miércoles, 6 de febrero de 2008

Una verdadera traición a la patria


Sepelio de Joselito "Chávez"


Sepelio de Joselito "Chávez" en alusión al presidente venezolano cerró carnaval de Barranquilla en Colombia
El sepelio de un "Joselito Chávez" -bautizado en alusión al presidente venezolano- al que lloraron miles de sufridas viudas puso fin al carnaval del puerto colombiano de Barranquilla, declarado patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco. El bullicioso sepelio en el sector de Recreo de Barranquilla (980 km al norte de Bogotá) estuvo acompañado por miles de personas que presenciaron las dificultades del sepulturero porque el difunto no paraba de hablar y lanzar arengas evocando al héroe de la independencia Simón Bolívar. El entierro de los "Joselito" cierra las celebraciones del carnaval de Barranquilla, el más célebre de los que tienen lugar en la costa norte de Colombia. "Joselito se fue al otro mundo... muerto de la risa", tituló el diario local El Heraldo, que publicó una foto del entierro del "Joselito Chávez". Cada año, los principales barrios de la ciudad se inspiran en la actualidad para escoger el nombre del Joselito, que muere en la antesala del miércoles de ceniza y resucita en el carnaval siguiente para seguir bailando. Uno de los temas escogidos esta vez fue el de las diferencias que enfrentan al presidente venezolano Hugo Chávez y al gobierno colombiano, por la petición del primero de que se reconozca a las guerrillas colombianas como fuerza beligerante."Ha muerto el señor Joselito Chávez Carnaval, su padre Alvaro 'Peleón' Uribe y su madre Piedad 'Madan Kalaf' Córdoba y el Rey 'Por qué no te callas?' (...) agradecen su asistencia al funeral", rezaba un cártel encima del ferétro, mientras compungidas viudas (hombres disfrazados), pedían tragos de ron para paliar el dolor. Se estima que más de 200.000 personas participaron este año en las actividades del carnaval, que incluyó el sábado el desfile de carrozas en la Batalla de las Flores.

Al mayor saqueo de la historia lo llaman “revolución bolivariana”


Por: Jesús Petit Da Costa. En Venezuela tradicionalmente se ha llamado “revolución” al asalto del poder bajo el pretexto de un cambio con el cual se disimula la verdadera intención, que es el saqueo de la Nación. Entre nosotros las revoluciones sólo han cambiado la banda de asaltantes del Tesoro Nacional que se suceden periódicamente. Con ellas los hasta entonces excluidos del reparto del botín, se hacen presentes para enriquecerse grosera e impunemente, desplazando a los que les han antecedido en el saqueo y el pillaje. La “revolución bolivariana” no ha sido la excepción de la regla. Ha sido su confirmación llevada a los extremos de la impudicia, porque la descomunal renta petrolera de la cual se han apropiado, que no administrado, ha hecho aflorar, junto con una avaricia insaciable, la miseria moral de sus jerarcas, reos de la corrupción más repugnante. Mientras tanto, sus seguidores ingenuos sufren cada vez más los rigores de la pobreza, mitigados apenas por los mendrugos que le bajan del festín de arriba. Es el triste balance de la asonada militar del 4F, de la cual se creyó que sería la “rebelión de los ángeles” y resultó ser el “desmadre de los corruptos”. El monto del botín. La cesta petrolera ha tenido un crecimiento constante durante los nueve años de la “revolución bolivariana.” Pero no por la acción del gobierno, sino por un factor externo: el encarecimiento del petróleo en el mercado mundial. En 1998 el precio era de US$ 10.57 el barril. Para 2006 estaba en 56.35 dólares. Cerró el año 2007 en 83.44. Esto representa un aumento de 800%. Pero allí no se ha detenido. En enero de 2008 el precio del barril ha estado en 84.71. Desde 1999, cuando Chávez asumió el cargo por primera vez, hasta el tercer trimestre de 2007 habían ingresado por renta petrolera 306 mil millones de dólares (US$ 306, 000, 000, 000.-). Al cambio oficial: 657.900.000.000.000. Son 657 billones 900 mil millones de bolívares. Pongámoslo en bolívares al cambio de mercado: 1.683.000.000.000.000.- Son 1.683 billones de bolívares. Todavía más claro: 1.683 millones de millones de bolívares. Esto es lo que ha ingresado durante la presente Administración. ¿Qué han hecho con esta montaña de dinero que ha quedado después de lo retenido por los saqueadores de PDVSA como botín de guerra? Una primera porción la han entregado a Chávez para que haga lo que le venga en gana, sin rendirle cuenta a nadie. El ha dispuesto de estos reales como si fueran dinero suyo, porque efectivamente son suyos ya que a nadie rinde cuenta. Y la otra porción la han entregado al Banco Central, con destino al Tesoro Nacional, respecto a la cual hace también Chávez lo que le viene en gana. En 2006 fueron 147 billones 886 mil millones 454 millones de bolívares (Bs. 147.886.454.000.000) al cambio oficial, según el Ministerio de Finanzas. Expertos calculan el ingreso fiscal de 2007 en 260 billones de bolívares (o sea, 260 millones de millones). La avaricia de los bolivarianos es insaciable. Esta renta petrolera descomunal, jamás vista ni siquiera imaginada, no ha sido suficiente para saciar la voracidad de los saqueadores. En lugar de pagar la deuda pública, la han aumentado en 26 mil 800 millones de dólares, lo que significa al valor de cambio actual que han tenido un ingreso adicional de 147 billones 400 mil millones de bolívares. Así la deuda pública ha pasado de 35,4 mil millones de dólares en 1998 a 62,2 mil millones. Solamente la deuda pública interna ha crecido en 1.348%. Pero aquí no se han detenido los saqueadores. Tienen previsto emitir este año bonos y letras de tesoro. Bolívar los condenaría al fusilamiento. Toda esta descomunal riqueza era suficiente para que la República estuviese solvente sin deuda pública y para que los venezolanos viviéramos bien en el Estado de Bienestar prometido en la Constitución. Y todavía hubiese quedado dinero para tener reservas internacionales que sirviesen de garantía a la solidez y estabilidad de la moneda. Nada de eso ha ocurrido. Todo se lo han robado o derrochado. Es un crimen imperdonable. A pesar de que Chávez se cree y actúa como Su Majestad Imperial, dueño y señor de Venezuela, no goza del privilegio de la irresponsabilidad penal y civil reconocida a los reyes en las monarquías constitucionales en razón de que no gobiernan. Como administrador de la Hacienda Pública Nacional deberá responder civil y penalmente, llegada la hora, por la dilapidación de la más cuantiosa renta petrolera jamás habida, por la corrupción imperante en su gobierno y por el enriquecimiento ilícito de sus servidores. Sencillamente por el mayor saqueo de la historia. Si Bolívar resucitase lo castigaría con el fusilamiento, no sólo por mancillar su nombre, sino también por haber cometido un crimen de lesa patria que palidece el imputado a Piar.

Pdvsa comprometió 29,72% de su patrimonio el año pasado

Por: I. Párraga - El Universal .
Los 13.124 millones de dólares en deuda nueva que contrajeron Petróleos de Venezuela y sus filiales externas el año pasado elevaron el índice deuda/patrimonio del holding a 29,72%. Así lo informa un documento difundido por Pdvsa en su página web en relación con la auditoría que sobre su deuda al cierre del año pasado hizo la firma Alcaraz, Cabrera & Vázquez, perteneciente a KPMG. El documento señala que los activos consolidados de Pdvsa -incluyendo los externos- aumentaron a 106.999 millones de dólares, mientras que su patrimonio cerró 2007 en un total de 53.854 millones de dólares. Estos números reflejan un alza de 26.470 millones de dólares (32,8%) y 751 millones (1,4%), respectivamente, con respecto a las cifras reflejadas en el balance financiero auditado de 2006. Asimismo, confirman lo dicho el mes pasado por el presidente de la estatal y ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, quien señaló que si bien la deuda consolidada de la empresa se había incrementado durante 2007, los activos también habían aumentado en ese lapso, como consecuencia de la migración de las asociaciones estratégicas de la Faja del Orinoco a empresas mixtas controladas por Pdvsa. No obstante, mientras el saldo de la deuda se multiplicó por cinco en apenas 12 meses -un alza de 449%, al pasar de 2.914 millones a más de 16 mil millones de dólares-, el incremento registrado en el patrimonio consolidado de la corporación no llegó a 2%, al pasar de 53.103 a 53.854 millones de dólares. Según sus propios números, el saldo de la deuda de Pdvsa al cierre de 2002 ascendió a 8.243 millones de dólares, la mitad de lo que sumó el año pasado. De esa cifra se llegaron a pagar de manera anticipada $5.329 millones de dólares entre 2003 y 2006, en medio de la ejecución de una política de amortizaciones y cancelaciones. "Esto implicó un importante sacrificio por parte de la nación, ya que los fondos pudieron ser invertidos en programas para mejorar la calidad de vida del pueblo venezolano", dijo Pdvsa. La eficiencia es subjetiva Partiendo de los números de 2007, Pdvsa se considera "la empresa estatal dedicada al sector de los hidrocarburos más sólida de América Latina". "Los indicadores financieros de solvencia y capacidad de endeudamiento evidencian los resultados exitosos de la estrategia aplicada, así como el destino productivo de los fondos recibidos", añade el documento. De los fondos levantados el año pasado, Pdvsa destinó $8.261 millones al plan Siembra Petrolera, incluyendo la ejecución de proyectos de exploración y producción, refinación, gas y el avance del plan Magna Reserva para la cuantificació n y certificación de reservas de crudo en la Faja del Orinoco. Adicionalmente, orientó 1.197 millones de dólares a la adquisición de La Electricidad de Caracas y otras compañías eléctricas más 620 millones de dólares desembolsados en proyectos de infraestructura eléctrica realizados junto a Cadafe. También se emplearon 110 millones de dólares en la adquisición de las compañías de gas doméstico Vengas y Tropigas; y 1.370 millones de dólares en el pago de las deuda que tenían en circulación los proyectos Cerro Negro y Ameriven (Hamaca).

El Poder de lo Grande

Ahora tienes la oportunidad de cumplir tus deseos y lograr tus objetivos. Nada te es imposible porque dentro tuyo existe una fuerza de la cual eres totalmente conciente. Debes prestar atención, evita la soberbia y la arrogancia y asegúrate de actuar siempre del modo justo.

La Decisión

Ahora puedes finalmente tomar la decisión que pone fin a una situación hostil y desfavorable. Tiene presente que para ti será suficiente con dar el primer paso, el resto vendrá por sí solo. Coge esta oportunidad y corrige una vez por todas lo que no va bien a tu alrededor.

La retirada

En este momento es mejor que te retires y observes la situación desde afuera, en un rincón tranquilo. Renunciar a la acción no significa ser derrotado, en cambio, es un signo de gran sabiduría. Juntarás nuevas fuerzas, evaluarás los hechos e intervendrás en el momento adecuado, saliendo victorioso.

De aquí en adelante, y por algunos centenares de años, el Universo ayudará a los guerreros de la luz a boicotear a los prejuiciosos. La energía de la Tierra necesita ser renovada. Las ideas nuevas necesitan espacio. El cuerpo y el alma necesitan desafíos. El futuro se transformó en presente, y todos los sueños, excepto los que contienen prejuicios, tendrán oportunidad de manifestarse. Lo que haya sido importante, permanecerá; lo inútil, desaparecerá. El guerrero, sin embargo, no está encargado de juzgar los sueños del prójimo, y no pierde tiempo criticando las decisiones ajenas. Para tener fé en su propio camino, no necesita probar que el camino de otro está equivocado.
Manual del Guerrero de la Luz - Pablo Coelho

Trotsky, Lenin, Stalin y Chávez


Costa Rica, Miércoles 30 de enero de 2008
Por: Raúl Montaño - Analista internacional
¿Muerte por la patria o la revolución? Yo les aviso. Solía ser admirador de León Trotsky y hasta considerarlo un mártir por su asesinato ordenado por Stalin; influyó mucho en esa admiración la trilogía ( Los Tres Profetas ) de Isaac Deutscher, destinada a ensalzar al brillante líder del bolchevismo. Pero cuando leí Koba el Temible , la muy documentada biografía de Stalin escrita por el inglés Martin Amis, pude no solo corroborar que Stalin fue el genocida más despiadado en la historia del siglo XX, y quizás de la humanidad, sino también que Lenin no se quedaba atrás, solo que le faltó tiempo para competir con su sucesor en tan criminal currículum. Y saber que Trotsky, el más inteligente e intelectual de los tres, se pronunciaba por que las leyes soviéticas eliminaran esa tontera del respeto a la vida. La revolución concebida por esos tres monstruos carecía totalmente de límites éticos, de algún freno moral y del más mínimo respeto por la camaradería, la amistad, la lealtad y todos los principios y sentimientos que conforman la diferencia entre un ser humano y una bestia. Nadie sabía –en aquellos tiempos horrendos– cuándo sería encarcelado, torturado, deportado o asesinado y, mucho menos, por qué. De hecho, la revolución cobró sus más atormentadas víctimas entre sus más devotos promotores. ¿Veinte, cincuenta, cien millones de muertos por hambre, frío, deportaciones a campos de trabajo forzado y ejecuciones? Nunca se sabrá con exactitud cuántos hombres, mujeres y niños perdieron la vida entre 1917, cuando triunfa la revolución bolchevique, y 1953, el año de la muerte de Stalin. Miseria y opresión. Medio siglo después del final de esa pesadilla terrorífica, a la que se sumaban la miseria y la opresión de los cientos de millones de habitantes de la Unión Soviética y de los países sojuzgados por ella, el presidente de Venezuela, un país latinoamericano que conoció cuatro décadas consecutivas de democracia y libertad, expresa su admiración por esos asesinos y nos ofrece lo que ellos le ofrecieron a su pueblo: socialismo o muerte. No pretendo vaticinar que en la Venezuela chavista se reeditará elgulag ni los muchos crímenes que fueron la base del reino del terror de Stalin, y que Lenin y Trotsky habrían apoyado de manera entusiasta. Las palabras socialismo y muerte tienen otras connotaciones en boca de Hugo Chávez Frías, aunque las ideas que las generan sean las mismas. Corrupto de corruptos. El socialismo del siglo XXI, según el presidente vitalicio, debe deslastrarse de la corrupción y para eso los cambios de gabinete. Pero no le impide a ese presidente ser amigo del alma y financista de Daniel Ortega, corrupto de marca mayor en su primer gobierno y presidente de Nicaragua por segunda vez gracias a su pacto con el enjuiciado expresidente Arnoldo Alemán, corrupto de corruptos. La palabra muerte –como la única opción en caso de que el socialismo fracase– tampoco tiene el significado que tuvo en la URSS. Allá la muerte física o moral tenía un objetivo central: sembrar el terror, que fue el instrumento de Stalin para oprimir a millones de seres humanos durante 27 años. En boca de Chávez, la muerte da risa. Él ha demostrado, cuando menos en dos oportunidades, lo poco afecto que es a dar la vida por ninguna causa; y está a la vista que sus acólitos, tanto civiles como militares, solo militan en la viveza. ¿Muerte por la patria o la revolución? Yo les aviso.
El miedo implantado va dirigido solo contra los opositores que hacen bulla, especialmente los medios de comunicación. Sus adeptos y todos aquellos que no tienen peso en la opinión pública pueden robar, atracar, asesinar, asaltar, violar, secuestrar, invadir y cometer cuanto delito, abuso o atropello quieran, seguros de que las Policías, los fiscales y los jueces jamás van a ocuparse de ellos.

América Latina y el abecedario político

Por: Jorge Edwards 05/02/2008 - La propuesta del presidente Hugo Chávez de conceder a la guerrilla colombiana la condición de beligerante legítimo sería tratar de construir una sociedad nueva desde la barbarie y las cárceles inhumanas en la selva. En los años de la guerra fría, el comunismo organizado, a pesar de las apariencias, desempeñaba un papel moderador, de equilibrio, de realismo político, dentro de los movimientos de izquierda de esa época. El retiro de los misiles balísticos de Cuba, durante la crisis de octubre de 1962, fue, por ejemplo, una decisión de Nikita Kruschev y del poder soviético, no de Fidel Castro y sus seguidores, y esa decisión de última instancia evitó una guerra nuclear. En los años de la Unidad Popular chilena, el partido comunista se ubicaba más bien en el centro de la coalición gobernante y era también una fuerza realista, con aspectos pragmáticos, frecuentemente acusada y atacada, por esto mismo, desde la extrema izquierda. Y hace pocos días, una secretaria de Estado del sector cultural de Italia, persona de formación política sólida, me comentaba aquí, en Santiago de Chile, que el terrorismo fue derrotado en su país en los años setenta gracias a un entendimiento entre el partido comunista italiano y la democracia cristiana. De lo contrario, me observaba esta persona, la república italiana, que ya había pasado por el asesinato de Aldo Moro, habría sido destruida por el terrorismo. El tiempo no corre en este comienzo del siglo XXI a favor de una ultraizquierda anacrónica Cuando Chávez insultó a Aznar tildándolo de fascista, Zapatero le contestó con argumentos impecables. Suelo reflexionar sobre estas cosas, sobre las relaciones entre la izquierda organizada de hace algunos años y la izquierda suelta, que tiende a desmelenarse y a radicalizarse con relativa facilidad, con escaso sentido de la autocrítica, en estos tiempos avanzados de lo que podríamos llamar la posguerra fría. Veo manifestaciones frecuentes, en los terrenos más diversos, de ese ultraizquierdismo que el mismo Lenin definió, en un escrito célebre, como una "enfermedad infantil del comunismo". Algunos piensan, en su fuero más íntimo, que no tengo derecho, desde mi perspectiva, desde no se sabe muy bien qué, a opinar sobre estas delicadas cuestiones, pero, desde luego, y no me costaría mucho demostrarlo, piensan mal y, además de eso, piensan poco. En estos días, personas razonables, de calidad, se han sentido impresionadas por los argumentos del presidente Chávez en favor de conceder beligerancia a las guerrillas de las FARC en Colombia. Si fueran reconocidas como beligerantes legítimos, ¿no se podría avanzar en forma práctica, rápida, tangible, en los procesos de devolución de rehenes y de pacificación? El razonamiento tiene una apariencia que podría impresionar, pero la verdad es que esconde una falacia profunda. En primer lugar, nadie nos puede garantizar que darle un estatuto legal a las guerrillas colombianas pondrá término a su conducta delictiva, a su práctica del secuestro de ciudadanos pacíficos, a sus rehenes atrozmente encadenados en la selva, acciones que constituyen un nuevo regreso a la barbarie en nuestro mundo latinoamericano. Con esa lógica que nos propone Chávez, bastaría con organizar grupos insurgentes y violentos, dedicados al crimen político, para pasar después a la etapa de la guerra civil institucionalizada, con bandos reconocidos por la comunidad internacional. En esta forma, el atropello de los derechos humanos de los rehenes, de la población civil, haría el efecto de un chantaje de gran eficacia. Desaparecería entre nosotros, en nuestro desgraciado Nuevo Mundo, la noción de Estados y de Gobiernos legítimos. Para mí, lo único que se vislumbra en estos casos, el único hecho político real, son los conocidos delirios criminales del estilo de Sendero Luminoso, en el Perú de hace algunos años, o del régimen siniestro de Pol Pot en la Cambodia de la posguerra de Vietnam. Las FARC de Colombia están muy lejos de ser un fenómeno nuevo, inédito, del que se pueda esperar un progreso y una actitud negociadora, de fondo pacífico. Son, por el contrario, un cabo suelto, un resto de los años de la guerra fría y del viejo extremismo de izquierda que todavía sobrevive, y sin el menor porvenir político. Puede que en determinadas circunstancias, y sobre todo para intentar la liberación de los rehenes, sea conveniente negociar con ellos, pero esto es otro asunto. El presidente Hugo Chávez, a mi juicio, comete un error esencial: en este comienzo del siglo XXI, el tiempo ya no corre a favor de una izquierda anacrónica. El hombre nuevo, del que se hablaba tanto en la jerga ideológica de épocas anteriores, no se divisa en ninguna parte por esos lados. No se puede iniciar la construcción de sociedades nuevas, más humanas, más justas, más prósperas, poniendo como cimientos unas inhumanas y arbitrarias cárceles del pueblo en plena selva. Ya hablaban así, con esa misma fraseología y esa misma jerigonza, los tupamaros uruguayos de los años sesenta. ¿Qué sobrevivió, qué podemos rescatar ahora de todo eso?. Nosotros, en el mundo nuestro, no hemos sabido sacar en todos los casos las conclusiones correctas: no hemos podido analizar siempre con lucidez las razones del fracaso del socialismo real, del derrumbe de los muros ideológicos del siglo anterior. Nos llega a veces una película de Alemania, una obra de teatro de Polonia, una novela de Rumania, pero nos cuesta mucho comprender que las situaciones ahí narradas, mostradas, puestas en escena, nos conciernen en forma directa. Nos cuesta mucho traducir los sucesos ajenos y relacionarlos con experiencias nuestras. Eso sí, no todo está perdido: el público sale de no se sabe dónde, forma largas colas, espera con infinita paciencia, y el mensaje llega al final, a pesar de todo. El ultraizquierdismo de épocas pretéritas, el anarquismo deshilvanado, con sus ocasionales brotes de imaginación, con sus frases escritas en los muros de hace ya nada menos que 40 años, aparece de nuevo, estalla en algún espectáculo callejero, en algún escenario más o menos improvisado, en competencia con la farándula oficial, y luego desaparece. Predomina una curiosa sensación de que el "artista", en su calidad de héroe mediático, tiene derecho a todo. En sus cursos de teatro, por ejemplo, la Universidad Católica de Chile presenta un espectáculo de fin de año. Como no he podido ver la obra, estoy obligado a hablar de oídas, por referencias. Según me dicen, se trata de una adaptación muy libre de Insultos al público, del austríaco Peter Handke. La adaptación parte por la gramática y el título, ya que aquí, en nuestra ilustrada provincia, se llama: Insultos al púvlico. No es demasiado chistoso, que digamos, pero es, como se dice ahora, lo que hay. Pues bien, una persona bien informada, cultivada, me cuenta que en esta obrita universitaria, se insulta en forma grosera, inequívoca, entre otros, a la presidenta Bachelet, y en seguida, para darle un contenido escénico a estos insultos, sale al escenario una gorda descomunal desnuda. El ingenio de los responsables de este engendro, como se puede apreciar, no es superior al de la traducción de la palabra "público" por la palabra "púvlico", pero la creencia de que estos insultos pueden estar justificados por la libertad constitucional de expresión sí que es grave y penosa. Y el decano de la facultad respectiva, que se encuentra de viaje, nos sale con que algunos pasajes de esta adaptación "no hacían recomendable" que se representara más de dos veces, en lugar de las ocho veces que de hecho se representó. Es decir, se podía injuriar y calumniar a la presidenta y a otras personas, pero poco. Y agrega el decano que nunca pensó en prohibir la obra, a pesar de que la consideraba "pobre en propuesta artística". Pues bien, si yo hubiera estado en su caso, habría prohibido la obra sin tantos escrúpulos y por dos motivos poderosos: por su pésima calidad estética, que un jefe responsable no puede admitir así como así, y por atentar, en nombre de un concepto equivocado de la libertad de expresión, contra los derechos de los demás y en particular de una presidenta de la República elegida libremente por los chilenos. No es poca cosa. El episodio me vuelve a llevar al tema de Chávez. Cuando Chávez insultó al ex presidente español José María Aznar tildándolo de fascista, el presidente del Gobierno actual, a pesar de pertenecer a la formación contraria, le contestó con argumentos impecables. Lo que ocurre es que nosotros, en esta América Latina de la posguerra fría, hemos hecho algunos progresos, relativos progresos, pero nos hemos olvidado de asuntos fundamentales. Vivimos en democracias renovadas y, en algunos casos, en economías más o menos aceptables, pero con niveles de cultura política que todavía no pasan de las primeras letras del silabario. Y nosotros, los chilenos, somos demasiado tímidos para elevar la voz en estos casos. Enfermos, me parece a menudo, de prudencia. orge Edwards es escritor chileno.

Se buscan 10 hombres justos


Por: Alejandro PEÑA ESCLUSA. Publicado en ND
Venezuela se está desintegrando aceleradamente, tanto en lo social como en lo económico. Por si esto fuera poco, nos dirigimos a un conflicto internacional, por sellar abierta y públicamente un pacto con las FARC y el ELN, organizaciones narcoterroristas repudiadas en el mundo entero. En medio de esta gravísima situación, los líderes opositores se preocupan única y exclusivamente en ganar las elecciones regionales de octubre; sin percatarse que durante los próximos meses se desarrollará una de las peores crisis de nuestra historia; quizá la peor. El Gobierno perderá todo sustento, por el fracaso en los diferentes ámbitos de su gestión administrativa. El pueblo no encontrará en quien confiar, por la falta absoluta de liderazgo; tanto en el bando oficialista, como en el opositor. Como consecuencia de estos factores, se darán las condiciones para que se materialice el peor de los escenarios: un estallido social generalizado, seguido del caos y la anarquía. Chávez caerá, pero junto con él, se vendrá abajo el país entero. Sin embargo, todavía es posible anticiparse a la debacle, para tratar de impedirla. Pero se requiere de un esfuerzo heroico y sobrehumano, que comienza por convocar –e incorporar en un mismo equipo– a los mejores hombres y mujeres de Venezuela. No me refiero a los más famosos o a los que aparecen más frecuentemente en los medios, sino a quienes han demostrado –con su testimonio– amar profundamente al país y estar dispuestos a arriesgarlo todo, sin esperar nada a cambio. ¿Existen estos hombres y mujeres? ¡Claro que sí!. No hace falta que sean miles. Basta comenzar con diez. Diez hombres justos, que sirvan de polo de atracción para muchos más. Ciertamente queda muy poco tiempo para construir un nuevo liderazgo nacional, pero la situación amerita el esfuerzo.