viernes, 15 de agosto de 2014

Hipócrates

Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buena los límites establecidos por la naturaleza.
HIPÓCRATES

10 mandamientos de Friedrich Nietzsche para escribir con estilo

Friedrich Nietzsche es el filósofo favorito de los ateos que no lo han leído. Eso de que “Dios ha muerto” y aquello de que “el último cristiano murió en la cruz” resultan sentencias maravillosas para los rebeldes sin causa y para los intelectuales que ven como ovejitas a quienes creen en la existencia de algo superior.

Durante mucho tiempo, la obra de Nietzsche (se pronuncia Niche y no Nietch) fue vista como literatura hasta que comenzó a ser valorada como un pensamiento que valía la pena revisar. Tan relacionado con la literatura estuvo siempre que aquí están sus 10 recomendaciones para escribir con estilo.

1. Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

2. El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

3. Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

4. El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito 5-5. parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

5. La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.

6. Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

7. El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

8. Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

9. El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

10. No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

Tal cual...

martes, 12 de agosto de 2014

Vigil

La verdad puede ser dulce o amarga, pero no puede ser mala; la mentira puede ser dulce o amarga, pero no puede ser buena.
VIGIL, Constancio C.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Editorial - Le Monde


Editorial del diario Le Monde, periódico vespertino francés, es UNO de los DOS periódicos de referencia en Francia junto a Le Figaro.

Le Monde es el diario francés mas izquierdista y apoyador de cuanta guerrilla y movimiento revolucionario hay en el mundo, razón por lo que este EDITORIAL de LE MONDE tiene vital sentido y un significado DEMOLEDOR en el mundo comunista que es como una cachetada al actual gobierno venezolano.

Editorial de Le Monde:
"Los venezolanos en el callejón sin salida del chavismo"

Venezuela, gran productor de petróleo, es potencialmente un país rico. Sin embargo, 15 años de chavismo le han dejado fuera de combate en lo económico y social. Desde el mes de febrero los venezolanos han tomado la calle para protestar diariamente contra un régimen que ha logrado una triple corona: despilfarro, corrupción y autoritarismo político.
El “chavismo” es la doctrina heredada del otrora presidente Hugo Chávez, quien ejerció el poder desde 1999 hasta el 2013, cuando murió. Es un cóctel socio-nacionalista inspirado del ejemplo cubano, y de anti-imperialismo militante que saca sus fuerzas de un viejo fondo revolucionario latinoamericano.

Los 14 años de reino de Hugo Chávez ayudaron a una pequeña parte de la población: los más pobres entre los 30 millones de venezolanos se beneficiaron de cierta redistribución de la renta petrolera. En lo que se refiere a todo lo demás, el “chavismo” arrasó con el país: economía bajo control del Estado, inversionistas locales e internacionales desmotivados y sin incentivos, control de precios, control de cambios, control del comercio exterior…

Elegido en abril del 2013, el sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, lo superó con creces. En un año, ha congelado la actividad económica del país. Esta semana, anunció que se veía obligado a implantar una cartilla de racionamiento parecida a la que Cuba instauró hace medio siglo…

Aparte del petróleo, del cual posee las reservas más grandes del mundo, Venezuela produce cada vez menos. Importa casi todo. Antiguo país de ganadería y agricultura, hoy en día se ve obligado a comprar más de un tercio de lo que consume.

Al país no le quedan casi divisas, ¡el colmo para un país exportador de petróleo! A los hospitales les falta de todo. Los cortes eléctricos son cada vez más frecuentes. La inflación anualizada sobrepasa el 56%, condenando a los más pobres a aún más pobreza.

Los manifestantes se enfrentan a las milicias paramilitares del régimen. Este acusa a los “burgueses” de tomar la calle. Se equivoca. Detrás de los estudiantes, punta de lanza de la manifestación, está todo el espectro completo de la sociedad venezolana que expresa su inquietud por el futuro.
Bajo la personalización del poder a ultranza que ejercía Hugo Chávez, el ejército no ha dejado de aumentar su dominación de la vida política. El “modelo cubano” produce acá todos sus efectos nocivos. Se ha creado una economía paralela, un mercado de tráfico interno y externo que beneficia a una pequeña nomenklatura sin escrúpulos.

Al derrumbamiento de la economía se agrega una inseguridad galopante: 25 mil homicidios por año, sin contar los robos, agresiones de todo tipo y secuestros. Caracas es la capital más peligrosa del planeta.

Se necesita toda la atracción del “exotismo latino” para que ciertos intelectuales franceses le encuentren algún encanto al “chavismo”. Sobre todo porque este, ya sea bajo Maduro o bajo Chávez, cercena las libertades públicas, silencia a una parte de la prensa y maltrata a toda la oposición. En la realidad, el chavismo se ha convertido en una pesadilla.

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra.

Por: Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
 
  
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discutoLo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. 

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más! Se compraban para la vida de los que venían después La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.
 
  
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todoYa no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De 'por ahí' vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. 
  
Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo',pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'. 
  
Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios. 
  
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma casa y el mismo nombre. Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. 
  
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería... ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron? 
  
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. 
  
Y guardábamos...  ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!!  los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.  ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos. 
  
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio. 
  
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. 
  
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir. 
  
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella. 
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. 
  
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también hasta el respeto y la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas
  
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. 
  
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de éllos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.  Esto sólo es una crónica que habla de tecnología y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado..

martes, 5 de agosto de 2014

A tu diminuta estatura de Gigante

Una carta para el Doctor Herman Wuani Ettedgui


SIEMPRE HE CREÍDO QUE ERES ETERNO

Me ha sorprendido la noticia de que algún quebranto te anda rondando. Y cómo no sorprenderme si  siempre he creído  y creeré que eres eterno. Que nada puede doblegar tu diminuta estatura de  gigante. Que ni sequías ni vendavales van a torcer tu camino hacia ese mágico consultorio, casi oculto entre ventas de todo tipo y gente vociferando sus mercancías y frutas, abalanzándose sobre la entrada del metro, deseosos de llegar a alguna parte.

PASABAS CON LEVEDAD DE PÁJARO POR TU CASA

Tú salías de tu Hospital, pasabas con levedad de pájaro por tu casa y de allí te ibas a esa larga lista de pacientes que te aguardaban, a sabiendas de que nadie más podría darles el diagnóstico que tu sola mirada encontraba, aun antes de auscultar la fragancia de su corazón.

Imperturbable en tu oficio, no le das rienda a los hilos de los que la gente se quiere sujetar para huir de la disciplina de tus rituales. Si el enfermo no coopera contigo, todo esfuerzo lo declaras inútil.

 UN FAROLERO EN MEDIO DE LA OSCURIDAD

Sabes que no existen fórmulas mágicas, brebajes encantados, ni milagros. Que tenemos que ser capitanes de nuestra vida para que nuestros estrechos bajeles no colapsen. Y tú eres como un farolero en mitad de la oscuridad que siempre encuentra las causas y das las respuestas.

TUS MANOS CONOCEN EL CUERPO HUMANO CON LA DEDICACIÓN DE LOS ENAMORADOS DE UN OFICIO

Nunca te dejaste convencer por las nuevas tecnologías. Sabes que ningún lente tiene la capacidad de tu pupila para detectar el más lejano intruso. Y tus manos, Herman, conocen el cuerpo humano en forma minuciosa, atenta y con la fe de los enamorados de un oficio.

Reconoces cada pliegue, los detalles, las colinas y las planicies. Y distingues, en un segundo, en el viaje de tus dedos por un abdomen si se trata de una hernia o un absceso, un tumor o una simple celulitis.

NO TE DEJAS ENGAÑAR POR LOS DOLORES QUE IRRADIABAN HACIA EL LADO OPUESTO DE LAS DOLENCIAS

No te dejas engañar por los espejos de los dolores que se irradian hacia el lado opuesto de las dolencias. Identificas la edad con sólo escudriñar el anverso de los pies. Te sabes de memoria, como si fueses un electrocardiógrafo, la estadística de los latidos y las reverberaciones de las sístoles.

Cómo entonces, Herman, podía yo pensar que un día algún ente extraño pudiera interrumpir tu meticulosa, disciplinada y ceremoniosa travesía hacia tus aposentos de sanación. 

 EN UN HOSPITAL JAMÁS FUISTE PACIENTE ERES  Y SERÁS SIEMPRE EL MAESTRO

En un hospital jamás fuiste paciente. Eres y serás siempre el maestro, el sabio, que nunca se preocupa si los demás se enteran. Son tus alumnos quienes beben sin límites, una enseñanza que se libra sobre el cuerpo y la mente, el espíritu y el corazón, más que en los libros.

Sabes que al médico no lo hace la lectura de muchos tratados, sino la pasión que se le desborda ante un síntoma, una enfermedad, una dolencia que le corresponde definir, precisar y sanar.

TUS ALUMNOS, COLEGAS Y PACIENTES DEL HOSPITAL VARGAS
CONOCEN EL SILENCIO DE TUS PASOS

Silencioso en tus pasos, podías pasar desapercibido en una multitud, pero, Herman, cómo saben de ti los pasillos del viejo hospital Vargas, tus colegas profesores y médicos, los pacientes acomodados simétricamente en largas salas, aguardando tus revistas,  y el corredor que lleva hasta tu consultorio.

TUS NUEVAS VISIONES SOBRE VIEJOS MALES

Y cuando no transitabas entre esos dos espacios de tu vivir, convertías la diminuta oficina de tu casa, en un laboratorio de investigación, un archivo de documentos y papeles que tú ordenabas, estudiabas y reparabas hasta producir nuevas visiones sobre viejos males, aproximaciones creadoras a tópicos largamente tratados, que tu pasión por el síntoma, como puerta abierta a causas mucho más complejas, podía siempre recrear y enriquecer.

Y fue cuando supe que no había de qué sorprenderse, porque no te detuviste ni un día en tu trabajo, que es tu pasión y tu vivir. Tu destino y tu frugalidad. Supe que no había habido sorpresa, sino que, como siempre lo hacías, le diste preferencia a tu andar.

 NO QUISISTE QUE NADA INTERRUMPIERA TUS LECCIONES

Estás terminando un libro y no quisiste que nada interrumpiera esas lecciones que quieres dejar establecidas para los que vengan después de ti.  Que le dijiste a tu organismo que se esperara, que no había tiempo para detenerse a guardar reposo y menos a entrar a un quirófano.

Y NO SÉ SI REGAÑARTE O ENTENDERTE

Tenías una meta y quisiste concluirla antes de reconocer el más difícil de los diagnósticos: el tuyo propio. Y no sé si regañarte por eso, o entender ese tu compromiso a ciegas con tu misión y tu ser.

Siempre había querido escribirte algo más que esas notas breves que se colaban en una torta de cumpleaños o en una tarjeta decembrina. Para decirte lo que tú tal vez intuyes pero no sabes del todo.

Estuviste al lado de mi madre, cuando susurrando pidió que te llamaran y que le rezaran el shemá. Te necesitaba a su lado para despedirse. Para que no cayera el peso de ese silencio sobre nuestros atribulados corazones.

HAS ESTADO A NUESTRO LADO DESDE QUE TENGO CONOCIMIENTO DEL MUNDO

Y has estado a nuestro lado desde que tengo conocimiento del mundo. Y doy por descontado que siempre estarás allí, al alcance de nuestros anhelos, cuando a uno de los hijos le alcance un dolor punzante, o de una caída brote una herida que no reconozcamos si es grande o pequeña.

Estás cada vez que alguien te necesita. Llegas callado y raudo a sofocar incendios, a aliviar angustias, a sanar enfermedades y a calmar dolores. Sin estridencias, leve como tus pasos, amoroso como tu mano extendida.

Y NO PIENSO RETRASAR MÁS ESTA CARTA

Y no tengo intenciones Herman de dejarte salir con las tuyas. Y mucho menos que pretendas ahora sentarte en una sala de espera, en vez de ejercer tu mágico oficio de curandero, de científico, de conocedor de todos los males que pueden rumiar en el interior de un organismo.

Como médico internista no hay quien te gane diferenciando una pancreatitis de una apendicitis, un herpes de una alergia, una bronquitis de un asma, un desnivel bioquímico de un desorden alimentario.

Por eso he venido a escribirte esta carta hoy. Una carta que te debía desde hace mucho y que te he ido escribiendo cada uno de los días en los que sabía que estabas allí y que sólo hacía falta unos pasos para irte a buscar.

Quiero que sepas cuánto te queremos, cuánto de ejemplo has sido para los hijos, cuantas lecciones dejas tejidas sobre la humanidad de este expaís roto y quebrado. Cuántos huertos has hecho crecer sobre jardines que ni siquiera conoces.

Y NO TE MARCHARÁS SINO CUANDO TÚ LO DECIDAS
DESDE TU AMOR INDOBLEGABLE

Quiero que sepas, Herman, que desde donde esté, voy trenzando guirnaldas de energía, para que salgas de las terapias intensivas, recuperes tu habitual languidez y concluyas tu libro, y lo presentes. Y puedas encargarte tú mismo de sanar tus dolencias, hasta que tú decidas marcharte sin agujas ni catéteres, sin vías externas o internas, sino porque así lo decidiste, desde tu paso parsimonioso y tu amor indoblegable.

Y quiero que sea largo ese tiempo. Porque muchos te necesitan y necesitamos. Y para que todos podamos dejar a tu costado las claves de la alegría que has regado y riegas sobre este pedacito de tierra triste.

HASTA QUE SE DIBUJE PARA SIEMPRE EN TU ROSTRO LA MÁS GRANDE SONRISA QUE HAYAS TENIDO

Para que la aparición de tu libro sea como la fiesta de un recién nacido que se recibe con sonajeros y ofrendas, con recaderías de amor, y predicciones de porvenir.

Para que se multipliquen en tu rostro las más grandes sonrisas, y cobres plena conciencia de que no tienes licencia para enfermarte. Que aún te aguardan muchas tareas que cumplir, oficio que ejercer y proezas que dejar cosidas en el ojal de este mundo enceguecido y mudo.

mery sananes
15 de julio del 2014







Quienes tienen o han tenido la suerte de conocer a Herman Wuani, saben bien que me quedo corta. Y quienes no, pueden asomarse a lo que llamaría una verdadera pasión por el oficio.

Con sus 85 años, y antes de que lo detuvieran algunos estragos, cada día como un ritual hacía camino hacia el Hospital Vargas de Caracas a darle continuidad a su labor docente y hacia un consultorio ubicado cerca del Metro de Bellas Artes, donde siempre lo aguardaban pacientes. Se reducían las horas pero no la entrega. Cada caso era material para sus investigaciones. Y está próximo a aparecer uno de sus libros, en el que trabaja incansablemente. 

Sus virtudes mayores: la austeridad, la sobriedad y la sencillez. Un sabio y un médico eminente en todos los sentidos. Un ser humano excepcional. Siempre fiel a las prácticas antiguas del médico a quien se podía alcanzar a cualquier hora y que siempre atendía a quien lo necesitara o requiriera, sin condiciones previas. Un ojo clínico verdaderamente extraordinario. Un estudioso permanente y un investigador al día. Radical con sus pacientes. No hay fórmulas mágicas. El médico diagnostica, percibe, investiga, descubre. Lo demás es labor del paciente. Su cambio de vida, la comprensión de lo que le ocurre y de sus causas y su disposición a participar en el proceso de su propia curación. 

Su vida y su pasión mayor: la Escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela. Había quienes podían hacer su carrera en la Escuela Luis Razetti, en el Hospital Universitario y los predios de la Ciudad Universitaria, y quienes la hacían en el Hospital Vargas. Herman pertenece a la segunda. Los largos y antiguos corredores de esa edificación son testigos de sus pasos. Y quien haya sido su discípulo no olvida ni su nombre ni sus enseñanzas. Herman es un verdadero maestro en el sentido más extendido de la palabra. Y esta carta es una manera de honrarlo. 

Gracias por asomarse a una vida inmensamente rica en lecciones de todo tipo, en este expaís sin rumbo, sin ética, sin justicia, sin humanidad. ms

Tomado de:

martes, 29 de julio de 2014

Cuento sefardí

Cierto día, un joven acudió a un sabio en busca de ayuda.
-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo: «Cuánto lo siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después…». Y, haciendo una pausa, agregó: «Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar».
-E… encantado, maestro -titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien -continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió: – Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.
Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener una moneda de oro para entregársela al maestro y liberarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo-, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Eso que has dicho es muy importante, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.
-¿Cincuenta y ocho monedas? -exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.

viernes, 25 de julio de 2014

Plutarco

Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor. Plutarco

Indulgencia con escapulario ajeno

 







Por: Adolfo R. Taylhardat

Definitivamente nuestras relaciones internacionales están en manos de incompetentes. Cuando no es el propio ilegítimo quien asume iniciativas improvisadas y toma decisiones sin medir las consecuencias ni su viabilidad, es el simulacro de canciller quien, todavía más ignorante, acoge propuestas que le ofrecen sus igualmente ineptos colaboradores.

Días atrás me referí a una iniciativa anunciada con bombos y platillos según la cual el ilegitimo presentaría en la cumbre del G-77 + China una propuesta para la creación de un instituto para combatir el colonialismo. Al parecer, quienes urdieron esa idea desconocen que la mayoría de los países que integran el G-77 alcanzaron su independencia gracias al proceso de descolonización que llevaron a cabo las Naciones Unidas en el cual, por cierto, nuestro país jugó un papel muy importante por la posición abiertamente anticolonial que mantuvo en todo momento la Venezuela democrática. Al parecer nuestra cancillería está descubriendo la pólvora y pretende presentar al ilegítimo como adalid del anticolonialismo. En esa ocasión dije que si esa iniciativa perseguía librar a Venezuela de la dependencia colonial con Cuba a la cual la ha sometido el chavismo, habría que saludar la idea, pero que eso estaba descartado a priori porque fue el mandatario fallecido quien colocó a nuestro país bajo la dominación colonial cubana continuada con más ahínco por su pupilo sucesor. Como era de esperar esa propuesta no pasó de ser una simple elucubración.

Ahora los ineptos del MRE promovieron una iniciativa que no es otra cosa que un intento de presentar como propia una gestión que ya estaba en marcha. La semana pasada el MRE emitió un comunicado oficial anunciando que el ilegítimo había dado instrucciones al representante venezolano en Ginebra para que solicite la convocatoria de una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) con la finalidad de “tratar la grave, masiva y sistemática violación de los derechos humanos de la población palestina en Gaza por parte del Estado de Israel” y la adopción de “las medidas necesarias para detener dichas violaciones”

Lo cierto es que esa sesión de urgencia ya había sido solicitada por Egipto en nombre del Grupo árabe, por Pakistán en nombre de la Organización de Cooperación Islámica y por Palestina.

Cabe peguntar ¿Qué hace el régimen que fraudulentamente tiene en sus manos los destinos del país en el principal órgano internacional de tutela de los derechos humanos cuando de conformidad con el Estatuto del CDHNU en la elección de sus miembros se deberá tomar en consideración la contribución de su gobierno en la promoción y la defensa de los derechos humanos?

Pero ¿qué se puede esperar si Cuba, amén de otros países igualmente violadores de los derechos humanos, también son miembros del Consejo? Estas son las situaciones que inevitablemente desprestigian a las organizaciones internacionales.

En el comunicado del MRE el gobierno venezolano (será el régimen chavista) reitera “su solidaridad con el pueblo palestino” y formula “su más rotunda condena al criminal Estado de Israel” que ha entrado en una “fase superior de su política genocida y de exterminio con la invasión terrestre del territorio palestino, acabando con la vida de hombres, mujeres, niñas y niños inocentes”.

Independientemente de la naturaleza cruel y deplorable que sin duda reviste el enfrentamiento entre judíos y palestinos, no se pueden olvidar las circunstancias que están en el origen de la confrontación y tampoco los hechos que sirvieron como detonantes del conflicto actual.

Lo que resulta cínico y odioso es que, apropiándose de una gestión ajena, se pretenda reparar la deteriorada imagen internacional del país y del ilegitimo cuando en todo el mundo se sabe que en Venezuela sus gobernantes y sus órganos de seguridad cometen atroces agresiones, persecuciones, detenciones ilegales, torturas y todo tipo de violaciones de los derechos humanos y que las víctimas son principalmente estudiantes y jóvenes que luchan por la libertad y la democracia.

martes, 22 de julio de 2014

¿Qué significa ser Profesor al día de hoy?


Por: Magda Mascioli García

Pregunta clave que deberían responderse todas las personas que tienen en sus manos la gran responsabilidad de ser ductores de jóvenes a todos los niveles, ya que de su labor dependen aspectos sociales muy importantes.

Soy poco amiga de establecer parangones con épocas pasadas porque considero que cada época tiene sus aspectos positivos y no tan positivos, pero es indudable que al día de hoy tenemos condiciones que han mermado en gran medida los cimientos sobre los que es imprescindible construir las bases de las sociedades.

Uno de los inconvenientes con los que se tropiezan los profesores, es encontrar jóvenes que no han sido educados en la investigación. Si bien es cierto que disponen de adelantos tecnológicos envidiables en cuanto a la velocidad de ubicación de la misma, también es verdad que no les fue enseñada la hermosa experiencia de adentrarse en una Biblioteca, escudriñar en los anaqueles, revisar los archivos, armar un trabajo luego de la consulta de varios libros.

Muchas veces al indicar la elaboración de un informe, se limitan a entrar en Internet, colocan el criterio de búsqueda y cuando el sistema despliega los diferentes links, toman el primero, lo abren, lo imprimen, diseñan una carátula espectacular con colores fantásticos, fotos 3D, etc., lo encuadernan y lo entregan sin siquiera verificar si, de hecho, lo impreso, cubre los presupuestos del trabajo requerido. Dan por sentado que si el título del link abierto se parece al criterio de búsqueda ya el trabajo “está hecho”, y cuando se enfrentan con la realidad de la evaluación del mismo, simplemente no lo pueden creer.

Y no es que los jóvenes de esta época sean menos inteligentes o menos dispuestos, sino que simplemente muchos Profesores han olvidado la esencia de su importante labor que va mucho más allá de suministrar conceptos, enumerar características, impartir clases magistrales, que si bien son importantes desde el punto de vista didáctico, no siempre cubren esa parte, digamos, intangible de la labor de un Profesor; y digo intangible porque esa “labor” no se puede calificar como se califica un trabajo, no queda escrita en los cuadernos de los estudiantes, pero definitivamente tienen un peso específico inconmensurable porque quedan grabadas en sus mentes y en sus corazones.

No son pocas las veces en las que cualquier alumno plantea un tema que nada tiene que ver con lo establecido en el programa de cátedra. Dependerá de cada Profesor entender que oportunidades como esas son lingotes de oro en sus manos, porque no pocas veces dos horas de discusión grupal en un salón de clases, sobre cualquier tema, logran dejar en los estudiantes (y también en los profesores) un residuo, un aprendizaje, una experiencia que quizás, más adelante, marque la diferencia en la vida de cualquiera de ellos cuando se enfrenten a cualquier circunstancia de la vida.  Muchas serán las ocasiones en las que podrá recurrir a ese “archivo” en su mente y en su corazón.

Es importante igualmente recordar que los Profesores representan una extensión de la casa en los colegios, escuelas y universidades. No es la idea sustituir la labor de padres en el hogar, pero es indudable que la misma debe encontrar en las escuelas y universidades un terreno fértil de afianzamiento. Por eso es importante recordar que la labor Profesoral no termina con una clase impartida sino que va mucho más allá.

Al ser severos, pero con tasa y medida, estaran logrando delegar conocimientos (su principal labor) pero también estaran sembrando respeto, disciplina y responsabilidad, armas éstas que marcarán la diferencia cuando los estudiantes salgan de las aulas. 

Y como Profesores, adicionalmente, estan obligados a entender que el aprendizaje es una vía en dos sentidos razón por la que si bien es cierto que tienen conocimientos que transmitirles, no es menos cierto que también los estudiantes tienen mucho que enseñarles. 

Ese aprendizaje mutuo, cuya conducción y monitoreo depende de los Profesores, es base firme para mejores sociedades.

No perdamos esa oportunidad.