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martes, 19 de enero de 2016

¿Por qué nunca deberías pedir rollitos de sushi?

Cualquier maestro de cocina de sushi te dirá que el bocado perfecto es aquel que satisface los gustos del cliente, y aunque lo dice con total sinceridad, no es cierto. El mejor bocado de sushi no es un rollito con cuatro tipos de pescado, aguacate, queso crema y mayonesa picante.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Sin duda, esos rollos tipo Frankenstein son deliciosos, pero si te limitas a pedir eso, estás haciendo algo mal. Si lees las razones que aparecen a continuación, estarás de acuerdo.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Los cortes de pescado para los rollos son los peores
Ningún chef de sushi respetable escatimará en la calidad de su producto, pero lo cierto es que todos los cortes del pescado no son iguales. Del mismo modo que un carnicero no querrá moler el lomo de res para convertirlo en una hamburguesa, un chef de sushi no utilizara la ventresca para hacer un rollo.
Lo que se usa para preparar las piezas individuales de sushi, ya se trate de rodajas de sashimi (solo pescado) o de nigiri (un trozo de pescado con arroz), es un corte de pescado apenas mejor del que se muele y mezclado con la salsa Sriracha en un rollo picante. Consejo: Los chefs reservan el mejor pescado para los clientes que se sientan en el restaurante.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
No puedes saborear el pescado
Para continuar con la analogía de la carne, probablemente no querrás comerte un filete de primera al que se le ha añadido una mezcla de queso crema y caviar, aunque sean de excelente calidad. Los ingredientes de un rollo de sushi americanizado compiten entre sí eclipsando el sabor del pescado.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Se pierde la textura
Un buen sushi se logra gracias al equilibrio entre el pescado y el arroz. También incide la temperatura, pero las texturas contrastantes de la carne suave y el arroz bien preparado son determinantes. Este sencillo equilibrio hace que un bocado nigiri de erizo de mar o de saba sean especiales, pero puedes arruinarlo cuando rellenas un rollo con cangrejo falso y lo rematas con diferentes peces empapados en una salsa pesada.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Hacer los rollitos no requiere mucha habilidad
En un restaurante de sushi respetable todos trabajan con seriedad, pero el cocinero que se encarga de preparar los rollos suele ser el que trabaja en la barra del restaurante ya que no se necesita una gran delicadeza. Probablemente la mayoría de los comensales se enfadarían si supieran que su comida ha sido preparada por el cocinero menos experimentado del local.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Los rollitos de sushi americanizados no son saludables
Es evidente que la cantidad de calorías de una hamburguesa de un local de comida rápida no puede competir con las calorías que aporta un rollo de sushi, pero eso no implica que sea correcto mezclar uno de los alimentos más saludables del mundo con una bomba calórica de arroz.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Los rollitos no son tan auténticos como el nigiri o el sashimi
Intenta recordar si en la película “Jiro Dreams of Sushi” el cocinero estaba preparando rollos de sushi. Alerta Spoiler: no los hacía. Esto no quiere decir que en Japón no existan los rollos, pero este anciano afable de 85 años ni siquiera habría tomado en consideración la mayoría de las especialidades que puedes encontrar en un menú de rollos estadounidenses.
Crédito: Dan Gentile/Thrillist
Entonces, ¿cómo puedes eliminar la adicción a los rollitos de sushi?
El primer paso para degustar el mejor sushi consiste en evitar los rollos, sobre todo los que tienen nombres tontos y una larga lista de ingredientes. En su lugar, comienza a probar los rollos simples que tienen tan solo uno o dos ingredientes, o los que tienen forma cónica. Estas especialidades te satisfarán porque tienen ese sabor a algas tan familiar, y le permiten al chef sacarle el máximo partido al pescado.
Una vez que hayas eliminado la mayonesa de tus arterias, deja que tu camarero o el chef te tienten con un nigiri. Los nombres japoneses de los pescados suelen ser intimidantes, incluso para los expertos, así que no finjas que los conoces. Los camareros de los restaurantes de sushi normalmente están dispuestos a ayudarte a elegir el menú. Es su trabajo.
Por último, recuerda no pedir todo de una sola vez, empieza con pocas piezas y luego dile al camarero qué fue lo que más te gustó. Tomará nota de tus preferencias y podrá proponerte nuevos tipos de pescados que se adapten a tu paladar. Solo al final, si te has quedado con hambre después de probar un menú nigiri, puedes pedir como postre un multicolor rollo de dragón picante.
Thrillist on Yahoo
Por Dan Gentile

lunes, 18 de enero de 2016

Prestigioso oncólogo recomienda seguir estos consejos para vivir más

A pesar de que los avances médicos que ayudan a las personas a vivir más tiempo parecen sacados de un libro de ciencia ficción, es importante no olvidar esos detalles que puedes cuidar todos los días para alargar tu vida, dice el Dr. David Agus, un oncólogo notable que ha atendido a pacientes como Steve Jobs y Lance Armstrong. “Debemos enfocarnos en la prevención porque nuestro organismo no está diseñado para vivir nueve o diez décadas”, dijo el pasado miércoles Agus en el programa de CNBC Squawk Box al promover su libro The Lucky Years: How to Thrive in the Brave New World of Health.
Gracias a la combinación de desarrollos tecnológicos, tales como edición de ADN y responsabilidad personal, como colocarse vacunas contra la gripe o pasar menos tiempo sentados, los humanos pueden lograr tener una vida más larga y productiva, dijo.

“Ahora existe una tecnología… llamada CRISPR; por primera vez en la historia podemos cambiar una de las 3 mil millones de letras que tiene el ADN”, afirma. “Si tienes cáncer, puedo cambiar uno de tus linfocitos T para atacar ese cáncer”.

No obstante, es importante tener claro que ni toda la ciencia del mundo puede ayudar a las personas que no se ayudan a sí mismas, dijo Agus, profesor de Medicina e Ingeniería de la Universidad del Sur de California. “Pasar mucho tiempo sentado es algo así como fumar. Si haces ejercicio, genial, pero si pasas cinco horas al día en una silla, tu salud sufrirá como si te fumaras una caja de cigarrillos al día”. Agus recomienda hacer pausas frecuentes para combatir los efectos negativos de pasar todo el día atado a un escritorio.

Agus contó una anécdota de cuando pasaba tiempo con Steve Jobs, cofundador de Apple. Cuando iba a ver a Steve, él siempre decía ‘Me gusta pasear por dos razones: primero porque aporta muchos beneficios a la salud’ y también dijo ‘Si estás en medio de una negociación con alguien mientras caminas, tú sabes cuándo girarás a la izquierda y cuándo a la derecha y ellos no. Eso te da una ventaja’”.

Además de Jobs y Armstrong, Agus también atendió al Presidente de Viacom, Sumner Redstone, el Senador Ted Kennedy y Robin Quivers de The Howard Stern Show.

Agus, un invitado frecuente del programa de Stern y de CBS This Morning, sabe una que otra cosa sobre despertarse temprano y no dormir demasiado, pero dice: “Sin importar lo mucho que cueste, despierta y vete a dormir todos los días a la misma hora. Tu cuerpo te lo agradecerá”.

Darle a las personas el conocimiento necesario para tomar decisiones diferentes y mejores en cuanto a su estilo de vida, traerá beneficios a largo plazo para la salud. La información es lo que nos salvará al final”. Por ejemplo, dijo, “un magnífico estudio demostró que cada año que atrasas tu retiro, reduces la incidencia de Alzheimer en un 3%”.

Incluso la alimentación está evolucionando. “En el futuro podremos manipular las bacterias de nuestro tracto gastrointestinal”, dice Agus. “Se ha demostrado que hasta el antiguo adagio de moderación es efectivo”, añadió. “Lo que es genial, sin importar si sigues la dieta de moda, lo que comes o lo que haces”. 

Agus es co-fundador de dos compañías líderes en medicina personalizada, Navigenics y Applied Proteomics. Sus responsabilidades clínicas incluyen el desarrollo de ensayos clínicos de nuevas drogas y tratamientos para el cáncer, que el Instituto Nacional del Cáncer y otras fundaciones privadas apoyan. Dice que no tiene relaciones financieras con empresas farmacéuticas. 

“Cuidar mejor de nosotros mismos nos permitirá beneficiarnos de los avances en la medicina y la personalización del tratamiento gracias a la gran cantidad de información sobre la salud”, dijo. “Lo que queremos… es vivir más y mejor”.
CNBC
Matthew J. Belvedere

miércoles, 6 de enero de 2016

El estrés te mata. Así puedes combatirlo















Interrumpir de vez en cuando el flujo de atención sobre el área de pensamiento en la que estamos centrados es esencial para no padecer estrés. Somos más eficaces en el trabajo cuando no estamos estresados, y para eso necesitamos desconectar: tener una afición completamente distinta a nuestro mundo laboral es la mejor forma de conseguirlo.    


Este verano, mientras la nave New Horizons sobrevolaba Plutón, unos científicos de la Universidad de Stanford publicaban los impactantes datos del estudio que acababan de completar. La conclusión a la que habían llegado es que el estrés laboral tiene consecuencias tan dañinas para la salud como ser fumador pasivo, uno de los mayores problemas sanitarios en el ámbito del trabajo. Las cifras, recopiladas de cientos de investigaciones anteriores, mostraban que la tensión profesional aumenta en un 35 % las probabilidades de caer enfermo y en un 20 % las de muerte prematura.

La mala noticia es que el estrés puede producir consecuencias devastadoras como estas para el organismo. La buena es que la cantidad de efectos secundarios físicos depende en gran medida de la forma en que afrontemos este sobresfuerzo al que obliga el mundo actual. El psicólogo Richard Lazarus, de la Universidad de California en Berkeley, fue pionero en el estudio de estas estrategias cognitivas de minimización del estrés. Sus investigaciones le llevaron a la conclusión de que es más importante la valoración que hace el individuo de la situación que las características objetivas de esta.

El estrés surge como consecuencia de la puesta en marcha de ciertos procesos mentales. Si interpretamos lo que está ocurriendo como peligroso o consideramos que nuestros medios son insuficientes a la hora de afrontarlo, pondremos en marcha los mecanismos de alarma. De lo contrario, permaneceremos estables. Los problemas surgen, según Lazarus, cuando hay “una relación concreta entre la persona y el ambiente que es estimada por el individuo como impositiva o que supera sus recursos y pone en peligro su bienestar”. De hecho, en opinión de este investigador, la tendencia a un determinado modo de reaccionar es constante.

En torno a cierta edad, que suele situarse en la adolescencia, se produce un punto de inflexión a partir del cual el estilo psicológico de afrontamiento del estrés se hace automático. Cuando ponemos en marcha nuestro mecanismo mental de alarma, reaccionamos de forma idiosincrática: cada cual a su manera. Existen individuos que aprenden desde jóvenes a enfrentarse a lo que les estresa.

Otros se distancian emocionalmente. Hay quien pone en marcha mecanismos de autocontrol, hay quien busca apoyo social y hay quien activa estrategias de huida o evitación del estímulo.

Estas estratagemas resultan adaptativas en ciertas ocasiones, pero en otras nos llevan a resultados indeseados como los mencionados. Cuando las consecuencias son excesivas, podemos cambiar nuestro estilo de afrontamiento del estrés si sabemos hacerlo de forma consciente. Para decidir si queremos variar la estrategia con que respondemos ante las tensiones, debemos evaluar si nuestra forma inconsciente de responder a las demandas está haciéndonos felices. El modelo actual propone, para realizar este test, dividir nuestras sensaciones internas en dos tipos: el estrés bueno o eustrés; y el estrés malo o distrés. 

El primero se produciría cuando nuestros estados de alarma se acompañan de la impresión de que el sobresfuerzo es voluntario (elegido) y tenemos recursos (aptitudes, capacidad psicológica, etc.) para afrontarlo. Un examen de una carrera que hemos elegido por vocación y que sabemos que podemos aprobar si estudiamos sería un buen ejemplo de eustrésPor su parte, el distrésse experimenta al sentirnos obligados a afrontar un estado de alarma –por lo tanto, sin sentido para nosotros– o al creernos indefensos ante una circunstancia angustiante. Siguiendo con el ejemplo, los estudios son distresantes si cursamos materias que no hemos elegido o si son tan difíciles que nos vemos incapaces de aprobar.

Además de sensaciones internas, existen consecuencias externas de la sobreactivación. En los momentos de alarma tendemos a estar más susceptibles, a reaccionar con una gran labilidad emocional: lloramos o gritamos con facilidad, nos comunicamos peor, nos distraemos… Esa forma de comportarse es lo que podríamos denominar estrés feo o exoestrés, porque afecta a las personas que queremos y las aleja de nosotros. Es feo en el sentido de que después nos solemos avergonzar de nuestros actos.


Para decidir si nos conviene continuar con nuestro estilo de afrontamiento, hay que tener en cuenta los tres tipos de estrés. Por ejemplo: hay personas más impulsivas que tienden a intentar resolver todos los problemas inmediatamente, intentando coger las riendas de la situación. Son aquellas que, cuando sienten que tienen que hacer algo, lo ejecutan aunque no sea lo que hay que hacer.

Este estilo de afrontamiento del estrés suele funcionar muy bien en las ocasiones en que el individuo tiene posibilidad de control sobre la situación. En ese caso, siente eustrés: coge el toro por los cuernos y se pone manos a la obra. Cuando acaba, se siente satisfecho. Pero ¿qué ocurre en los momentos de indefensión vital, como la enfermedad de una persona cercana o un ascenso laboral que depende de la suerte o de enchufes familiares? En dichos supuestos, el individuo es víctima del distrés. Y, además, suele pagar la frustración con los que le rodean, aumentando el citado estrés feo.

La eficacia de nuestra forma de luchar contra este fenómeno actual varía: no hay una técnica universal, una estrategia de afrontamiento que funcione toda nuestra vida y en cualquier circunstancia. Lo peor que podemos hacer ante este fenómeno es confiarnos: la reacción de alarma del organismo incluye mecanismos para evitar sentirnos mal. Por eso tardamos tanto en darnos cuenta de que estamos estresados: son las personas que nos rodean las que primero lo aprecian. Pero sí hay algunas reglas que cualquier modo de sobrellevar el estrés debe cumplir. Los científicos destacan tres como una especie de triada básica esencial.

En primer lugar, debemos elegir qué batallas nos conviene librar y cuándo es mejor permanecer tranquilos. A  finales de los años 50 del siglo pasado, dos cardiólogos de San Francisco, Meyer Friedman y Ray H. Rosenman,  advirtieron una relación entre el riesgo de enfermedades cardiacas y el patrón de comportamiento de ciertos individuos. A partir de sus investigaciones desarrollaron un modelo del patrón de personalidad –el tipo A– que predispone a los problemas de corazón. Los individuos que la tienen manifiestan un alto sentido de urgencia y son  muy impacientes. Se mueven, caminan y comen rápidamente; hablan deprisa y explosivamente y son muy conscientes del tiempo, esto es, les gusta fijarse plazos y cumplirlos. Y quizá lo más importante de todo es que son muy competitivos y siempre intentan ganar.

En el trabajo, en las relaciones y en las actividades recreativas, las personas con patrón de personalidad de tipo A tienden a percibir el entorno como opuesto a sus objetivos vitales y amenazante para su autoestima. No llegan a valorar si les merece la pena una batalla vital: entran siempre en todas y eso las lleva a la permanente activación. Desde entonces, muchos estudios han encontrado esta correlación entre personas altamente competitivas, estrés y riesgos cardiacos. Una vez establecida la asociación, los científicos han intentado establecer cuál es el factor que lleva a las personas que tienen este patrón de personalidad a sufrir más problemas físicos que el resto de la gente.

Redford B. Williams, neurólogo de la Universidad Duke, en Carolina del Norte, es uno de los expertos que más vueltas le ha dado a ese tema. Su conclusión es que las personas de tipo A son más propensas al ataque cardiaco por dos razones. La primera, sus hábitos: entre otras conductas tóxicas, fuman más, duermen menos, toman más bebidas con cafeína y comen de forma menos saludable. La segunda razón es que su temperamento contribuye directamente a la enfermedad. Los individuos con este patrón, afirma Williams, están constantemente secretando una gran cantidad de hormonas del estrés, y su presión arterial y número de pulsaciones ascienden a menudo a lo largo del día.

Un reciente estudio de la Universidad de Míchigan mostraba, por ejemplo, que aquellas personas que experimentan ira con frecuencia tienen tres veces más riesgo de morir de forma temprana. Por eso muchos investigadores aconsejan abandonar esa percepción subjetiva de lucha continua contra el mundo. Los individuos que exhiben mayor tolerancia al estrés tienen reglas sencillas –¿me concierne?, ¿puedo hacer realmente algo?, ¿me compensa el resultado?– para decidir qué problemas resolver y cuáles disolver.

La segunda recomendación para librarse del estrés es llevar las riendas de la propia vida. A finales de los años 60, los psiquiatras Thomas Holmes y Richard Rahe, de la Universidad de Washington, en Seattle, elaboraron una lista con decenas de acontecimientos estresantes que podemos haber vivido en el último año –la ilustración de abajo incluye los veinticinco más agobiantes de esa escala– y le asignaron una puntuación a cada uno de ellos. Intentaban con ello dar el peso real a las circunstancias, variables que los seres humanos tendemos a minusvalorar. En situaciones de tensión, es bueno saber a qué nos enfrentamos.

Su propuesta era simple: a partir de análisis estadísticos, calcularon que si la suma de todas las situaciones de estrés se halla por debajo de 150, el riesgo de estrés resulta mínimo. Si se encuentra entre 150 y 300 puntos, la probabilidad de que un individuo sufra este síndrome durante los próximos meses supera el 50 %. Y si supera los 300 puntos, las circunstancias son críticas, ya que la probabilidad de sufrirlo después de esa suma de acontecimientos sube a un 90 %.

Desde entonces, el test de Holmes-Rahe se usa como la primera aproximación tentativa para saber si la persona ha vivido eventos objetivamente estresantes en el último año. Sin embargo, se ha comprobado que las circunstancias externas no explican la percepción subjetiva: muchas personas que no las han vivido están estresadas y, al contrario, hay individuos que puntúan por encima de trescientos y se sienten muy tranquilos.

Un factor explicativo de estas diferencias que muchos científicos han encontrado en sus estudios es la sensación de control. Michael Scheier, profesor de la Universidad Carnegie Mellon, es uno de los investigadores que más ha profundizado en esta idea. Él nos recuerda que las personas que han sufrido cambios radicales en su vida, conflictos e incluso catástrofes y sucesos traumáticos solo los sienten como distresantes cuando los consideran incontrolables.

Hay numerosos estudios que muestran el peso de esta variable. Uno de ellos –quizá de los más citados– es aquel que mostró que los ancianos que viven en una residencia y sienten poca percepción de control sobre sus actividades –ritmos vitales, toma de medicación, etcétera– tienden a deteriorarse más rápidamente y mueren antes que aquellos a los que se les permite llevar las riendas de sus propias actividades.

Experimentos como este llevan a los investigadores a sugerir como positiva cualquier estrategia de afrontamiento que aumente la sensación de control del individuo. Es la razón por la que, por ejemplo, las rutinas y la recuperación de ritmos vitales –alimentaciónsueño, higiene– ayudan a combatir el distrés: nos hacen recuperar el control de nuestro tiempo. También es importante, en situaciones desbordantes, centrarse en aquello que sí podemos hacer, aunque nos parezca una parte muy pequeña de la solución. Como nos recuerda Stanley C. Allyn: “No tiene sentido preocuparse por las cosas sobre las que no tienes control, y si tienes el control, puedes hacer algo al respecto en lugar de preocuparte”.

Hay un tercer y último lema contra el agobio vital: ¡relájese y desconecte! En este sentido, una peculiar investigación de la Universidad Witten-Herdecke, en Alemania, mostró un efecto que en realidad todos sospechamos: si se pide a las personas que caminen arrastrando los pies y mostrando su agotamiento –hombros caídos, falta de gesticulación–, empeora su estado de ánimo.

Ver galería 12 alimentos contra el estrés  


Tomado de: http://www.muyinteresante.es

martes, 5 de enero de 2016

Amnistía Internacional - Comunicado

Amnistía Internacional hace un llamado a la recientemente elegida Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela que ejercerá sus funciones a partir del 5 de enero de 2016, a que tome medidas urgentes para garantizar la protección y promoción de los derechos humanos de todos y todas sin discriminación alguna.

En los últimos años, la protección y promoción de los derechos humanos garantizados tanto por la Constitución de 1999, como por los instrumentos de derechos humanos de los que Venezuela es un Estado parte, se han deteriorado progresivamente, y las instituciones que sustentan el estado de derecho han visto gravemente mermada su independencia e imparcialidad. La nueva Asamblea Nacional debe tomar medidas concretas para revertir prontamente esta situación.

Amnistía Internacional insta a los representantes del nuevo Poder Legislativo a poner nuevamente los derechos humanos al frente de la agenda política. Para ello es necesario que el nuevo Parlamento requiera con urgencia al Estado venezolano revertir la denuncia de la Convención Americana de Derechos Humanos formulada en septiembre de 2012, adhiriéndose nuevamente a ella y admitiendo otra vez la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Asimismo, es indispensable que el Estado venezolano proteja y apoye la labor de las y los defensores de derechos humanos y que priorice en las decisiones que tome a los sectores más vulnerables y tradicionalmente marginados de la sociedad, como las personas de escasos recursos, las mujeres, las niñas y niños, las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e Intersexuales (LGBTI) y los pueblos indígenas.

La Asamblea Nacional debe asimismo adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la libertad inmediata e incondicional de los presos de conciencia, y de cualquier persona que enfrente judiciales basados únicamente en cargos motivados políticamente, no sustentados en evidencias sólidas y fehacientes.
Es asimismo fundamental que el Poder Legislativo dé prioridad al fortalecimiento del sistema de justicia, piedra angular de todo estado de derecho, garantizando su independencia e imparcialidad para poner fin a los altos índices de impunidad que existen en el país y se garantice el derecho de todas las víctimas a la verdad, la justicia y a una reparación adecuada.

La Asamblea Nacional debe velar además por que se garantice la rendición de cuentas de todas las instituciones del Estado ante instancias nacionales y supranacionales. Promoviendo la transparencia y asegurando el derecho a la vida, a la integridad física, a la salud, a la educación, a la tierra, a la libertad de expresión, reunión y asociación, al acceso a la información pública y a todo el conjunto de derechos humanos se garantizará que todas las personas puedan vivir con dignidad..

Los altos índices de violencia y criminalidad en el país hacen necesario también que el nuevo Parlamento priorice la toma de medidas para dar respuesta a esta situación, controlando las armas y municiones, y asegurando al mismo tiempo que la actuación y entrenamiento de los cuerpos de seguridad del Estado se adecue a los estándares internacionales de derechos humanos de uso de la fuerza.

Los nuevos representantes del Poder Legislativo deben tomar medidas urgentes y decisivas para dar respuesta a los grandes retos que afronta el país, creando puentes y vías de diálogo. Amnistía Internacional espera que en la búsqueda de soluciones el recientemente elegido Parlamento priorice el fortalecimiento de las instituciones que sustentan el estado de derecho y garantice que todas las personas puedan ejercer sus derechos humanos sin discriminación alguna.

lunes, 4 de enero de 2016

Como eliminar las cucarachas





Las cucarachas son unos de los insectos que más encontramos en los hogares hoy en día. Comen cualquier cosa orgánica: restos de comida, grasa, basura, telas de lana y algodón, cartón y papel de empapelar. Suelen ser más activas durante la noche y, en el día, viven en huecos y grietas oscuras y húmedas. Les gusta pasar tiempo en las superficies porosas, como la madera, el cartón y el papel. Dejan su olor estos espacios y este aroma es el encargado de atraer a otras cucarachas a la misma área.

Estos son 6 trucos para eliminar a las cucarachas de tu casa.

1. El laurel. Para que no ingresen a tu casa, una solución fácil y accesible es colocar hojas de laurel picadas en los sitios donde puedan entrar los insectos. Suelen no resistir su olor y se alejan de inmediato.

2. La cebolla y el polvo bórico. Uno de los remedios más utilizados para eliminarlas es crear una pasta muy barata y súper efectiva. La receta: mezclar media cebolla picada en pedazos bien chiquitos, media taza de harina común, cantidad necesaria de cerveza o agua, una pizca de azúcar y 3 o 4 cucharitas de polvo bórico. El mismo es de venta libre y se consigue en farmacias o droguerías. Tiene fecha de vencimiento y se humedece rápido, por lo que lo mejor es cerrar correctamente su envase después de usarlo. Colocar los ingredientes en un recipiente e integrarlos hasta generar una pasta no muy líquida. Utilizar tapitas de gaseosas para ubicar la mezcla adentro. Poner estas tapas en los lugares (principalmente rincones) por donde andan las cucarachas. Se recomienda controlar que las mascotas del hogar no la consuman, porque puede ser tóxico para ellos.

3. La lavanda. Colocá ramitos de lavanda o saquitos con trozos de ésta en los sitios por donde salen las cucarachas. Su aroma, placentero para el olfato humano, suele alejar a estos insectos.

4. Azúcar y bicarbonato de sodio. Las cucarachas tienen un estomago ácido. Para erradicarlas realizá una mezcla sencilla de azúcar con bicarbonato de sodio y ubicálo en los sitios favoritos de estos insectos. No se podrán resistir al sabor dulce y lo comerán enseguida. Así, el bicarbonato hará efecto inmediato en su organismo.

5. Pasar la aspiradora. Parece ser muy simple, pero yuda a reducir poblaciones de cucarachas que encuentres detrás de los electrodomésticos o muebles. Los accesorios suelen ser muy útiles para llegar a lugares alejados y de difícil acceso. Al terminar, sacá la bolsa, sellála y tirála.

6 El frío y el calor. Algunos tratamientos térmicos pueden ser prácticos. Lo ideal son las temperaturas extremas que eliminarán estos insectos al instante. Pero, como no es tan conveniente dejar que tu casa se congele en el invierno, sacá ciertos muebles o electrodomésticos al exterior y el clima hará su trabajo. Lo mismo sucede con el sol y su excesivo calor en los meses de verano, que accionará contra las cucarachas inmediatamente.

Tomado de: http://elperiodicovenezolano.com