
Por: Franklin Santaella Isaac - Carapa44@hotmail.com - "El progreso penetrará en la llanura y la barbarie retrocederá vencida. Tal vez nosotros no alcanzaremos a verlo; pero sangre nuestra palpitará en la emoción de quien lo vea" - Rómulo Gallegos - Recientemente leí un artículo en El Nacionalista (diario Guariqueño) titulado: "Rómulo Gallegos Ejemplo de Juventudes", donde se recuerda la proximidad del octogésimo aniversario de la publicación de la obra cumbre de este gran escritor venezolano: Doña Bárbara y se comenta sobre la virtuosa personalidad de este destacado hombre de letras, maestro de maestros. Por lo candoroso del estilo y la desusual coautoría intuyo que fue escrito por jóvenes universitarias, a quienes hago llegar mis felicitaciones. En verdad Doña Bárbara es una novela conceptuada dentro del género costumbrista, donde unos personajes símbolos desmadejan una trama interesante y cadenciosa, planteando la lucha entre la barbarie y la civilización. Hermosas metáforas y símiles aparejan sentencias de un gran contenido filosófico, ético y moral, conceptuando al hombre como un espíritu que nace puro y termina siendo moldeado por las circunstancias. Doña Bárbara simboliza un país atrasado, empobrecido y envilecido por la rapiña de quienes manotean el poder por la fuerza y la resignación de los gobernados; Ño Pernalete representa la autoridad arbitraria, corrompida e ignorante; Mujiquita la sumisión rastrera y servil de quienes ostentan, sin merecimiento, cargos de mucha responsabilidad la cual tiran por la borda junto con su dignidad; Santos Luzardo las luces, el conocimiento, el respeto a la ley y el derecho ajeno; Marisela, el deber ser, la patria que deseamos. Ochenta años transcurridos, muchos pensábamos que ese pasado remoto, se había quedó en el recuerdo, la Venezuela moderna estrenando un nuevo siglo en marcha altiva y segura hacia el progreso, el imperio de la ley, la igualdad social, el conocimiento y la erradicación de la pobreza. Que equivocados estábamos, la Venezuela de hoy adolece de las mismas llagas sangrantes de aquella Venezuela; proliferan los Mujiquita, no en una remota aldea, en el propio epicentro de las instituciones fundamentales, Ño Pernalete está en palacio y Doña Bárbara campea, hora liderando grupos paramilitares terroristas, hora atracando y asesinando por motivos fútiles, sembrando pánico en la sociedad con la certeza de la impunidad. Cabe preguntar si, en verdad nunca evolucionamos y esos atisbos fueron vapores de la fantasía, como decía Andrés Eloy, o si por el contrario: "Las cosas vuelven al lugar de donde salieron". Pero no es mi intención crear desánimo ni mucho menos resignación ante la barbarie hoy entronizada, por el contrario, pretendo mover la fibra de quienes nacieron justos y honrados, desviados del camino por la necesidad o la cobardía y afirmar categóricamente que mientras los Santo Luzardo de hoy se empollan en las universidades del país, Marisela vive en el corazón y la esperanza de una "raza buena que ama, sufre y espera".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Su Comentario