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lunes, 20 de abril de 2009

Er uno y la machera venezolana

Campañita acorde. No se le pueden pedir peras al olmo.


Muy bien. Pero NO se limiten a "su gremio" ni a casos puntuales. ¡Es Venezuela; es EL PAÍS!


CNP se declaró en conflicto en todo el país en defensa de la democracia - El Colegio Nacional de Periodistas, reunido en Valencia, resolvió declararse en emergencia en todo el país para defender la democracia, la libertad de expresión y el derecho a la información. “El gobierno ha puesto en marcha un golpe de Estado al detal. Las provocaciones del Ejecutivo Nacional son incesantes y así lo demuestran los casos como el de Rosales, Ledezma, Salas Feo, Cesar Pérez Vivas, Morel Rodríguez y el general Baduel; además de leyes aprobadas desde la Asamblea Nacional que buscan reformar la Constitución, desconociendo la voluntad expresada por el soberano el 2 de dicimbre de 2007”, explicó el dirigente gremial, William Echeverría. El presidente del CNP también se refirió a las constantes amenazas e inclusive, la posibilidad de cierre de medios de comunicación que buscan amedrentar y generar autocensura. “Casos como el ocurrido con el secretario del CNP, seccional Carabobo, Ángel Perozo y la denuncia hecha por el CNP -Aragua por la pretensión del Consejo Legislativo de crear una comisión para velar por el “veraz” cumplimiento de las leyes que regulan los medios de comunicación y, recientemente, el acto de violencia cometido contra el periódico el Carabobeño, son provocado por el constante verbo hostil, instigador y escatológico de parte de los más importantes representantes de los poderes nacionales. El gobierno quiere provocar, ¿ provocar qué?..., se preguntó el presidente de la corporación gremial. El Secretario del CNP, instancia de poder de los periodistas venezolanos, acordó por unanimidad, un voto de censura en contra la diputa Cilia Flores, presidenta del Parlamento Nacional, por el constante acoso, seguimiento, irrespeto, abuso y desconocimiento de las libertades fundamentales de la democracia, al no permitir elingreso al Hemiciclio de la Asamblea Nacional, de las cámaras de televisión privadas e independientes así como negarse a recibir a la directiva de nuestro colegio, hecho inaudito en sociedades democráticas y modernas del siglo XXI. Ante este panorama que afecta de manera directa nuestro sistema democrático, el grupo colegiado, representando en este secretario, decidió realizar en los próximos días una Convención Nacional extraordinaria, máxima instancia de los periodistas venezolanos. Por ultimo, este secretariado, realizado en Valencia este sábado decidió enviar a la Organización de los Estados Americanos (OEA), a la Relatoría de Libertad de Expresión de las Naciones Unidas y a Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos del Mundo Entero, expedientes y pruebas de denuncias sistemáticas que reflejan todos los atropellos que viven hoy los periodistas y los medios de comunicación privados e independientes en Venezuela.

El lado oscuro de los antioxidantes


Por: Por Reyna Arenas - Existen en el mercado más de 100 variedades de antioxidantes (AO) que prometen la fuente de la juventud en tabletas, pastillas o cremas. En palabras del doctor Umberto Cornelli, ex Presidente de la Sociedad Europea de Nutrición, 95 de ellos no son efectivos. Incluso un consumo excesivo tendrá efectos negativos en la salud, como cálculos en riñón, cáncer de piel o leucemias en niños. Los radicales libres (RL), considerados los “malos de la peli”, son producidos por nuestro cuerpo en cantidades moderadas. Hablando a su favor, ellos luchan diariamente contra bacterias y virus, participan en la estructura de proteínas y controlan el tono muscular. Pero son muy inestables, ya que poseen un electrón “voluble y solitario” que se quiere ir con todos y puede alterar el equilibrio celular. En una persona sana, después de cumplir su función y a través de reacciones químicas celulares, los RL son neutralizados por los “superhéroes”: AO naturales que protegen al organismo de una reacción de oxidación en cadena totalmente autodestructiva al “atrapar” a los electrones “volubles”. El mantener a raya a los RL es un evento constante y natural. El problema empieza cuando nuestro cuerpo debe soportar una excesiva carga de RL durante varios años, debido a ambientes contaminados, exceso de radiaciones solares, tabaquismo y consumo elevado de carnes rojas y lácteos (¡oh no! otra vez los mismos culpables). Los precursores de los AO naturales los obtenemos de la mayoría de los alimentos. Así que antes de adquirir un suplemento comercial, mejor y más económico será aumentar el consumo de frutas, verduras frescas y carnes magras. Qué tal comer más arándanos, cerezas, ciruelas, frambuesas o zarzamoras. O ensaladas de germinado de trigo, berenjena, espinacas con aceite de oliva acompañadas de una copa de vino. Sólo por sugerir algo. En los años 90 se administraron dosis elevadas de AO a personas con enfermedades crónicas, hecho que fracasó y algunos pacientes murieron. Esto se debió a un desequilibrio entre la oxidación (RL) y el sistema antioxidante (AO) del cuerpo. A este fenómeno se le conoce como estrés oxidativo. Todos los AO comerciales contienen mezclas diferentes y poco específicas. Se corre el riesgo de que adquieran dosis tóxicas y volverse pro-oxidantes con el paso del tiempo. Un efecto paradójico. Además los AO naturales son específicos de grupos celulares, los que reparan el cerebro son unos, los del intestino, otros. El nivel de estrés oxidante debe ser diagnosticado por un médico de manera individual y así administrar la cantidad adecuada de los AO en caso de necesitarlos. Una dieta equilibrada vuelve a ser la mejor respuesta. Ya que aún no hay evidencia clara de que consumir productos con AO retrase o prevenga la vejez o cure enfermedades. Ver en este enlace: Una dieta antioxidante

¿Ahora los Venezolanos necesitamos permiso de los invasores comunistas cubanos para salir de nuestro país?


37° grados centígradosAñadir imagen - La delegación venezolana tuvo que someterse a un control sanitario en MaiquetíaTreinta y siete grados centígrados fue la temperatura exigida por un grupo policial del G-2 cubano a una delegación de deportistas venezolanos que se disponía a participar en los juegos del ALBA que se celebran en Cuba. Este hecho ocurrió en la rampa cuatro del aeropuerto internacional de Maiquetía el pasado 14 de abril. La sorpresiva y arbitraria medida provocó el malestar general en las 200 personas que conformaban la delegación y ante sus reiteradas preguntas del ¿por qué? de esta inusitada situación sólo recibieron como repuesta que todo obedecía a un "control sanitario" y que de no dejarse tomar la temperatura no iban a permitir la salida de la delegación. A todas estas, el personal médico del Instituto Nacional del Deporte manifestaba que no fue notificado de este requisito pero, quizás lo más lamentable es que bajando la voz y murmurando entre dientes decían que era imposible llevarle la contraria a los cubanos ya que ellos estaban protegidos por el gobierno nacional y corrían el riesgo de ser botados de su trabajo. Todos los allí presentes se preguntaban sobre el mal llamado control sanitario ya que causaba risa por no decir indignación que este mal llamado control sanitario se limitase a tomarle la temperatura y que si tenías más de 37 grados no te dejaban salir. Daba la impresión que sólo se buscaba amedrentar autoritariamente a los deportistas. Insólito fue el hecho de conocer que estos supuestos policías disfrazados de médicos sólo disponían de cinco termómetros para medir la temperatura a más de 200 personas y cuando se hizo la observación de lo antihigiénico del procedimiento los médicos-policías señalaron con el típico acento cubano "óyeme tu, no te preocupes que los lavamos con alcohol después de cada uso" y los allí presentes en son de burla le gritaron: "¡cosa más grande caballero!" Lo más sustancial de este incidente radica en el hecho de que se produce en el territorio nacional y entonces cabría la pregunta sobre ¿qué hace un cuerpo represivo-policial como el G-2 cubano actuando libremente en Venezuela como si esto fuese una extensión del territorio cubano? ¿Cómo se permite que un cuerpo extranjero impida la salida de los venezolanos del territorio nacional? Las normas internacionales de controles sanitarios son muy claras al señalar que los países deben ejercer soberanamente la protección sanitaria de su población y por lo tanto pueden establecer las normas regulatorias al respecto para ser aplicadas en sus fronteras . En consecuencia, el hecho suscitado en Maiquetía se inscribe en la violación de la soberanía nacional por parte de una policía extranjera. Al final, la delegación agarró papel y lápiz para copiar los nombres de cada uno y al lado colocaron 37-C y lograron salir del encierro vergonzoso provocado en su propio país. A manera de chiste, pero sin dejar de ocultar la realidad en la cual estamos inmersos, pudiera pensarse que próximamente van a exigir una temperatura de 4O-C para que todos lleguen a Cuba con la cara roja-rojita y así hacer más efectivo el control ideológico, mas no sanitario. Jesús Elorza
NOTA MÍA: Y esos, como que si fueran imbéciles ¿SE LO DEJARON HACER? ¿No tienen dignidad? ¿No tienen respeto por sí mismos? ¿Están tan vendidos que ni siquiera se hacen respetar dentro de su propio país y se dejan someter a acciones como esas? ¡NO FASTIDIEN! ¡NO SE QUEJEN DESPUES!

Yo lo que veo es a la República Bolivariana contra Venezuela


Entrevista a Massimo Desiato, Filósofo. Por: Elvia Gómez - El Universal - "Ya no crean que la convivencia puede darse a estas alturas. Chávez puso el juego así, porque así le conviene"Contenido relacionado"La situación es paradójica"Los más de siete mil kilómetros de distancia que separan al filósofo Massimo Desiato de Caracas se neutralizan gracias al hilo telefónico. Con Internet, dice, sigue cotidianamente el acontecer nacional y sus comentarios demuestran que sí, que está al día. Ocupado ahora con un posdoctorado en Sociología en la Universidad de Barcelona (España), Desiato aceptó ampliar la reflexión contenida en su último artículo de opinión, "Represión, revolución", en el que sugirió a la oposición diseñar una estrategia para enfrentar la violencia político-social del régimen y el plan de Hugo Chávez de mantener al pueblo agitado, pero sólo hasta cierto punto previamente calculado. Licenciado en la Universidad de Urbino (Italia), completó estudios en la Universidad Simón Bolívar. Autodefinido como un hombre de izquierda, en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) dirigió el Centro de Estudios Filosóficos. Su último libro, culminado en 2006, se titula: "Crítica de una revolución anunciada. Un discurso sobre Venezuela". -¿Cómó se puede "jugar el juego de la violencia con el ánimo de la paz"? ¿Plantea forzar la barra y precipitar la etapa de la represión? -Yo no he querido dar la idea de que estoy incitando, no es ese el mensaje. Es un asunto cronológico. Creo que la situación económica tarde o temprano va a provocar protestas de todo tipo y entonces el Gobierno va a comenzar la represión. No estoy diciendo yo que salgamos a la calle ahora. Lo que sí digo es que vamos a ver cómo torcemos esa represión, de modo que al Gobierno se le vaya de la mano el aparato represivo, que haya capacidad de interpretar esa represión para que ese aparato se vaya desmantelando, porque, supongo yo, dentro del Gobierno habrá corrientes que no son tan radicales y en una situación de represión callejera se pudiera quebrar esa unidad que está mantenida un poco artificialmente por Chávez. Se trata de no jugar más un juego que el Presidente ya no juega. El nombramiento de la nueva gobernadora (Jacqueline Faría) es desconocer los resultados electorales. Ya está reprimiendo, pero lo hace de una forma que no tiene visibilidad internacional, como sí está pasando con Tailandia. Chávez se cuida mucho de que no haya ese tipo de violencia porque lo vuelve visible. El que (Antonio) Ledezma se quede sin sede y sin presupuesto es un acto violento, pero eso no es reportado por ninguna noticia en Europa. -¿Cómo se tuerce esa violencia para restituir la paz? -No se trata de salir a la calle pacíficamente, tampoco hacer como los polacos en la II Guerra Mundial, que se lanzaron en una carga de caballería contra los tanques alemanes. Hay violencia y violencia. En el desembarco de Normandía los nazis disparaban, pero los ingleses no lanzaban flores. Pero no se puede decir que la violencia del nazi era igual a la violencia del aliado -norteamericano o inglés- porque el aliado buscaba finalizar en la libertad. Ahí la violencia cobra otro sentido. Lo que yo digo es que ya no crean que la convivencia puede darse a estas alturas del juego. Y es que el juego está así porque Chávez lo puso así, porque así le conviene. Parece como si él estuviera jugando un partido de ajedrez y el rival no se da por aludido. Incluso cosas simbólicas, como cambiar los nombres, parecen no tener importancia, pero llamar Milicia Nacional Bolivariana a la Reserva, ya está diciendo hacia dónde van los tiros. Si se creen que Chávez se va a ir de Miraflores pacíficamente, están muy equivocados, él está rodeado de un montón de gente -cubanos, iraníes- que no tienen la cultura de convivencia de los venezolanos. Esos son los mitos que hay que eliminar. -Los liderazgos de la oposición no han reaccionado y el ciudadano común actúa con aparente indiferencia. -Yo tengo diez años escribiendo el análisis sociológico del chavismo. En 2003 yo obtuve, de ciertas fuentes, el programa de Chávez y lo está cumpliendo paso a paso. Cuando él habla de avanzar en la revolución, lo que va a hacer es cerrar los espacios que la clase media utiliza: centros comerciales, clubes, bienes que le dan algún tipo de significado a ese estilo de vida. A la gente hay que alertarle que lo que viene es comunismo bolchevique. Hay veinte tipos de comunismo, pero el que termina dándose en la realidad es el bolchevismo, que es un comunismo no marxista, leninista, stalinista, que se apoya en el ejército y que se desarrolla rápidamente en situaciones de escasez. ¡Cuidado! Mientras más haya situaciones de escasez, más le conviene a Chávez, porque él sabe muy bien que la venezolana es culturalmente una sociedad consumista. ¿Cómo eliminar el consumismo, que es lo que impide que la revolución pase del decreto a lo real? Pues eliminando los bienes que permiten el consumismo. La recesión mundial, que es cierta, Chávez la va a usar como excusa para la escasez. El Gobierno va a decir cuáles son los bienes básicos que usted puede tener, bien porque limita los dólares para importar o simplemente lo prohíbe. Si hasta ahora a la gente no le ha importado lo político -lo que le pasa a Ledezma le da igual- sí le importará no poder pasear en los centros comerciales. Los van a tocar ahí donde más les duele y eso es violencia también. De allí que la reforma constitucional incluye el problema del "enemigo interno". ¿Ese quién es?, la clase media. Me extrañó que en estos días no hubiera protestas y es que si la clase media se hace la loca otra vez, se acabó lo que se daba. ¡Esto es Cuba!, pero no la que se está abriendo ahora, no, será la Cuba castrista, el relevo. -Se alega como una excusa para la inacción que aún "hay mucho dinero en la calle". -Bueno, hay que concluir que eso forma parte de un plan estratégico de Chávez para que la gente no se dé cuenta. Porque una de dos: o nos hemos vuelto estúpidos todos, lo que es poco creíble, o hay una estrategia opiácea para narcotizar a la clase media, haciéndole creer que la política no es importante. En esto último el Gobierno encuentra un terreno muy abonado, porque la decepción política es histórica, pero la gente no se da cuenta que la política defiende lo social y lo social es el estilo de vida. -Parte de la sociedad asume una actitud de súbdito ante Chávez. ¿Cómo se puede sensibilizar a ese sector? -Hay mucha gente de clase media que está cuadrada con el chavismo por oportunismo, creen que el comunismo no se va a dar, y ya se está dando. A esa clase media no la vamos a poder contactar hasta que le toquen su estilo de vida. Esa gente no se da por aludida porque no tiene cultura política, están ahí por dinero. El gobierno de Chávez utiliza la misma estructura clientelar que los gobiernos anteriores para decirle a la gente: "aquí no pasa nada, esos son los oligarcas que están paranoicos". El utiliza un esquema cultural muy arraigado para producir el problema que tú estás planteando: ¿cómo hacer para que esa gente cobre conciencia?, lo cual muestra que tiene una estrategia muy precisa. Dicen: "hay mucho dinero en la calle", pero ellos mismos no llegan al final de su propio razonamiento, que es: "Mientras haya mucho dinero, lo que tú adviertes no se va a dar, pero en el momento en el cual no haya dinero sí se va a dar". (Jorge) Giordani lo dijo, muy ambiguo, pero lo dijo. Todo está preparado para que el país estuviera impreparado y entre en un estado de escasez y dentro del estado de escasez el comunismo se impone. -¿Qué se puede hacer? -Dentro de las reglas democráticas, nada. Tarde o temprano va a llegar la confrontación, pero esa vía es muy distinta si la comienza Chávez o si la comienza la oposición. Sólo en ese momento la clase media va a reaccionar y ahí es donde la dirigencia opositora tiene que tener ya una organización para captar el malestar a la espera de la represión, porque si espera el malestar para organizarse, pues está perdido el asunto. Hay que seguir el juego democrático como lo hace Chávez, que lo usa como fachada, pero preparándose para una confrontación. Hace ocho años yo escribía sobre los espacios de convivencia cuando se podía dar, pero a estas alturas hay mucho odio. -Aquí se viven niveles de violencia física muy elevados, tal vez por eso la violencia política parece nada. -Yo hablo de una cosa distinta de la violencia del hampa, de la violencia verbal, de la violencia no dialógica. La oposición tiene que prepararse, a la violencia se responde con violencia. Los venezolanos no podemos hacer como Gandhi. Yo me concentraría en el sector de la oposición que ya tiene conciencia política para organizar formas de violencia política propias. A la violencia política invisible hay que volverla visible. No hay que perder el tiempo en recuperar un sector de la clase media que debemos darla por perdida por ahora. Se trata de buscar la unificación de una parte mayoritaria -no necesariamente numérica, sino la que tiene claridad y compromiso- para organizarse para los eventos de confrontación que tarde o temprano van a presentarse. Yo diría: déjense de buscar la unidad imposible y organícense. Sumaría a quienes tienen el conocimiento, la habilidad, y, aunque sea una oposición de menor cuantía numérica, que tenga mayor impacto mediático visible fuera de Venezuela. El asunto es crear una "agenda-setting" de los noticiarios extranjeros. Hay que ver cómo se solidifica a la gente que tiene intereses en común, pero que no quiere perder tiempo en eso de hacer política. Cada vez que Chávez pierda una elección, va a sacar en la Asamblea Nacional una ley, una reforma, que aunque parezca legal, no es ética y hay una ética democrática que impugna esa legalidad. Desde afuera yo lo que veo es a la República Bolivariana contra Venezuela. -Me decía que Chávez tiene gran conocimiento de la antropología cultural del venezolano. Él ha exacerbado las peores pasiones y las usa en su beneficio. -Lamentablemente él ha puesto el partido en ese nivel. Si él manipula las pasiones de esa forma, nosotros no podemos responderle con esgrima. Habrá que estar preparados para manejar también ese tipo de política. Por ejemplo, retomar el orden educativo por otros caminos, en donde la polis sea lo prioritario, la polis entendida como habla dialógica. Eso es algo que la oposición tiene que plantearse, la pregunta es cómo se lo plantea cuando Chávez amenaza con lanzarse la Ley de Educación y ahí de polis no hay nada. Lo que hay es comandante con "c" mayúscula en los libros de texto. Eso es una ofensa a cualquier ciudadano porque él no es el comandante, él es el Presidente y está al servicio de todos y de la República.

Cambalache de libros en el Centro Cultural Chacao


Entre la falsedad y la verdad del poder


Por: Alberto Rodríguez Barrera - “No sé lo que amo no tengo paz ni descanso, no sé lo que creo, ¿por qué vivo todavía, para qué?” Nietzsche - Está comprobado que Nietzsche –racionalista e irracionalista bajo la influencia de las musas- cambió con frecuencia sus opiniones en su vida y en sus trabajos. Sus grandes contradicciones podrían entenderse mejor concibiéndolo como poeta, en lo que era más (¿o mejor?) que un filósofo. Con su pregón de que se debe aspirar al poder por el poder, su obra “La Voluntad del Poder” (subtitulada “Ensayo de una transmutación de todos los valores”) buscaba sustituir el nihilismo total que a todos nos sale al encuentro con un movimiento contrario, “en algún futuro”. Para Nietzsche la voluntad de poder aparece a) entre los oprimidos como voluntad de libertad, b) en una especie más fuerte como voluntad de superpoder y c) entre los más fuertes, ricos y valientes como amor a la humanidad, al pueblo, al evangelio, a la verdad, a Dios, etcétera. Escribe que la vida, como un caso aislado, tiende a un sentimiento máximo de poder, que es “esencialmente una tendencia a más poder; lo más profundo y más íntimo sigue siendo esta voluntad”. Difícilmente. Y hay frases baratas para alentar: la virtud es tontería, igualdad de derechos para los “fracasados” -es decir, derechos humanos para todos- sería la más profunda inmoralidad (sería la contranaturaleza misma como moral); un orden humano escalonado en rangos (“Cuanto poder tienes, eso eres; el resto es cobardía”). Concibe todo lo que existe –hasta el hallazgo de la verdad- como fenómeno de la voluntad de poder. Quizás fueron gritos desesperados de un espíritu enfermo, que se consumía en sufrimiento, lo que impidió a Nietzsche ver claro para entender y clasificar el poder. Su ateísmo lo llevó –al declarar muerto a Dios- a llenar el vacío con el “superhombre”. “...si había dioses, cómo soportaría yo no ser un dios”. Pura emoción y sentimiento poético (“Así hablaba Zaratustra”). Tanto es lo que todo el mundo ha sacado de lo que escribió Nietzsche, que tener una visión total -”redonda”- de él, de su filosofía, es casi imposible. En símil del chavismo, por ejemplo, manifestó que las vueltas que el juicio moral ha realizado permiten que lo “malo” sea rebautizado como “bueno”. En “La Voluntad del Poder” se afirman otros símiles con el chavismo: la moral “envenena toda la concepción del mundo” y “corta el camino hacia el entendimiento”; el carácter es una forma de la estupidez; el matrimonio es totalmente “deplorable e indecoroso”; el hombre virtuoso es una especie inferior porque no es una persona. El dualismo moral de Nietzsche –única manera de entenderlo como un todo- se divide en una moral de señores y una moral de esclavos, una vida más allá del bien y del mal y una para que la manada obedezca. El Estado, despreciado por él como monstruo frío, debe regular el trato de los sexos para evitar hombres indeseables. ..Hola, Hitler. El chavismo pretende reducir toda la realidad al poder, para determinarlo todo. Pretende poner las fuerzas naturales como uso del poder. Esto no es posible, hay que diferenciar. Las fuerzas de la naturaleza animada e inanimada no son emanación del “poder”, la energía no es poder. El concepto de poder es algo personal, humano; significa la posibilidad del hombre de ejercer influencia, sobre personas y cosas. Para Max Weber el poder es “la posibilidad de imponer la voluntad propia dentro de una relación social aun en contra de una oposición, sin importar aquello en lo que esta posibilidad se basa”. Hay coacción, aunque el poder se basa en muchas causas, porque el hombre es complicado. El poder puede venir de la superioridad, la fuerza, el saber, el prestigio social, la posesión o disposición de bienes materiales o servicios, etcétera. El hombre se puso a someter más de lo que el Génesis señaló, ya que en principio el poder es tan ilimitado como todas sus posibilidades. Hoy se dispone de instrumentos de poder –gracias a la tecnología- antes insospechados. El poder militar se ha usado para fines buenos y malos. Agréguese a esto el aporte de “El Príncipe” de Maquiavelo pretendiendo que el poder estatal sea el ideal último al que todo debe subordinarse, y el poder –que es neutral en sí- se pone al servicio del estado únicamente con el fin de levantar su pirámide lo más alto posible. Los resultados de esto han asustado, asustan y asustarán a todos. El chavismo está poseído por un superratón que se cree superhombre en el delirio del poder, que no quiere abarcar la sociedad anónima que es el Estado sino que anima a un “dominatrix” individual a fin de que someta a los hombres y a la tierra. Aquí el poder deja de ser una posibilidad humana y neutral y se utiliza como fin en sí mismo, con lo cual se convertiría en un valor absoluto. Y con ello en un poder demoníaco de consecuencias incalculables. Tal poderío lleva al hombre a situaciones que no puede prever y considerar racionalmente. Con alma y voluntad divididas, sucumbe al peligro del abuso de poder, tanto más cuanto más grande su dominio descocado. Nace el dictador.

Alimentos para tu corazón


Por: HASH - (AP) - Un grupo de investigadores llegó a la conclusión de que lo que sí es seguro sobre la dieta y los alimentos que protegen el corazón es relativamente poco. El estudio realizado por el grupo, apoyado por la Fundación Canadiense del Corazón y los Institutos Canadienses de Salud, analizó casi 200 investigaciones anteriores que involucraban a millones de personas. Las verduras, las nueces y la llamada "dieta mediterránea" están en la lista de alimentos "buenos" para el corazón. En la lista "mala" están los carbohidratos a base de almidones, como el pan blanco y las grasas llamadas "trans" contenidas en muchas galletas y en las papas a la francesa. También existe una lista con "signo de interrogación" en la que se encuentran la carne, los huevos, la leche y muchos otros alimentos de los que aún no hay una evidencia contundente sobre si son buenos o malos para el corazón. "Yo investigo. También compro alimentos para mi familia cada semana", dijo la coautora del estudio, Sonia Anand, de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario, quien espera que los resultados "reduzcan la confusión en torno a lo que deberíamos comer y lo que no deberíamos comer". El estudio, publicado el lunes en la revista Archives of Internal Medicine, no es igual a una lista del supermercado. Es más bien una explicación complicada sobre cómo los investigadores calificaron 189 estudios anteriores sobre el mismo tema. El grupo utilizó criterios desarrollados por Sir Austin Bradford Hill, el fallecido científico británico que ayudó a establecer la relación entre el cáncer de pulmón y el fumar. Si varios estudios relacionaban un alimento o una dieta con una mejor salud cardiaca, entonces esto colocaba al alimento o dieta en la parte positiva de la lista. La doctora JoAnn Manson, jefa de medicina preventiva en los Hospitales Brigham y de la Mujer en Harvard, dijo que el análisis subraya que hay una gran zona gris y una lista menor de los alimentos fuertemente asociados con la salud del corazón. Linda Van Horn, profesora de medicina preventiva en la Facultad Feinberg de Medicina en la Universidad Northwestern, dijo que el análisis se trata más de las fortalezas y debilidades de los estudios anteriores que de un consejo para los consumidores. Pero agregó que la investigación reafirma los beneficios de la dieta mediterránea, que es rica en vegetales, nueces, granos, pescado y aceite de oliva, en comparación con las dietas occidentales ricas en carnes procesadas, carne roja, granos refinados y productos lácteos con altos contenidos grasos. Además de esto Van Horn no encontró otra razón para amoldar la lista de compras del supermercado de acuerdo a los descubrimientos. "Se trata en realidad de la totalidad del patrón usual de alimentación, mas que de si comiste un hot dog (perro caliente) el día de la inauguración de la temporada de béisbol", dijo.

Ignoran a despedidos de Pdvsa


El Nacional - 13/04/2009 - En los informes sobre el pago de derechos laborales en el sector público no fueron tomadas en cuenta las previsiones para más de 20.000 trabajadores de Pdvsa, que fueron despedidos por el Gobierno durante el paro cívico nacional entre diciembre de 2002 y febrero de 2003. Los personeros del oficialismo ­del presidente Chávez para abajo­ consideran que no se les debe cancelar nada, porque estos empleados son responsables del "sabotaje petrolero" (ergo: Golpe Petrolero). La penalización llegó al punto de negarle a estos trabajadores el aporte individual a la caja de ahorros. La Organización Internacional del Trabajo reconoció que hubo trato discriminatorio contra Unapetrol (sindicato de trabajadores petroleros) sin que hasta la fecha el Ejecutivo haya acogido el exhorto de la OIT de reconocerle los derechos a los expulsados.
Nota mía: "Sabotaje Petrolero" ergo: "Golpe Petrolero". Me imagino entonces que TODOS aquellos que están de acuerdo con Chavez en que lo del 2002 no fue una Huelga Nacional sino un Golpe Petrolero, estarán de acuerdo con eso ¿No? Ok.

El Dictador


Por: Fernando Mires - “Pero, ¡oh! ¡Dios mío! ¿Qué ocurre? Cómo llamar ese vicio tan horrible? ¿Acaso no es vergonzoso ver a tantas personas, no tan sólo obedecer sino arrastrarse? No son gobernados sino tiranizados (....) Soportar saqueos, asaltos y crueldades, no de un ejército, no de una horda descontrolada de bárbaros (....) sino únicamente de uno solo. No de un Hércules o de un Sansón sino de un único hombrecillo que ni siquiera ha husmeado una sola vez los campos de batalla” (Étienne de la Boétie “Sobre la Servidumbre Voluntaria ”. 1553). 1. La ausencia de democracia no siempre es una dictadura. Podemos decir por ejemplo, que hay naciones que son más democráticas que otras sin que las que son menos democráticas dejen de serlo. La ausencia de democracia puede ser también el desgobierno o la anarquía. La dictadura en cambio, a diferencias de la anarquía, es una forma de gobierno que por definición niega a la democracia. Si la dictadura es una forma de gobierno que niega a la democracia, podemos afirmar que en toda democracia, aún en la más perfecta, existe la posibilidad de su negación. Conclusión pesimista que lleva necesariamente a una optimista, a saber: que en toda dictadura existe también la posibilidad de su negación: la posibilidad democrática. Sin embargo, no todas las dictaduras han surgido como negación de la democracia. En ese sentido hay que diferenciar entre las llamadas dictaduras de origen -que son las que emergen de situaciones no democráticas- y las dictaduras de ocasión -que son las que han surgido del quiebre de una democracia-. Los gobiernos que siguieron al hecho independista latinoamericano fueron, por ejemplo, dictaduras de origen. En cierto modo se acercaban a la noción romana original de “dictatura” que definía a la institución o persona encargada de dictar leyes donde no las había. Las dictaduras de ocasión –independientemente a cuanto dure esa ocasión- son las que imperan en nuestros tiempos, tiempos caracterizados por la hegemonía de la idea de la democracia por sobre la de la dictadura. En ese punto no hay duda: la “invención democrática” (Claude Lefort) ha sido hecha suya -ya sea como realidad, ya sea como ideal- por la mayoría de las naciones de la tierra. La democracia avanza sobre el planeta, pero de modo zigzagueante, hecho que ha creado un consenso internacional que más o menos dice así: las dictaduras pueden ser transitoriamente soportadas pero no aceptadas. Razón que explica por qué ningún dictador contemporáneo se designa a sí mismo como dictador. Todas las dictaduras de la tierra, en una tierra cada vez más democrática, quieren aparecer vestidas con ropa democrática. Más aún: quieren ser reconocidas como democráticas e, incluso, como una forma superior de democracia. 2. Las dictaduras emergen allí donde no hay, o dónde se quiebran las democracias. Las democracias, a su vez, pueden ser caracterizadas como formas de gobierno que resultan de elecciones libres y secretas a las que concurren partidos políticos, formas erigidas sobre la base del respeto a la constitución, a los derechos humanos y a la independencia de los poderes públicos. La democracia es, por lo tanto, una forma política y no social de organización. La dictadura como forma de gobierno opuesta a la democracia supone la negación de las elecciones libres y secretas, la interdicción de los partidos políticos, la subordinación de la constitución a la voluntad del dictador, la violación sistemática de los derechos humanos, y la negación radical de la división de los poderes públicos. A esas características hay que agregar otras dos: su estructura militar y militarista y el ejercicio personal y personalista del poder: no hay dictadura sin un dictador. Naturalmente, no todas esas condiciones se dan en cada dictadura. Cuando se dan todas, hablamos de dictaduras totales. Pero en la mayoría de los casos las dictaduras de nuestro tiempo no son totales (como sí son las de Corea del Norte, Cuba o Sudán), sino parciales. Si fueran totales, la lucha nacional en contra de las dictaduras sería casi imposible y ellas sólo podrán ser derribadas, como ocurrió con la dictadura nazi, por medio de la acción de fuerzas externas. Sin embargo, el ideal supremo de todo dictador es alcanzar el estadio de la dictadura total. El avance de las fuerzas democráticas a nivel mundial, la estandarizació n de los modos republicanos de comunicación política y la llamada globalización, que no sólo es económica sino también política y cultural, son razones que inciden en la formación de dictaduras parciales. De más está decir que uno de los objetivos más elementales de toda oposición antidictatorial es impedir que una dictadura parcial se convierta en total. Ese es, por lo demás, el punto de partida de toda lucha antidictatorial. Las dictaduras, y no sólo las de nuestros días, se sirven de algunas formas democráticas, hecho que utilizan los dictadores para legitimar su poder, sobre todo hacia el exterior. En algunos casos toleran la emergencia de sectores opositores a los que, cuando ya no pueden eliminar, los acosan para encerrarlos en cercos que no deben traspasar. Es el caso, por ejemplo de la dictadura de Zimbawe, o también, de la iraní y de la bielorusa. En otros casos, toleran ciertos espacios de prensa libre a la que someten a constantes presiones, extorsiones y amenazas. Hay, por supuesto, distintos tipos de dictadura y los textos de teoría política son muy pródigos en clasificaciones. Dichos textos nos hablan de dictaduras cesaristas, bonapartistas, populistas, sultanistas, fascistas, comunistas, etc. No obstante, más allá de tipologías académicas, interesa constatar aquí que toda dictadura está caracterizada por tres rasgos fundamentales: la existencia de un dictador, la concentración de los poderes públicos en la persona del dictador, y la militarizació n del poder político. Eso lleva a concluir que toda dictadura, más allá de las formas que las caracterizan y de los hechos que las originaron, no pueden prescindir de esos tres rasgos fundamentales. 3. Llamará quizás la atención que entre los rasgos fundamentales de cada dictadura no aparezca el tema de la supresión de las elecciones. No se trata, sin embargo, de una omisión. Hay en efecto, dictaduras electorales, y en nuestro tiempo, las hay de modo creciente. Las dictaduras antielectorales resultan casi siempre de golpes de estados o de tomas violentas del poder estatal. Fue el caso de Franco, de Sadam Hussein, de los Castro, entre otras. Hay sin embargo dictaduras que provienen de elecciones. El caso más conocido fue el de la dictadura de Hitler. Fue el mismo Hitler quien inició una costumbre dictatorial que ha hecho escuela: la de legitimar su poder mediante plebiscitos. En nuestros días, tanto Lucasenko como Mugabe recurren al mismo expediente. Milosovic en Serbia también hacía elecciones. En Irán hay elecciones regulares, aunque el poder central lo ocupan las castas sacerdotales. Pinochet y los dictadores militares uruguayos intentaban consolidar su poder mediante plebiscitos. Muchos dictadores no sólo recurren a las elecciones. Además, abusan de ellas. Hay incluso regímenes dictatoriales donde hay más elecciones que en regímenes democráticos. En este sentido puede decirse que algunos dictadores han comprendido que mediante la perversión del sistema electoral pueden tener lugar avances más expeditos hacia el poder que mediante su supresión. Ello implica por cierto, correr el riesgo de perder alguna vez. Hay por supuesto dictadores que no quieren arriesgar nada. Fue, por ejemplo, muy conocida la receta de Francisco Franco para mantenerse largo tiempo en el poder: “no hay que meterse en política”- dijo. La receta la siguió a pies juntillas ese hijo de gallego que fue Fidel Castro. Ambos suprimieron radicalmente a la política, incluyendo a las elecciones. En nuestro tiempo, en cambio, ha aumentado el número de dictadores que no suprimen algunas prácticas políticas, incluyendo a la más política de todas, que son las elecciones. Pero sí convierten, o intentan convertir a las elecciones en un medio de acumulación de poder. Lo que ellos llevan a cabo, y sistemáticamente, es un envilecimiento de los procesos electorales. El envilecimiento de las elecciones no resulta siempre de la falsificación de los escrutinios, aunque hay que contar que bajo gobiernos militares lo más probable es que existan esas falsificaciones. El envilecimiento electoral opera, además, por otros métodos. Uno, el más preferido de nuestro tiempo, deviene de la monopolización de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión. Suele suceder en el caso de las dictaduras electoralistas, que el dictador se apropie de los canales televisivos estatales y extorsione a los privados para llevar a cabo verdaderos bombardeos publicitarios. De este modo, el dictador, como ocurría en la novela de Orwell, se convierte en el Gran Hermano que invade las esferas más íntimas de la vida de cada familia. Así como Mussolini y Hitler eran dictadores radiales, los dictadores del siglo veintiuno son dictadores televisivos. Hay algunos que pasan más tiempo en la pantalla que en su oficina de trabajo. Desde la televisión gobiernan, suponiendo que gobiernen, pues a la mayoría de los dictadores no les interesa gobernar sino sólo aumentar sus cuotas de poder. Pero el abuso electoralista no se limita a los medios de comunicación. Si se trata de ganar elecciones o plebiscitos, los dictadores electoralistas ponen todos los servicios y dependencias del Estado, más los dineros recaudados, al servicio de la elección. De este modo los ministerios, las oficinas públicas y gubernamentales, se convierten en locales de agitación y propaganda electoral. De más está decir que los empleados públicos son sometidos a una intensa presión. Si no votan por el dictador, se les dice, perderán sus puestos de trabajo. Efectivamente, hay que ponerse en el lugar de un empleado público de quien depende la alimentación de una familia, antes de juzgarlo. Por más secreto que sea el voto, siempre pensará él que el dictador, tarde o temprano, se enterará por quién él votó. Al fin, más vale la pena acatar y no correr ningún riesgo. Algunos, a fin de aliviar sus conciencias, terminarán engañándose a sí mismos, afirmando que votan por convicción. Por lo demás, el dictador es muy generoso con quienes lo apoyan. Tal generosidad se extiende en periodos electorales hacia los sectores más pobres de la población. En esos momentos el dictador se vuelve extremadamente dadivoso. Entonces aparecen los obsequios, los aumentos de sueldo, las donaciones, las neveras, los aparatos televisores, los aguinaldos, etc. Por cierto, hay gobiernos democráticos que suelen usar métodos parecidos, pero jamás con la descarada amplitud que ostentan los dictadores electoralistas de nuestro tiempo. Por último, si todo eso no bastara, todavía queda la alternativa de la intimidación. En periodos electorales los dictadores se vuelven extremadamente agresivos con quienes osan adversarlos. Las amenazas, los insultos, las extorsiones, se convierten en el pan de cada día. Durante esos periodos, aparecen por todos lados supuestas conspiraciones (todas ficticias, por supuesto), intentos de magnicidios (cuyos gestores nunca aparecen por ningún lado), amenazas de invasiones de países extranjeros, peligros de guerra con naciones vecinas. Las calles se llenan de comandos y piquetes pro-dictatoriales. En fin, el dictador logra crear un clima de miedo, incluso de terror, hecho que obliga a muchos de sus potenciales adversarios a no concurrir a las urnas, y si lo hacen, van tan atemorizados, que terminan votando a favor del dictador. Por si fuera poco, el dictador ordena a sus esbirros judiciales proscribir las candidaturas de los adversarios que estén en condiciones de lograr altas votaciones. Esa es una de las muchas razones que explican por qué no hay profesión más inmoral y degradante que la de un juez de una dictadura. El método de las “inhabilitaciones” judiciales inventado por Mussolini y reinventado por la teocracia persa, ha hecho escuela en Bielorusia y en Rusia. Y en otras lugares también. No hay que olvidar que casi todos los dictadores son militares, y cuando realizan elecciones las ven como campos de batalla en donde es necesario vencer recurriendo a todos los medios posibles. Así se explica como los dictadores más audaces logran revertir encuestas y resultados. Muchas veces ni siquiera requieren falsificar escrutinios. Las elecciones mismas son, bajo esas circunstancias, una falsificación. La democracia, que vive de las elecciones, se convierte así en un simulacro de sí misma. Tiene lugar, mediante el forzamiento de elecciones, muchas veces innecesarias, una degradación paulatina de la vida ciudadana. Algunos opositores terminan dudando de la vía electoral, sin tener otra que recorrer. Un sentimiento de apatía y frustración se apodera de las conciencias políticas. Si eso ocurre, el dictador ha logrado un objetivo adicional: destruir por medios políticos los cimientos morales de una nación. La democracia se convierte, bajo esas condiciones, en el escenario de una serie de rituales destinados a cementar la autoridad del dictador. Los opositores esclarecidos, sin embargo, se esforzarán en mantener vivo el ideal democrático pues saben que toda dictadura tiene plazos históricos. Y, además saben que más temprano que tarde, los medios políticos de los que usa y abusa la dictadura, se volverán en contra del propio dictador. Así ha ocurrido en muchos países. Importante en este caso es no caer en la trampa del dictador. En efecto: el dictador intenta convencer a todo el mundo que la suya no es dictadura ya que realiza elecciones. Pero la democracia –eso lo sabemos todos- es algo mucho más profundo que la realización periódica y ritual de elecciones. La democracia, además de una forma de gobierno, es un modo de vida, y como tal, hay que realizarlo día a día, resistiendo a todo aquello que atenta en contra de la libertad humana. Sólo a partir de esa resistencia cotidiana será alguna vez posible vencer al tirano en su propio terreno: el electoral. Así ha ocurrido al menos en algunos países sudamericanos. Un ciudadano político no debe renunciar jamás a las elecciones, por más prostituidas que ellas se encuentren. Pero tampoco debe seguir el ejemplo del dictador e imaginar que la única actividad política posible es votar cada vez que al dictador se le ocurra. No obstante, tampoco hay que olvidar que independientemente a los medios que utilizan para vencer en las elecciones y plebiscitos, la mayoría de los dictadores han sido gobernantes populares. En verdad, no hay ninguna razón que lleve a pensar que el ser humano es por naturaleza democrático. Mucho menos debemos pensar que siempre la libertad es el bien más preciado por las grandes mayorías. No hay dictador, en efecto, que no haya contado alguna vez con grandes bases de apoyo, incluyendo el de los sectores más empobrecidos. Eso significa que si bien no hay dictaduras que no sean militares, ninguna se sustenta sólo sobre bayonetas. Particularmente en América Latina, la combinación entre militarismo y populismo ha sido muy productiva para las dictaduras. Incluso muchos dictadores han sido grandes tribunos de masas. 4. La condición política no es natural sino adquirida. Llegar a ser ciudadano autónomo implica someterse a un largo proceso de aprendizaje. Vivir en una democracia no es por lo tanto fácil ya que implica aceptar posiciones contrarias y convivir con ellas; nos gusten o no. Conocer los límites que separan el mundo privado del político, tampoco es fácil. A muchos resulta más cómodo delegar su responsabilidad ciudadana que asumirla. Hay incluso quienes no soportan la posibilidad de ser libres, y la política se convierte para ellos en un espacio de regresión a las etapas más infantiles, cuando había siempre alguien que decidía por nosotros. Los dictadores, no sé cómo y por qué, tienen ese sexto sentido que les permite captar las debilidades humanas y, lo que es peor: abusar de ellas. Existe, como escribió en 1553 Étienne de la Boétie (“Sobre la Servidumbre Voluntaria”) una tendencia casi natural a la “servidumbre”. La idea fue retomada por Hegel, quien descubrió que los impulsos que llevan al siervo a subordinarse a su amo no están basadas en la pura violencia. Freud, a su vez, descubrió que en cada ser humano existen tendencias que lo llevan, en un sentido individual, a regresar a la infancia perdida, y en un sentido colectivo, a la barbarie, al salvajismo y a la horda, o como diría Elías Canetti: hacia el “magma originario” Asumir la condición política presupone, en todo caso, haber dejado atrás la etapa de la barbarie. Noción profundamente helénica que retomó en el siglo XlX Domingo Faustino Sarmiento en su siempre incomprendido libro “Civilización y Barbarie”. En esa obra Sarmiento no identificaba a la barbarie con “los pobres”, como dicen sus malos críticos, sino a las masas apolíticas que seguían a caudillos militares, como al sangriento dictador Juan Manuel de Rosas. En ese contexto, Sarmiento recurría a la noción griega de barbarie. Eso significa que la barbarie aludía, según los griegos, a aquellos sectores que, viviendo en un mundo político, no habían alcanzado la condición política. En ese sentido es posible ser millonario y bárbaro a la vez, pues la condición política no tiene nada que ver con la condición social. Dicho a la inversa: se puede ser muy pobre y asumir derechos y obligaciones ciudadanas con integridad y decencia. Luego, la barbarie no está en el pueblo dado que el pueblo es una noción política. La barbarie aparece cuando el pueblo es convertido en populacho, el populacho es convertido en masa y la masa es convertida en tropa. No sin razón, el primer presidente populista chileno, Arturo Alessandri, se dirigía a sus seguidores con el calificativo de “mi querida chusma”. La “chusma” es a su vez el término que usó Hannah Arednt (Mob) para referirse a aquellos sectores sociales que se convirtieron en masa electoral del totalitarismo fascista. Ahora bien, dentro de las múltiples contradicciones que asolan a América Latina, la de “civilización y barbarie” no es una de las menos importantes. En condición bárbara viven por ejemplo amplios sectores que si bien pueden estar integrados social y económicamente en la modernidad, no lo están políticamente. Para la gran mayoría de ellos, incluyendo a ciertos intelectuales, la política se reduce a una pura “cuestión” social. La lucha por las libertades les es completamente ajena, e incluso, les resulta superflua. En algunos países islámicos, que no son por cierto los más democráticos de la tierra, el concepto de “libertad” ni siquiera existe en el vocabulario político. Ese concepto es - como captó muy bien Bernard Lewis - reemplazado por el de “justicia”. Lo mismo ocurre en diversas zonas latinoamericanas. No fue casualidad que en el país de Sarmiento, el partido peronista no se hubiera llamado “partido demócrata”, o “socialista”, o “nacionalista” , sino que “partido justicialista” . Como es fácil deducir, la “justicia” alude a un tema social, pero no político. La política, en cambio, pone su centro en la lucha por la libertad. Más aún: desde el punto de vista político, no puede haber justicia sin libertad. El ideal de la barbarie política en cambio, no es la democracia sino la justicia social. El presidente, para los bárbaros sociales, no es un mandatario sino un “mandamás”, un caudillo, un “hombre fuerte”, en fin: “un justiciero”. Y casi siempre: un militar. La barbarie dictatorial presupone la desarticulación de las asociaciones horizontales que marcan el espacio social de una nación incluyendo en ellas, las de “clase”. No deja de ser sintomático que todas las dictaduras, tanto las que se dicen de derecha, como de izquierda, atacan con saña a las organizaciones obreras, sobre todo a los sindicatos independientes. Las que se dicen de derecha proscriben a los sindicatos. Las que se dicen de izquierda los suprimen, estatizándolos, y por si fuera poco, en nombre del socialismo. En muchas ocasiones, el dilema civilización- barbarie asume la forma de contradicción entre las ciudades y el campo. Pero –cuidado- no es lo mismo. Hay países en donde el mundo agrario se ha incorporado de lleno a los procesos modernizadores, y los campesinos se organizan en sindicatos independientes. Hay otros países en cambio, en donde prevalecen condiciones decimonónicas. En tales países, los dictadores, y quienes quieren serlo -como es el caso de Ollanta Humala en Perú- obtienen gran parte de su apoyo social en las regiones rurales culturalmente más atrasadas, regiones en donde todavía imperan relaciones patronales y caudillescas. Para las masas agrarias de muchos países, el Presidente es la reencarnación de “Buen Patrón” o, como llamaron a Trujillo: un gran “Benefactor”. No obstante, hay que consignar que la condición ciudadana no es demográfica. Hay muchos habitantes de las ciudades que tampoco asumen una condición ciudadana. Son los bárbaros urbanos. Si no existieran, ni en el campo ni en la ciudad habrían dictadores. Porque, a fin de cuentas, la dictadura es la barbarie hecha poder: el fin de la polis: el lugar donde desaparece la polí-tica y aparece la poli-cía. Así como según Hannah Arendt el totalitarismo europeo, en sus dos formas principales, la comunista y la fascista, surgió de la, por ella llamada, alianza entre “la chusma” y determinadas elites, las dictaduras latinoamericanas han emergido de la alianza entre masas culturalmente desintegradas y fracciones militares. A la cabeza de esa alianza se encuentra el dictador. Eso significa que el dictador latinoamericano casi nunca ha sido un personaje socialmente aislado. Por el contrario: bajo determinadas condiciones, la barbarie puede llegar a ser mayoría nacional. 5. El dictador suele dominar muy bien el idioma de la barbarie puesto que tanto por su condición cultural como por su condición militar es, el mismo, un bárbaro. Así se explica que el proyecto de cada dictador es destruir las relaciones políticas que reglan la vida de cada nación, imponiendo su cultura, que no es otra que la militar. El ideal de cada dictador no es la vida política sino la vida cuartelera. La sociedad es para él un gran cuartel y el dictador imagina ser su Gran Comandante. Así se explica que su lenguaje sea siempre militarista. Su proyecto final, que es el de militarizar a la nación, comienza con la militarizació n de sus propias huestes, y eso pasa por la conversión de las masas en tropas. La tropa más que la masa corresponde con el ideal del cuartelero convertido en dictador. Del mismo modo como la tropa militar, la tropa social de los dictadores no debe ser deliberativa. Por el contrario: la llamadas masas son integradas de modo vertical al Estado. No hay dictadura que no haya estatizado a los movimientos sociales que las apoyan. Dichas masas no deben pensar: sólo actuar. Las ordenes les vienen siempre de las más altas cúpulas, y en la más alta se encuentra el dictador rodeado de familiares y amigos íntimos. Es por eso que la mayoría de los dictadores intentan organizar a las masas en un partido único, permitiéndose en algunos casos la existencia de pequeños satélites que giran en torno a la maquina partidaria estatal. Pero el partido único no es un partido en el sentido político del término. Partido viene de “parte”, y el partido único del dictador no es parte de nada puesto que su destino es representar al todo. El todo es, por supuesto, el dictador. A diferencia de los partidos políticos democráticos que giran en torno al Estado, el partido dictatorial es organizado desde el Estado. En su primera fase es un partido constituido por empleados públicos y militares. En una segunda fase, el partido integra y succiona a las organizaciones de masas, dándoles un carácter para-estatal. En una tercera fase, el partido dictatorial organiza a las masas como si fueran tropas, y en un sentido estrictamente militar. Esa es la razón por la cual el dictador tiene especial cuidado de que los cuadros dirigentes no sean políticos sino militares, o personas de extracción militar. Comandos, batallones, pelotones, son los nombres que designan a las diferentes unidades partidarias de masas. La masa, el partido y el dictador, se confunden así en una nada de santísima, pero sí, diabólica trinidad. El Partido es el espíritu maligno que une a la masa con el dictador quien a la vez habla en nombre de la masa, del partido, y por supuesto, de sí mismo. A la vez ese “sí mismo” es el Estado: el Estado del dictador, quien a la vez se encuentra por sobre el Estado, y por cierto, por sobre la Constitución. Si por alguna razón la Constitución no concuerda con la voz del dictador, la Constitución , aunque haya sido procreada por el propio dictador, será modificada, y si no, violada. No hay dictador que no haya establecido una relación incestuosa con su propia Constitución. Al fin y al cabo, durante el periodo de un estado excepción, la Constitución es suspendida. ¿Y qué es una dictadura si no un estado de excepción permanente? (valga la paradoja). Más aún: es la nación en estado de sitio: la nación sitiada por su propio Estado. 6. No es hecho casual que si bien los dictadores fundan un partido para realizar sus deseos personales, mantengan un discurso en contra de los partidos. En realidad, no hay nada más fácil y cómodo que criticar a los partidos políticos. Por una parte, al ser públicos, sus militantes y dirigentes están expuestos a la observación cotidiana. Por otra parte, por el sólo hecho de existir, los partidos se convierten en el blanco preferido de las críticas públicas. En periodos de crisis, asoma muy fuerte la crítica a la corrupción, la que, por cierto, es más visible en los partidos políticos que en otras instituciones públicas. Desde luego, hay profesionales políticos corruptos. Pero no hay más ni menos que en otras profesiones, incluyendo la militar. Ahora, sobre la base de la crítica a los partidos, han surgido todas las dictaduras desde que hay partidos. El antipartidismo es la ideología originaria de cada dictadura. Tanto Castro como Pinochet -los dictadores latinoamericanos más emblemáticos del siglo XX- intentaron legitimar, y con éxito, sus presencias ilegítimas en el poder, sobre la base de la crítica a los partidos. Aquello que resulta inexplicable es que en diversas ocasiones la crítica a los partidos es compartida por sectores antidictatoriales, olvidando sus representantes que fue esa crítica la que ayudó a llevar a los dictadores al poder. Más allá del hecho de que no hay democracia sin partidos políticos, los partidos políticos están llamados a cumplir funciones insustituibles, aún bajo una dictadura. Aunque no sean los partidos las organizaciones que lleven al derribamiento de las dictaduras (generalmente no lo son), sí serán las organizaciones que se encargarán de negociar con las disidencias internas de la dictadura, las que tarde o temprano aparecerán. Además, los partidos son las organizaciones más adecuadas para hacerse cargo de los complejos periodos que llevan al tránsito de la dictadura a la democracia. Por último, son los partidos las instituciones que deben abrir un flanco para que en la política post-dictatorial, el partido que representó a la dictadura pueda seguir existiendo, no ya como partido-estado, sino como un simple partido parlamentario; uno más entre otros. Porque la otra alternativa es perseguirlos y prohibirlos. Pero estamos hablando de una democracia; no de otra dictadura. Y la democracia es para todos: incluyendo a sus enemigos. Por eso el dictador impugna a los partidos o, como decía Pinochet: “a los señores políticos”. La explicación es obvia: los partidos representan la posibilidad de una transición: un mañana democrático. Ese “mañana” es lo que más teme el dictador. Y tiene razón: ese “mañana” será el día de su muerte política. Así se entiende el odio que sienten todos los dictadores frente a la política. Por eso intentan destruirla. Y a veces –ay- lo logran. 7. La destrucción de la política comienza donde aparece su militarización. La militarizació n a su vez emerge cuando aparece un enemigo que supuestamente amenaza la integridad de la nación. Ese es el momento en que la política retrocede y da lugar al estado de guerra que es, casi por definición, excepcional. Luego la dictadura no es sólo militar sino, por lo mismo, es bélica. En cierto modo toda dictadura es una declaración de guerra del Estado a la nación políticamente constituida. No obstante, eso no lo puede decir públicamente ningún dictador. De ahí que el dictador legitime su dictadura como el resultado de una misión histórica que sólo él y nadie más que él puede cumplir. La misión a cumplir es la lucha en contra de un gran enemigo “histórico”. Mas, no se trata de cualquier enemigo. El enemigo del dictador ha de ser un enemigo omnipresente que mientras más omnipresente sea, más necesaria será la dictadura. Por cierto, en la lucha política también hay enemigos. Pero los enemigos políticos, a diferencia de los enemigos del dictador, son enemigos reales, visibles, tangibles. El enemigo de la dictadura, en cambio, debe ser un enemigo meta-real y meta-histórico y por cierto, imposible de ser vencido en cortos plazos. El enemigo debe existir ojalá para siempre. Así, la dictadura se perpetuará en el cumplimiento de su histórica misión. Para Pinochet, por ejemplo, el enemigo meta-histórico era el socialismo. La misión que debía cumplir sobre la tierra era la erradicación del socialismo y por cierto, de sus ideólogos, los llamados marxistas. Pero los marxistas para Pinochet no sólo eran los marxistas. Además eran todos los que alguna vez se pronunciaban en contra de su dictadura. En un momento dado, marxistas eran para Pinochet las monjas y el Papa, los partidos de centro y el propio presidente Carter. Lo mismo sucedió con Fidel Castro, aunque en un sentido inverso. La misión histórica de Castro fue definida por el mismo: luchar en contra del capitalismo y sus máximos representantes: los EE UU. Como obviamente nunca Cuba logrará derrotar al capitalismo mundial, a pesar de la gran cantidad de vidas cubanas inmoladas en tan absurda misión, la necesidad histórica de la dictadura puede proyectarse hasta el infinito. Hoy han aparecido nuevas dictaduras militares en el planeta. Todas quieren cumplir una gran misión. La misión histórica que se han autoasignado muchas de ellas es la de derrotar al “imperio”, construcción ideológica muy adecuada para legitimar la existencia de la dictadura y que, además, sirve para todo. Sobre todo sirve para liquidar a sus enemigos internos, los que son presentados como agentes del exterior, vendepatrias, lacayos del imperio y otras exquisiteces parecidas. Es importante, por lo tanto, no confundir a las dictaduras con sus ideologías. En ese sentido hay que tener en cuenta que lo que más interesa a cada dictador es conservar y aumentar su poder y en el cumplimiento de ese objetivo, cualquiera ideología, hasta la más estrambótica, puede ser utilizada. Por cierto, la lucha política es y será siempre lucha por el poder. En ese punto todos los filósofos políticos -desde Hobbes y Maquiavelo, hasta Weber, Schmitt y Arendt- están de acuerdo. Pero, a diferencias de la lucha política en donde el poder es un medio para la realización de un objetivo, bajo una dictadura el poder es un objetivo ante el cual han de ser subordinados todos los medios. Las ideologías de las dictaduras son también medios subordinados a aquel objetivo casi animal que se trazan todos los dictadores de la tierra: el poder por el poder y nada más que por el poder. Luego es ocioso tratar de polemizar ideológicamente con una dictadura y sus representantes, trampa en la que tienden a caer con frecuencia los intelectuales democráticos. Por lo demás, quienes menos toman en serio sus ideologías son los propios dictadores. Los dictadores sólo se sirven de las ideologías cuando son funcionales al poder y jamás pondrán el poder al servicio de una ideología. Las dictaduras comunistas se designaban por ejemplo, como marxistas, y las anticomunistas, como cristianas. Pero el marxismo de las dictaduras comunistas tenía tanto que ver con Marx como el cristianismo de Franco y Pinochet con Cristo. El marxismo, las religiones, las ideas en general, han sido convertidas por las dictaduras en ideologías ocasionales al servicio de sus objetivos de poder. En gran medida los dictadores son grandes ladrones de ideologías. Sobre todo las dictaduras fascistas y fascistoides han sido expertas en prácticas ideológicas latrocinias. Hitler, por ejemplo, robaba de todas partes: del socialismo, del nacionalismo, de la filosofía clásica alemana, de la biología darwinista, etc. Los dictadores latinoamericanos, desde Perón hacia adelante, han seguido el mismo ejemplo. Han habido algunos que son capaces de citar a Gramsci, Trotsky y Jesús en una sola frase. Tampoco hay, por lo tanto –y éste es un punto que conviene dejar muy en claro- dictaduras de derecha o de izquierda. Denominar como de izquierda o de derecha a una dictadura es de por sí un absurdo, sobre todo si consideramos que tanto izquierda como derecha son nociones que sólo adquieren lógica y sentido en el marco de una práctica parlamentaria y democrática, donde izquierda, centro y derecha disputan entre sí, pero a la vez comparten el mismo espacio político. Hay sí, dictadores que roban ideas de izquierda e ideas de derecha, pero quien confunde el sentido de una dictadura con lo que una dictadura piensa de sí misma, no entiende nada de dictaduras. Izquierda y derecha son conceptos democráticos y sobre todo políticos. Una dictadura, en cambio, se erige sobre la destrucción de la política. 8. Como la política es simbólica, la destrucción de la política debe ser realizada mediante la destrucción de sus símbolos. Y el símbolo de todo símbolo es el lenguaje. Así se explica por qué todos los dictadores sin excepción, se esfuerzan en destruir el lenguaje político. No es cosa de azar que la mayoría de los dictadores utilicen un lenguaje soez, cargado de odios y agravios, en fin, de barbarismos. Tarea que no les cuesta mucho esfuerzo pues en la gran mayoría de los casos son los dictadores personas sin mucha educación. Además, se muestran orgullosos de no tenerla. En general los dictadores son personajes groseros e ignorantes. De los dictadores latinoamericanos Fidel Castro es quizás el único que ha pasado por una universidad. Si de ahí algo aprendió, aparte de disparar, no estoy muy seguro. A través del empleo de un lenguaje antipolítico, el dictador imagina que él habla como habla el pueblo, lo que no es tan cierto. La mayoría de los miembros de los sectores populares, sobre todo los obreros, tienen un buen uso del lenguaje pues saben que sólo a través del lenguaje pueden articular sus intereses sociales. El lenguaje violento del dictador corresponde más bien con el que utiliza el hampa, las mafias y los delincuentes. No es la suya palabra de los pobres, sino que la de sectores socialmente desintegrados entre quienes se impone la ley del más fuerte. Y el más fuerte en esos submundos es siempre el más astuto y el más brutal. No obstante, la destrucción de la política por medio de la destrucción del lenguaje político, cumple una función objetiva que el dictador –animal de poder- capta muy bien. Mediante el insulto y el agravio, se borran los límites entre los enemigos y los adversarios, distinción que es consustancial a toda práctica política. El arte de la política consiste en convertir a los enemigos en adversarios. El arte del dictador consiste en convertir a los adversarios en enemigos. Ya que la dictadura es una institución bélica, no hay lugar para los adversarios políticos. De este modo el dictador traza una línea horizontal a lo largo de la nación: “quienes no están conmigo, son mis enemigos”. Así se explica por qué el dictador trata a todos sus adversarios como enemigos de guerra a los que hay que enjuiciar y si los medios se tienen: ajusticiar. Suele ocurrir que amenacen, persigan, torturen y hasta asesinen a los políticos más democráticos, y no a los más radicales, lo que no debe extrañar porque la democracia y no el radicalismo político es la realidad que más amenaza a las dictaduras. Muchas veces, en su locura antidemocrática, los dictadores terminan convirtiendo a los líderes perseguidos, encarcelados y asesinados, en símbolos de la resistencia política nacional. Así ocurrió con el asesinado Padre Jerzy Popiluschko en la Polonia comunista. Así ocurrió con el asesinato de Benigno Aquino durante la dictadura de Ferdinand Marcos en Filipina. Así ocurrió con el encarcelamiento de Hubert Matos en la Cuba de los Castro. Así ocurrió con el asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador. Así ocurrió con el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro en la Nicaragua somozista. Y así ocurre hoy con Ernesto Cardenal, perseguido y acosado en la Nicaragua orteguista. Imponiendo la lógica de la guerra interna el dictador, además, concita el apoyo irrestricto de los estamentos militares quienes ocupan gran parte de las instituciones sociales y públicas. La militarización del Estado es el paso previo a la militarización de la nación. La lógica de la guerra es la que también impera en el partido único dictatorial. Mientras que en una sociedad política manifestar una opinión contraria al jefe de gobierno que uno apoya es lo más normal del mundo, en un orden dictatorial el hecho de disentir se convierte en causa de alta traición, así como la formación de fracciones o el seguimiento de corrientes de opinión, en un crimen. Y es obvio: en un estado de guerra, deliberar está prohibido y disentir es traicionar. Por esa razón el dictador suele ser más cruel con sus propios disidentes que con los enemigos que él intenta “pulverizar”. No extraña entonces que los sujetos más cercanos al dictador, sobre todo los llamados ministros, dan la impresión de ser verdaderos zombis, personajes sin ideas propias cuya única tarea es repetir incansablemente la última ocurrencia del dictador. Con ese tipo de gentes es imposible polemizar ya que además, viven muertos de miedo, miedo que intentan disimular con descargas de odio en contra de quienes amenazan la continuidad dictatorial. Han vendido su alma al diablo, y saben que sin el diablo sólo les espera el infierno. O la cárcel. Destruido el lenguaje político, el dictador, conocedor instintivo del valor de los símbolos, pasará a la fase más militar de su gobierno: la de la militarizació n de las masas a las que convertirá, simbólicamente, en tropas de combate, las que por ser tropas, no deben pensar. Y como el dictador odia a la democracia, odia a la diversidad, pues sin diversidad no hay democracia, ni tampoco pensamiento. La masa dictatorial no puede ser, por lo tanto, masa multiforme. La masa, como toda masa, deberá ser uni-forme. Esa es la razón que explica por qué la mayoría de los dictadores uni-forman a las masas, disfrazándolas bajo un sólo color, color que puede ser verde-oliva, negro, pardo, rojo. Y, dato curioso: los dictadores de tendencias fascistas tienen una extraña predilección por las camisas. Desde Hitler, pasando por Perón (los descamisados) , hasta llegar a nuestros días, la camisa ha sido uno de los símbolos preferidos de la uniformidad. El color único es evidentemente el símbolo del pensamiento único, que a la vez es la representació n del “pensamiento” del dictador. Y la uniformidad es el símbolo de la pérdida de la individualidad y de la diferencia. Encamisada la masa uniforme, la camisa, como en los manicomios, se convierte en una camisa de fuerza. Desde ese momento, la individualidad -uno de los bienes más preciados de la condición humana- es adsorbida por un colectivo puesto al servicio de la voluntad del dictador. En la masa, sus miembros ya no se pertenecen a sí mismos. Pasan, definitivamente, a ser propiedad del dictador quien posee a la masa sin compasión ni tregua. Vestidas las multitudes con un mismo color, creen quienes las forman que todos son iguales entre sí: ricos y pobres; negros y blancos; mujeres y hombres; flacos y gordos, todos unidos en un sólo color, que es el color de la dictadura. En el delirio que invade a las muchedumbres cuando aúllan frente al macho furioso que las domina y violenta, imaginan ser guerreros prestos a inmolarse: carne de cañón de la historia patria. En la falsa igualdad de las camisas –obsceno simulacro de una igualdad social que no existe en ninguna parte- asistimos a la capitulación del ciudadano frente a la barbarie; al de la razón frente a la locura: el triunfo glorioso del principio de la muerte por sobre el de la vida: la muerte del Eros y el triunfo de Thanatos. De ahí que las llamadas concentraciones políticas a las que convoca el dictador, son todo, menos políticas. Habiendo sido cerrado el espacio de la política mediante la prohibición real y simbólica de la diversidad, las concentraciones de masas devienen en verdaderas ceremonias seudo-religiosas destinadas a aclamar la presencia omnímoda del dictador. El dictador aparece entonces frente a “sus” masas como si aquello que tuviera lugar fuera la llegada del Mesías en gloria y majestad. La masa delirante se realiza frente a la presencia del dictador vociferante, al mismo tiempo que el dictador hunde su –casi siempre- gordo cuerpo en el océano uniforme de la masa. En ese momento apoteósico y delirante, la muchedumbre grita cada vez que el dictador grita. La manada regresa a su momento originario; toda palabra pierde sentido; sólo los sonidos son significantes. Y en medio del estruendo infernal de la catarsis colectiva, suele suceder que el dictador, sobre todo si se trata de un dictador electoralista, caiga en un estado de espasmódico orgasmo retórico. Ya sin límites, comienza a gritar que él es el pueblo; que el pueblo está en él, y todo se confunde en un sólo caos; la locura se apodera de las camisas uniformadas, mientras el dictador, el único, ya no habla con su voz. A través de la estridencia de su boca coprófaga, hablan los antepasados, los “padres de la patria” de quienes el dictador quiere aparecer como un enviado de ultratumba El climax del orgasmo colectivo es alcanzado cuando el dictador, ya fuera de sí, ofrece su vida a las masas que aúllan sin ton ni son frente a ese carnaval orgiástico y pre-histórico, simulacro de inmolaciones y sacrificios colectivos, de sangres imaginariamente derramadas, y de batallas que nunca existieron ni jamás existirán. 9. Quiénes, ajenos a la locura miran el ominoso espectáculo, son los mismos que saben que la farsa deberá alguna vez –quizás muy pronto- terminar. Y, como humanos que son, sólo desean que, Dios mediante, eso no termine tan mal como todo indica que así ha de suceder.

Origen de algunas frases celebres venezolanas


Dame la colita - En las batallas que se libraban en la época de la independencia, no habían suficientes caballos como para que todos los soldados montaran uno. Así que gran parte de los soldados, se veían en la necesidad de cubrir grandes distancias a pie. Por eso, cuando les tocaba subir una pendiente, le solicitaban al soldado que iba a caballo, mula o burro: dame una colita, en otras palabras, dame permiso para agarrarme de la cola del animal para subir con menos esfuerzo la pendiente. Se quedo para siempre 'Dame la colita'. Corotos: Antonio Guzmán Blanco, quien fue 3 veces presidente de Venezuela tuvo una educación con fuerte influencias francesas, fue diplomático acreditado en ese país. En su estadía por el país europeo, su mujer se aficionó mucho por las pinturas del pintor francés, Jean Baptiste Corot, teniendo una respetable colección, de la cual no se separaba. Cuando vivían en Caracas, cada vez que se mudaban de casa, cosa que hicieron con mucha frecuencia, le indicaban a los empleados que embalaban los enseres: tengan cuidado con los 'corots'; es decir a las pinturas. Los empleados fueron generalizando la orden convirtiendo en 'corotos' toda clase de cosas propias de una casa. Macundales: Para abrir picas, en el proceso de exploración de la industria de hidrocarburos en Venezuela, se utilizaron unos machetes ingleses de marca Mc Undale.Los trabajadores, le dieron el nombre de macundales, cada día, a la hora de terminar la faena, decían: llegó la hora de recoger los macundales (machetes) y así se ha quedado hasta el día dehoy, recoge tus macundales significa, recoge tus cosas Échale pichón: En Venezuela, cuando se le pide un esfuerzo adicional a alguien para desarrollar alguna tarea que requiere algún esfuerzo se le dice échale pichón. En la época en la que no había acueductos ni sistemas de distribución del agua, ésta se extraía con bombas manuales que tenían una palanca que decía 'Push On'. La utilización de esta palabra para decir que pusieran a funcionar las bombas, derivó en pichón. Échale pichón era: Dale a la bomba.

¡Excelente! Ciudadanía Activa

Comer, adelgaza


Por: Reyna Arenas - La palabra dieta, de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, se define como “supresión de una parte o de la totalidad de los alimentos con fines terapéuticos o higiénicos”. Así empieza el problema: tan sólo con saber que debemos comer menos nuestra fuerza de voluntad y ánimo son desafiados y después, probablemente, derrotados. Estamos hechos para comer y disfrutar al hacerlo. Si no, de qué manera lograríamos la diaria hazaña de despertar y empezar a decidir cuáles son las prioridades de nuestra faena para el resto del día. Ponerle mala cara a la comida no es lo más recomendable, no es la enemiga a vencer. Bien equilibrada será siempre nuestra mejor aliada. Las personas mejor alimentadas parecen ser más felices. Ojo, mejor no significa exceso. Sólo tendremos que aplicar nuestro sentido común y sobretodo, honestidad cuando iniciemos un programa para perder peso o medidas. Estas variables deben ser cuantificadas con prudencia y basadas en metas reales y objetivas para no sentirnos defraudados. Algo importante es saber diferenciar entre ansiedad por comer y la verdadera necesidad de alimentarse para dar energía a nuestro cuerpo. El alimento es nuestra “gasolina”, debemos comer a la misma hora, aunque no sintamos hambre. Habrá que ser disciplinados con los horarios y cantidades. Comer sano es una forma de vivir. El doctor Barry Sears, creador de un régimen alimenticio llamado “La Zona”, ha demostrado de forma práctica y científica que a través de una alimentación equilibrada podemos controlar los niveles de glucosa-insulina en la sangre. Lograr lo anterior nos mantendrá en un estado óptimo constante. Y con el mínimo esfuerzo, podremos reducir de peso de forma permanente al transformar la grasa almacenada en energía. Nos ayudará a prevenir enfermedades y a mejorar nuestro rendimiento físico y mental. Las reglas básicas de este sistema alimenticio son: 1. Ingerir alimento en la primera hora después de despertar. 2. Tratar de comer cinco veces al día. 3. Nunca dejar pasar más de cinco horas sin comer. 4. Consumir más frutas y vegetales como fuentes de carbohidratos. 5. Beber un promedio de 2.5 litros de agua al día. 6. No existe culpa cuando se cometan errores al combinar un grupo de alimentos, siempre se podrá compensar en la siguiente comida. Afirma que los beneficios metabólicos son casi inmediatos. Tendremos menos hambre, estaremos más alertas y con mayor energía desde el primer día. Considera que la pérdida de grasa empieza en siete días y aunque no baje rápidamente de peso, sí lo hará de medidas. Sugiere varios menús y combinaciones bastante apetitosas. Antes de iniciar cualquier régimen lo más recomendable será consultar a un especialista. Y después ¡Duro con ella! ¡Buena suerte!

Reseña de odios



Por: Sammy Landaeta Millán - Si los miembros del VANDALÍSMO del Siglo XXI en Venezuela, tuviesen MORAL para lo que proponen en la búsqueda de la JUSTICIA; otro sería el cantar. Pero NO hay uno, que se pueda decir, que aducen al cierre de medios de comunicación; por su responsabilidad, persona de bien o de buenos procederes ciudadanos. La campaña que lleva adelante la periodista de Venezolana de Televisión -VTV- Vanessa Davies -en contra de la libertad de opinión, expresión y comunicación- solo se puede concebir desde una óptica de: RESEÑA DE ODIOS. Desde el desgobierno de Hugo Chávez Frías y sus Secuaces; NO se puede seguir manipulando a un PUEBLO -mediáticamente- solo para tratar de salvar los intereses de un régimen gubernamental decadente, ineficaz e ineficiente. El mísmo; solo se sostiene en el poder del Estado, por el respaldo de INDIGNOS MILITARES que han colocado las armas de la república a su nefasto servicio. Se propende a acusar los medios privados de comunicación, por llamar ASESINO al ASESINO Hugo Chávez Frias; pero no hay otra forma de adjetivar, a aquel que ha criminalizado su poder, su odio, su división y su resentimento en contra de un Pueblo inocente.Pareceria que personas como la periodista Vanesa Davies representan la vanguardia de ataques, descalificación o tergiversación de ideas y conceptos. Nos sabemos las intimidades de su RESEÑA en la DISIP, pero lo cierto es que su fotografía tiene una inscripcción DISIP/CARACAS Nº 37452. SEGURIDAD DE ESTADO Nº 280289. Pero eso no puede ser utilizado como elemento en contra de toda la población y mucho menos opinar en tono a la persecusión y “condena revolucionaria” de Manuel Rosales Guerrero -Alcalde de Maracaibo- catalogándolo como: Rata de albañal. Pero tal vez las RATAS han estado a ambos lados del “proceso” y observamos que Vanessa Davies: NO ha pegado una con la DISIP. Recordemos que posterior a la Tragedia de Vargas formuló una denuncia contra el Teniente Coronel (Ej) Jesús Urdaneta Hernández por unos supuestos fallecidos; en el Estado Vargas. Lo que pasaba entonces es que Urdaneta -Director de la DISIP, del momento- descubrió los apoyos que hacía Hugo Chávez Frias a la Guerrilla Colombiana -con recursos del Estado- y habia que pasarle la factura. En “El diablo paga con tración a quien le sirve con leatad” -Pineda Castellanos- hace una clara referencia a Jose Vicente Rangel, Luis Miquilena, Rodríguez Chacín y VANESSA DAVIES relatando cuando -Jesus Urdaneta Hernández- presentó su renuncia por segunda y última vez a la DISIP.“Todos ganaron, VANESSA que era enemiga acérrima de Chávez tuvo sus recompensas: HUGO LE DIO LO SUYO, después la empleó en el Canal 8 con su PROGRAMA PROPIO, y luego el PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO, por un trabajo que daba cuenta de unos muertos que NO lo estaban. Luego que se metió una pala hidraúlica en los campos de golf se demostró que era falso lo que ella publicó. ¿Quién de nosotros iba a pensar que esta periodista ÑÁNGARA, con un expediente por TERRORISTA en la DISIP, con “cara de yo no fui” y enemiga de Chávez, en el año 1999 era “del proceso” y se le caían las medias por Hugo?”Lo que pasa con Vanessa Davies y otros “defensores del socialismo”es que están en juego sus intereses de arribísmo, traición, manipulación, confusión, disfraz, mimetísmo, entrega nupcial, trata de blancas, homosexualísmo, lebianísmo y tantos males sociales que incluyen el ROBO de altos jeracas del proceso “robolucionario.” Saben que los hechos del 11 de abril del 2002; son de esclusiva responsabilidad del GENDARME -pero se hacen los tontos- como también conocen, como ha sido la MILITARIZACION del Pais incluyendo Misiones de Búsqueda y Salvamento -SAR- donde se vulneraron procedimientos de triage y recolección de datos que redundaron en personas DESAPARECIDAS, como los Niños de Vargas. A los efectos de la denuncia de Vanessa Davies contra Urdaneta Hernandez nos pronunciamos en una oportunidad: SI HUBO MUERTOS; son del “proceso.” Lo decimos porque cuando nos desempeñabamos como comandante de la Base Aérea Luis del Valle García en Barcelona, Estado Anzoátegui; el 19 de diciembre de 1999 recibimos al General (EJ) Néstor González González -el malo- según su Hugo Chávez Frías. Mientras desayunabamos; este nos manifestó su preocupación por un traslado de Tropas desde la Brigada de Cazadores -donde era comandante- en Maturín. Estado Monagas hacia el Estado Vargas y nos dijo que había un extraña orden de: “Tirar y no rosas.”Ese dia casualmente, abordamos el avión C-130 de la FAV -que trasadó la tropa- para incorporarnos como piloto de Helicópteros, en las labores de Rescate en la Tragedia de Vargas. El dia que se cayó el helicóptero Super Puma, tripulado por el Tcnel (Av) Oswaldo Espinoza Guasner -hoy general- acudimos al sitio del siniestro -porque estabamos volando- y cuando llegamos; fueron evacuados en un helicóptero del Ejército Norteamericano. Al comprobar el estado de los tripulantes en la rampa del aeropuerto de Maiquetía y saber el deceso del Coronel Julio Villegas -a quien conocíamos antes que fuese cadete- fuimos al Hangar de Maravén -donde habia una morgue temporal- para ofrendar una oración cerca de sus restos mortales.Al preguntale al profesional militar que nos atendió pudimos ver 3 filas de apoximadamente 100 cadáveres cada una. Le preguntamos; cuales eran los restos del coronel Villegas y nos señaló un cuerpo calcinado. Pero nos llamó la atención que otros cadáveres estaban cubiertos con barro arenoso muy fesco y ya habían pasado varios días de la tragedia. ¿Y esos, porque estan asi? No contestó fríamente: “Esos son los plomeados; mi coronel.” Una tétrica Historia que quizás Vanessa Davies conocé; pero nunca preguntó y señaló a Urdaneta, por motivos “revolucionarios” con su jefe: ¿Quién dió la orden de ASESINAR civiles en Vargas? ¿Quiénes la cumplieron? ¿Quiénes eran el Comandante del Ejército y el Ministro de la Defensa?No te preocupes Vanessa Davies; alqún dia llegaremos a la VERDAD de esos y tantos otros MUERTOS de tú proceso de revolución. Denunciastes el hecho; pero te indujeron al objetivo equivocado. Presuntamente los mató el EJÉRCITO por orden de ese COMANDANTE EN JEFE, que adulas, ovacionas y tanto quieres. Entendemos que en otros tiempos había TORTURA, RESEÑA, DETENCIONES Y DESAPARICIONES FORZADAS. Pero en tú gobierno “socialista” eso NO SE ERRADICÓ, sino se ACENTUÓ. Por eso los medios de comunicación y personas como nosotros decimos; que Hugo Chavez Frias es un ASESINO.Quizás cierren medios de comunicación, pero personas como Vanessa Davies; no serán olvidadas por el cumplimiento de “sus labores” en el “proceso revolucionario.” Sabemos que muchas damas como ella, se ha dedicado a utilizar sus sentimientos y herir las dignidades ajenas. Han actuado haciendose eco de conjugar el hipotético verbo “Dimicular” en primera persona de singular para inducir a un Pueblo al dominio COMUNISTA. Pero eso no la excluye del lado de los ASESINOS y tampoco nos impregnará más con su: RESEÑA DE ODIO. ¡Conjúgalo Vanessa!

Premio Dardos. Gracias.


El blog La Protesta Militar nos ha hecho el honor de entregarnos el Premio “DARDOS”. Lamentáblemente quien lo creó Cotilleo Mundano ya no existe más sin embargo, tal como dice Sammy, este es uno de los casos en los que la acción perdura más allá que quien la ejecuta. Manifestar la sinceridad, ir siempre con la verdad por delante son virtudes de muchos bloggeros que día a día nos regalan sus comentarios e impresiones de diversos tópicos que van desde el panorama internacional y la realidad nacional, tratados bien con crudeza, bien con humor, pero siempre aportando su grano de arena, hasta llegar a los detalles prácticos del acontecer personal, los sentimientos, los anhelos y las esperanzas. Muchas gracias a Sammy y a mi vez le transfiero el Premio a: