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viernes, 23 de junio de 2017

¿Cuántas?


Por: Magda Mascioli García

Cuántas muertes se hubieran evitado si los SINVERGUENZAS DE LA MUD hubieran hecho el trabajo que les dijimos de hacer en la AN desde Diciembre 2016 en lugar de NI SIQUIERA hacer quorum por andar en campañas politiqueras. 

¡DESDE DICIEMBRE DEL 2016! 

CUERDA DE IRRESPONSABLES iguales o peores a los de la dictadura. Porque fueron los de la MUD quienes dejaron el garrote en manos de los homicidas de la dictadura A PESAR que NOSOTROS LOS PUSIMOS en la AN con mayoria absoluta para QUE HICIERAN y NO HICIERON. 

QUE NADIE ME DIGA QUE LOS CIUDADANOS NO HEMOS HECHO DE TODO LO QUE NOS HA TOCADO HACER. ¡HASTA LOS MUERTOS LOS HEMOS PUESTO!

LOS CANALLAS DE LOS MAL LLAMADOS @unidadvenezuela A QUIENES PUSIMOS HACE MÁS DE UN AÑO EN LA AN CON UN MANDATO, NI SIQUIERA QUORUM HAN HECHO POR ANDAR PENDIENTES DE SUS CAMPAÑAS PARA SER CANDIDATOS A PRESIDENTE, GOBERNADORES Y ALCALDES, MIENTRAS LE DEJABAN EL GARROTE EN LAS MANOS A LOS DE LA DICTADURA. 

Igual como hicieron antes CUANDO ENTREGARON curules de la oposición con jugadas BIEN CALCULADAS Y MISERABLES para poder ocuparse de su campaña a candidata dejando la curul que se le encargó e IMPONIENDO a un vendido como su suplente. 

¿Ahora me dicen que es una VALIEEEENTEEEEE EJEMPLO A SEGUIR? #NMJ, 

QUE NADIE OSE PRESENTARSE llamando VALIEEEENTEEEESSSS A QUIENES HAN SERVIDO DE PISO Y CERTIFICADORES DE LA DICTADURA, COMENZANDO POR LLAMAR PRESIDENTE A UN COLOMBIANO; POR CERTIFICAR Y RECONOCER A UN CNE Y A UN TSJ ÍRRITOS, cada vez que a ellos les ha servido para lograr sus intereses.

QUE NADIE OSE presentarse llamando VALIEEENTEEESSS a quienes dicen adversar a la dictadura pero que MANTIENEN SUS NEGOCIOS CON ELLOS, INCLUYENDO VENTAS DE COMIDA. 

PIDIERON LA ASAMBLEA Y LOS PUSIMOS CON MAYORIA ABSOLUTA PARA QUE HICIERAN UN TRABAJO QUE NO HAN HECHO Y QUE NO VAN A HACER, señores ¡NO LO VAN A HACER! 

DICEN INVOCAR UN 350 PARA LUEGO ROGAR AL DICTADOR, AL CNE Y AL TSJ QUE HAGA ELECCIONES. QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE "CÓMO SE COME ESO" (YA QUE ESA ES LA FRASE PREFERIDA DE LOS MUDISTAS). 

Cada muchacho asesinado por los esbirros de la dictadura son responsabilidad directa e inequívoca de quienes pudiendo hacer, NO HAN HECHO; 
de quienes han pedido votos y cargos, a quienes les hemos dado votos y cargos y NO HAN HECHO, burlándose de todos los ciudadanos, en especial de quienes han confiado en ellos; de quienes a trastienda, hacen negocios con los delincuentes que están asesinado a gente desarmada e indefensa mientras ellos aparecen dando declaraderas hipócritas y falsas riéndose y menospreciando el dolor de MILLONES DE CIUDADANOS, incluyendo a los que están fuera de Venezuela.

Cuando las cosas están bien es fácil confiar en Dios; 
cuando las cosas resultan bien, es fácil decir que se cree en Dios; 
es fácil predicar cuando las cosas están tranquilas; 
es fácil poner como responsabilidad de Dios lo que a todas luces es responsabilidad de quienes tenemos el libre albedrío de DECIDIR entre hacer lo correcto o guardar silencio acomodaticio ante la ignominia, pensando que si se calla, nada le pasará;
es fácil DAR MITINES MONTADOS EN UNA TARIMA con el motorizado al lado esperando EVACUARLO A UNO cuando las cosas se ponen difíciles;
ES FÁCIL APARECER COMO HÉROES POR CAMINAR TRES CUADRITAS DURANTE POCAS SEMANAS CUANDO LOS CIUDADANOS LLEVAMOS 18 AÑOS DE ATROPELLOS, ASESINATOS, HAMBRE, INSEGURIDAD, ANGUSTIA Y DESASOSIEGO mientras todos ellos han comido en la misma cazuela. 

Todo eso es fácil...

Lo difícil es mantener la presencia de ánimo y la RESISTENCIA a pesar de ver tantas injusticias, tanta satrapía, tanta inmoralidad, tanta politiquería barata y nauseabunda, tanta porquería junta comiendo en el mismo plato como lo vemos hacer MUD-DICTADURA, .

Es muy dificil confiar en La Justicia Divina cuando confiamos a nivel de razonamiento, de cerebro.

Pero La Justicia Divina va a llegar... y pobre de aquellos que hayan sido TIBIOS ante esta gran desgracia que los ciudadanos estamos viviendo en Venezuela. 

Implorarán misericordia y espero que Dios los escuche.

miércoles, 21 de junio de 2017

Cuatro gestos para no explotar en momentos de rabia (según la neurociencia)

Si no quiere que su cerebro desbocado acabe con una buena bronca, vaya buscando un 'sudoku


Todos tenemos derecho a enfadarnos, pero no todo vale a la hora de canalizar las emociones. Las oleadas de rabia, ira y descontrol son tan nefastas como derrumbarse ante la adversidad. Por suerte, con entrenamiento, es posible “sujetar” al cerebro cuando se desata una cadena de reacciones químicas abocadas a terminar en una buena bronca. O algo peor.
El efecto de dejarse llevar por la rabia es el mismo que el de sucumbir ante cualquier otro impulso, como atiborrarse a pasteles o beber demasiado. De forma inmediata, se produce una primera vivencia de alivio y descarga de la ansiedad. Pero dura poco. “Hay una recompensa inicial producida por la dopamina [el neurotransmisor de las sensaciones placenteras, entre otras muchas cosas], seguida de ráfagas de culpabilidad y frustración”, explica Inmaculada Pérez Tamargo, neuropsicóloga y directora de los centros de neurodesarrollo Sábilis. No merece la pena explotar. “Lo peor de caer en la trampa que nos tiende la ira no son tanto las consecuencias sino el hecho de fortalecer, a nivel bioquímico y estructural, una forma de respuesta en la que no intervienen ni el pensamiento racional ni una toma de decisiones analítica y objetiva”, aclara Pérez. Cuando enfurecemos, en realidad lo que hacemos es “dar más poder al sistema límbico [centro de control de los instintos], lo que nos hace dependientes de nuestros sentimientos más primarios, y menos libres para decidir de forma consciente cómo queremos actuar en el futuro”, matiza la experta.
Si no manejamos de forma apropiada la propensión a la rabia, podemos acabar consolidando las respuestas agresivas y típicas de las personalidades violentas. Según afirma Agustín Merino Delgado, psicólogo especializado en neuropsicología de la violencia, “las personas capaces de vivir en un estado de provocación reactiva permanente, dadas a comportarse de forma violenta, presentan una reducción en la densidad de las cortezas frontal y prefrontal del cerebro [zonas donde se traducen los instintos en estrategias sociales], y una menor capacidad de control de impulsos de la función ejecutiva de su conducta”.
“La ira es una emoción compleja, que surge de la combinación de emociones negativas, como el enfado, el estrés o el miedo”, expresa Pérez. Además, “la persona que es víctima de la rabia se siente injustamente tratada, contrariada, castigada o amenazada, y esta combinación provoca un torrente de reacciones que pueden colocar al individuo en un nivel de descontrol en muy poco tiempo”. Cuando explotamos, “se produce una sobreactivación de la amígdala del sistema límbico y una inhibición de parte de la zona frontal del cerebro”, continúa Merino. En ese momento, las emociones no pasan por el filtro de la razón. Con los siguientes cuatro consejos neurocientíficos, podrá aplacar a un cerebro desbocado a causa de esa emoción tan negativa.
1. Identificar qué pasa
Solo hay un momento en el que podemos poner freno a la rabia antes de enfadarnos: justo cuando empezamos a sentir esa emoción. Se trata de no llegar a un punto de no retorno. “Si ya estamos en pleno arrebato, ni siquiera podremos pensar en la posibilidad de parar, porque la amígdala interrumpe las comunicaciones con el lóbulo prefrontal y las órdenes no le llegan”, explica Pérez. Por esta razón, es importante familiarizarse con los indicadores corporales desde el principio, como el aumento de la frecuencia cardíaca, de la presión sanguínea o del ritmo de respiración. “En ese momento, hay muchas más probabilidades de poder controlar el enfado, ya que el córtex aún mantiene su capacidad de imponerse al sistema límbico”, añade la neuropsicóloga.
2. Distraerse
Sirve cualquier tipo de actividad cognitiva, como resolver un crucigrama, un sudoku o memorizar una adivinanza. “Los pensamientos emocionalmente neutros hacen que la amígdala se calme. El único problema es conseguir realizarlo a tiempo, justo antes de sufrir el secuestro emocional, cuando el sistema límbico invierte todos los recursos del cerebro preparando al cuerpo para enfrentarse a una amenaza”, detalla la experta. Centrar la atención en algo que nos interese “activa el neocórtex y permite pensar sobre la emoción que sentimos de una manera más analítica, neutra y objetiva”.
3. Reinterpretar la situación
Las señales comienzan en el cuerpo, y una vez hemos aprendido a identificarlas, “podemos empezar a trabajar con el intelecto para que, progresivamente, el sistema límbico vuelva a la normalidad”. A partir de este momento, “debemos analizar la situación que ha provocado nuestra ira y tomar decisiones sobre lo que vamos a hacer, pero nunca antes de calmarnos”.
4. Cambiar de postura
Una manera de encontrarnos mejor y de darle la vuelta al enfado es forzar una respuesta facial amigable, y trabajar sobre la hipótesis del denominado biofeedback facial. Hace casi dos siglos, el psicólogo William James afirmó que “el pájaro no canta porque está alegre, está alegre porque canta”. Y se constató después, en una investigación de 1988, en la que los sujetos tenían que sostener un lápiz con la boca de dos formas: una de ellas entre los dientes, de manera que se forzaba el gesto de la sonrisa, y otra con el labio superior, como si fuera un bigote, simulando el gesto de enfado. Todos ellos vieron los mismos dibujos animados. Los que tenían el lápiz en la boca (y sonreían), se lo pasaron mejor que los que tenían en lápiz en el labio superior (con cara de enfado), lo que demostró que las expresiones faciales influyen en el estado emocional de la persona.
¿Cómo procesar el enfado?

Seguramente nunca nos cabrearíamos con un amigo por darnos un plantón si supiéramos que acaba de tener un grave accidente. Antes de indignarnos y montar en cólera contra alguien, conviene ponerse en su lugar, aunque sea por un momento. “Tanto la reinterpretación por empatía como la técnica del perdón persiguen cambiar el signo de la emoción con la ayuda del intelecto”, afirma la directora de Sábilis. Para Merino, “perdonar supone poner en práctica la autocrítica y la empatía a la vez, liberándose de una carga emocional negativa a través de la introspección, y bajando a intensidad de nuestro ego”. Se trata, en suma, de ver la situación desde otra perspectiva una vez hemos procesado el enfado, intentando comprender al otro y “evitar las proyecciones emocionales, que podrían ser un muro a la autocrítica”, añade el experto. Ya lo dijo el filósofo Kant: “No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros”.