martes, 1 de julio de 2008

Sacar de su Dominio Platónico al Perro Tricípite


El Duodécimo Trabajo de Hércules, el Héroe Solar, ordenado por su hermano Euristeo, rey de Micenas, consistió en SACAR DE SU DOMINIO PLUTONICO AL PERRO TRICIPTE QUE LO GUARDABA. Este último, además de sus tres cabezas caninas, se dice que poseía cola de dragón o serpiente y en su lomo, múltiples cabezas de serpiente. Al inicio de este viaje se dirige primero a Eleusis, donde se purifica de la matanza de los Centauros por Eumolpo y posteriormente es admitido en los Misterios del Templo. Buscando la abertura del Tenaro, para descender a los Infiernos, se dirige hacia el sur, hacia el Peloponeso. Durante todo el viaje le acompañan Hermes y Minerva. Por fin, después de algunas peripecias llega ante Plutón, a quien le solicita autorización para llevarse a CANCERBERO. Plutón accede, a condición de que se le lleve sin hacer uso de arma alguna. Así lo hace Hércules reguardado de su coraza y por la piel de un León. Lo agarra por la cola y, a pesar que la serpiente lo muerde el sigue firme hasta dominar el Perro Tricípte, quien accede a seguirlo. Finalmente cuando lo muestra a Euristeo, éste le deja libre para volver al Infernus a guardar su puerta. DEVELACION DEL MITO - A la luz del Gnosticismo Universal, dejemos que sea el V.M. Samael el que nos guie por este intrincado laberinto del simbolismo; al respecto nos dice el sabio Maestro en su libro «Las 3 Montañas»:
El Decimosegundo Trabajo de Hércules, el Héroe Solar, fue ciertamente impuesto por su Hermano, es decir, por su resplandeciente «Prototipo Divinal», en el Sagrado Sol Absoluto...
...Incuestionablemente nuestro resplandeciente Sistema Solar de ORS tiene 12 Planetas y esto viene a recordarnos a los 12 Salvadores. Resulta palmario y evidente que el trabajo final de Hércules ha de realizarse siempre en el Decimosegundo Planeta de la Familia solar. Igualmente, sólo con Escorpio, cuya constelación es la más apropiada para figurarlo, podemos y debemos relacionar la última de sus hazañas zodiacales, que consistente en sacar al Perro Tricípite del celoso mundo subterráneo, del reino de las sombras donde la Verdad se disfraza de Tinieblas...
Naturalmente sólo puede cumplir esta tarea con el consentimiento del mismo Hades o Plutón, y con la ayuda de Hermes y Minerva a la vez... (Sexo‑Yoga y Sabiduría). En efecto, este último trabajo se inicia con el descenso al Tártarus en aquel Planeta 12 de nuestro Sistema Solar..., allí vienen pruebas terribles como las que menciona el Maestro de las 3 féminas deliciosas, peligrosamente bellas, que apelarán a todos sus encantos irresistibles. Diablesas provocativas que lucharán hasta lo imposible, para hacer caer al Iniciado, allí hay que saber dominarse a mí mismo. El propio signo zodiacal de Escorpio desatará, en los órganos creadores, todos sus ardores pasionales. Empero el iniciado debe permanecer victorioso, incólume en todas esas batallas contra sí mismo. Debe aprender a manejar a ese Perro-Guía (el Instinto Sexual), en mente, corazón y sexo (por eso tienen 3 cabezas). «El Perro jala la traílla de su amo, llevándole por el escarpado sendero hasta la meta; posteriormente el Can debe descansar; entonces viene la «Gran Renunciación». En armoniosa concordancia rítmica con este evento Cósmico‑Sexual, deviene ineludible el supremo desprendimiento de todas las cosas materiales, y la eliminación radical del deseo de existir. Adueñarse completamente del Perro Tricípite sin arma alguna, significa de hecho, control absoluto sobre el sexo. Cuando yo me hice dueño de tal Can, ascendí victorioso desde el fondo del negro y horroroso precipicio. Entonces encarnó en mi el Ser de mi Ser; eso que está más allá de «BRAHAMA, VISHNU y SHIVA». Aquel Divino Prototipo Solar Absoluto...Cuando este hecho Místico acaeció, entre dichoso en un pequeño Sanctuario del Sagrado Sol Absoluto... Desde ese instante extraordinario pude alimentarme con los Frutos del «Árbol de la Vida», más allá del bien y del mal...Había regresado al punto de partida original; incuestionablemente había vuelto a mi Monada» dice el Venerable Maestro Samael. Así pues, el 12º Trabajo de Hércules finaliza con el regreso al punto de partida Original: La Mónada Divina.
En La Gran Obra Solar, así como el Sol se mueve por el Zodiaco y en la propia Naturaleza va realizando cambios y trabajos: en Aries, la Primavera; en Tauro y Géminis la fecundidad y la diversificación..., el verano, el otoño, el invierno, con todo lo que ello implica, igualmente, desde el punto de vista alquímico la Materia Prima ha de pasar por diversas etapas, llamadas por ellos (por los alquimistas), «Peldaños», 12 en total, en representación de esas fuerzas zodiacales.
Entonces, para el Alquimista, la Gran Obra Solar no consiste sólo en desarrollar la Piedra Filosofal (el Cristo revestido con sus Cuerpos de Oro puro), sino hacer frucificar todas las infinitas posibilidades de desarrollo de su propio Ser Divinal y poder alimentarse de los 12 Frutos del Árbol de la Vida, de sus 12 Salvadores y cada uno de ellos debe ayudarle a realizar esta Gran Obra Zodiacal, Cómica, Solar y Humana a la vez, eliminando los Yoes que tornan negativas las Fuerzas Zodiacales y a polarizarse y potenciar esa misma fuerza en su aspecto positivo: En el caso que nos ocupa, y como ya señaló el Maestro: «Adueñarse completamente del perro Tricípite sin arma alguna, significa de hecho, control absoluto sobre el Sexo».

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