miércoles, 17 de junio de 2009

Y espero en Dios que ese día, mi querido amigo, puedas ver en tus ojos la más feliz de tus horas.


Algún día
en cualquier parte,
en cualquier lugar,
indefectiblemente
te encontrarás a ti mismo,
y ésa,
sólo ésa,
puede ser la más feliz
o la más amarga de tus horas.
Pablo Neruda

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