que algunos utilizan para abrir vías de retorno hacia el jefe cuyo favor perdieron y entonces se convierten en los más inclementes perseguidores de conspiradores. Susto que el propio mandante y sus secuaces aprovechan para listar a sus enemigos políticos, a fin de sacarlos de en medio. Esta franquicia entronca con el manido y desacreditado tema del magnicidio. Como en cada umbral de elección popular el régimen está en aprietos y el presidente muy nervioso. Montan la olla de que se conspira para matarlo y en esa olla, esta vez, se cocina a los medios. Ya otras veces se guisó a militares, empresarios, Iglesia. Y así, a cada pasito de luna, se reedita, desde el gobierno, el señalamiento irresponsable, la incitación a delinquir y la apología del delito, cuya forma más acabada es el ventajismo del poder en función de la destrucción del adversario.Es altamente improbable que alguien en este país esté programando matar al presidente. En salir de él y de la catástrofe en que está sumiendo el país estamos anotados todos, más de los que él supone. Pero la crónica diaria da cuenta de que las alternativas que se buscan son constitucionales. De allí el retardo. Aquí los únicos que intentaron magnicidio contra un presidente legítimo están en Miraflores, lo cual es desquiciante y muy perturbador para un país. Los únicos que durante diez años han estado obsesionados por el magnicidio son los que están en Miraflores. En Miraflores manda la apología del delito y habita la incitación a delinquir. Nadie más piensa en matar. Es como cuesta arriba embarrarse de esa manera pues, seriamente considerado, ni siquiera de magnicidio se trataría, toda vez que estamos ante un pobre referente de lo que es el poder. No debemos jamás preguntarnos si lo que decimos le ajusta o no al presidente. Debemos preguntarnos si estamos diciendo todo lo que tenemos que decir. El día que renunciemos a eso estamos decretando nuestra propia extinción.--

Desastre a la vista


Por: Adolfo Rivero - Los Estados Unidos se encuentran en una de las coyunturas más graves de su historia. No se trata de la crisis financiera. Todas las sociedades capitalistas entran y salen de las mismas. Se trata de que la crisis se ha producido vísperas de las elecciones presidenciales, creando condiciones favorables para el triunfo del candidato presidencial más izquierdista en la historia de la nación. Este individuo, Barack Hussein Obama, de raíces africanas y árabes, nunca ha sido un simpatizante del modo de vida americano. Lo importante, por supuesto, no son sus raíces. Incontables millones de hombres y mujeres de todas las razas y orígenes nacionales han optado por convertirse en americanos. Lo peligroso es su ideología. Lo importante no es que una presidencia Obama vaya a tratar con simpatía a todos los gobiernos antiamericanos de América Latina y del mundo. Lo importante no es que le dé tiempo a Irán para desarrollar sus planes de armas nucleares. Esto es lo de menos. Lo importante es que una presidencia Obama, con un Congreso demócrata, va a poder alterar permanentemente la distribución del poder en EEUU. La izquierda no sólo tiene el control del Congreso, sino que va a conseguir el control de la presidencia. Y no sólo eso. Casi inevitablemente dos magistrados del Tribunal Supremo se van a retirar en los próximos años. Una presidencia Obama respaldada por un Congreso demócrata también garantizaría una mayoría izquierdista en el Tribunal Supremo. Los magistrados de tendencia conservadora sólo quieren aplicar las leyes, las consideren buenas o malas, los jueces socialistas, por su parte, quieren interpretarlas en un sentido populista. No les importa que el pueblo no esté de acuerdo. ¿Por qué habrían de preocuparse? Nadie puede deponerlos. Es decir, que un gobierno Obama significaría que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial estarían en manos de la izquierda. Con semejante poder en la mano y con el pretexto de la crisis económica van a poder subvertir la tradicional sociedad americana, la más exitosa de la historia. No es por gusto que estén de fiesta. Una de las consecuencias de una presidencia Obama va a ser la indefinida prolongación de la recesión. Nada más lógico. Una economía capitalista no puede prosperar en un medio ambiente donde los empresarios, los capitalistas, sean considerados el enemigo. Tomemos el ejemplo más importante de su plataforma. Obama insiste en que le va a subir radicalmente los impuestos a todos los que ganen más de 250,000 y que, por consiguiente, los pequeños negocios no tienen nada que temer. ¡Todo lo contrario! Según Obama, su plan va a rebajar los impuestos de la mayoría de los pequeños negocios que, según él, son los que ganan menos de 250,000. Por favor. Esto es delirante. A cualquier trabajador individual, como a mí, por ejemplo, eso le parece mucho. Pero ¿lo es realmente para un empresario? El Departamento de Comercio define un pequeño negocio como al que tiene menos de 100 empleados. ¿250,000? Casi todos los pequeños negocios tienen ingresos muy por encima de esa cifra. Si un concesionario de autos, por ejemplo, tiene ingresos anuales de entre $23 y 29 millones, es un pequeño negocio. Si los ingresos de las ferreterías, mueblerías o pequeñas tiendas de efectos deportivos o electrónicos son menores de $7 millones anuales, son consideradas pequeños negocios. Si usted trabaja en un pequeño negocio que sólo tiene cinco o seis trabajadores y gana unos $50,000, simplemente haga la suma. Todo el que se moleste en hacer los cálculos (y yo invito a mis lectores que los hagan) tiene que llegar a la conclusión de que, bajo el plan Obama, el 99% de los pequeños negocios va a sufrir un enorme aumento de impuestos. Y, por consiguiente, sus empleados también van a ser afectados. ¿Qué significa todo esto? Muy sencillo. Que en una presidencia Obama la economía va a permanecer en la recesión. Es inevitable. Repito que una economía capitalista no puede crecer y prosperar en un medio ambiente donde los capitalistas, los empresarios, sean considerados como el enemigo. Y eso es precisamente lo que va a suceder. No hay que olvidar que el fundamento ideológico de la izquierda mundial es el marxismo, la teoría de la lucha de clases. Ahora bien, esta es precisamente la ideología de la izquierda del Partido Demócrata, que ahora controla al partido. Entre paréntesis, los comunistas americanos están de fiesta. Es cierto que no todos los demócratas son de extrema izquierda, pero toda la extrema izquierda vota demócrata. Y esa es la que está dirigiendo el partido. Hillary Clinton estaba influida por las ideas de la izquierda, pero Barack Obama es un militante de las mismas. ¿Cuál es su tarea fundamental en estos momentos? Ocultarlo. Ocultar la militancia ideológica, profundamente izquierdista, que se desprende de su historial político. Disfrazarse de un americano corriente de clase media. Aunque esos americanos nunca hayan tenido una perenne vinculación con personajes de la extrema izquierda, sean el reverendo J. Wright, su pastor de toda la vida, o antiguos terroristas como Bill Ayers. Y Obama, por supuesto, aprovecha el noble y legítimo deseo de grandes masas del pueblo americano de superar un pasado racista, aunque ya lejano, eligiendo a un negro como presidente de Estados Unidos. Yo también lo quisiera. Lo fundamental para ese cargo, sin embargo, no puede ser la raza ni el origen nacional, lo fundamental tiene que ser quién es el individuo, qué piensa, cuáles son sus ideas. Y las ideas radicales y anticapitalistas de Barack Hussein Obama son profundamente hostiles a la esencia misma de este país. Sería trágico que una coyuntura económica adversa vaya a poner en el poder a los enemigos ideológicos de esta nación.

Frase del Día

Un poco de rebelión de vez en cuando es buena cosa.
Thomas Jefferson
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Desastre sin Retorno


Por: Carlos R. Alvarado Grimán - E-mail: aserne@yahoo.ca - Encontrarse en la primera fila de un evento electoral, brinda la oportunidad única, para vivenciar vicios de la vieja política, vigentes y repotenciados en la llamada Quinta República. El clientelismo es uno de esos vicios detestables de la política, cuyo origen se remonta a los tiempos del imperio romano, el cual contribuyó a su decadencia. El DRAE lo define como un "sistema de protección y amparo con que los poderosos, patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios". Las fuentes de financiamiento del clientelismo, se derivan de la corrupción administrativa del Estado. En las relaciones clientelares juegan papel importante los llamados "operadores políticos". Estos personajes son los encargados de mantener los vínculos entre los poderosos y los cacicazgos de las barriadas populares. Sus tareas consisten en: organizar y reclutar miembros de las comunidades para movilizarlos en los actos de masas, adiestrarlos para que voten por una determinada parcialidad política y finalmente conducirlos a los eventos electorales, usando como atractivo: dinero, bolsas de comida y otorgamiento de favores personales. El clientelismo es para los habitantes de los barrios pobres una forma de vida, que les permite subsistir el día a día, esclavizándose por un dinero que en justicia siempre les ha correspondido. En la llamada "revolución bolivariana" el clientelismo se ha extendido hasta límites impensables. Los extraordinarios recursos derivados de la renta petrolera y el llamado Para-Estado, ha permitido la formación de una inmensa red clientelar jamás vista, que ha servido para el mantenimiento de las cúpulas bolivarianas en el poder. El mejoramiento sustentado en la calidad de vida en los sectores populares atenta contra el clientelismo, pues le arrebata sus herramientas básicas de trabajo, pues éste se alimenta del estado de necesidad y de la precariedad en las condiciones de vida de los más pobres. Los políticos, por lo general muy afectos a los clichés, repiten hasta el cansancio que "el pueblo ha aprendido, que conoce y reclama sus derechos". No obstante, la realidad en las barriadas es distinta. El pueblo continúa siendo objeto de manipulaciones y se les sigue negando sus derechos a una vida mejor. En esa constante lucha por la subsistencia, las masas y los operadores políticos en cada evento electoral, han venido arrastrando a la sociedad venezolana hasta el abismo en el cual se encuentra. Sin retorno y hacia el desastre total.

3 Oil-Rich Countries Face a Reckoning



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Venezuela se hunde con el caudillo bufón


Imparcial Madrid - Por: Luis María ANSON - “El socialismo bolivariano —ha afirmado Vicente Fox- es un engaño monumental”. La riqueza del petróleo desmelenado la emplea el caudillo bufón Hugo Chávez en alimentar los sueños trasnochados del dictador Castro, cuando la quiebra del muro de Berlín desmontó los comunismos europeos y China es ya una sociedad de libre mercado azuzada por un partido único.
“Venezuela —ha añadido Vicente Fox- se hunde en la inflación, la pobreza y el desempleo”. Son cada vez más numerosos los líderes americanos que certifican cómo Chávez está introduciendo el comunismo en Venezuela con su secuela inevitable de miseria y tiranía. La protección petrolera del caudillo venezolano se extiende a la Nicaragua del pederasta Ortega, a la Cuba del tirano Castro, al Ecuador del incierto Correa y a la Bolivia del delirante Evo. Lula se ha zafado de la zarpa chavista y la Kirchner trata de disimular el tráfico de maletines repletos de dólares con que el caudillo bufón adornó su campaña electoral. “Chávez sueña con ser el Fidel Castro del siglo XXI”. Con estas palabras ha resumido Vicente Fox lo que piensa del pintoresco personaje cuya gesticulación corporal, según el gran Carlos Fuentes, recuerda a Mussolini. Castro ha implantado una tiranía que dura ya cincuenta años en Cuba. Pero es un hombre inteligente y capaz que se ganó siempre el respeto intelectual de los que de él discrepan. Además, su figura fue agigantada por la Unión Soviética cuando, en plena guerra fría, Moscú pugnaba con Estados Unidos por la supremacía mundial. Hugo Chávez es un personaje grotesco, un nuevo rico de los petrodólares, un taimado golpista y un embaucador sin escrúpulos. Iberoamérica no tiene suerte. Cuando parecía superada la época de los dictadores y los caudillos aparece un personaje como el reyezuelo venezolano que infecciona lo que le rodea para complacer a Castro en su decadente ancianidad.

Una justicia expedita


Por: Pedro Lastra - No terminan de apagarse los ecos triunfales de las olimpiadas de Pekín y no cesa la admiración causada por la belleza del Nido de Pájaros – nombre con el que se conociera el espectacular estadio olímpico de la capital china – y el mundo asiste atónito a un hecho sin precedentes, que debiera sembrar de asombro y terror a la cúpula gobernante venezolana: el responsable edilicio por la realización de tales obras, Liu Zhihua, teniente de alcalde encargado de Obras Públicas, Propiedad Inmobiliaria, Tráfico y Deportes, fue condenado a muerte por un tribunal popular, según reseña la siguiente información aportada por el diario ABC, de Madrid, España: “Según el fallo judicial del Tribunal Popular Intermedio de Hengshui, Liu Zhihua, de 59 años, aprovechó su posición como «número dos» en el Gobierno local de Pekín para embolsarse entre 1999 y 2006 unos siete millones de yuanes (763.000 euros) aceptando sobornos relacionados con la construcción del parque tecnológico de Zhongguancun, donde se ubican gran parte de las empresas informáticas de la capital china”. Dado el éxito de tales olimpíadas y la fama y prestigio que le trajeran a una de las más grandes potencias económicas del mundo, el juzgado popular de Hengshui mostró toda su compasión postergando la ejecución por dos años, lo que hace suponer que, de mantener un buen comportamiento carcelario, podría verse beneficiado con la conmutación de su pena y pasar todos los años que le restan, en prisión. Es lo que se llama una justicia humana y expedita. cadena perpetua por robarse 763.000 euros. Aprovecho la circunstancia para preguntarles a Earle Herrera, Israel Sotillo, Carlos Escarrá y Mario Isea, ¿por qué no siguen el ejemplo de los representantes del pueblo del juzgado de Henshui, y promueven el enjuiciamiento de Johnny Yánez Rangel, José Luis Rodríguez San Juan, Tobías Nóbrega y la larga lista de miembros de la Guardia Nacional y altos funcionarios del estado venezolano, entre ellos el encargado de finanzas del ministerio de Educación en el año 2001, todos los cuales, según declaraciones del venezolano Carlos Kaufmann se embolsicaron muchísimo más que los piches 763.000 euros que le costaron una condena a muerte al exitoso funcionario pekinés? Si el paredón fuera la estación final de quienes se han enriquecido hasta las nauseas aferrados a las faltriqueras del teniente coronel, como lo denunciara esta misma mañana el economista Domingo Felipe Maza Zabala en un popular programa de televisión, ¿cuánto candidatos a gobernadores y alcaldes serían no sólo inhabilitados ipso facto por un tribunal popular, por ejemplo del Estado Miranda, sino pasados directamente por las armas? Entiéndame Earle Herrera: no es éste un llamado a la expedita justicia directa, sino pura y simplemente una comparación entre la justicia de una república socialista exitosa, como la china, y una hundida en la miseria, la corrupción y el estupro, como la bolivariana. A ver si me entiende, diputado: dejemos la hipocresía a un lado y no sigamos escupiendo p’al cielo. Podríamos terminar escupidos.

Sobre imbéciles y estúpidos


Por: Ernesto García Mac Gregor - garciamacgregor@gmail.com - En un Aló Presidente reciente, un periodista inglés emitió la siguiente pregunta a Chávez: “¿Por qué regala tanto dinero a otros países, y no resuelve los problemas internos de Venezuela?". El Presidente se enredó todo tratando de buscarle una respuesta a la pregunta que en verdad nos hacemos todos los “imbéciles” venezolanos, y lo único que atinó a responder fue el siguiente sofisma: "¿qué pregunta tan estúpida es esa?, a una pregunta tan estúpida no voy a responder porque caería como un estúpido también". A raíz de la monstruosa vulgaridad ofrecida por Chávez la semana pasada, donde la halitosis verbal de su ya tradicional léxico descalificante insultó, no sólo a los mandatarios locales, sino al pueblo soberano que reiteradamente los eligió, vale la pena destacar estos comentarios internacionales donde se reafirma que el insulto es el arma del incapaz. "La verdad presidente Chávez, es que cuando no hay argumentos y se apela a los insultos como usted lo hace, se afectan no solamente las relaciones internacionales sino que, en este caso, se hiere la dignidad del propio pueblo que usted representa (Álvaro Uribe). “Es un personaje extraño. Nació dotado de una mecánica verbal y cierta habilidad para mimetizarse entre el follaje de los resentimientos y los odios colectivos, de modo que parezca, a primera vista, el reparador de antiguas injusticias. Tiene la excelente memoria de los resentidos y el histrionismo de unos cuantos de los payasos que por extrañas circunstancias se hicieron poderosos. De ilustración inferior, frenos morales inexistentes, ambición que lo desborda, carece también de cualquier rigor para la autocrítica. En suma, que es un sujeto de alta peligrosidad” (Carlos Alberto Montaner). “Cuando lo escuché por primera vez quedé sorprendido. Primero, por la poderosa y peligrosa libertad que le da a un demagogo no tener que ceñirse a la razón, la verdad o la ética” (periodista brasileño). "Es inconcebible que la simple grosería, excluya del trato respetuoso a dirigentes modernos. Esto ocurre porque Chávez no tiene la práctica diplomática deseable ni la contextura intelectual que otorgan la capacidad de estadista, presumible en todo Presidente de la República” (periodista español). ¿Por qué no te callas? Que oiga quien tiene oídos...

El adjetivo “cínico” y el sustantivo “cinismo”


Por: Eleazar Ontiveros Paolini - Utilizar adecuadamente el adjetivo “cínico” y el sustantivo “cinismo” requiere una consideración previa, de carácter distintivo, pues ellos expresan, por un lado, una doctrina filosófica, y por el otro, desvergüenza, imprudencia, descaro. Efectivamente, desde el punto de vista filosófico, el “cinismo” es una escuela que habla de la posibilidad de alcanzar la felicidad mediante la sabiduría y la ascesis o ascetismo. Se considera que el término cínico puede tener dos orígenes: uno, por aludir al lugar donde el fundador del cinismo, Antístenes, discípulo de Sócrates, solía enseńar, y al cual se denominaba Gimnasio Ciniosarges, que traduce perro blanco o perro veloz; otro, por el comportamiento de Antístenes y Diógenes, que se asemejaba al de los perros, por lo cual las gentes los apodaban kínicos, de kion, kinos, que significa perro. En nuestro idioma proviene del vocablo latino “cynicus”, derivado de las palabras griegas antes anotadas. Con el tiempo, los vocablos cínico y cinismo adquirieron una connotación peyorativa, seguramente al considerarse el estilo de vida que llevaban y pregonaban los cínicos, predominando en muchos casos la idea del que miente descaradamente a sabiendas de que está mintiendo, o el que asegura la puesta en práctica de correcciones que sabe que no se concretarán por la persistencia de los elementos que imposibilitan tales correcciones. Pues bien, aclarada la cuestión semántica, digamos que entre nosotros, la cabeza visible del gobierno y muchos de sus conmilitones, adláteres y saltimbanquis, tienen el cinismo, el descaro, de pregonar a los cuatro vientos, sin siquiera un rubor, que la austeridad prevalecerá, de ahora en adelante, en la administració n de los ingentes recursos que le ingresan al país por vía del caudaloso río negro del petróleo y por los impuestos. Eso sí, ni por casualidad se les ocurre decirlo, por lo que implica electoralmente, que se producirá la disminución de los salarios de los empleados públicos. Este gobierno se sustenta casualmente en lo contrario a la austeridad, en la antítesis de la pureza administrativa, de la continencia, lo que encuentra su máxima expresión en cohonestar la corrupción, mantener adhesiones mediante enajenantes dádivas y gastar a manos llenas para vender la imagen de una prosperidad galopante; en dilapidar nuestros recursos en el exterior en la búsqueda de un delirante liderazgo latinoamericano, para asentar, como se dice, en la fertilidad de su suelo, una praxis que llevará a la mayor suma de felicidad de nuestros pueblos. Por qué, si hubiera un dejo de sinceridad, a la solicitud de algunos ministros a la población en el sentido de que “se aprete la correa”, no se suma un llamado al “botón” al Presidente de la República, quien dilapida dinero como un obseso, y en sus gastos personales de acicalamiento y viajes no difiere de los sátrapas que han pisoteado a muchos de nuestros países. Empiecen por eso, lo que resultaría ejemplar. Hagan ese reclamo al Presidente, obligándolo a que rectifique. Entonces podrán hablar, sin que tengamos que reírnos por el histrionismo y la desfachatez, del llamado que hacen poniendo cara de angelitos. También, muestren que hay buenas intenciones, haciendo que de inmediato se reduzcan sustancialmente sueldos que, además de vulgares, son una cachetada a un pueblo con necesidades cada vez más apremiantes. Nos referimos al presidente de la CANTV, que devenga 80 millones mensuales; el de PDVSA, que recibe 43 millones; los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (ż...?), que se chupan la bicoca de 37; el Fiscal General, con la nada despreciable suma de 35 millones; los rectores del CNE, cuya incondicionalidad les permite recibir mensualmente 30 millones; el Contralor, que por su apego a los dictámenes del hegemón recibe 30 millones; el graciosamente llamado Defensor del Pueblo, que por defender su puesto recibe 25 millones; los diputados 16 millones, y de estos para arriba gozan de más de 6 meses de aguinaldo, żEsto será socialismo o expresión del más depurado y arbitrario capitalismo?