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martes, 6 de septiembre de 2011

Corpus Iuris Despelotorum


Por: Mauricio Perez-Badell - Durante los últimos trece años Venezuela ha estado sometida a un tsunami jurídico. Este deslave donde ya casi alcanzamos a los 9.000 decretos, la mayoría inconstitucionales, al igual que los Decretos-Leyes, han sumido al país en un caos, donde normas contradictorias, de interpretación ambigua, con potestades arbitrarias, compiten entre sí en un mare magnum donde las leyes se reforman mediante reimpresiones “por errores en el original”, sometiendo al país a un limbo jurídico donde nadie sabe a ciencia cierta cuál es la norma vigente y cual la derogada. Hay que publicar en un volumen, por materia, todas las leyes vigentes con sus respectivos reglamentos, publicadas a partir del 2 de febrero de 1999. Este “Código Napoleónico” permitiría cumplirlas. Durante estos trece años de neo comunismo, se han creado animales raros que vuelan, andan por tierra y nadan en el mar, mamíferos con pezuñas y pico, y hasta hermafroditas. Son las llamadas empresas Endógenas, Unidades de Producción Socialistas, Grannacionales (así, con dos enes pegadas) del Alba, y otros disparates que diariamente son creadas, para los fines más absurdos. Al poco tiempo se liquidan. Se sustituyen por otras con nombres más rimbombantes pero que produce mayores pérdidas que la anterior. Debiera publicarse otro volumen con todas estas especies del zoológico y jardín botánico corporativo del régimen, con sus Decretos de creación, actas constitutivas-estatutos, cualesquiera acta donde se aprueben negocios o contratos milmillonarios, su presupuesto 2.011, cualquiera otro crédito adicional aprobado en este ejercicio, para cubrir sus pérdidas y déficit de caja y el monto de las pérdidas netas acumuladas desde su creación hasta el 31-08-11 por cada una de ellas. Estas pérdidas de miles de millones de dólares resultantes, de haberse dedicado a la educación, salud, agua, luz, seguridad e infraestructura vial, nos hubieran convertido en un país del primer mundo. No compitiendo con Zimbabue como hoy. Durante los últimos trece años nos hemos convertido en un país “Misionero”, “Fundacionero” y “Fondero”. donde queremos resolver los problemas a los trancazos, y a realazos, sin respetar ningún tipo de control del gasto ni de los resultados, Todas las llamadas “Misiones”, “Fundaciones” y “Fondos” actualmente existentes, debieran recopilarse en otro volumen, con sus decretos de creación , acta constitutiva- estatutos y los presupuestos recibidos ,sin ningún resultado ni obra. Han manejado billones. Nadie sabe donde están. Se crean, liquidan, resucitan con otro nombre pero con mayores mañas y vicios. Lo anterior constituiría el otro volumen. El último volumen, comprendería los acuerdos, tratados y convenios internacionales aprobados por Venezuela con países extranjeros u organizaciones internacionales, por materias. Nosotros ponemos los reales, y los demás solo tienen derechos y beneficios. Ningún deberla casi totalidad de dichos convenios deben ser denunciados cuando tengamos una Cancillería responsable, particularmente los que establecen ayudas externas y donaciones. Así acabaríamos con el actual Corpus Iuris Despelotorum y se cumpliría la Constitución vigente.

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