viernes, 24 de octubre de 2008

Sindrome del bebé sacudido


Definición - Este síndrome, con sus diferentes denominaciones, es parte del síndrome del niño golpeado al cual debe darse un tratamiento especial, por tratarse de niños pequeños, menores de 2 años de edad, en particular, lactantes menores de seis meses de edad, cuya sintomatología pasa inadvertida en los primeros momentos para el observador y cuyas manifestaciones pueden confundirse con muchas otras patologías. En el síndrome del niño sacudido es imprescindible conocer cuándo se trata de un traumatismo de tipo accidental y de una lesión infligida por uno de los miembros de la familia o quien lo cuida, porque ambos producen tasa de mortalidad y letalidad altas, pero llevan procedimientos legales diferentes, de ahí, la necesidad de hacer un diagnóstico certero. Ésta es una forma severa de lesión en la cabeza originada por una sacudida violenta de un bebé o de un niño. Usualmente se presenta cuando el bebé llora inconsolablemente y la persona que está a su cuidado se frustra y pierde el control. La sacudida violenta puede ocasionar lesiones severas en el bebé, daño cerebral permanente o la muerte. Las lesiones que sufre un bebé al ser sacudido generalmente ocurren en menores de 2 años, pero se puede ver en niños de hasta 5 años. Consideraciones generales - El síndrome del bebé sacudido puede presentarse inclusive con una sacudida de sólo 5 segundos. Las lesiones tienen más posibilidades de presentarse cuando existe tanto aceleración (a causa de la sacudida) como desaceleración (cuando la cabeza se golpea contra algún objeto). Inclusive el hecho de golpearse contra un objeto suave, como un colchón o una almohada, puede ser suficiente para que los recién nacidos y los niños pequeños se lesionen. El resultado es un tipo de lesión similar al que se observa en algunos accidentes automovilísticos. Todos los siguientes factores hacen que los bebés sean altamente vulnerables a la fuerza causada por el síndrome del latigazo: La cabeza de un bebé es grande y pesada en proporción con el resto de su cuerpo, razón por la cual cuando un bebé se cae o lo lanzan, tiende a caer sobre la cabeza. Existe un espacio libre entre el cerebro y el cráneo para permitir el crecimiento y el desarrollo. Los músculos y ligamentos del cuello del bebé son débiles y aún no se han desarrollado por completo.
La cabeza del bebé es suave y frágil. El síndrome del bebé sacudido es una forma de lesión severa en la cabeza producida por el rebote del cerebro dentro del cráneo del bebé cuando éste es sacudido. En esta lesión se observa lesión del cerebro, inflamación, presión y sangrado (hemorragia intracerebral), lo cual puede conducir fácilmente a la muerte o a un daño cerebral permanente. Generalmente, no se observan signos físicos externos de traumatismo, pero pueden presentarse cambios en la conducta del niño como irritabilidad, letargo, piel azulada o pálida, vómitos y convulsiones. Cuando se sacude a un bebé o a un niño pequeño, el cráneo frágil y flexible aún no está lo suficientemente fortalecido como para absorber mucha de esta fuerza, la cual se transmite así al cerebro y luego rebota contra el cráneo, ocasionando contusión cerebral, hinchazón, presión y sangrado (hemorragia intracerebral). El hematoma subdural se produce cuando las venas que están entre las meninges o membranas que cubren el cerebro filtran sangre después de una lesión en la cabeza. Ésta es una condición grave porque el aumento de la presión intracraneal puede causar daño al tejido cerebral y pérdida de la función cerebral. Las venas grandes que se encuentran a lo largo de la parte exterior del cerebro son igualmente vulnerables a presentar rupturas a causa de estas lesiones, lo cual puede llevar posteriormente a que se presente sangrado, hinchazón o aumento de presión (hematoma subdural). Esto fácilmente puede causar daño cerebral severo y permanente, o la muerte. El hecho de sacudir a un bebé o a un niño pequeño también puede causar otras lesiones, como daño al cuello, la columna y los ojos; este último es muy común y puede ocasionar pérdida de la visión (hemorragia retinal). Causas - Son fuerzas que deforman el cerebro, provocan tensión y desgarro de los vasos comunicantes y hemorragia y anoxia a niveles diferentes. Lesiones muy comunes son el trauma inflingid. Se propone que un niño sujeto por el “ejecutor” quien “lo sacude, lo balancea, lo lanza”, la cabeza se mueve en un arco que se detiene abruptamente contra una superficie. Estas fuerzas rotacional o lineal pueden ser suficientes para provocar las lesiones del encéfalo. Además, como quiera que estos fenómenos ocurren más a menudo en niños pequeños, hace más susceptibles al colapso y los desgarros durante los movimiento de la propia masa encefálica y sus vasos. · En el síndrome del niño sacudido, un dato siempre oculto por los padres y referido como “se cayó de la cama”, “de los brazos” o “de la cuna”, por lo general, tiene poca importancia para el observador, sin embargo, es necesario insistir y poder diferenciar estas afirmaciones. · Aunque el síndrome del niño sacudido, por lo general, no se acompaña de lesiones externas por la maleabilidad de los huesos del cráneo, pueden aparecer fracturas del cráneo de tipos diferentes, hematomas de la piel o subconjuntival, lesiones sutiles del pabellón de las orejas y lesiones del cristalino o de la retina. · Como consecuencia de la anoxia o las hemorragias, pueden aparecer lesiones tardías, que dependen de la severidad de las sacudidas, o de la sacudida más el impacto y que además del edema y las hemorragias pequeñas producen lesión l difusa. En la mayoría de los casos, un padre, madre o niñera en un momento de enojo sacude al bebé para castigarlo o calmarlo, sin embargo, estas personas casi nunca tienen el propósito de hacerle daño. De cualquier manera, ésta es una forma de maltrato infantil. ¿Son tan delicados y por cualquier cosa puede ocurrir esto? - El síndrome del bebé sacudido no se ocasiona por dar saltos suaves, balancearlo mientras se juega, levantarlo en el aire o al trotar con él cargado. De la misma manera, es poco probable que este síndrome se presente a causa de accidentes como caerse de una silla, rodar por las escaleras o caer accidentalmente de los brazos de alguien. Las caídas pequeñas pueden ocasionar otro tipo de lesiones en la cabeza que son usualmente de menor gravedad. En muy raras ocasiones, esta lesión se puede causar de manera accidental al levantar a un bebé en el aire o al trotar con él cargado sobre la espalda en un morral porta bebés. Esta lesión no se presenta a causa del juego moderado ni por el hecho de dar saltos suaves Es difícil interpretar los síntomas - Estos síntomas pueden variar de leves a severos y entre ellos se pueden incluir: Irritabilidad extrema u otros cambios en el comportamiento; Letargo, adormecimiento, ausencia de sonrisa; Pérdida del conocimiento; Disminución en el estado de alerta; Piel pálida o azulada; Vómitos; Convulsiones (ataques); Alimentación deficiente, falta de apetito; Interrupción de la respiración. ¿Qué se puede observar? - Por lo general, no hay signos físicos exteriores de trauma como contusiones, sangrado o hinchazón. Con un examen oftalmológico de los ojos del bebé, se puede detectar hemorragia retinal (sangrado detrás del ojo) o desprendimiento de la retina. En algunos casos, esta condición puede ser difícil de diagnosticar y puede no ser identificada durante una consulta médica. Los traumas cráneo-encefálicos en niños y lactantes son frecuentes en la lesión inflingida - En este síndrome, el cuadro clínico en sus inicios es muy confuso, por la información escasa que brindan los padres y por tratarse además de niños muy pequeños, en los cuales se piensa en última instancia en esta posibilidad, o cuando aparecen tardíamente las secuelas irreversibles del SNC, como consecuencia de la falta de oxigeno asociada o las hemorragias que provocan lesiones difusas y atrofia cerebral, que concluye en retardo mental, cuadriplejia espástica, disfunción motora, hasta la ceguera. En sus inicios, sólo puede tener una historia de alimentación pobre, vómitos, letargia o irritabilidad, que se mantiene de forma intermitente por algunos días o semanas antes de ser viso por el médico. En general, los síntomas se atribuyen a una enfermedad viral, disfunción alimentaria o cólico, e incluso pueden nunca ser detectados. Más tarde aparecen las convulsiones o un estado comatoso, a menudo acompañado de dificultad respiratoria. El índice de sospecha puede establecerse desde el inicio. Prevención
NUNCA se debe sacudir a un bebé o niño, ni al jugar ni por enojo. Incluso el hecho de sacudirlo suavemente puede llegar a convertirse en una sacudida violenta, cuando se está enojado.
No se debe cargar a un bebé durante una discusión. Si la persona se da cuenta de que está molesta o enojada con su bebé, lo debe colocar en la cuna, salir del cuarto, tratar de calmarse y llamar a alguien para solicitarle ayuda. Se debe llamar a un amigo o a un familiar para que venga y se quede con el niño en caso de perder el control. Para buscar ayuda y orientación, se puede hacer uso de recursos tales como la línea de maltrato al menor y la línea local para el manejo de la crisis. Se recomienda buscar ayuda profesional y asistir a una escuela para padres. No se debe ignorar la evidencia si se sospecha que un niño es víctima de maltrato en su hogar o en el hogar de alguien conocido. Material Parcialmente extraído Medline plus y foto Adams - Dr Pedro Barreda.

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