sábado, 21 de febrero de 2009

¡Hay diferencias!


¿Una derrota o un fracaso? - Por: Manuel Barreto Hernaíz - "Una derrota peleada vale más que una victoria casual" - José de San Martín - Dicen que las elecciones "no se ganan ni se pierden, sino que se explican", en realidad esa sentencia resulta una necedad; las derrotas no se explican ni se justifican. Perdimos y es necesario revisar y revisarnos una vez más. Hasta acá eso de "todos quieren ser obispos pero nadie cura de barrio". Por otro lado, el compromiso supone la involucración en la construcción de un proyecto cuya clave no es tanto que sea mi proyecto cuanto que sea un proyecto compartido. No se trata de "mi futuro político" -o el de mi partido-, sino el porvenir de todo un país. El trabajo que hay que emprender desde ahora es de Compromiso con mayúscula. Y no hay que perder la fe. El desencanto no es un buen consejero. Algunos creen que desde la computadora chateando en los foros "vete ya" se avanza mucho, dejando desiertos los espacios ciudadanos donde podamos contrastar pareceres, manteniendo el compromiso diario en defensa de nuestras ideas o nuestra causa. Todos estos procesos electorales -que sufren diversos avatares, con más derrotas que victorias sucesivas, que se organizan y reorganizan ante la adversidad- y que, son distintos entre sí y, en cierto modo, complementarios, han venido consolidando una fuerte conciencia que nos indica que es posible abordar un cambio. La diferencia entre el fracaso y la derrota estriba en que en el primero se acepta como una lección que se debe asimilar como un paso más que deberá llevarnos hacia la meta final. Los fracasos nos indican la ruta equivocada, que una vez reconocida, no debemos volver a transitar; en tanto que la derrota es la intención de no volverlo a intentar, claudicando ante los obstáculos, renunciando a la posibilidad de convertir el fracaso en logro. Sostenía Borges que hay derrotas más dignas que la victoria. Y ésta, puede ser el caso. Ya lo habíamos mencionado pero se considera necesario reiterarlo: con el acto referendario del domingo pasado ha quedado demostrado que el pueblo tiene las capacidades para discernir, tiene el talento para optar, pero necesita ser informado, necesita tiempo para estudiar las propuestas, necesita un clima de serenidad y sosiego, necesita ser respetado como comunidad de personas libres y diferentes en sus formas de pensar, de actuar, de creer; requiere dejar de ser manipulado, ni por un lado ni por el otro, para salir de las coyunturas difíciles no por la puerta de la confrontación y la violencia, sino por la puerta del diálogo, la paz y la reconciliació n.Agradecemos a todos quienes nos acompañaron en este noble intento. Especialmente a esos comprometidos y aguerridos muchachos que sueñan con tener un gran ideal, un gran país para todos; qué reconfortante es decir que defendimos y nos aferramos a nuestros ideales. Con orgullo sostenemos que esos jóvenes han sido capaces de seguir adelante con nuestros sueños, con humildad y lealtad, altivos y desafiantes ante la adversidad, pero mucho coraje. La lección de dignidad y decoro de los jóvenes venezolanos, resulta una de las más hermosas páginas en la defensa de la democracia, las libertades y derechos civiles, que se han dado en los últimos años. Con firmeza podemos decir que somos capaces de mantener la frente en alto ante la adversidad y el fracaso, somos capaces de seguir adelante a pesar de cualquier cosa y defender nuestras convicciones y lo más importante es que somos capaces de decir que no descansaremos hasta lograr nuestro objetivo, que no es otro que lograr la tolerancia, la justicia, la paz, el verdadero desarrollo y una vida digna y sin resentimientos para todos cuantos habitamos en este gran país.

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