jueves, 23 de octubre de 2008

¿Seremos Ortodoxos?


Por: Esteban Casañas Lostal - “La religión es el opio del pueblo”, otras veces decía de la humanidad, ¿lo habrán olvidado? Funcionó como divisa ideológica durante varios años, las mismas que sirvieron para discriminar y reprimir cualquier manifestación religiosa en la isla. A los catolicos se les confisco todas las escuelas, hospitales, sanatarios y asilos. Cientos de curas y monjas fueron expulsados de la isla y embarcados como fardos en el vapor "Covadonga". Decenas de jovenes catolicos fueron fusilados gritando "Viva Cristo Rey". Miles de seguidores de los "Testigos de Jehova" fueron encerrados en lugubres calabozos). Esa expresión, (“La religión es el opio del pueblo”,) cuya autoría se adjudica a Karl Marx, tuvimos que consumirla agotadoramente en discursos, vallas, periódicos, libros y todos esos noticieros que siempre nos hablaban de victorias. No fue hasta el año noventa y uno que las cosas cambiaron para los que se desviaban del camino intransigente de los comunistas, ya había caído la férrea muralla que existía en Europa del Este. Los vientos han cambiado, no solo se ha visto afectada la naturaleza por la acción destructora del hombre, la mente humana es una de las más dañadas. Todo parece indicar que nuestra isla será invadida por todo el opio del mundo, ¿quién lo imaginaría una década y media atrás? Hoy le toca el turno a la iglesia ortodoxa rusa. Antes nos enviaban cohetes, métodos de represión sofisticados aún en vigencia, doctrinas extremistas y toda una serie de productos de pésima calidad que nos obligaron a consumir y a celebrar. Pues sí, acaban de inaugurar un templo que se dedicará entre otras cosas a convertirnos a esa religión algo extraña para nosotros. Lo peor de todo no es el estilo bizantino de esa obra enclavada en el casco histórico de nuestra capital, ni las cinco cúpulas doradas que nos anuncia la presencia de una virgen importada desde nuestra antigua metrópolis. Lo más denigrante de su impuesta existencia, radica en la condecoración otorgada por la alta jerarquía de esa iglesia a los hermanitos Castro. ¿Cómo es posible que religión alguna, pueda condecorar a dos individuos con tan amplios antecedentes de crímenes? Ciertamente se le debe dar algo de razón a Carlitos Marx, no solo son el opio de la humanidad. Cuando te detienes y buscas antecedentes sobre esta religión en Cuba, visitando incluso páginas editadas por el gobierno, no encuentras justificación a la presencia de ese templo rompiendo la armonía arquitectónica de esa parte de la ciudad. Se habla de la existencia de unos tres mil rusos en toda la isla y debemos suponer que en su gran mayoría corresponden al sexo femenino. O sea, son aquellas mujeres que una vez se casaron con nuestros negros estudiantes y vieron en la isla la posibilidad de escapar de aquel rancio comunismo que nunca logró éxito en su tierra. Sin temor a equivocarme, me arriesgaría a afirmar que más del cincuenta por ciento de ellas, practican cualquiera de las corrientes existentes de las religiones africanas en la isla. La Santa Señora de Kazán necesitará mucho tiempo y ofrecimientos de regalos para imponerse nuevamente sobre Ochún. Tal parece que en la recta final de sus asquerosas vidas, los hermanitos Castro se han propuesto abandonar la tierra dejando bien envenenada nuestra isla. No solo nos dejan de regalo este templo de la iglesia rusa, hablan en sus páginas de musulmanes y las justificaciones para legalizar su existencia en nuestro país no dejan de ser igualmente pobres. En menor cuantía, van sembrando raíces otras tendencias religiosas que nunca estuvieron arraigadas a nuestra cultura. Aquellos que solo unos años atrás hicieron lo imposible por destruir la fe de los cubanos, hoy pretenden vender una imagen de tolerancia que muchos aceptan con complicidad. Hay quienes se atreven a mencionar la palabra “cambios” cuando se enfrentan a estas manifestaciones de hipocresía oficial. Los hay peores, aquellos que se extienden más allá del raciocinio y mencionan la palabra “libertad”. No dejan de tener cierta razón, hoy por hoy, el gobierno cubano lucha infatigablemente en ese sentido y vende una imagen distinta a la mantenida durante décadas. En la isla existen actualmente las libertades de las dos “C”, la libertad de credo y la de culo. El gobierno te autoriza a ser religioso y te abastece de diferentes iglesias que acuden a la isla como aves de rapiña. El gobierno te autoriza a utilizar el trasero y hacer de él un tambor si te apetece, el mundo aplaude y se hace eco. ¡Cuba es libre!, repiten muchos cretinos por el mundo mientras las cárceles guardan almas por el delito de pensar diferente. Los Castro han sido condecorados con las órdenes Príncipe Danilo de la Buena Fe de Primer Grado y la orden de Honor y Gloria de la mencionada iglesia, ambas fueron entregadas por el segundo metropolita llamado Kiril Gundjaev. La iglesia rusa cambia sus altos honores por el derecho a construir un templo. Asco producen estos monarcas religiosos, no solo los de la iglesia ortodoxa rusa, iguales posiciones han sido asumidas por las altas jerarquías de otras religiones. ¿Qué diferencia puede existir entre esas órdenes otorgadas a estos criminales y la José Martí que ellos colgaron del pecho de otras alimañas de su especie? Ninguna. Cada día que pasa se ponen de manifiesto el descaro y la inmoralidad de los líderes políticos y religiosos en el mundo, actúan como verdaderas mafias que se protegen mutuamente a costa del sufrimiento humano. De muy poco les sirven los extravagantes atuendos, ni las fastuosas ceremonias utilizadas en sus ritos para encubrir el verdadero rol de esos “embajadores” de dioses. Pobre de aquellos seres que todavía crean en estos anticristos, porque no cabe la menor duda, ellos son los peores enemigos de Dios. ¡Qué me agarren confesándome ante uno de esos huevones!

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