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jueves, 12 de enero de 2012

Séneca

Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la honestidad.
SÉNECA, Lucio Anneo

1 comentario:

  1. Una verdad como un templo. Se me ocurre, entre miles de ejemplos, que si fueramos honestos, no harían falta multas ni puntos... Simplemente, no pondríamos en peligro la vida de los demás, conduciendo ebrios. Saludos.

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