sábado, 12 de julio de 2008

El efecto Íngrid y la reversa de Chávez

Por: Luis Carvajal Basto - Este Chávez, quien cambió el discurso de la revolución Bolivariana y sus simpatías por las Farc, por la convivencia de "países unidos aunque con ideologías diferentes", ha dejado "colgado de la brocha" en Colombia a más de uno.¿ Que será del proyecto Bolivariano de Piedad Córdoba y de Petro? Pero no son los únicos en reversar el discurso en la situación creada. Se veía venir y celebramos todos el restablecimiento de las relaciones con Venezuela. La realidad de la integración se impuso sobre los caprichos de Chávez. Los beneficios de la ampliación de mercados no pueden depender del buen o mal genio con que se levante. Ojalá le dure y se acuerde de asignar dólares para que les paguen a nuestros exportadores. A propósito de lo acordado, lo del tren que le dé acceso al pacífico a Venezuela, es una muy buena idea, pero demorada y costosa. A la mano, tenemos la integración fluvial por el Rio Meta. Haría falta solo una verdadera autopista que conecte Villavicencio con Bogotá. Y mientras tanto, usar y mejorar la que tenemos. Políticamente gana más Chávez que Uribe con la normalización de relaciones. Pero ganan los empresarios y los ciudadanos de los dos países. Y los venezolanos tendrán más posibilidades de encontrar Leche y Huevos en los supermercados. Eso, le renta a su alicaída imagen más que continuar con un discurso añejo e inútil. Otra cosa deben estar pensando quienes le "dieron cuerda" para llevarlo a donde lo llevaron. Los que lo imaginaron liderando el derrumbe de las Instituciones Colombianas. Quienes vendieron a él y a muchos en el exterior, una visión deformada de la realidad Colombiana. No creo que sea el temor de quedarse solo o con los Gobiernos de Ecuador y Nicaragua, lo cual es casi lo mismo, en el escenario internacional confrontando nuestra seguridad y la del Hemisferio , lo que lo trajo a dar este paso. Chávez entendió que no podía estrellarse con la mayoría de los colombianos. Ahora comprobó que nuestras Instituciones son más sólidas de lo que creía. Es lo que llamo el "efecto Ingrid", faltando la marcha del 20 de Julio. Es de esperar que los socios de la versión anterior de Chávez en Colombia, entiendan estos mensajes y no se les ocurra otra vez hacer política y ganar protagonismo, en este caso negativo, a costa del deterioro de nuestras Instituciones. Ésas que nos separan de la barbarie, las que siempre perfectibles son las que tenemos y debemos defender y mejorar. Pero si la reversa de Chávez causó asombro, ni hablar de algunos opinadores Colombianos. Veamos este botón: "la política de combate a las Farc de la seguridad democrática del presidente Uribe no sólo logró esa condición, sino que además dejo en una clara posición de superioridad táctica y estratégica a la fuerza pública Colombiana"… y "Usted que ha logrado tanto en la guerra Presidente cuenta con todo nuestro respaldo para que también logre la Paz°.
La cita anterior podría ser de José Obdulio Gaviria, asesor presidencial, pero no es. Es de Claudia López, columnista del tiempo, quien recientemente expresó:.."Todos hemos sabido, porque se filtra la información o porque hemos padecido sus rabietas-, de las confrontaciones y amenazas del Presidente de la República ante quienes cubren el tema del conflicto o sus secuelas. Es dirigida al mismo Presidente. Es el efecto Ingrid, el mismo que hizo dar reversa a lo que parecía una moto sin control: El Presidente Chávez. ¿Qué más nos falta por ver?

La cumbre presidencial de Uribe y Chávez desde adentro

Por: Nelson Enrique Parra - Enviado especial Punto Fijo - Falcón - Venezuela - Varios momentos de tensión se vivieron durante el encuentro entre los presidentes de Colombia y Venezuela. Hugo Chávez y Álvaro Uribe dieron vuelta a la página de sus diferencias Uno de los más complicados ocurrió luego que los presidentes y sus delegaciones decidieron redactar una declaración conjunta en la que los acuerdos alcanzados se plasmarían en por lo menos quince puntos que serían leídos durante la rueda de prensa. Aunque la idea era que cada delegación trabajara primero su propia versión para luego pasar a negociar con la contraparte y dejar una sola, rápidamente se dieron cuenta que sería un camino demasiado complicado. Por ejemplo, cuando en el lado colombiano se supo que en la declaración preparada por el equipo del presidente Hugo Chávez se hacía referencia al acuerdo humanitario, se detuvo el proceso para buscar una alternativa distinta de presentar los acuerdos. Entonces coincidieron en presentar ante los periodistas una agenda de temas sobre los cuales había consenso, dando pocos detalles sobre fechas o cifras. A pesar de frases pronunciadas con efusividad por el presidente Chávez diciendo que "volteamos completamente la página de la borrasca que pasó", la falta de un compromiso firmado por ambos mandatarios dejó un vacío que solo podrá ser resuelto en el momento en que se concreten anuncios como el de la próxima reunión -según el presidente Chávez "en uno o dos meses"- de comisiones lideradas por los cancilleres y los ministros de Agricultura, Minas y Energía, Transporte y Comercio Exterior. A propósito de la discusión sobre el plazo en el cual deberían darse estos encuentros, la situación se prestó para uno de los momentos anecdóticos de la reunión. Cuando el presidente Uribe manifestó su voluntad de que fueran realizados lo más pronto posible, el presidente Chávez replicó "pero ya tocará con el nuevo Canciller. Luego que Chávez señaló que se había enterado en la prensa sobre el cambio de ministro, Uribe le respondió: "Presidente usted lee más prensa colombiana que yo". Chávez hacía referencia al posible nombramiento como ministro de Relaciones Exteriores del ex embajador en Argentina Jaime Bermúdez, quien renunció esta semana por pedido del presidente Uribe. El también ex asesor de comunicaciones del presidente Uribe asumiría su nuevo cargo la próxima semana, una vez el titular de la cartera, Fernando Araújo, regrese de la visita oficial que actualmente realiza al Japón. Poliducto sin patrocinadores - A propósito de la construcción del ferrocarril que uniría el Caribe venezolano con el Pacífico colombiano, funcionarios que lo conocieron señalaron que esta idea surgió como una alternativa al poliducto que pensaba impulsar el presidente Chávez, el cual perdió interés para las empresas chinas que en un principio querían construir este megaproyecto. Una de las noticias que generó optimismo en la delegación colombiana fue el compromiso del presidente Chávez de acelerar el pago de la cartera que se le adeuda a las empresas colombianas, las cuales en muchos casos exceden el plazo de los 90 días. Otro de los temas más comentados durante la cumbre tuvo que ver con las razones por las cuales el encuentro se produjo en la apartada localidad de Punto Fijo, en el noroccidente del país, cuando inicialmente se asumió que sería en Caracas. El argumento que circuló entre periodistas y que posteriormente fue confirmado por fuentes oficiales, es que este cambio se produjo luego que en Venezuela se conociera la liberación de Íngrid Betancourt gracias a la operacion 'Jaque'. Un hecho que fue ampliamente difundido por los medios de comunicacion de este país y que generó reacciones favorables hacia Uribe. Según le dijo a EL TIEMPO una fuente gubernamental que pidió omitir su nombre, hubo solicitudes para hacer marchas de respaldo a Uribe cuando se pensaba que este llegaría a la capital venezolana. El hecho es que en la refinería de Pdvsa, ubicada en la desértica península de Paraguaná, los únicos que asistieron, ademas de la prensa, fueron los empleados de la petrolera que juiciosamente vestidos con camisas rojas y banderas, corearon a la entrada y a la salida de la cumbre Chávez !, Chávez!, Chávez!. Periodistas venezolanos y extranjeros comentaron también el contraste entre el efusivo discurso del presidente Chávez para hablar del "relanzamiento de las relaciones", y la actitud distante y rígida de los dos personajes a la hora de tener contacto visual y físico. A la salida de la rueda de prensa no valió de nada el nutrido pedido de los comunicadores para que se dieran un abrazo o incluso un apretón de manos adicional al protocolario que concretaron al pararse de la mesa.
Algunos atribuyeron esta rigidez al hecho de que el presidente Uribe había manifestado durante la reunión un fuerte indisposición física que soportó discretamente. Otros en cambio señalaron su excepticismo frente a la profundidad con que este encuentro habría servido para sanar las heridas. Lo que quedó claro es que ambos mandatarios hicieron un gran esfuerzo para darle "un nuevo rumbo" a las relaciones entre las dos naciones. El mejor momento - Para el embajador Fernando Marín antes que la falta de acuerdos firmados lo importante es que los presidentes Chávez y Uribe expresaron claramente su voluntad de encontrar soluciones a las dificultades. "Tenemos la confianza que todos los temas que estaban congelados se reactivarán con nueva fuerza y eso va a facilitar la solucion de muchas dificultades por las que atraviesan empresarios colombianos". "Fue un impulso muy grande a las siembra de alimentos, todo el desarrollo que estamos haciendo en la altillanura lo vamos a compartir cono Venezuela, es un paso muy grande para todos", dijo el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias. "Hubo una gran voluntad de los dos presidente por avanzar en la gran agenda binacional. Hay voluntad de hacer los trámites en el Cadivi para que se paguen los dineros que están pendientes para los exportadores colombianos. También hay voluntad de revisar el acuerdo automotor para subir las cuotas", aseguró la presidenta de la Cámara de Comercio colombo-venezolana, María Luisa Chiappe. "No se puede confundir las dificultades políticas con las necesidades de las poblaciones", aseguró el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, quien también se refirió a la posibilidad de que el presidente Chávez sea convocado a mediar nuevamente en el intercambio humanitario.
"Ese problema lo estamos resolviendo los colombianos, particularmente el general (Freddy) Padilla de León. Esa es una incumbencia de él", concluyó.

Del timbo al tambo

Por: Amèrico Martìn - Es tentador acercarse al meollo de los vertiginosos cambios del gobierno de Venezuela por la vía de las peculiaridades emocionales del presidente Chávez. Psiquiatras venezolanos muy calificados se han prodigado en este sentido y no son pocos los que aceptan sus conclusiones. Aunque respeto mucho esa área del saber estoy poco preparado para aventurar especulaciones a este respecto. He pedido entonces que volvamos a las tradicionales y objetivas armas de la política, que nos proporcionan explicaciones suficientes. En días o semanas y para desconcierto de sus seguidores internos y alarma de los externos, Chávez ha introducido cambios tan considerables y antagónicos en su estrategia que para muchos no son creíbles. Se trata, dicen, de añagazas destinadas a mejorar su zarandeada imagen de cara a las decisivas elecciones del 23 de noviembre de este año. Cuatro meses nada más para que probablemente cambie radicalmente el mapa político y las fuerzas autocráticas sean fuertemente rechazadas por la mayoría de los venezolanos. No es poca cosa lo que ha ocurrido. De la esperanza en una victoria militar de las FARC en Colombia, que catapultaría a Chávez en el hemisferio y el mundo, al llamado que ha dirigido a su secretariado para que deponga las armas, abandone la guerrilla como método y busque un espacio político legal. Paralelamente, de insultar a Uribe con los epítetos más escandalosos y mover tropas venezolanas a la frontera, a darse un próximo abrazo con él y adelantar una amplia colaboración económica, cambiando el epíteto por el adjetivo amigable. La impecable operación de rescate en Colombia hizo enmudecer a quienes querían aparecer como protagonistas de última hora en el necesario diálogo humanitario, y proporcionó una demostración práctica del significado de la política uribista de seguridad democrática, además de la elevada competencia y popularidad de las fuerzas armadas colombianas. Fortalecido Uribe, debilitado y desengañado Chávez, no cabía sino esperar que el bolivariano doblara una apuesta revolucionaria para la que no tiene fuelle interno ni externo, o diera marcha atrás con sus hasta hoy enemigos jurados: Colombia y EEUU. Pues no es menos sorprendente que Chávez hable también de normalizar las relaciones amistosas con la potencia norteña, ''cualquiera que sea su gobierno''. Es una marcha atrás equivalente a la campana que salva al boxeador antes de terminar el conteo. La gran pregunta es: ¿se sostendrá semejante cambio pasada que sea la emergencia? Conociendo a Chávez, muchos lo dudan. Yo prefiero atenerme al peso de los hechos. Más allá de sus convicciones o deseos, Chávez parece haberse estrellado con el fracaso de su política interna y de su política externa, que no es sino proyección de la anterior. Este hombre quiso fundar un socialismo autogestionario, de cooperativas y empresas sociales que sustituirían al ancien régime capitalista. El sector ''social'' de la economía no se interesa en el lucro, la rentabilidad o la competitividad. Por esa razón no puede sobrevivir sin el subsidio crónico. En consecuencia, Venezuela ha caído en la vorágine de las importaciones, en un entorno gravemente inflacionario, dominado por la escasez, el desempleo estructural y la fuga masiva de capitales. No menos despiadado ha sido el traspié del sueño de exportar la revolución, diseñar una integración política más que económica, y hacer del ALBA el centro del conflicto contra EEUU y demás potencias capitalistas. Les parecía esencial apuntalar las FARC y engarzar a la codiciada Colombia en el engranaje revolucionario. El sueño se ha desvanecido. Toda opción política supone un costo. El presidente Chávez no escapa a esa ley. ¿Cuánto tendrá que pagar dentro y fuera de su país?

Inhabilitaciones, Tanques y Encuestas

Por: Pedro Lastra -
Venezuela se ha vuelto loca y al parecer nadie está en disposición de llamar al psiquiatra. Peor aún: ante la evidente insania de su presidente, que poco le falta para atravesarse un tricornio en la cabeza, meter la mano izquierda en la botonadura de su abultada barriga y jurar ante los oficiales de la ONIDEX que es Napoleón en persona, algunos de sus chiflados subalternos de una imaginaria división de psiquiatría del virtual ministerio de sanidad han prohibido mencionar la soga en casa del ahorcado. Adelantar serios diagnóstico sobre su estropeada personalidad podría acarrear severas penas que nadie se atreve a cuantificar. Escuchando a Chávez hablar maravillas de Uribe e Ingrid Betancourt me provoca recordar el chiste del loco que arrastra un cepillo de dientes y todo juicioso le reclama al psiquiatra que pretende acariciar a Bobby, su imaginario perrito. "No es un perro, es un cepillo de dientes" le reclama airado el loquito. Se alejan loco y cepillo ante el asombro del psiquiatra que no alcanza a escuchar cuando el loquito se vuelve al cepillo y le murmura muerto de la risa: "lo engañamos, Bobby".

Con el encuentro de este viernes, el loco Chávez pretende convencernos de que su cepillo de dientes es Bobby y que él ama a quien más odia: Álvaro Uribe. De peón del imperio, ladrón, capo di mafia, narcotraficante y paramilitar se convierte como por arte de encantamiento en "mi hermano del alma". Tanto descaro sólo es posible en embaucadores contumaces, locos de perinola o estafadores profesionales. Todo en uno es lo que mejor caracteriza al Napoleón de Miraflores, al Santa Helena del Guaviare, al desterrado de Villavicencio.

Y mientras le soba el lomo a su mortal enemigo prepara su viaje a la ex Unión Soviética para hacerse de una impresionante batería de tanques de última generación. ¿Estará alimentando la esquizofrenia de Caín y preparando la celada que lleve a la tumba a su hermano del alma? Típica ilusión de alienado: Venezuela, para librar una guerra con Colombia, no necesita tanques. Necesita cohesión, ideales, sentido patriótico y objetivos supremos. Y esos no se compran en las ferreterías de los perros de la guerra. Incluso Lusinchi los tuvo y fue capaz de darle un soberano parao a nuestros hermanos neogranadinos cuando el incidente del Caldas. Ahora, con Rangel Briceño a cargo de la FAN y Rodríguez Chacín en Interior y justicia no tenemos aliento para librarle una guerra a Haití.

¿Librar una guerra el ejército de un gobierno que para ganar elecciones tiene que seguir las huellas de Mugabe? ¿Ganarle a Uribe un presidente que en lugar de liberar a sus contrincantes los secuestra con el siniestro expediente de las inhabilitaciones. Que me cuente una de vaquer

Mientras Napoleón de Sabaneta se pasea a medianoche por los pasillos de Miraflores, la oposición se entrega en brazos de las encuestas. La propia loquetera. ¿Cómo podría ganar seriamente unas elecciones quienes no tienen ni la capacidad ni los apéndices como para encontrar y escoger a los mejores? ¿O me van a decir que D'lsa Solórzano es mejor que la gordita Nascimento y Pablo Pérez mejor que Saadi Bijany? No hay caso: Venezuela está al borde de convertirse en el Charenton del Caribe.

La propia locura.