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sábado, 21 de febrero de 2009

Despiste en el Departamento de Estado


Por: Gisela Parra Mejías - El Departamento de Estado dijo que el referendo en Venezuela que dio a Chavez ''legalidad' ' para reelegirse indefinidamente fue un proceso ''consecuente con los principios democráticos' ' [ver Estados Unidos legitima el referendo chavista por Néstor Ikeda, de AP, 18 de febrero]. Como abogada, juez retirada y exiliada venezolana que soy, leo con asombro tales declaraciones que me permiten expresar la urgente necesidad de que el presidente Barack Obama se rodee en el área internacional de personas que conozcan las leyes y la realidad de un país, en este caso de Venezuela, antes de opinar. Digo esto porque la única actuación de Chávez de conformidad con la Constitución y las leyes, en sus diez años de gobierno, fue ganar su primera elección presidencial en diciembre de 1998. Desde esa fecha hasta hoy, despues de someter y tomar el control de todos los poderes públicos, en abierta violación a los principios democráticos, ha actuado fraudulentamente y con total impunidad para ganar elecciones nacionales, regionales y legislativas y convertir en el 2004 un referendo revocatorio en referendo consultivo para continuar en el poder. El Consejo Nacional Electoral nunca ha permitido a los partidos de la oposición el acceso al registro de electores, el cual aumentó su número en forma inconcebible, además de cedular a extranjeros --cubanos, iraníes, integrantes de las FARC, etc.-- sin cumplir las normas, y por último, al perder en diciembre de 2007 el referendo para reelegirse indefinidamente, lo convoca nuevamente este 15 de febrero, violando el art. 145 de la Constitución que impedía volver a convocarlo en este periodo presidencial, y al cual los venezolanos acudimos porque no podemos abandonar la lucha. Pregunto: si el gobieno de Chávez controla todos los poderes públicos, no acata la Constitución ni las leyes; si se violan constantemente los derechos humanos, políticos y sociales de los venezolanos; si lo establecido en la Carta Democrática Interamericana de la OEA es letra muerta en Venezuela, ¿cómo el gobierno americano a través de su Departamento de Estado puede afirmar que el gobierno de Venezuela actúa dentro de los principios democráticos? ``Cosas veredes, Sancho''.

Alice in Wonderland


Por: Amérido Martin - Como ciertos animalitos salidos de la ambigua imaginación de Lewis Carroll, el presidente Chávez tiene que correr cada vez más rápido para permanecer en el mismo lugar o, incluso, para que el deslizamiento del piso no sea tan abrupto. Obtuvo una victoria en el referéndum. De ella ha extraído un derecho a la perpetuidad, prerrogativa a la que le huyen no sin repugnancia los gobiernos democráticos y semidemocráticos del hemisferio, pero para lograrla debió redoblar como nunca el abuso, el atropello y la amenaza, incluso a los servidores públicos. Ha comprado voluntades con la promesa de despedir a quienes no salgan en campaña vestidos de rojo, así se sientan humillados y escarnecidos. No es difícil explicar semejante tráfico si recordamos lo que cuesta hoy defender un empleo. El árbitro electoral, a su turno, se entregó a Chávez. En el pasado guardó cierto recato; ahora le pareció que esa conducta podría comprometer al presidente. Extremaron ambos, presidente y CNE, la violación de las normas electorales y cualquier vestigio de imparcialidad, todo con el fin de impedir un naufragio en fecha tan reciente como el pasado domingo. Pero así como ciertos fármacos pierden efecto con el uso, la aumentada dosis de la receta represiva no ha conjurado el crecimiento de la disidencia. Tampoco el hervidero de líderes jóvenes proyectados al liderazgo, en contraste con la jefatura inamovible del presidente y sus cuatro bueyes cansados, en permanente enroque porque Chávez sospecha de todos y golpea a quien sobresalga. Las cifras cantan. Entre el 2006 y febrero del 2009 se han realizado tres consultas comiciales que dejan ver tendencias. En la primera, Chávez ganó la reelección con poco más de 7.000,000 votos (63%) mientras en la enmienda votada el pasado domingo obtuvo 6 millones (54.36%), pese a que la población registrada para sufragar se incrementó en más de un millón de almas. El periplo de la disidencia fue mucho más auspicioso. En 2006 logró algo más de cuatro millones (37%), en 2007 ganó el referéndum con 4 millones y medio, y en 2009 creció nuevamente al alcanzar más de 5 millones (45%), su más alto registro hasta ahora. Dentro de cuatro años el presidente probablemente será derrotado, no sólo por la muda elocuencia de semejantes tendencias electorales, sino porque ya no será un pródigo Creso, distribuyendo dinero a tontas y a locas a cambio de incondicionalidad política, sino un personaje de Esquilo tratando de contener las tormentas que sacudirán la chalupa del curioso socialismo siglo XXI, del que nadie, ni su estremecido capitán, tiene mucho que decirnos. A estas alturas, conforme a los cálculos del gobierno, la disidencia debería estar disminuida y atomizada. Sometida a un tour de force electoral a estas alturas estaría por rendirse o en trance de cometer la extravagancia de las ''sublevaciones' ', ''guarimbas' ' o disparates similares. Actos inofensivos éstos, dictados por la impaciencia, pero útiles, eso sí, al presidente: sirven para encubrir la arbitrariedad con el velo de la defensa de la patria amenazada. Con angustia --por aquello de los animalitos de Caroll-- algunos se preguntan cómo es que, si estamos aparentemente en una lógica de arbitrariedad creciente, la disidencia asistirá a las pruebas electorales de concejales en este año, parlamentarias en el próximo y presidenciales en 2012. La respuesta está en los hechos. Enfrentando obstáculos formidables la pujante disidencia se ha fortalecido; por eludirlos, se había debilitado. Y como según el proverbio inglés: The proof of the pudding is in eating, terminará comiéndose el budín si persevera en la vía electoral; con la venia de Alicia, el sombrerero loco y el conejo presuroso.

Frase del Día


Las imposibilidades probables
son preferibles
a las posibilidades improbables
Aristóteles

¡Hay diferencias!


¿Una derrota o un fracaso? - Por: Manuel Barreto Hernaíz - "Una derrota peleada vale más que una victoria casual" - José de San Martín - Dicen que las elecciones "no se ganan ni se pierden, sino que se explican", en realidad esa sentencia resulta una necedad; las derrotas no se explican ni se justifican. Perdimos y es necesario revisar y revisarnos una vez más. Hasta acá eso de "todos quieren ser obispos pero nadie cura de barrio". Por otro lado, el compromiso supone la involucración en la construcción de un proyecto cuya clave no es tanto que sea mi proyecto cuanto que sea un proyecto compartido. No se trata de "mi futuro político" -o el de mi partido-, sino el porvenir de todo un país. El trabajo que hay que emprender desde ahora es de Compromiso con mayúscula. Y no hay que perder la fe. El desencanto no es un buen consejero. Algunos creen que desde la computadora chateando en los foros "vete ya" se avanza mucho, dejando desiertos los espacios ciudadanos donde podamos contrastar pareceres, manteniendo el compromiso diario en defensa de nuestras ideas o nuestra causa. Todos estos procesos electorales -que sufren diversos avatares, con más derrotas que victorias sucesivas, que se organizan y reorganizan ante la adversidad- y que, son distintos entre sí y, en cierto modo, complementarios, han venido consolidando una fuerte conciencia que nos indica que es posible abordar un cambio. La diferencia entre el fracaso y la derrota estriba en que en el primero se acepta como una lección que se debe asimilar como un paso más que deberá llevarnos hacia la meta final. Los fracasos nos indican la ruta equivocada, que una vez reconocida, no debemos volver a transitar; en tanto que la derrota es la intención de no volverlo a intentar, claudicando ante los obstáculos, renunciando a la posibilidad de convertir el fracaso en logro. Sostenía Borges que hay derrotas más dignas que la victoria. Y ésta, puede ser el caso. Ya lo habíamos mencionado pero se considera necesario reiterarlo: con el acto referendario del domingo pasado ha quedado demostrado que el pueblo tiene las capacidades para discernir, tiene el talento para optar, pero necesita ser informado, necesita tiempo para estudiar las propuestas, necesita un clima de serenidad y sosiego, necesita ser respetado como comunidad de personas libres y diferentes en sus formas de pensar, de actuar, de creer; requiere dejar de ser manipulado, ni por un lado ni por el otro, para salir de las coyunturas difíciles no por la puerta de la confrontación y la violencia, sino por la puerta del diálogo, la paz y la reconciliació n.Agradecemos a todos quienes nos acompañaron en este noble intento. Especialmente a esos comprometidos y aguerridos muchachos que sueñan con tener un gran ideal, un gran país para todos; qué reconfortante es decir que defendimos y nos aferramos a nuestros ideales. Con orgullo sostenemos que esos jóvenes han sido capaces de seguir adelante con nuestros sueños, con humildad y lealtad, altivos y desafiantes ante la adversidad, pero mucho coraje. La lección de dignidad y decoro de los jóvenes venezolanos, resulta una de las más hermosas páginas en la defensa de la democracia, las libertades y derechos civiles, que se han dado en los últimos años. Con firmeza podemos decir que somos capaces de mantener la frente en alto ante la adversidad y el fracaso, somos capaces de seguir adelante a pesar de cualquier cosa y defender nuestras convicciones y lo más importante es que somos capaces de decir que no descansaremos hasta lograr nuestro objetivo, que no es otro que lograr la tolerancia, la justicia, la paz, el verdadero desarrollo y una vida digna y sin resentimientos para todos cuantos habitamos en este gran país.