jueves, 4 de septiembre de 2008

Verdades Amargas


Yo no quiero ver lo que he mirado a través del cristal de la experiencia; el mundo es un mercado donde compran honores, coluntades y conciencias. Amigos, es mentira, no hay amigos; la amistad verdadera es ilusión: ella cambia, se aleja y desaparece con los giros que da la situación. Amigos complacientes sólo tienen los que disfrutan de ventura y calma: pero aquellos que abate el infomtunio, sólo tienen tristezas en el alma. Si estamos bien, nos tratan con amor, nos buscan, nos invitan, nos adulan; más si acaso caemos, francamente, sólo por cumplimiento nos saludan. El que nada atesora, nada vale y en toda reunión pasa por necio, y por más nobles que sus hechos sean, lo que alcanza es la burla y el desprecio. En este laberinto de la vida, donde tanto domina la maldad, todo tiene su precio estipulado: el amor, el parentesco y la amistad. Lo que brilla no más tiene lugar, aunque brille por oro lo que es cobre; lo que no perdonamos en la vida es el atroz delito de ser pobre. Nada en el mundo es perfecto, puro y sano; todo se halla a lo impuro entremezclado; el mismo corazón, con ser tan noble, cuántas veces se encuentra enmascarado. Existe la virtud, yo no lo niego, pero siempre en conjunto defectuoso; hay rasgos de virtud en el malvado, hay rasgos de maldad en el virtuoso. La estupidez, el vicio y hasta el crimen pordrán tener su puesto señalado; las llagas del defecto no se ven si las cubre un diamante bien cortado. Y a nadie habrá de herir lo que aquí digo, porque ceñido a la verdad estoy; me dieron a libar hiel y veneno; veneno y hiel en recompensa doy. Y si peco en las palabras toscas en estas líneas oscuras y sin nombre, doblando mis rodillas en el polvo !pido perdón a Dios y no a los hombres!....

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