martes, 4 de noviembre de 2008

Testamento de Dios


Yo, Jesús de Nazareth, viendo próxima mi hora y estando en posesión de plenas facultades, para firmar este documento, deseo repartir mis bienes entre las personas más cercanas a MI. Más siendo entregado como cordero, para la salvación de la humanidad, creo conveniente repartir entre todos. Y así les dejo todas mis cosas que, desde mi nacimiento, han estado presentes en mi vida y la han marcado de un modo significativo:
La estrella
A los que están desorientados y necesitan ver claro para seguir adelante,
y a todo aquel que desee ser guiado y/o servir de guía.
El pesebre
A los que no tiene nada, ni siquiera un sitio para cobijarse o un fuego donde calentarse y poder hablar con un amigo.
Mis sandalias
Son sus sandalias, las de los que deseen emprender un camino; de los que siempre estén dispuestos a estar siempre en camino.
La palangana.
Donde les he lavado los pies, a quien quiera servir, a quien desee ser pequeño ante los hombres, pues será grande a los ojos de mi Padre.
El plato
Donde voy a partir el pan, es para los que vivan en fraternidad, para los que estén dispuestos a amar, ante todo y a todos.
EL Cáliz
Lo dejo a quienes estén sedientos de un mundo mejor y una sociedad más justa.
La cruz
Es para todo aquel que esté dispuesto a cargar con ella.
Mi túnica
A todo aquel que la divida y reparta.
También quiero dejar como legado a la humanidad entera,
las actitudes que han guiado mi vida: actitudes que quiero que guíen también la de ustedes. Mi palabra y la enseñanza que me confió mi Padre, a todo aquel que la escucha y la pone en práctica
La alegría
A todos los que deseen compartirla.
La humildad
Es para quien esté dispuesto a trabajar por la expansión del Reino de los Cielos.
Mi hombro
A todo aquel que necesite un amigo en quien reclinar la cabeza, y al abatido por el cansancio del camino, para que puedan descansar y recobrar fuerzas para seguir caminando.
MI perdón
Es para todos para los que día tras día, pecado tras pecado, sepan volver al Padre. "Eso si, siento especial predilección por los más débiles”. Todo esto y aún más quisiera dejarles, pero sobre todo es mi vida lo que les ofrezco. "Soy yo mismo, quien me quedo con ustedes para seguir caminando a su lado compartiendo preocupaciones y problemas, sus alegrías y gozos”.
"Si , yo soy la vida, Pero tú puedes trasmitirla. Nada más. Manténganse unidos y quiéranse de verdad.
Yo los he amado hasta el extremo y los llevo en mi corazón.
“Jesús”

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