martes, 15 de julio de 2008

De pronto...


Test de la banana


Había una vez un gran, gran cocotero y 4 animales que estaban cerca de él: un león, un chimpancé, une jirafa, una ardilla. Los 4 deciden hacer una apuesta entre ellos. ¿Qué animal será el más rápido para bajar una banana de lo alto del árbol? Según tú, ¿cual de los 4 ganará la apuesta? Tu respuesta será el reflejo de tu personalidad. Así pues, piensa y reflexiona. Responde a la pregunta en menos de 30 segundos. ¿Ya elegiste? ¿Cuál elegiste?. ¿Alguno de los 4?. jajajajajajaja Pues estás estresado porque la respuesta es ¡NINGUNO!. ¿Por qué? ¡Porque no hay bananas en un cocotero!. Tranquilo. Debe ser el estrés del trabajo. Deberías tomarte unos días de vacaciones en una isla paradisíaca y llena de cocoteros jajajaja.

Test cerebral


Es la época del año en que tomamos nuestro test anual de ciudadanos mayores. El ejercicio del cerebro es tan importante como ejercitar los músculos. En tanto nos ponemos más viejos, es importante mantenerse mentalmente alerta. Si tu no lo usas, lo perderás!! Mas abajo hay una forma muy segura de medir nuestra pérdida o no-pérdida de la inteligencia. Haz el test que te presentamos para determinar si estás perdiéndola o no. Bien, relájate, aclara tu mente y empieza. 1. ¿Qué pones en un tostador? Respuesta: “Pan” Si dijiste “tostadas”, retírate ahora y hazs alguna otra cosa. Trata de no herirte. Si dijiste “pan”, sigue con la pregunta 2. 2. Di “meche” cinco veces. Después deletrea “meche”. Ahora Dime ¿Qué beben las vacas? Respuesta: Las vacas beben agua. Si dijiste “leche” no intentes la siguiente pregunta. Tu cerebro esta muy estresado y puede recalentarse. Conformate con leer una literatura más apropiada como “Los tres cochinitos”. Sin embargo, si dijiste “agua” sigue con la pregunta 3. 3. Sucedió unos veinte años atrás: un avión estaba volando a unos 6.000 metros sobre Alemania (si recuerdas, Alemania en esa época estaba dividida políticamente en: Alemania Occidental y Alemania Oriental). Bueno, siguiendo con la historia, durante el vuelo DOS motores fallaron. El piloto, dándose cuenta que el último motor que le quedaba también estaba fallando, decidió un aterrizaje forzoso. Desgraciadamente el motor restante falló antes que pudiera efectuar esa maniobra y el avión se estrelló fatalmente en el medio de la “tierra de nadie” entre Alemania Oriental y Alemania Occidental. ¿En dónde enterrarías a los sobrevivientes? ¿En Alemania Oriental, en Alemania Occidental o en “tierra de nadie”? Respuesta: Tu no entierras sobrevivientes! Si dijiste cualquier otra cosa, estás mal de la cabeza y deberías detenerte. Si contestaste “no se entierran los sobrevivientes”, sigue con la siguiente pregunta: 4. Sin utilizar una calculadora. Estás manejando un autobús entre Veracruz y el Distrito Federal. Al inicio del viaje, 17 personas se suben al autobús; en la Terminal de Orizaba, seis personas se bajan y nueve personas suben. En Puebla, dos personas bajan y cuatro suben. En Rió Frió, 11 personas suben y 16 bajan. Al fin llegas al Distrito Federal. ¿Cómo se llama el chofer del autobús? Respuesta: Pero , por favor!!! ¿No recuerdas tu propio nombre? Tu eres el chofer!!

El Padre no desiste


Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran estancia, mucho ganado, varios empleados y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos sólo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles, después, le abandonarían. Un día el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y junto a ella, una placa con algo escrito: “PARA QUE NUNCA DESPRECIES LAS PALABRAS DE TU PADRE”. Mas tarde llamó a su hijo, lo llevó hasta el establo y le dijo: Hijo mío, yo ya estoy viejo y cuando yo me vaya, tú te encargarás de todo lo que es mío, y yo se cual será tu futuro. Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para sustentarte y cuando no tengas más nada, tus amigos se apartarán de ti. Sólo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Quiero que me prometas que, si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella. El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería. El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y tal como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad. Desesperado y afligido comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir: Ah, padre mío... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde. Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada más. Entonces, él subió los escalones y se colocó la cuerda en el cuello, y pensó: Ah, si yo tuviese una nueva oportunidad. Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta... Era el fin. Sin embargo, el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo el joven al piso. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, safiros y brillantes, muchos brillantes. La horca estaba llena de piedras preciosas. Entre lo que cayó encontró una nota. En ella estaba escrito: Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre. Dios es exactamente así con nosotros. Cuando nos arrepentimos, podemos ir hasta él. El siempre nos dá una nueva oportunidad.