jueves, 5 de marzo de 2009

Ramos Allup, vete ya


Andrés Cañizález - acanizalez@yahoo.com - El sempiterno vocero adeco tiene al menos dos errores políticos de envergadura. En las sociedades democráticas modernas, por costumbre, los errores políticos no son huérfanos. Así, en un ejercicio sano de renovación gubernamental un ministro del Interior presenta su renuncia si se produce, por ejemplo, una masacre carcelaria; la oposición, entretanto, tampoco está exenta de responsabilidades. La mayoría de discursos en los que se acepta la derrota, en los que además el descalabro electoral se asume en tono autocrítico, suelen estar acompañados del anuncio de que se deja la jefatura del partido. Se produce, de forma natural, una renovación en la dirección partidista opositora. Todo esto parece una suerte de política ficción cuando se mira la realidad venezolana, no sólo Hugo Chávez ha ejercido el poder durante 10 años, sino que al frente del otrora partido más fuerte del país, Acción Democrática, sigue estando el mismo hombre: Henry Ramos Allup. Estoy entre quienes cuestionamos, en su momento, que el slogan opositor se redujese a "Chávez, vete ya", por allá por 2002-2003. Hoy comparto el sentimiento de muchos venezolanos que desean una genuina renovación partidista en el país, para poder fortalecer a la oposición, en esta suerte de maratón que tiene por delante en los próximos años para hacer frente a un régimen que quiere copar todos los espacios de la vida política, social, económica y cultural. Hoy, entonces, toca decir "Ramos Allup, vete ya". No se trata de un capricho personal. El sempiterno vocero adeco tiene al menos dos errores políticos de envergadura, sobre los cuales ni ha ofrecido una explicación seria al país, ni tampoco ha dicho "nos equivocamos de estrategia, es hora de que otros asuman la dirección de AD", como sucedería en cualquiera otra sociedad del tiempo presente. El continuismo no es una enfermedad exclusivamente chavista. En agosto de 2004 Ramos Allup le prometió al país que presentaría pruebas del fraude en el referendo revocatorio. Ni en aquel momento, ni después, Henry le dio la cara al país, bien para reconocer que carecía de tales pruebas, o sencillamente para decir que se había equivocado. Aquel hecho fue la antesala de otro error de envergadura. En 2005 se entró en una senda inexplicable desde el punto de vista político: como Chávez quiere apoderarse de los poderes públicos, entonces nosotros opositores, no vamos a dar la pelea, nos vamos a abstener, en teoría para deslegitimar al régimen. Nada de ello ocurrió, como sabemos, y al contrario se le allanó el camino a un gobierno que se pretende hegemónico. Henry tuvo responsabilidad en dicha decisión. Este tiempo post 15F, propicio para que la oposición revise sus estrategias para una lucha que no luce corta, tal vez sea la oportunidad para ver otro liderazgo adeco ¿Qué dices, Henry?

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