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jueves, 17 de julio de 2008

Hay que tener paciencia


Editorial de Analítica - Emilio Figueredo - Hay que tener pacienciaEs evidente que sin partidos políticos no puede haber democracia. Lo que ocurre en el seno de la oposición es precisamente el renacimiento de organizaciones políticas que terminaron de ser derruidas por el torbellino chavista. Por eso no es justo desesperarse porque no se hayan logrado aún las candidaturas unitarias en los 24 estados y en los 335 municipios del país. La tarea de lograr acuerdos por parte de veinte partidos y varias organizaciones civiles independientes es una tarea ciclópea que no creemos que tenga muchos precedentes a nivel mundial. Además es necesario resaltar que en esta selección de candidatos no hay un dedo fuerte que imponga sino una búsqueda por todos los métodos posibles para alcanzar un consenso aceptable para todos. Basta observar lo que ocurre en el supuestamente monolítico PSUV que, a pesar del dedo nada discreto de Chávez, no logra candidatos unitarios en muchos estados, para entender lo laudable del esfuerzo que se está haciendo en la oposición. Tengamos paciencia, dejemos que la democracia funcione y que la oposición encuentre como sea sus acuerdos. Para las elecciones de noviembre la oposición presentará, sin duda, un rostro más unido que el del gobierno y si obtiene los resultados positivos que ahora se avizoran habrá una fuerza muy importante para recuperar en el 2010 el control de la Asamblea Nacional. No caigamos en el error de desesperar, ni de dudar. Hay que confiar que, con todos sus defectos, la oposición sabrá organizarse para vencer en noviembre y que con ello renacerá la esperanza del retorno a la auténtica democracia.

Un diploma y mucha confusión


Por: Yoani Sanchez - Termina el curso escolar y ya veo peligrar mi pan del racionamiento. Mi hijo estará durante dos meses sin ir a la escuela y, en la ansiedad de las vacaciones, podráa comerse hasta las bisagras de las puertas. No se conformará con el harinoso ejemplar de 80 gramos que recibe por la libreta y de seguro arremete contra mi cuota de pan o la de su papá.Me preparo desde ahora para las preguntas del tipo ¿Mami, no vamos a visitar a la familia de Camagüey? y yo intentando explicarle que la cola para los ómnibus interprovinciales demora tres dí­as y ya están vendiendo los pasajes para la segunda quincena de julio. Tampoco lo calmará saber que los precios de moverse en las estrechas Yutong, hacia el centro de la Isla, vienen a ser la mitad del salario de cualquier trabajador. Pero trataré de complacerlo y le cederé mi pan, dormiré tres dí­as en la fila por un pasaje a Camagüey y hasta puede que le alquile un par de horas el Play Station de un vecino. Todo eso porque ha terminado séptimo grado con buenas notas y hay que agasajarlo. El sábado pasado fue el acto de fin de curso y regresó a casa con su diploma y lanzó su grito de guerra desde la puerta ¡Estoy de vacaciones!. Sólo que no sé bien de qué se ha graduado mi hijo, si de séptimo grado o de la Escuela del Partido Comunista José Miguel Pérez. La confusión ha comenzado cuando miré el diploma, que aquí­ les dejo para que puedan comprobar de dónde viene mi desconcierto. ¿Qué creen ustedes?

Frase del día

"Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión."
Hegel

Por: Carlos R. Alvarado Grimán - e-mail: aserne@yahoo.ca - No podemos llamarnos a engaños con base a falsas expectativas. La oposición oficialista y la oposición colaboracionista, no han presentado y tememos que no presentarán propuestas que nos permitan salir del atolladero en el cual nos ha sumido Chávez y sus facinerosos. Las elecciones del venidero 23 de noviembre han devenido en un fin en si mismas. Estamos asistiendo a un festín, mediante el cual, los actores políticos oposicionistas, pretenden repartirse al país y raspar la olla, haciéndose de los recursos de la renta petrolera. El General Raúl Isaías Baduel ha emergido con un diagnóstico de la situación del país y está efectuando propuestas válidas con visión de futuro que estamos seguros son posibles llevar a ejecución en el corto plazo, iniciándose con el llamado a una asamblea constituyente que diseñe un nuevo modelo de país con consideración de nuestro incierto futuro, una vez terminada la era del negocio petrolero. La propuesta incluye al tan ansiado Consejo de Estado para Seguridad y Energía, que impediría que nuestras riquezas sean manejadas a capricho de personajillos como el que actualmente nos mal administra. La propuesta es novedosa porque a diferencia del pasado no pretende exculpar las bellacadas del chavismo sino que por el contrario plantea juicios históricos quizá comparables a los suscitados durante la era pos Nazi, los cuales magistralmente fueron abordados por Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén. Soñamos con presenciar juicios públicos donde los Eichmann chavistas propensos todos a la elaboración de listas infames, persecuciones, saqueos del erario público y asesinatos, aduciendo la obediencia al gran jefe, imploren clemencia. Albert Camus dijo "no será el odio el que hable mañana sino la justicia misma fundada en la memoria". Estos serviles banales, recibirán castigos ejemplarizantes para la historia y evitarán que una nueva Era chavista se repita en nuestra amada Venezuela. Los venezolanos aún podemos soñar. Es posible redimir a nuestra patria de las fauces de la bestia chavista. El general Baduel, ha lanzado una propuesta, no permitamos su asesinato, dejándola caer en el foso de la indiferencia cómplice oposicionista. No nos postremos ante la arrogancia del poder, aún estamos a tiempo.

Militares de verdad


Por: Antonio A. Herrera-Vaillant aherreravaillant@ gmail.com - Para una América Latina hastiada de uniformados de opereta, abusadores é ignorantes, parásitos de sociedades que juran proteger, ó artillados chantajistas de la política interna, fue bálsamo de optimismo la reciente actuación de los hombres del Ejército y Policía Nacional de Colombia. Nacional a secas, sin agregados baratos y sectarios. La impecable presentación del presidente Álvaro Uribe con la doctora Ingrid Betancourt, los rehenes rescatados, sus ministros y altos mandos, demostró que en nuestras tierras sí puede haber civismo en la vida pública y militar. El conjunto de intervenciones probó la eficacia del sistema educativo colombiano. Escuchar cabos y sargentos capaces de expresarse coherentemente; comprobar el respeto de superiores a subalternos y viceversa, y su genuina devoción hacia instituciones democráticas, llevó un fresquito a sociedades azotadas por otras realidades. Por allí andarán mordiéndose los codos quienes pretenden desacreditar lo sucedido: a Uribe, a las Fuerzas Armadas colombianas, y a la abrumadora mayoría de un país que valientemente lucha por su propia superación. Quedó desnuda en toda su Negra Impiedad toda pretensión de justificar con excusas sociales o legitimar políticamente a esa caterva de criminales que son las FARC. ¿Quién diablos eligió a las FARC para imponer condiciones a toda Colombia? ¡Cuan gran favor le hizo al mundo Ingrid Betancourt al identificar camisetas del Ché Guevara con sinónimos de tortura, degradación, destrucción y muerte! Ojala lo repita en París. ¿Qué tal escalofrío sentirán algunos uniformados en otros países - apenas con experiencia de lucha por la posesión de una alcabala, aduana o proveeduría - ante cualquier perspectiva de enfrentamiento real con esas fuerzas de Colombia? Allí no se vieron generalotes obesos ni obsecuentes. Abundante disciplina y respeto; pero cero lambuceaos políticos en busca de ascensos, pensiones y prebendas. Profunda vergüenza deberán sentir ciertas huestes de rebuscadores de "derechos humanos", al abofetearles por medio de la cara el testimonio de los secuestrados y torturados. El mundo hoy se pregunta: ¿Dónde estaban los derechos de esas víctimas para los profesionales del descrédito hacia la autoridad constituida y legítima? Con el brillante rescate recorre el Continente una legítima espada de Bolívar dando vivas a las Fuerzas Armadas Nacionales de Colombia. Y en otras partes muchos dirán: ¡Ay carajo: que envidia tan profunda!

Corte de mangles provoca muerte de especies en Parque Nacional Morrocoy


Por: Diego Galarza - La deforestación ocasionó severos daños al ecosistema
El desenfrenado desarrollo de complejos turísticos y habitacionales, sin los debidos estudios de impacto ambiental que exigen las leyes vigentes, resultan de gran impacto negativo para el ecosistema. Un ejemplo de esto es la tala de grandes espacios de bosques de mangle ocurrida en Caño Salado, perteneciente al municipio Silva del estado Falcón, en donde incluso se abrió un canal para tener acceso a la Bahía de Morrocoy.Es preciso recordar que los mangles son árboles superiores, adaptados a los bordes costeros con células especializadas que desa-linizan el agua para incorporarla a sus procesos metabólicos.Su distribución en las costas está determinada según la tolerancia a la salinidad. En Morrocoy existen cuatro especies de mangle: La que está a orillas de la costa en contacto con el agua y con raíces largas y zancudas denominada Rizófora mangle o mangle rojo; los llamados Avicenia germinians y Leguncularia racemosa, que son especies intermedias y el que se localiza más lejos de la costa, conocido como magle botocillo o Connocarpus erectus.Estos bosques de mangle forman barreras protectoras que ejecutan funciones importantes en el mantenimiento de los delicados equilibrios ecológicos de sistemas naturales complejos, como el Parque Nacional Morrocoy."Hace cuatro años, sin consulta alguna, el gobierno del municipio Silva en el estado Falcón realizó una deforestación en las adyacencias de Caño Salado, específicamente al noreste de Tucacas, causando la muerte de miles de manglares. Cerca de 30 hectáreas de este bosque fueron taladas para la supuesta desviación del curso natural del caño, alegando que sería la solución definitiva a los problemas de inundación que sufrían las comunidades localizadas en zonas de alto riesgo.El señalamiento anterior corresponde al oceanógrafo y coordinador asesor de la Fundación Tortuga, capítulo Parque Nacional Morrocoy, Andrés Osorio, para quien "esta deforestación dentro del lindero L-M de Parque no tuvo otra razón que la de construir un canal que fuese la vía de acceso para unos complejos urbanísticos que se encuentran cerca de la zona devastada".Osorio aseguró que esta medida violó una gran cantidad de reglamentos y estatutos que protegía esa zona boscosa. Unas de esas leyes fueron la publicada en Gaceta Oficial No. 34.819 de la República de Venezuela de fecha 14 de octubre de 1991; y el decreto número 1.843 de fecha 19 de septiembre de 1991, titulado "Normas para la protección de los manglares y sus espacios vitales asociados".Este decreto, en su artículo 3, señala que "las personas naturales o jurídicas, de carácter público o privado, que pretendan ejecutar proyectos, actividades u obras cuyo desarrollo implique la afectación del ecosistema manglar o de sus espacios vitales asociados, deberán solicitar ante el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, las respectivas aprobaciones o autorizaciones administrativas para la ocupación del territorio y para la afectación de recursos". Esta autorización, según Osorio, no fue realizada.Igualmente en el artículo cuatro, cita que "la intervención del ecosistema manglar y de sus espacios vitales asociados, sólo podrá ser aprobadas o autorizadas cuando, en base a los estudios técnicos, las actividades, proyectos u obras, cuyo desarrollo implique su afectación, cumplan con las siguientes condiciones:a) Que la alternativa propuesta constituya la única opción de ubicación para las actividades u obras que provocan la afectación, lo cual deberá estar debidamente comprobado por el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables.b) Que corresponda a la alternativa de mínima destrucción del ecosistema.c) Que no se interrumpa el libre flujo natural de las aguas marinas y fluviales.d) Que esté garantizada la corrección o minimización del daño ambiental a producirse."Esto sin nombrar a la gran cantidad de ordenanzas donde se incluye la Ley Orgánica del Ambiente, Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, Ley Forestal de Suelos y Aguas, Decreto 1.257 Normas de Evaluación Ambiental de Actividades Susceptibles de Degradar al Ambiente, Reglamento de la Lopot sobre Parques Nacionales, Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional Morrocoy y la Ley Penal del Ambiente.ConsecuenciasEl oceanógrafo explicó que esta acción tomada por el gobierno municipal ha hecho que grandes cantidades de sedimentos sean arrastrados hasta las aguas cristalinas del parque nacional, los cuales se posan sobre los arrecifes coralinos y las pedreras de fanerógamas marinas (especie de hierba marina que crece sobre el fondo del mar) matándolas, puesto que no pueden realizar el proceso de fotosíntesis y deteniendo el aporte de oxígeno al océano.De igual forma se introducen aguas ajenas al ecosistema sin previa evaluación del impacto ambiental, se cambian las características fisicoquímicas de las aguas, ya impactadas por factores exógenos. Debido a la contrapendiente del canal, se crea flujo de agua salada hacia tierra firme, especialmente en épocas de sequía y se acentúa el efecto de la cuña salina. Otra de las consecuencias es la afectación la estabilidad mecánica de los suelos, que los hizo susceptibles a la erosión; se detuvo el reciclaje de nutrientes, se perdió la capacidad de filtración de sedimentos, se rompió con la sucesión natural Mangle - Thalassia - Arrecifes Coralinos, se eliminaron comunidades de especies de vertebrados e invertebrados que habitan en los suelos y subsuelos del bosque, se eliminó una importante área de hábitat para las aves, se perdieron áreas altamente productivas que servían para el desove y cría de peces, moluscos y crustáceos y se alteró la hidrodinámica natural costera.El coordinador de la Fundación Tortuga indicó que ya se había hecho una denuncia, que se encuentra en la Fiscalía Ambiental 14, pero todavía no se ha llevado a juicio. De la misma manera aseguró que existen técnicas que se han aplicado en países como Colombia y Ecuador donde se ha remediado de inmediato la situación, práctica que consiste en la replantación del mangle en las zonas afectadas. Tal vez esta podría ser la única salida para que el Parque Nacional Morrocoy pueda continuar su curso natural, sin que la mano del hombre destruya todo lo que a la naturaleza le ha tocado construir durante miles de años.

La envidia



Uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás. Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro tiene, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia. La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al individuo a desear lo que no tiene y a compararse con los demás. La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional; sentimiento que en lugar de ayudarle a conseguir lo que envidia, se lo dificulta. El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él. ¿Qué significa sentir empatía hacia alguien? Significa sentir lo que siente el otro. Y es la base de la comprensión y de la solidaridad. La envidia origina una serie de reacciones negativas que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás o tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente con ellos. La envidia se produce casi siempre hacia personas muy cercanas. Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento, el estatus ocupacional, el dinero, el poder o los símbolos y las posesiones materiales. Para que en lugar de producirse envidia surja admiración, es necesario que las cualidades que se observan en el otro no representen una amenaza para la propia valoración. En los ambientes en los que existe una fuerte tendencia a evaluar el rendimiento de forma individualista y competitiva hay más riesgo de suscitar envidia.

¿Es Usted de Derecha o de Izquierda? - TEST

http://www.politicalcompass.org/es/index

http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=424389

Violencia contra la mujer en Venezuela

Amnistía Internacional pide a Venezuela aplicar ley contra la violencia hacia la mujer Caracas.- Amnistía Internacional (AI) presentó hoy un informe sobre la violencia contra la mujer en Venezuela, en el que llama a aplicar una reciente ley que penaliza a los hombres acusados de cometer violencia física o verbal contra las mujeres. La secretaria adjunta del secretariado Internacional de AI, Guadalupe Marengo, dijo que la violencia contra la mujer es tan grave en Venezuela como en el resto del mundo y que la respuesta es aplicar la ley aprobada el año pasado, reseñó DPA. "La ley está aprobada, ahora toca aplicarla", dijo al presentar el informe en Caracas. La especialista mexicana señaló que según las cifras de las Naciones Unidas sólo una de cada tres mujeres que sufre maltrato de su pareja lo denuncia. Con la referida ley, las denuncias son procesadas y las autoridades tanto locales como regionales están obligadas a darle seguimiento a los casos. La ley prevé penas de hasta 18 meses de cárcel contra las acciones violentas e incluso penaliza el acoso verbal contra las mujeres. El informe indica que en Venezuela miles de mujeres son víctimas de palizas, insultos y violación en el hogar. "Según cifras recopiladas por organizaciones nacionales de mujeres, como media, cada 15 minutos una mujer sufre abusos a manos de su pareja o ex pareja. Sólo en 2007, 4.484 mujeres llamaron a un teléfono de ayuda creado por el Instituto Nacional de la Mujer para denunciar malos tratos. Sin embargo, las organizaciones locales calculan que sólo una de cada nueve mujeres denuncia los actos de violencia ante las autoridades" , señala el informe. El estudio recoge una serie de testimonios de víctimas de violencia doméstica y advierte que por la falta de independencia económica, el que sólo en el país existan dos casas de abrigo para atender a las mujeres maltratadas y la "precaria capacidad de la policía y las instancias judiciales, (a las mujeres) les resulta difícil sentirse seguras". Entra en: http://www.provenezuela.de/

El origen del nombre de Venezuela es indígena

...y quiere decir Agua Grande Por: Ramón Hernández Villoria - La mayoría de los habitantes de Venezuela no sospechan siquiera que el origen del nombre de su país tiene su raíz en una lengua indígena, autóctona, diferente de la lengua traída por los colonizadores españoles. Por tal motivo me siento obligado a exponer algunas líneas al respecto a fin de rebatir la versión más conocida, pero errónea, e interesada, acerca del origen del nombre de nuestro país. LA VERSIÓN DE LA PEQUEÑA VENECIA La versión más reciclada, e inflada por los medios de comunicación social y otros medios de dominio cultural, es la que refiere el nombre de Venezuela a una sugerencia del navegante florentino Américo Vespucio a partir de un diminutivo de la ciudad italiana de Venezia. Vespucio se habría inspirado en la visión de los palafitos aborígenes en las costas de Maracaibo, que avistó junto con Alonso Hojeda y Juan De La Cosa en agosto de 1499 (1) , un año después de que Cristóbal Colón tocó el extremo opuesto, el oriental, de nuestro territorio. Se cita como supuesto documento de esta afirmación la carta del 18 de julio de 1500 que Vespucio dirigió a su protector Lorenzo Médici, en la cual cuenta, después de abandonar la 'isla de lo Gigantes' (se ignora a cuál de las actuales islas neerlandesas se refiere), lo siguiente: 'Di questa Isola fummo ad altra Isola commarcana di essa a duci leghe, e trovammo una grandissima popolazione che tenevano le lor case fondate nel mare come Venezia, con molto artificio, e maravigliati di tal cosa, accordammo di andare a vederli e comma fummo alle lor case vollovi difendersi, che non entrassimo in esse...' (2). La traducción al español da cuenta de una grandísima población, en una isla vecina de la anterior por diez leguas, que tiene sus casas con mucho arte construidas sobre el mar, como Venecia. Esto es todo lo que escribió Vespucio. No hay ningún diminutivo, no hay ninguna pequeñez por ninguna parte. Por el contrario, Vespucio destaca que la población es grandísima, y construida con mucho arte. En una carta-relació n de fecha posterior (Lisboa, 04 de septiembre de 1504), la famosa Lettera, Vespucio resume sin detalles, pero con palabras suficientes, el itinerario de sus primeros cuatro viajes por el Nuevo Mundo. Esta Lettera es la génesis del concepto de continentalidad desarrollado por él. La novedad y la amplitud de las costas descritas fueron base documental para la mayor parte de los mapas posteriores, incluso el mapamundi del alemán Waaldsemüller (1507) que le concede el nombre de Vespucio al continente. En la Lettera se lee lo siguiente: 'Fumo a terra in un porro dove trovamo una popolazione fondava sopra lacqua come Venetia; erano circa 44 case gran adoso di capane fondate sopra pali grossissimi. ..'(3). Este fragmento no precisa la ubicación geográfica de los palafitos, pero corresponde a la relación del primer viaje de Vespucio donde describe costas de la futura centroamérica. Al margen de las contradicciones reprochadas a los escritos de Vespucio, que en tiempos pasados movieron a diversos historiadores a designar, sin argumentos plenamente válidos, unas u otras cartas como apócrifas, para dar veracidad y autentificar a las restantes, es evidente que en ninguna parte consta que Vespucio llamara 'pequeña Venecia' (al contrario, le pareció ver una 'grandissima popolazione' ) o 'Venezziola' , a ningún poblado de palafitos, ni en las cercanías de la actual Maracaibo, ni en costas de la posterior centroamérica que cita en la Lettera. Sólo conjeturas muy vagas pueden sustentarse para suponer en la culta imaginación del cosmógrafo florentino el nombre de Venezuela que, según dicen, él sugirió a su compañero de nave Juan De La Cosa, presto cartógrafo de las tierras exploradas. De tenerse por auténticas las cartas arriba citadas, es fácil deducir que la expresión casas sobre el agua, como Venecia, es más una figura literaria que otorga vívida ilustración a la descripción de dos lugares distintos en ubicación y similares en estructura, que a la sugestión de designar así para los europeos algún nuevo lugar. Si la intención comparativa hubiera sido más fuerte, el lugar hubiera sido llamado Nueva Venecia. Se puede sostener, sin duda alguna, que el asunto del diminutivo no pasa de ser una elucubración o, sencillamente, un invento de historiadores muy posteriores. Por otra parte, en sus escritos y mapas, Hojeda y De La Cosa a veces llaman al golfo de Venezuela por ese nombre, y otras veces como 'Lago de Venecia', y esto es quizás lo único que pudiera tenerse como posible argumento, sin dejar de ser suposiciones poco científicas, para respaldar el invento de Venezuela como diminutivo de Venecia. En el mismo año en que Vespucio le escribía a Lorenzo Médici, Juan De La Cosa anotó en su mapamundi del 1500 el toponímico 'Veneçiuela', inscrito en la delineación del golfo a la entrada del lago de Maracaibo (lago de San Bartolomé para la época, pero sin rótulo en este mapa). La coincidencia del año es otro de los supuestos argumentos. Se dice que Vespucio le sugirió el nombre a De La Cosa. LA VERSIÓN DEL ORIGEN INDÍGENA - Hay una versión del origen del nombre de nuestro país que tiene fundamentos más históricos, mejor documentados, y que no son un invento o una elucubración. Esta versión atribuye al nombre de Venezuela un origen autóctono que los españoles se apresuraron a reproducir. El apoyo documental a esta versión lo ofrece Martín Fernández de Enciso en su libro 'Suma de Geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo, en especial de las Indias', editada en Sevilla en 1519, y que es el primer impreso que habla del Nuevo Mundo. En él se lee: 'y al cabo dela cerca de la tierra está una peña grande que es llana encima della. Y encima de ella está un lugar o casas de indios que se llama Veneçiuela... '(4) Es de suponer que este dato fue aportado por Hojeda y De La Cosa a Fernández de Enciso porque él los conoció y viajó con ellos en 1502 a las mismas costas. En cambio, es muy poco probable que Vespucio y Fernández de Enciso se hayan conocido. Algunos años más tarde, Juan Botero, en su libro 'Relaciones de Universales del Mundo', afirma que en el golfo de Venezuela hay una población de indios con ese nombre edificada en un peñasco 'essempto y relevado que se muestra sobre las aguas' Véase que en ambos casos, los escritores dicen que el nombre del poblado indígena es Veneçiuela. Ellos no dicen que los españoles le hayan puesto el nombre, sino que sugieren que ese es su nombre indígena y punto. Finalmente, en un enunciado muy valioso, que reafirma la autoctonía del vocablo, Antonio Vázquez de Espinosa, sacerdote español que viajó por casi todo el continente en el último tercio de los mil quinientos, escribió en su 'Compendio y descripción de las Indias Occidentales' , fechado en 1629, lo siguiente: 'Venezuela en la lengua natural de aquella tierra quiere decir AGUA GRANDE, por la gran laguna de Maracaibo que tiene en su distrito, como quien dice, la Provincia de la grande laguna...' (5) Como puede apreciarse, la segunda versión tiene un apoyo documental fehaciente y bastante antiguo. Esta versión es históricamente asertiva, mientras que el cuento de la Pequeña Venecia es nebuloso. CONCLUSIONES Todos los venezolanos conocemos, porque así nos la enseñan en la escuela, la versión de que el origen del nombre de Venezuela está en el corazón de un navegante italiano, que al visualizar en nuestro territorio ciertas edificaciones, añoró el recuerdo de un lugar europeo, Venecia, y le pareció muy simpático llamar a este nuevo lugar con el agregado de un morfema diminutivo, para significar la pequeñez de lo nuevo en comparación con la grandeza de lo viejo: Venecia-zuela, Venezuela. El señor Américo Vespucio jamás emitió por escrito la palabra Venezuela o algo que se le pareciera. En los documentos de la época escritos por él mismo, las únicas referencias que hay a Venecia, están para comparar los palafitos de la laguna de Sinamaica, y también otros palafitos de algún lugar en Centroamérica, con las edificaciones elevadas sobre el agua de la romántica ciudad europea. Como lo demuestro en este artículo, existen más evidencias documentales a favor del origen autóctono de la palabra que nos denomina como unidad territorial, que testimonios acerca de una presunta disminución de una gran ciudad del antiguo continente. La versión de la 'pequeña Venecia' es, sin embargo, la más difundida, la más conocida, casi la única que el común de los venezolanos maneja, incluso con orgullo. En esta disminución lingüística, se encierran dos caras de una misma moneda: en el anverso, la pequeñez y la minimización del invadido ante el invasor; en el reverso, la grandeza de lo impropio, de lo foráneo, lo magnífico de la lengua y la cultura del viejo continente sobre la supuesta pobreza de las tradiciones indígenas. Desde luego, hay una posición racista en el transfondo. Este racismo no inspiró a Vespucio para inventar un nombre. El racismo pudo haber inspirado, siglos después, a los historiadores que constituían la voz oficial del discurso dominante. No he podido determinar quién fue el primero que puso a circular la versión de la pequeña Venecia. En el importante diccionario de toponimia de Adolfo Salazar Quijada (6) se recoge la versión escrita por el historiador José Luis Salcedo Bastardo (7). Arturo Uslar Pietri, gran intelectual venezolano, fructífero en muchos aspectos, fue también, muchas veces, y lamentablemente, voz cultural de las clases dominantes, y fue uno de los que más propulsó la versión de la pequeña Venecia, gracias a su relativa popularidad y ascendiente mediático, labrado durante décadas de permanencia en la televisión y la prensa. A través de la industria cultural y de los medios de comunicación social, se perpetúa en el conocimiento y la memoria colectiva, por los más diversos procedimientos, la versión de la pequeña Venecia. Una canción del señor Ricardo Montaner llamada justamente 'La pequeña Venecia' sonó incontables veces en la radio, en los videoclips. Un librito muy exitoso, aparentemente muy vendido, del famoso historiador y tránsfuga político Manuel Caballero, se titula 'De la pequeña Venecia a la Gran Venezuela'. Aunque nadie leyese este libro, basta mirar su portada en las vitrinas de las librerías o en las mesas de los buhoneros, para impregnarse la conciencia, inadvertidamente, de la pequeñez del nombre de nuestro país, sobre todo al contrastarlo con el significado que tiene 'La Gran Venezuela' en el imaginario de los venezolanos de las tres últimas décadas, con su significación de derroche y fracaso. Tenemos, pues, un nombre cuyo origen se ha virtualizado. Nadie puede sostener con conocimiento documental el cuento de la pequeña Venecia. Todos citan las voces de Salcedo Bastardo, de Uslar Pietri, de Caballero, de Montaner. Esta historia virtual coexiste con una historia real, que reposa en las bibliotecas universitarias, y a la que pocos tienen acceso, impedidos por la conformidad con la interesada versión industrial, sostenida por los voceros de la clase dominante. Como lingüista, pienso que una buena manera de apoyar la versión de la autoctonía sería estudiar las probabilidades, que yo pienso son muchas, de que el vocablo Veneçiuela –que es el original cartográfico en 1500- corresponda a una pronunciación castellanizada de un vocablo de la lengua propia de la etnia Añú. La etnia Añu o Paraujana es la aborigen de la zona de entrada al Lago de Maracaibo. Los añú son los pobladores de la laguna de Sinamaica y de los eternos palafitos que allí todavía se edifican. Esto es lo que Vásquez Espinosa declaró hace 376 años. Lamentablemente, la lengua Añú está prácticamente extinta tras centurias de segregación, con escasísimos legados transcritos, aunque se hacen loables esfuerzos actualmente para lograr su resurrección. Pienso que las probabilidades de que el nombre de nuestra patria derive de un diminutivo de Venecia en el castellano o aún en el italiano de aquella época, son realmente escasas. Además, he expuesto que no existe ningún fundamento documental para atribuirle a Américo Vespucio, ni a ningún otro invasor europeo, la autoría del topónimo Venezuela. En este punto debo decir que yo no soy original en esta exposición. Hace varios años, el Hermano Nectario María, fecundo recopilador de nuestra historia, llamó la atención sobre este asunto del nombre cuando escribió sobre el Lago de Maracaibo. Fue el primer venezolano en tener acceso al libro de Fernández de Enciso, en el Archivo de Indias de Sevilla. El médico y filósofo marabino Roberto Jiménez Maggiolo ( ha publicado recientemente una nota al respecto, y varios otros intelectuales, sobre todo zulianos, han denunciado un invento que parece fruto de los grupúsculos que han dominado el flujo de conocimientos en nuestro país, y han querido sustraer de nuestro patrimonio cultural hasta el nombre que nos identifica como nación. Notas: Aunque de la presencia de Vespucio en ese viaje existen dudas razonables, puesto que no es mencionado por Hojeda en la relación del mismo. Americo Vespucio: Carta fechada en Sevilla a 18-07-1500, dirigida a Lorenzo Médici (texto italiano confrontado en las versiones de Bandini, Varnhagen y Magnaglei), publicada en El Nuevo Mundo. A. Vespucio. Ed. Nova. 1951. Buenos Aires. Páginas 94-125. Fragmento citado: página 116. Americo Vespucio: Lettera trovate in quattro suoi viaggi (texto italiano, reproducción fascimilar procedente de Quaritch de 1893) Lisboa 04-09-1504, publicada en 1941 por la UNAM. Páginas 197-267. Fragmento citado: pág.: 216. Martín Fernández de Enciso: Suma de Geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo, en especial de las Indias Sevilla, 1519. El fragmento que he citado está publicado en una fotografía tomada del libro original en diciembre de 1948 y aparece en el folleto Descubrimiento del Lago de Maracaibo Nectario María, s/f, pagína 18. Origen de los nombres de los Estados y Municipios de Venezuela. 1994. Caracas. Adolfo Salazar-Quijada. Ediciones de la Comisión Nacional de Nombres Geográficos. Historia Fundamental de Venezuela. 2004. Caracas. José Luis Salcedo Bastardo. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Antonio Vázquez de Espinosa: Compendio y descripción de las Indias Occidentales, trascrito del original por C. Upson en Washington, 1948. Publicado en Venezuela imágenes de cuatro siglos. Testimonios de viajeros seleccionados por H.J.Becco en Caracas, 1983. 261 pp. El fragmento citado aparece en la página 70. Roberto Jiménez Maggiolo. Escalio. El nombre de Venezuela es de origen indígena en Encontrarte. Revista Cultural Alternativa. Año 2. Número 15. 15 de marzo de 2005.