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jueves, 5 de febrero de 2009

Respuestas

El 30 de Diciembre publiqué el Post titulado:
A Ver...
Aquí las respuestas
(link que me enviara Pandora)
Saludos
Magda

Quedarse por todo el siglo XXI


Por: Manuel Hinds - El autor asevera que lo que los "caudillos del Socialismo del Siglo XXI" necesitan es hablar de esa ideología "para poder justificar frente al pueblo lo que es su real ambición: quedarse en el poder por todo el Siglo XXI" - Pocas expresiones han sido tan auto-condenatorias como las palabras que Marx escribió en su ensayo " La Ideología Germánica ", sobre la necesidad de darse cuenta de lo que alguien es no a través de lo que dice de sí misma sino por lo que hace. En este ensayo Marx, que despreciaba a los tenderos, escribió que "mientras que en la vida ordinaria cualquier tendero es muy capaz de distinguir entre lo que alguien profesa ser y lo que es en realidad, nuestros historiadores todavía no han podido adquirir esta trivial habilidad. Toman cada época por su palabra y creen que todo lo que ella dice e imagina sobre sí misma es cierto". Estas palabras regresaron como bumerán a Marx, que dedicó su vida a promover apasionadamente el comunismo, una ideología con enormes contradicciones entre lo que decía de sí misma y lo que produjo en la realidad, no sólo atraso económico sino también tiranías tan terribles que sólo pueden compararse con las del nazismo. Esta reflexión de Marx puede también aplicarse al famoso "Socialismo del Siglo XXI", que nunca ha sido definido en forma coherente por su creador, el presidente Hugo Chávez de Venezuela. Para determinar lo que es, es necesario ver los frutos que ha producido. En primer lugar es fácil definir lo que el "Socialismo del Siglo XXI" no es: no es ni socialismo ni es del Siglo XXI. Los regímenes socialistas modernos, como los de los países nórdicos, se distinguen por dos cosas: la libertad económica que existe en ellos (están entre los países con las economías más libres del mundo) y por la plenitud y calidad de los servicios sociales disponibles para la población. El presidente Chávez ya ha estado por suficiente tiempo en el poder y ha tenido disponible suficiente plata como para ya haber orientado a Venezuela en este sentido, combatiendo la pobreza con educación y salud. No lo ha hecho. Se ha gastado el dinero del petróleo en comprar voluntades para llenar sus ambiciones de poder a nivel latinoamericano. Hasta el tendero de Marx se da cuenta de que lo que le importa a Chávez es en lo que gasta su dinero, no los pobres sino el poder a nivel continental. El "Socialismo del Siglo XXI" tampoco es sobre el cambio. Hace unos días publiqué un artículo en el que señalaba que todos los asociados y predecesores del "Socialismo del Siglo XXI" han tendido a matar el cambio ya una vez en el poder, instalándose en él para nunca más permitir un cambio. En el artículo noté que esto ha sido una constante en todos estos regímenes, incluyendo la Unión Soviética , Cuba, China, los otros países europeos que estaban detrás de lo que se llamaba la Cortina de Hierro, Corea del Norte, Nicaragua, Venezuela y los otros países latinoamericanos que son aliados del presidente Hugo Chávez. El mismo día que apareció el artículo salió una noticia sobre un discurso de Evo Morales en el que había dicho que su partido se va a quedar para siempre en el poder. Igual que Chávez ya hizo y sigue haciendo, él está promoviendo reformas electorales que le permitan perpetuarse en la presidencia. El presidente Correa de Ecuador, otro aliado del "Socialismo del Siglo XXI", está en el mismo proceso, asegurarse que, como los dictadores de antaño, pueda quedarse en la silla presidencial como dijo Evo Morales, para siempre. Internacionalmente nadie puede decir que las políticas del presidente Chávez sean del Siglo XXI. En realidad sus alianzas son con países y grupos que todavía viven en la Edad Media , tales como Irán, una teocracia que todavía cree en que la iglesia mahometana debe concentrar en sí misma el poder terreno y el poder celestial, y que debe concentrarlos no sólo en Irán sino en todo el mundo. El aliado de Chávez, el presidente de Irán, ha expresado su admiración por los nazis, junto con el comunismo, las fuerzas más negras que vivieron en el Siglo XX. Nadie puede decir que esto es moderno o socialista democrático. Nadie puede decir que es inteligente para los latinoamericanos aliarse con movimientos que nos llaman "los infieles" y que piensan que a los infieles hay que convertirlos a su religión o dominarlos. No es inteligente ni moderno ni socialista traer a los ayatolas. Es la Edad Media otra vez. Por supuesto, lo que los caudillos del Socialismo del Siglo XXI dicen es que necesitan quedarse para siempre en el poder para poder volver realidad lo que ellos dicen que es su ambición: poner su ideología en práctica. Sus actos, sin embargo, hacen evidente que necesitan hablar de esa ideología para poder justificar frente al pueblo lo que es su real ambición: quedarse en el poder por todo el Siglo XXI. Que no le apliquen a usted la reflexión de Marx. No importa lo que usted piense o diga de sí mismo, si escoge un rumbo tonto, si cree que el Socialismo del Siglo XXI traerá modernismo y progreso, hasta el tendero de Marx dirá que es una persona tonta. Y, como diría Marx, lo será. Fuente: Cato Institute.

El regreso de los caudillos


Por: Juan Fernando Jaramillo* - Sin Chávez no puede haber chavismo, sin aquél otro caudillo no puede haber refundación de la república, sin el de acá no puede haber seguridad ni crecimiento económico - En 1912, el peruano Francisco García Calderón publicó su libro “Las Democracias Latinas de América”, en el que analizaba la historia política de los países latinoamericanos durante el siglo XIX. El libro se constituyó en una referencia obligada para los estudios sobre la región. En su libro, García planteaba que en el siglo XIX todos los países latinoamericanos se habían dado constituciones admirables, en las que se encontraban contemplados los principios de gobierno que regían las grandes democracias liberales de la época, tales como el equilibrio de poderes, la elección de asambleas representativas, la independencia judicial, la libertad de prensa, los derechos de las personas, etc. Sin embargo, al mismo tiempo manifestaba que la realidad contradecía el idealismo contenido en esas constituciones, puesto que, en verdad, la vida política de nuestros países estaba al vaivén de la voluntad de los caudillos, cuya “autoridad es inviolable, superior a la Constitución y a las leyes”. El siglo XX nos deparó también la presencia de múltiples caudillos en la región. El abanico se extiende desde aquellos completamente demoníacos, como Somoza y Trujillo, pasa por los grandes líderes populistas como Perón y Getulio Vargas, y llega hasta caudillos como Fidel Castro, que, a pesar de todo, han procurado desempeñar un papel de dignidad en una región que ha actuado tantas veces como colonia después de su independencia. Con el proceso de democratizació n iniciado en los años 80 se esperaba dejar atrás la sombra caudillista, para poder construir instituciones democráticas y pluralistas en la región. Ese fue el ideal propuesto. Sin embargo, la tradición política se cuela por todas las rendijas y amenaza imponerse. Así, empezaron a aparecer nuevamente los líderes irremplazables, los únicos capaces de garantizar el orden, la prosperidad o el cambio. Con ello comenzaron a oírse nuevamente voces que hablaban sobre la necesidad de reinstaurar la reelección presidencial inmediata. De esta manera, se ha convertido en moda constitucional permitir la reelección inmediata por una vez, con los argumentos plausibles de que los períodos de gobierno son muy cortos y de que es necesario garantizar una cierta continuidad en las políticas gubernamentales. Pero una sola reelección inmediata no era suficiente y por eso pasó a proponerse una segunda, como lo hizo Fujimori, o una infinita, como lo propone Chávez con su sinceridad caribeña. Al fin y al cabo, como lo dicen todos, sin Chávez no puede haber chavismo, sin aquel no puede haber refundación de la república, sin el otro no puede haber seguridad ni crecimiento económico, etc. Los abanderados de la reelección permanente mencionan siempre en su defensa que en los regímenes parlamentarios es frecuente ver que los primeros ministros permanecen en el cargo durante muchos años. Eso es cierto. A manera de ejemplo, en Alemania, Konrad Adenauer y Helmut Kohl gobernaron 14 y 16 años y, en Inglaterra, Margaret Thatcher y Tony Blair gobernaron durante 11 y 10 años, respectivamente. Pero, por una parte, la tradición, la historia y los contextos políticos de estos países son muy diferentes a los nuestros. Y, por la otra, en esos países los primeros ministros están sujetos a los controles propios de un Estado constitucional, tales como el control judicial y la libertad de prensa, y en su calidad de líderes de partidos políticos estructurados también tienen que responder permanentemente ante ellos. Por el contrario, en nuestra región la Constitución y las leyes se reforman en beneficio propio; los jueces son destituidos, cooptados o intimidados; la prensa es clausurada o censurada, o sus críticas respondidas con andanadas de denuestos o de demandas; los partidos políticos son estructuras vacías; el Congreso es dominado; cualquier manifestación contraria a los intereses del gobierno es tratada como enemiga de los intereses de la nación o el pueblo, etc. ¿Acaso no es lo mismo de lo que se lamentaba García Calderón al decir que la autoridad de los caudillos “es inviolable, superior a la Constitución y a las leyes”? Ya han pasado casi doscientos años desde que los latinoamericanos obtuvimos la independencia política. Sin embargo, seguimos anclados en muchos problemas del pasado. Así lo demuestra el eterno resurgimiento del caudillismo que gobierna nuestras instituciones. *Juan Fernando Jaramillo es profesor de la Universidad Nacional de Colombia y miembro fundador de DeJuSticia. El Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad -DeJuSticia- (www.dejusticia.org) fue creado en 2003 por un grupo de profesores universitarios, con el fin de contribuir a debates sobre el derecho, las instituciones y las políticas públicas, con base en estudios rigurosos que promuevan la formación de una ciudadanía sin exclusiones y la vigencia de la democracia, el Estado social de derecho y los derechos humanos".

La ignorancia, manjar de corruptos y tiranos


Por: Genaro D. Salom - La ignorancia es la fuente de abastecimiento de los corruptos y los tiranos. Un pueblo ignorante no puede, de ninguna manera disfrutar de un nivel de vida digno, pues no tiene la capacidad para poder elegir un gobierno que lo represente adecuadamente. Un segmento muy significativo de la sociedad Latinoamericana, sufre de un nivel de ignorancia extremadamente alto y, lo que resulta más vergonzoso, poco se está haciendo para educar a estas sociedades.Mantener a un pueblo en estado de incultura supone mantenerlo oprimido y reprimido. Esta estrategia ha sido utilizada en muchos países de Latino América por gobiernos y empresarios nacionales e internacionales. La completa deficiencia en los servicios básicos o su inexistencia (energía eléctrica, atención médica, seguridad social, justicia, educación, salud pública) ilustran la ignorancia de los pueblos, la cual es la responsable de que no demanden de los gobiernos elegidos democráticamente los derechos que les corresponden. "Nadie puede Reclamar lo que no sabe que posee". Los medios de comunicación, especialmente la televisión, ofrecen una mínima programación educativa. Los programas televisados dirigidos a la juventud, en su gran parte, carecen de mensajes educativos tan necesarios para el desarrollo de las jóvenes generaciones, además de que en algunos casos no disponen del personal capacitado para producirlos o conducirlos. Las difusiones dirigidas a los jóvenes se pueden definir como pobres en contenido y en algunos casos transmiten mensajes desvalorizantes. La programación destinada a la población adulta carece, igualmente, de sustancia educativa: escasean los espacios dirigidos a conservación de energía, reciclaje, salud pública, ecología, educación socio-política, etc. Por otra parte, desde los medios se difunden con frecuencia estereotipos errados como el racismo y otras formas de discriminación.Aparentemente muchos gobiernos no toman en serio ni priorizan la necesidad de educar al pueblo que los eligió. ¿Por qué? ¿Será que aún hoy día los gobernantes y otros sectores se nutren de su ignorancia? Algunos Gobiernos en Latinoamérica al igual que en la cuenca del Caribe, no le ofrecen al pueblo, satisfactoriamente, seguridad social, atención medica, servicio de sanidad, justicia imparcial, energía eléctrica dependible, protección policíaca eficiente, entre otros servicios. Las naciones desarrolladas se componen de una ciudadanía educada y disciplinada que no permiten los abusos que son tolerados por las sociedades subdesarrolladas.Aunque algunos gobiernos han hecho un esfuerzo por mejorar los servicios públicos, la verdad es que el final del siglo nos ha llegado con un nivel de atraso vergonzoso.La educación es uno de los mayores problemas que existe actualmente en la Región. Constituye una cuestión a resolver ya que se trata del pre-requisito para que el proceso democrático y educativo pueda proseguir sin percances y demoras innecesarias. Un pueblo ignorante suele elegir un gobierno ignorante y propenso a la corrupción, el cual no sirve a los verdaderos intereses del pueblo sino a los suyos propios.Ya es hora de cambiar el rumbo! ¿Cómo podemos empezar el verdadero proceso educativo de la población?. ¿A quién o dónde podemos acudir para que nos salve de nosotros mismos? ¿Quizás a los mismos que usan como estrategia la ignorancia? Eso seria el colmo de la ignorancia misma. Es una especie de círculo vicioso que debemos romper.Adoptemos una nueva estrategia que parta de un estudio profundo de la realidad y llevemos a los dirigentes políticos a la arena del debate público para que expongan con rigor sus planteamientos sobre este tema tan relevante.El movimiento educativo debe empezar en todos los niveles, encabezado por ciudadanos e instituciones dignos y honestos, y claro que sí, buscando ayuda en el exterior de instituciones internacionales especializadas en la temática socio-educativa. Es deber de los que poseen un nivel educacional que les permita ver y evaluar la realidad, de no meter la cabeza en la tierra. Pongamos el grano de arena para mejorar la sociedad latinoamericana, en estos momentos todavía oprimida por la ignorancia.

La obediencia que empobrece


Por: Andrés Matas Axpe - matasaxpe@yahoo.com - Hace unos días ocurrió un evento que resulta significativo para entender el funcionamiento de nuestra revolución. El asunto en cuestión es que nuestro Máximo Líder cometió en pequeño error aritmético en uno de sus “esporádicos” discursos. Dijo algo así como que ocho por siete son cincuenta y dos. No recuerdo bien los números, pero fue algo parecido. Por supuesto que los opositores golpistas, siempre sanguinarios, se afincaron en el error y lo pasaron por TV y lo enviaron por e-mail a todo el mundo. Así fue como me enteré. Confieso que yo he cometido errores peores innumerables veces, por lo que el “lapsus” en cuestión no me pareció nada del otro mundo. Pero hubo algo significativo que acompañó al error, fue el silencio de todos los seguidores que lo contemplaron. Los mismos que interrumpen al Presidente para gritar ¡Así es que se gobierna!, en esta oportunidad callaron. Fue algo así como observar a toda la corte aplaudiendo al rey desnudo y alabando la belleza de su traje. Aquel patético silencio aprobatorio me resulto mucho, pero mucho más terrible que el involuntario error y me mostró con crudeza el drama que vive Venezuela sometida a la brillantez de un líder infalible. Me recordó lo que me dicen mis amigos del sector eléctrico cuando les pido que argumenten contra el absurdo de la “generación distribuida”. Me dicen: “Eso viene de arriba, lo trajo el presidente desde Cuba y no se puede objetar”. Me recordó a Fidel dando clases de eficiencia energética, al hablar de ollas arroceras en su monomanía senil, y a todos los cubanos aplaudiendo como focas la sapiencia energética de su jefe. Pensé en nuestro propio jefe cuando habla de agricultura y repite sus viejos conceptos de “gallineros verticales” y “cultivos organopónicos”, cuando promueve el trueque como alternativa al pernicioso egoísmo capitalista. Lo terrible no son las propuestas, sino la aceptación resignada de sus seguidores. El drama de los sistemas autoritarios está precisamente ahí, en el silencio cómplice y complaciente de sus acólitos. Un silencio que anula toda iniciativa y toda creatividad y termina convirtiendo al país en un monumento a la improductividad. Toda nuestra actividad económica y social está sometida a esta rémora, pero permítanme que me concentre en los ejemplos vinculados al sector eléctrico que lo conozco mejor. Alguna vez apunté que nuestro sector eléctrico no se arreglaba ni que trajeran al mismo Edison a dirigir Corpoelec, que no iba a poder hacer nada si su trabajo consistía en aplaudir al presidente cada domingo. Y es que allí precisamente está el drama, nadie se atreve a esbozar una idea. Los planes son sustituidos por promesas publicitarias. Los foros en los que se analizaban los problemas del sector se han eliminado y todo el mundo se cala malos proyectos sin chistar: Josefa Camejo, Ezequiel Zamora, el desarrollo 2 de Uribante-Caparo y hasta San Diego de Cabrutica, por citar unos pocos. En vez de proyectos de gran escala en el centro y occidente y resolver el suministro de energía primaria.
Al final sólo se atienden las emergencias y se promocionan como grandes soluciones. Las instituciones están al servicio de la popularidad y la fama de Líder. La revolución es el objetivo y todo está a su servicio, pero la revolución soy “YO” como dirigente imprescindible que logro la conexión con el pueblo. Por esta vía los ingenuos revolucionarios reemplazan objetivos igualitarios, que son incontestables en teoría, por el más bajo culto a la personalidad. Con la lamentable consecuencia de empobrecer al país, porque un país en el que sólo uno piensa y los demás obedecen está condenado a empobrecerse. Y no me refiero a la pobreza material, sino a todas las pobrezas, especialmente a la pobreza intelectual, al sacrificio de la capacidad de opinar y crear. Este es, sin duda, el error aritmético que se cometió en aquella concentración y es un error al que quedaremos condenados con la reelección perpetua.

Pregunta Bolivar


Tu Amigo


Tu amigo es el campo donde siembras con amor, y cosechas agradecido. Él es tu hogar, y tu mesa. Has de saber, que cuando él está callado, a pesar de eso, los dos corazones continúan conversando. Cuando tengas que separarte de él, no sufras, pues por esta ausencia reconocerás más fácilmente la importancia de la amistad, al igual que un montañero ve mejor el paisaje que le rodea desde lejos de la planicie. Que lo mejor que tengas, puedas compartirlo con tu amigo. Permítele conocer y participar no sólo de tus momentos de alegría, sino también de los momentos tristes. Y entiende que un amigo no está a tu lado para ayudar a matar el tiempo, sino para ayudarte a tener una vida plena.
Kahlil Gibran

Perseguidos

Las pequeñas cosas

El guerrero de la luz presta atención a las pequeñas cosas, porque ellas pueden entorpecer mucho cualquier acción. Una espina, por pequeña que sea, hace que el viajero interrumpa su paso. Una pequeña e invisible célula puede destruir un organismo sano. El recuerdo de un instante de miedo en el pasado hace que la cobardía regrese cada mañana. Una fracción de segundo abre la guardia para el golpe fatal del enemigo. El guerrero está atento a las pequeñas cosas. A veces es duro consigo mismo, pero prefiere actuar así. "El diablo habita en los detalles", dice un viejo proverbio de la Tradición.




Manual del Guerrero de la Luz - Pablo Coelho