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sábado, 28 de febrero de 2009

En el país de los pragmáticos


Por: Manuel Barreto Hernaíz - "Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego" - León Tolstoi - Hay que ser pragmático. Esta frase la escuchamos en cuanta reunión, foro o conferencia, asistimos. Se nos dice que así debe ser la política: pragmática, para alcanzar determinados objetivos. Pero una cosa es que la política sea pragmática y otra que los ciudadanos de a pie no esperen conocer proyectos y compromisos que serán cumplidos. Tan pragmático es ofrecer lo que el público espera oír, como estar en contra de todo sin proponer nada en concreto. ¿Qué debemos, entonces entender al respecto? La raíz griega pragma significa lo realizado, lo que hay que hacer o lo correctamente hecho, y más sencillamente, el hecho . Esta palabra fue elegida como referencia por Charles Saunders Peirce, quien fue el primero en plantear el método como forma de determinar el significado de palabras importantes. Sin embargo, sería el filósofo estadounidense William James quien desarrollase esta definición, convirtiéndola en una teoría de la verdad (Pragmatismo: un nuevo nombre para viejas formas de pensar). Al oponerse a la separación entre pensamiento y acción, formuló la tesis de que la verdad de una idea, un juicio o una tesis, consiste en que de resultados positivos. Para la filosofía del pragmatismo, todo conocimiento debe condensarse en la experiencia. En palabras más simples, es como decir "lo cierto es lo que funciona". El pragmatismo no tiende a contrariar a las viejas luchas modernas, sino, por el contrario, a través de lo práctico y lo más concebible, el encontrar la solución de los problemas.De acuerdo a lo anotado por el filósofo español Julián Marías, el pragmatismo así entendido no tiene dogmas ni doctrinas; es un método compatible con doctrinas diversas; es... "la actitud de apartarse de primeras cosas, principios, categorías, supuestas necesidades, y de mirar hacia las últimas cosas, frutos, consecuencias, hechos".En la política, ser pragmático es la capacidad que posee un dirigente para conseguir sus objetivos sin que su ideología o sus antiguas opiniones se interpongan. Equivale a actuar prescindiendo de ideologías principistas, haciendo lo que parece más adecuado de acuerdo a como se presentan las circunstancias de cada momento. El pragmatismo, sin embargo, resulta también una ideología cuyos límites están en la dificultad para prever las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones, y en la tendencia a desentenderse de realidades que no encajen en nuestra corta visión de las conveniencias momentáneas. Y resulta muy común confundir su área de acción con otro término de mayor "flexibilidad" : oportunismo. Contar de antemano con las experiencias políticas y garantizarles la eficacia son, ciertamente, fines nada desdeñables del actuar político; pero todo ello tendría validez si la típica pregunta del pragmatismo ¿qué hacer?, se encuentra a una ideología, a un pensamiento, que técnicamente se ha considerado como válido, es decir, al mundo de los valores.Las posiciones que asumen cuantos le adversan, parten desde lo más simplista: ..."es nefasto por su origen, al ser norteamericano, el pragmatismo es canallesco. Sólo funciona y vale si es fuerte económica y socialmente quien lo profesa; si se tiene poder o dinero, o ambos, y se carece además de todo escrúpulo".De acuerdo con la óptica oficialista, la oposición atraviesa por grandes contradicciones e insuficiencias: Carece de un basamento ideológico que la unifique, y por ello, no cuenta con un programa unitario de gobierno, ni con un proyecto unitario de país. Tampoco tiene un liderazgo aceptado y respetado al unísono por todos. Y estas conclusiones, quién puede negarlo, resultan pragmáticas, como pragmático ha resultado, en diversas ocasiones, el comportamiento del régimen.En política no se trata de encontrar un programa correcto, un hombre providencial, y luego todos a "seguirlo", "echarle pichón" y "darle parejo". La política es un medio para conciliar la discrepancia sin recurrir a los golpes de la violencia; cuando se condena la pluralidad por incapacidad para negociar, la vida política se reduce a las posturas fundamentalistas de un indomable caudillo que pretende excluir todo desacuerdo y cualquier disputa.El riesgo y la paradoja de esta "macedonia" ideológica no será que la reemplace el pragmatismo, sino la demagogia. En el país de los pragmáticos, a la larga, el demagogo ha resultado ser quien manda.

En Honduras

Las estadísticas del Presidente


Por: Simón Anduze G. - Las estadísticas y las encuestas (que son, realmente, estadísticas) son muy útiles… pero también pueden servir para mentir y engañar. Las estadísticas porque son interpretadas a conveniencia, y las encuestas porque cuando los resultados son adversos, sólo publican lo que favorece a quien la ordenó. En una de sus recientes chácharas sobre la salud, el presidente Chávez dijo que Barrio Adentro ha beneficiado a un total de 24.884.567 personas, cifra que representa el 88,9% de toda la población. (Esto no incluye, por supuesto, a los pacientes de los hospitales públicos ni de las clínicas privadas). Si la estadística del Presidente es real, habrá que declarar a Venezuela en estado de país enfermizo y pedir algún tipo de ayuda a la ONU ya que estamos a ras con los países más pobres del África. Y más adelante el Presidente agrega, en su cháchara, que Barrio Adentro ha ofrecido 332.159.921 consultas. Simple aritmética: 332.159.221 / 24.884.567 = 13,3. Lo cual quiere decir que el 88,9% de los venezolanos han ido más de 13 veces a consultarse en los dispensarios de Barrio Adentro… ¡Sí. Definitivamente. Somos un país enfermizo! ¿Cobas a mí?

Frase del día

La aceptación de la opresión
por parte del oprimido
acaba por ser complicidad;
la cobardía es un consentimiento;
existe solidaridad y participación vergonzosa
entre el gobierno que hace el mal
y el pueblo que lo deja hacer.
Victor Hugo