mover

mover

miércoles, 21 de mayo de 2008

La Confianza

Publicado por Muammar El Khatib http://muammarelkhatib.net/index.php?/archives/249-Acerca-de-la-confianza.html - Lo primero que hice fue buscar en la red una definición de la confianza. He aquí las definiciones que encontré: 1) Según la Wikipedia [http://es.wikipedia.org/wiki/Confianza] - En sociología y psicología social, la confianza es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones. La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse del no-control del otro y del tiempo.Laurence Cornu, La confianza en las relaciones pedagógicas De acuerdo a la mayoría de las teorías que la abordan, se trata de una suspensión temporal de la situación básica de incertidumbre acerca de las acciones de los semejantes; gracias a ella, es posible suponer un cierto grado de regularidad y predecibilidad en las acciones sociales, simplificando el funcionamiento de la sociedad. Esta explicación, típicamente funcionalista, corresponde a la orientación teórica de la mayoría de los autores que han abordado el tema; en la teoría estructural-funcionalista, la confianza se considera por lo general la base de todas las instituciones, y funciona como correlato y contraste del poder, consistente en la capacidad de influir en la acción ajena para forzarla a ajustarse a las propias expectativas. Cuando se pierde la confianza, es por agotamiento emocional. Bien el medio o la mala intención de la persona, fomenta la incapacidad de cumplir con lo prometido de forma continuada en el tiempo. 2) Según [http://guarever.wordpress.com/2006/05/16/que-es-confianza/] - Esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea. Personalmente siempre he pensado que la confianza es un pilar fundamental en las relaciones interpersonales de casi cualquier tipo. Es importante no sentir incertidumbre acerca de las acciones del otro. Esto es por el hecho de que evita situaciones desagradables como discusiones, preguntas absurdas, paranoia y casi cualquier tipo de reacciones negativas. Ahora, ¿qué pasa si esta confianza es traicionada?. No es un secreto para nadie que no somos perfectos y cometemos errores, eso lo se. Y que de alguna manera nada es completamente cierto en un 100 %, pero yo pienso que son excusas. La única manera de hacer las cosas bien es haciéndolas bien. Esa frase de: "Soy humano y tengo derecho a equivocarme" es válida cuando debe serlo, a veces es solo una burda excusa. La confianza es una cuestión de compromiso para con aquellos que la depositan en uno. Es decir, uno debería procurar no cagarse (no hay otra palabra) en este voto de creencia que deposita alguien sobre uno. Supongo que no hay nada más enriquecedor que hacer las cosas de forma tal que en un futuro cuando se vuelvan pasado y las recuerdes, no te dañen el presente. Para todo hay solución en esta vida, menos para la muerte. Todo tiene arreglo siempre y cuando uno quiera arreglar las cosas. El límite lo pone uno.

Terapia venezolanista


Por: Marco Falcón Ascanio* - Los venezolanos constituimos una sociedad dueña de un territorio rico en materias primas y fuentes de energía. Ante la gloriosa herencia independentista debemos sentir el deber moral, y reconocer la conveniencia económica, de controlar su desarrollo, en la máxima medida posible, nosotros mismos. El modus vivendi petrolero-rentista y de comercio importado, ya no da para ocupar a los desempleados. El antídoto es a base de empresas de manufacturas y agricultura, con el mayor grado nacional de inversión, personal e insumos posible. La promoción de éstas debe acompañarse con una política de estado de ocupación del territorio nacional, allá donde hay agua abundante y tierra barata, con la creación de nuevas ciudades: primero se instala un centro logístico in situ; los futuros dueños de microgranjas preparan el terreno, urbanizan e instalan los servicios básicos. Se les dan los materiales necesarios para la construcción de sus viviendas y se les paga con el alimento diario y con el título de propiedad de su microgranja. En el centro de la ciudad se construirán las sedes de gobierno local, un centro comercial y posiblemente centros de entrenamiento para oficios vocacionales. En una etapa final podría incluirse una facultad de una futura universidad que se completaría con las demás facultades en otras ciudades similares, cercanas pero no revueltas. Luego se podría implementar el olvidado decreto de desconcentración industrial. Estas pequeñas ciudades requerirían comunicaciones terrestres entre si y con la red nacional, lo cual podría lograrse, entre otras, por via fluvial. Tenemos en el país competentes arquitectos, urbanistas, ingenieros de sistemas, agrónomos, economistas, sociólogos, psicológos, ecologistas, paisajistas, etc. para determinar el tamaño y funcionamiento económico óptimos y cronograma de desarrollo de las comunidades arriba mencionadas. Si se maneja el proyecto confiablemente, creo prodríamos trasladar a muchas familias, desde los barrios citadinos al interior. Si no, éstos, por más que les instalemos los mejores servicios públicos y transporte por teleférico, seguirán siendo productores de jóvenes sin metas, proclives al vicio. Hay que reducir los alcances de la ley del trabajo, la cual, junto a la permisería excesiva y dispersa en diversas oficinas gubernamentales, conspira contra el éxito de las empresas, bien sean, pequeñas, medianas o grandes. La actual ley del trabajo es el resultado de una competencia partidista-demagógica, apoyada en el despilfarro petrolero, para captar votos. Parecería difícil que Venezuela pueda industrializarse con esa ley, una de las más onerosas del mundo. En Colombia la exposición de motivos de la ley laboral habla de un acuerdo de las partes para mútuo beneficio y allá hay aproximadamente 1,5 empresas por cada 1000 habitantes. En Venezuela solo hay 0,4 y el preámbulo de la ley se asemeja a una declaración de guerra entre las partes. La sociedad se ha concientizado y eso debe conllevar a un liderazgo dispuesto a luchar contra la corrupción y con una orientación a favor del desarrollo económico nacionalista y del bienestar popular. Deberíamos tener tiempo para un debate nacional y para fijar acuerdos mínimos de gobernabilidad y programas de desarrollo, inalterables, para el futuro cercano.
*Profesor, Ingeniería, UCV

El petróleo, antes y después


Por: Alberto Rodriguez Barrera - Raíces (61) - Las compañías petroleras habían oteado el panorama venezolano, a partir del golpe de Estado de noviembre de 1948, y lo hallaron en extremo propicio. En vez del régimen democrático, fuerte por la autoridad moral que le venía de su limpio origen comicial y de su respaldo mayoritario de la opinión pública, entró a gobernar el país un triunvirato militar llegado por asalto al poder, repudiado por el pueblo, acomplejado e intrínsecamente débil por el origen espurio de su mandato. El Gobierno democrático respondía a un programa ideológico coherente y lo aplicaban hombres de una elevada ética moral y personal, y los aventureros alzados con el poder después del derrocamiento de Gallegos carecían de ideas claras en cuanto a las relaciones del Estado venezolano con los inversionistas extranjeros, ignorancia que, por otra parte, también les caracterizaba con respecto a las demás materias vinculadas al interés público. El apetito sensual del poder, la gana de mandar, se conjugaba con la total ausencia de escrúpulos morales. Se trataba de una claque gobernante que, al igual de las de su mismo matiz totalitario instaladas en otras naciones, iba a actualizar todas las formas de enriquecimiento ilícito, del tráfico de influencias, de la venalidad administrativa; charca de aguas sucias donde se manejaban con extraordinaria familiaridad unas empresas que se formaron, prosperaron y se hicieron multimillonarias dentro del corrompido ambiente del despotismo gomecista. Y, por último, la carencia de sensibilidad social del grupo usurpador y el rencor que profesaba a las clases trabajadoras, porque éstas lo repudiaban abierta y retadoramente, lo predisponía para ser liquidador del movimiento sindical y para entregar a los obreros del petróleo, en estado de total indefensión, en manos de sus patronos, y de ello se tuvo concreta evidencia con la persecución desatada contra las organizaciones sindicales desde el momento mismo del cuartelazo, que culminó, en su primera etapa, con la disolución por decreto administrativo, el 25 de febrero de 1949, de la Confederación de Trabajadores de Venezuela. Las compañías petroleras se prepararon para usufructuar, hasta el máximo, la coyuntura propicia creada por la circunstancia de que un Gobierno responsable y nacido del voto popular hubiese sido suplantado por un régimen surgido de una asonada de cuartel y cuyos dirigentes no se sentían comprometidos con el destino del país. La tarea era fácil en el campo de las relaciones entre los nuevos gobernantes y las empresas, pero no así desde el punto de vista de la opinión pública. El hombre medio venezolano había adquirido ya una noción bastante aproximada del problema nacional del petróleo. El sistema de abierta discusión de las cuestiones vinculadas al interés público que caracterizó al trienio de Gobierno democrático, del 45 al 48, hizo que el país pasara de espectador pasivo de la forma como se administraba su principal y, para entonces, casi única fuente de riqueza, a ser sector interesado en todo cuanto se relacionaba con la industria del petróleo. Estas consideraciones llevaron a las compañías a conjugar su política de cabildeo y trastienda en los despachos ministeriales con una hábil, coordinada y desorientadora campaña de prensa y tribuna. La finalidad de esa campaña fue la de llevar a la opinión pública la impresión de que debía darse marcha atrás a la política de petróleos aplicada por Acción Democrática, insinuándose que se estaba conduciendo al país a una catástrofe económica y fiscal. Las especificidades de esta historia están en el libro de Rómulo Betancourt "Venezuela, Política y Petróleo". Se buscaba volver a la política de concesiones petroleras y AD se comprometió a no reconocer a futuro esos negociados turbios, además de que un nuevo proceso de otorgamiento de concesiones –en contratos de inconfundible fisonomía colonial- conduciría al control total por el cártel del petróleo de las tierras ricas en reservas del mineral que aún pertenecían cabalmente al pueblo venezolano. Se repartieron 80.000 hectáreas fraudulentamente, luego llegaron hasta 400.000 hectáreas persiguiendo la meta de terminar entregando 7.400.000 acres más, que unidos a los 6.000.000 de hectáreas ya bajo control de las compañías hubiera implicado la ocupación virtual de la nación por empresas extranjeras. Los llamados "tres grandes" de la industria en Venezuela –Creole, Shell y Mene Grande-, que ya controlaban el 90% de la producción, fueron los más favorecidos. Las concesiones se entregaron por lapsos de 40 años. Y Pérez Jiménez utilizó parte del dinero para comprar popularidad con algunas obras públicas. Al pueblo se le mantuvo sin información alguna sobre estas escandalosas negociaciones, como es típico de las autocracias que se embolsillan los dineros públicos. Respecto a impuestos, se retornó así al sistema exaccionador, típicamente colonial, de los días de Gómez y aun de épocas posteriores. El cártel del petróleo, con la complicidad evidente de los gobernantes de entonces, convirtió de nuevo a Venezuela en feudo particular, que explotaban y empobrecían a ritmo desorbitado. La extorsión de Venezuela por los consorcios del petróleo es fácilmente demostrable con cualquier estudio somero de las cifras de la época. Lo que la industria petrolera aportó a la economía del país en 1948 ($765,2), ya para 1951 se había reducido ($608). De las divisas que debían ingresar al país (sobre $7 mil millones), ingresó mucho menos ($2 mil millones). Los bolsillos sátrapas se llenaban sin que nadie se enterara (creían ellos). Las cifras revelan que en sólo dos años (1950-1951), las sobre-utilidades obtenidas en Venezuela por el cártel internacional del petróleo equivalieron a casi la totalidad de uno de los Presupuestos anuales de gastos del Estado y a la cuarta parte del capital extranjero invertido en la industria. Este despojo hecho a la nación continuó a ritmo constante, empobreciendo al país. Un Gobierno usurpador, sin respaldo de opinión pública, es impotente para enfrentarse a la agresiva acción expoliadora. Las fuerzas armadas y policiales, controladas por un pequeño núcleo de oficiales cómplices del pequeño déspota, pueden arrebatar al pueblo sus derechos ciudadanos, pero ante el extranjero poderoso dejan esquilmar al país y más bien se lo ofrecen como oveja propiciatoria. Véase la expoliación para 1954: la producción de petróleo extraída de los depósitos de Venezuela batió todas las marcas alcanzadas en años anteriores. En ese año las compañías petroleras sacaron 110 millones de metros cúbicos, a razón de 1.895.000 barriles diarios. Semejante producción representó un aumento del 7% sobre el año de 1953 y del 70,82% sobre el año 1948. Pero las compañías se llevaron en 1954 $800,6 millones, que apenas representaban un aumento de 1,49% sobre los $788,86 millones llevados en 1953. Nótese muy nítidamente en ese año la desproporción entre el aumento de la producción, de un 7%, y el aumento de los dólares que las compañías llevaron a Venezuela: apenas 1,49%. Pero realmente alarmante resulta la comparación cuando se remonta a 1948, último año de Gobierno democrático. En aquel año, las compañías llevaron al país $708,91 millones; y al establecerse comparación con los $800,6 millones llevados en 1954, resulta que el aumento en dólares de este último año fue de apenas 11,45%, mientras el aumento de la producción fue de 79,82%. Acción Democrática –en sus publicaciones clandestinas dentro de Venezuela, y en las hechas desde el exilio- machacó estos números y otros, como la relación con los precios del petróleo, con la intención confesa de mantener informada a la opinión venezolana e internacional, ya que hubiera sido ingenuidad aspirar a que torcieran sus rumbos entreguistas los gobernantes militarizados, quienes de empeñaban en desorientar y engañar a los venezolanos, oponiendo a las cifras y estimaciones reales sus cálculos acomodaticios, desparramados en memorias y cuentas amañadas, manipuladas, carentes de veracidad y solvencia. El desastre autocrático, viviendo en "estado de sitio" y en persecución de sindicalistas, echaba a la calle a millares de trabajadores, con una drástica disminución de empleos, obligando a la población a adoptar nuevos sistemas de vida. La resistencia obrera fue una lucha heroica. La dictadura, floja y ladrona, se afincó en la dependencia de una sola fuente de ingresos: impuestos, salarios y otras aportaciones del petróleo a la economía venezolana, vinculando el destino del país a un elemento aleatorio. Imponían una dictadura implacable hacia los nativos y sumisa ante el inversionista extranjero. Se fue acumulando así el rencor de los venezolanos por el trato de factoría cuartelaria que se le daba al país. El resentimiento nacional por el maridaje entre opresión política y explotación económica se traducía en reacciones contrarias a la camarilla asfixiante e "intelectual" del dictador. Prefiriendo la codestrucción a la coexistencia, la paz se alejaba cada vez más del pueblo con la ayuda de la rapacidad o el lucro de las empresas petroleras. Acción Democrática había adoptabo una actitud meditada y responsable en lo que respecta a los Estados Unidos. Reconocía la realidad obvia de las ligazones que nuestro país tiene, en el orden político y económico, con la única gran potencia del continente americano, por ende, de poderosa gravitación universal. La economía y la geografía han determinado un tipo de correlación muy definida no sólo entre los Estados Unidos y Venezuela, sino entre ambas Américas, ya que a este respecto hay sólo diferencias de matices entre la situación nuestra y la de otras naciones del continente. Esa relación interamericana no debía teñirse ni de sumisión colonialista ni de provocadora agresividad verbal. La primera actitud, la colonialista, la adoptan quienes renegaron de la herencia que nos dejaron generaciones sacrificadas para hacer posible la independencia política latinoamericana. La antiyanki a rajatabla es propia de minorías vocingleras, comunistas o que sin serlo copian miméticamente su estrategia; en todo caso por movimientos políticos sin perspectivas ni vocación para gobernar. Otra tiene que ser la actitud de las corrientes populares con sólido arraigo en la fe colectiva. Partidos llamados por inevadibles responsabilidades a ejercer una influencia rectora en los rumbos de un país no pueden ni deben ser, en la América Latina, ni pitiyankis ni yancófobos. No se trata de una basiyélmica posición de compromiso, tarada de oportunismo. Caminar por rutas asfaltadas no es el destino de los movimientos políticos y de los gobiernos que tuercen el rumbo de la historia de un país. Obstáculos internos e incomprensibles en el campo internacional deberá afrontar el régimen que encare, para resolverlo en forma satisfactoria para Venezuela y duradera en el tiempo, el básico problema del petróleo. Pero por la fe que debe asistir a la madurez política del pueblo venezolano, tampoco debía haber duda sobre el porvenir. Debía llegarse progresivamente a un control de las palancas de comando de la industria petrolera y, por ende, de la rectoría de su propio destino. Siempre habrá dificultades, como cuando la dictadura perezjimenista y en el presente, en la aplicación de una política de petróleos. Ese obstáculo provendrá de las reacciones de la opinión pública, irritada ante el compadrazgo y la complicidad tan visibles como desafiadores entre los negociados petroleros y los aspirantes acogotadores a un rampante despotismo. Las corrientes populares organizadas de Venezuela que profesan un credo militante de democracia política y de nacionalismo económico, otean con inquietud el futuro, por el conocimiento que tienen de esos sentimientos generalizados en la población. Luchan con constancia para hallarle una solución a la dramática crisis política y social que vive el país. Si esa solución se retardare, las reservas de descontento que se están acumulando en el subconsciente colectivo podrían determinar, para algunos problemas nacionales, tratamientos más radicales de los que aconseja un ponderado análisis de los mismos. Como siempre, el petróleo estará en el centro de las estrategias.

Guerrero de la Luz


Un guerrero de la luz asume enteramente su Leyenda Personal. Sus compañeros comentan: "Su fe es admirable". El guerrero se enorgullece unos instantes, pero luego se averguenza de lo que ha escuchado, porque no tiene la fe que aparenta. En este momento su ángel le susurra: "Tú eres apenas un instrumento de la luz. No hay motivos para vanagloriarse, pero tampoco para sentirse culpable; sólo hay motivos para la alegría". Y el guerrero de la luz, consciente de que es un instrumento, se queda más tranquilo y seguro.
Manual del Guerrero de la Luz - Pablo Coelho.

Bendigo tu casa y tu familia


Yo visite tu casa, tu ambiente de trabajo. Confía en Mí en todas tus necesidades. Serás atendido. Yo soy la Virgen Peregrina. Necesito de tiempo para visitar más lugares. Gracias por hacer que se cumpla este plan divino. ¡Ama la realidad que construyes y nada detendrá tu vuelo!. El amor es donación. Recuerda que lo que pidas con fe, se te dará. Nunca pierdas la Fe en mi Amado Hijo. A través de El te ayudare en todo lo que me sea posible. Que seas bendecido tu y tu familia.

¿Qué es éxito?

En la Revista PODER de Noviembre del 2002 donde el Mexicano Carlos Slim, el hombre mas rico de América Latina dice en la entrevista que le hace Issac Lee sobre el éxito: “Yo creo que el éxito no está en lo económico. Yo creo que una persona no es de éxito porque le va bien en los negocios o le va bien profesionalmente o saca 10 en la escuela. Creo que eso es lo que menos vale. Lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia – el concepto de familia-, los amigos (Pero los verdaderos amigos….ese que cuando te recuerda te llama, cuando sabe que estas mal en cualquier circunstancia te llama para saber si se te ofrece algo, ese que cuando te ve te da un abrazo sincero, ese que cuando te ve le da gusto saber que existes). Apreciar las cosas que tienen valor VERDADERO!, no material, no físico necesariamente”. Pienso que a este concepto bien le puedo añadir una reflexión que me regaló mi madre: “El Éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina. No se debe a los títulos nobles y académicos que tienes, ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste. No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros quepan en tu cochera. No se trata si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales. No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres un buen administrador o hablas bonito, si las luces te siguen cuando lo haces. No es la tecnología que empleas. No se debe a la ropa, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu status social. No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo. El Éxito… Se debe a cuanta gente te sonríe, a cuantas gentes amas y cuantos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu. Se trata de si te recuerdan cuando te vas. Se refiere a cuanta gente ayudas, a cuanta evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón. Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños. De si tus logros no hieren a tus semejantes. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás. Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste la naturaleza y a los niños y te preocupas de los ancianos. Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta. No es acerca de cuantos te siguen si no de cuantos realmente te aman. No es acerca de transmitir, si no cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo. Se trata del equilibrio de la justicia que cunduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más. ¡Ésto, es el Éxito!. Un triunfador es Parte de la Solución. Un perdedor es Parte del Problema. Un triunfador dice: “Debe haber una forma mejor de hacerlo”. Un perdedor dice: “Esta es la forma en que siempre lo hemos hecho. No hay otra". Cuando un triunfador comete un error, dice: “Me Equivoqué“, y aprende la lección. Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue culpa mía” y responsabiliza a los otros. Un triunfador sabe que la adversidad es el mejor de los maestros. Un perdedor se siente víctima durante las adversidades. Un triunfador sabe que el resultado de las cosas depende de sí mismo. Un perdedor cree que existe la mala suerte. Un triunfador enfrenta los desafíos uno a uno. Un perdedor rodea los desafíos y no se atreve a intentar. Un triunfador se compromete, da su palabra y la cumple. Un perdedor hace promesas, no se pone “manos a la obra” y cuando falla sólo se sabe justificar. Un triunfador dice: "Soy bueno, pero puedo mejorar". Un perdedor dice: “No soy tan malo como otros". Un triunfador escucha, comprende y responde. Un perdedor no espera que llegue su momento de hablar. Un triunfador respeta a aquellos que saben más y se preocupa en aprender algo de ellos. Un perdedor se resiste a todos los que saben más y sólo se fija en sus defectos. Un triunfador consigue "ver el bosque en su totalidad". Un perdedor se fija sólo “en el arbol que le toca plantar". Un triunfador se siente responsable por algo más que por su propio trabajo. Un perdedor no se compromete y siempre dice: “Hago mi trabajo y ya es bastante”. Un triunfador trabaja mucho y dedica más tiempo para sí mismo. Un perdedor está siempre "muy ocupado" y no tiene tiempo ni siquiera para los suyos. Un triunfador como tú, pasa este mensaje a los amigos. Un perdedor como los otros es egoísta y guarda el mensaje sólo para sí.

No estamos bien en las encuestas pero no estamos inhabilitados

Por: Carlos Armando Figueredo - Analítica - En la edición de El Nacional del día de hoy, 20 de mayo de 2008, aparece una noticia según la cual Acción Democrática les advierte a sus candidatos inhabilitados por la Contraloría General “deberán renunciar a sus aspiraciones y abrirle paso a otros abanderados si para finales de mayo no se ha resuelto su situación”. Esa grave y, a mi juicio, inaceptable advertencia, no es sino un reflejo de una tendencia que se ve clara en otras toldas de la oposición. El gobierno, tan aliado de Bielorusia, está siguiendo las tramposas maniobras de Viktor Lukachenko. Este dictadorzuelo, para asegurarse en el poder, ha recurrido a la medida de inhabilitar, ilegalmente, a cualquier candidato de la oposición que tenga posibilidades de triunfo en las elecciones. Desgraciadamente, el pueblo de Bielorusia no ha sabido seguir el ejemplo de Ucrania y ha permitido que las maniobras de Lukachenko surtan efecto.Toda la dirigencia de los partidos de oposición en Venezuela sabe que las medidas de inhabilitació n dictadas por el contralor —o deberíamos avalador— son inconstitucionales e ilegales; sabe que los derechos políticos de los ciudadanos venezolanos sólo pueden suspenderse después de que haya una sentencia condenatoria definitivamente firme cuya pena acarree, como accesoria, la inhabilitació n. Pero esos mismo dirigentes que, en muchos casos, no ven con muy buenos ojos que un compañero precandidato esté sobradamente de primero en las encuestas ya que prefieren a otro, no hacen nada para impedir que caiga la inconstitucional inhabilitació n del precandidato preferido por los electores.¡Que ceguera la de tantos partidos de oposición! Siguen creyendo muchos dirigentes, de corte marcadamente decimonónico, que con el triunfo de la oposición en el referendo del 2 de diciembre basta para derrotar al oficialismo en las próximas elecciones para gobernadores y alcaldes. Nos hacen recordar el dicho “mataron al tigre y le tuvieron miedo al cuero.”Dejan solos a Leopoldo López, David Uzcátegui, Enrique Mendoza y otros tantos más precandidatos seguramente vencedores en la insulsa creencia de que cualquier otro precandidato que los sustituya va a derrotar al candidato oficialista. http://e1.f521.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=cafigueredo@cantv.net
http://www.analitica.com/