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miércoles, 11 de enero de 2012

El número 13


Por: Guillermo A. Zurga - A pro­pó­sito del ejer­ci­cio en nume­ro­lo­gía pro­pa­gan­dís­tica que uti­liza el gobierno vene­zo­lano por tele­vi­sión, para des­ta­car even­tos intras­cen­den­tes cali­fi­ca­dos como éxitos en deter­mi­na­dos temas, me voy a per­mi­tir simu­lar un ejer­ci­cio en esa misma línea, con el mis­te­rioso número trece, con­si­de­rado por los estu­dio­sos de la caba­lís­tica, de mala suerte para algu­nos y de buena suerte para otros. Ya en la época de Cristo, la leyenda urbana más difun­dida dice que en la Última Cena, se reúnen trece comen­sa­les, Jesús y sus doce após­to­les. Luego de esta cena, Judas, uno de los após­to­les, trai­ciona a Jesús. De esta reunión surge la supers­ti­ción de que 13 comen­sa­les no se sien­ten a la mesa, ya que es un lla­mado a la desgracia. El cor­tejo de Zeus, el dios supremo del Olimpo, estaba inte­grado por 12 dio­ses, más él, suma­ban 13. Por otra parte Uli­ses, según la mito­lo­gía griega, era el Dios número 13, y pudo sal­varse de ser devo­rado por un cíclope. En la actua­li­dad, si el calen­da­rio nos indica que es mar­tes 13, se supone que la des­gra­cia está garan­ti­zada, por ese número y por su rela­ción con Marte, el Dios de la guerra. En la creen­cia anglo­sa­jona, es el vier­nes 13 donde puede ocu­rrir la des­gra­cia, es decir es el día crí­tico. Se dice tam­bién que durante esta jor­nada los espí­ri­tus nega­ti­vos apro­ve­chan para ron­dar y dañar a los vivos. Para las creen­cias japo­ne­sas, si el día 13 cae en vier­nes, puede ser un día mara­vi­lloso, es pro­pi­cio para los jue­gos de azar y para que se cum­plan todos los sueños. Por otro lado, se uti­liza este número para alcan­zar la tras­cen­den­cia, en muchos cul­tos de oriente. Los anti­guos egip­cios, esta­ble­cían que la muerte era la deci­mo­ter­cera fase del ciclo de la vida, por lo que con­si­de­ra­ban que el número trece repre­sen­taba la nueva exis­ten­cia, era el camino hacia la morada de los dio­ses, un viaje al más allá. En los estu­dios de Pitá­go­ras, de la dis­ci­plina nume­ro­lo­gía, el número 13 pasa a ser el número de la evo­lu­ción y del cre­ci­miento. Tam­bién este número sirve para que el bus­ca­dor de lo mís­tico, usán­dolo ade­cua­da­mente, pueda abrir las puer­tas del conocimiento. El número 13 en magia, sim­bo­liza el velo de los maes­tros, que podrá ser levan­tado una vez que el ini­ciado haya alcan­zado la ilu­mi­na­ción per­fecta, una vez que el cuerpo, la mente y el espí­ritu se hayan purificado. En los ritua­les egip­cios, se debían rea­li­zar en el tem­plo de ini­cia­ción, trece pasos. Seis pasos, repre­sen­ta­ban la auda­cia, la cer­teza, la volun­tad, los obje­ti­vos, el deseo y el coraje, estos se debían rea­li­zar hacia delante y para repre­sen­tar que cada paso rea­li­zado hacia delante estaba medi­tado, se rea­li­za­ban seis pasos hacia atrás. Por último, el paso número 13, ser­vía para cru­zar, de modo sim­bó­lico, la puerta que los con­du­ci­ría a la nueva vida, a la nueva existencia. Otro caso par­ti­cu­lar es el del Apolo XIII, que des­pegó el 11 de abril de 1970, a las 13 horas en punto y no habían alcan­zado a pasar 13 minu­tos… En Esta­dos Uni­dos, los dise­ña­do­res de los avio­nes de gue­rra, nunca han pro­yec­tado un caza con la nomi­na­ción F-13, ya que cono­cen que sus pilo­tos son suma­mente supers­ti­cio­sos. Otra creen­cia popu­lar y hoga­reña, es nunca jun­tar en un reci­piente 13 cabe­zas de ajos. Se ha com­pro­bado, que el uni­verso entero, hoy tiene trece mil millo­nes de años.

Trece es la cifra de las cons­te­la­cio­nes zodia­ca­les (aun­que sig­nos, sólo haya doce).
Trece es el número ató­mico del cuasi per­fec­ta­mente prác­tico metal aluminio.
Trece es La posi­ción en el catá­logo astro­nó­mico de nues­tra vecina y famosa gala­xia Andrómeda.
Trece es la can­ti­dad de letras en el nom­bre de Edgar Allan Poe, padre del cuento moderno.
Trece es la legión con la que César cruzó el Rubi­cón para aca­bar con la Repú­blica Romana.
Trece es El siglo en que Temüü­jin, mejor cono­cido como Genghis Khan, fundó el impe­rio más grande de la his­to­ria humana.
Trece es el mismo siglo en que Nic­coló, Maf­fio y Marco Polo lle­ga­ron a China y en el que en Europa se fun­da­ron las pri­me­ras universidades.
El tre­ceavo dios nór­dico, Loki, apro­ve­chó para matar a Bal­dur (dios de la inocen­cia) con una fle­cha enve­ne­nada con muérdago.
Los ciclos de crea­ción y des­truc­ción en la his­to­ria Maya, mens­trua­les al año en la mayo­ría de las muje­res y meses en los calen­da­rios luna­res. Cada dos años y medio, es la can­ti­dad de lunas lle­nas, doce y la famosa “blue moon”.
¿Sabía usted, que Sura­mé­rica tiene 13 paí­ses?, A SABER: 1) Argen­tina, 2) Boli­via, 3) Bra­sil, 4) Chile, 5) Colom­bia, 6) Ecua­dor, 7) Perú, 8) Para­guay, 9) Uru­guay, 10) Suri­nam, 11) Guyana inglesa, 12) Guyana fran­cesa y 13) Venezuela.

Trece son los años que en Vene­zuela tene­mos a un gobierno inefi­ciente y desas­troso que está aca­bando con: la eco­no­mía del país, con la demo­cra­cia, con los valo­res mora­les, espi­ri­tua­les y reli­gio­sos, con la sen­sa­tez, con la dig­ni­dad; y tiene divi­di­das a las familias.

Cuando la supers­ti­ción o creen­cia por la nega­ti­vi­dad del número 13 es des­me­su­rada, se con­vierte en una pato­lo­gía, la cual se deno­mina tris­ca­de­ca­fo­bia, y puede pre­sen­tar desde nau­seas, dolo­res de cabeza o mareos, hasta des­arre­glos emo­cio­na­les que pue­den pro­vo­car fuer­tes esta­dos de ansie­dad. Estas per­so­nas no salen los días 13, sea mar­tes o vier­nes, no suben al piso 13 o no eli­gen sen­tarse en la fila o asiento que tenga este número, e incluso no pue­den ver el número 13, ni per­mi­ten que le hablen de él.

Salu­dos, amigo lec­tor. ¡Mucha salud y feliz y vic­to­rioso año 2012, para un exi­toso año 2013!

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