lunes, 1 de agosto de 2011

El reto país


El reto país: Edificar una Sociedad del Conocimiento y de la Innovación - Por: Yajaira Anasagasti - http://yaja2010-unamiradamas.blogspot.com - Las sociedades contemporáneas nos enfrentamos al reto de proyectarnos y adaptarnos a un proceso de cambio permanente que viene avanzando muy rápidamente hacia la construcción de Sociedades del Conocimiento, muy dinamizado por la informatización, las comunicaciones y por las nuevas tendencias en la generación, difusión y utilización del conocimiento. Lo que está demandando la revisión y adecuación de muchas de las instituciones, empresas y organizaciones sociales, además de la creación de otras nuevas con capacidad para asumir y orientar el cambio. La discusión moderna sobre la sociedad del conocimiento pasa por el reconocimiento de que en la actualidad estamos medio camino (refiriéndonos a Venezuela), es decir estamos en la sociedad de la información, pero en líneas generales todavía no en la del conocimiento (al menos no de forma generalizada, homogénea o incluyente) y en menor medida en la sociedad de la innovación. Es decir la información abunda por todas partes, y en cierta forma estamos a diario expuestos y saturados por cúmulos de información de todo tipo y calibre, pero solo cuando elevemos la capacidad ciudadana para filtrar la información, sistematizarla, procesarla, interpretarla, interrelacionarla y aplicarla o usarla con suficiente criterio para transformarla en verdadero conocimiento útil, estaremos ante una verdadera sociedad del conocimiento y la innovación. El conocimiento es en sí el resultado de la capacidad humana de análisis y comprensión de la información obtenida, lo que aunado a nuestra a experiencias previas, procesos de aprendizaje formales e informales, procesos de socialización, y de inter relacionamiento con otras visiones y enfoques lo propicia. El conocimiento se construye a partir de redes de ideas y conceptos, el aislamiento del mismo implica su pérdida de vigencia y obsolescencia, en parte porque su ciclo de vida es cada vez más corto, por ello su permanencia y actualización exige el relacionamiento, asociación y el establecimiento de vínculos que le complementen. La información no es más que un instrumento del conocimiento, pero no es el conocimiento en sí. Lo que tampoco quiere decir que el exceso de información sea una fuente de mayor conocimiento. Muy al contrario mientras existan millones de ciudadanos a quienes no significan nada los cuantiosos datos y otras formas de información almacenadas y transmitidas por diversidad de medios, a causa, de carecer de la más elemental educación que le posibilite la capacidad de interpretar, analizar, interrelacionar y en consecuencia actuar, no podrá hablarse con seriedad de una sociedad del conocimiento y de la innovación. Pues en definitiva una cosa es saber y otra conocer. Una Sociedad del Conocimiento y de la innovación es por tanto aquella en la que sus ciudadanos están en capacidad de identificar, generar, apropiar, difundir y utilizar la información para crear y aplicar conocimientos a fin de atender las necesidades de su desarrollo de manera creativa, innovadora y emprendedora y así construir su propio futuro, sobre bases plurales, incluyentes y participativas. O dicho de forma práctica una sociedad del conocimiento es aquella en la que sus ciudadanos informados están en capacidad de conocer y ejercer responsablemente sus derechos y cumplir a cabalidad con sus deberes, pero además en la que sus ciudadanos conocen y desarrollan sus potenciales y capacidades para la toma de decisiones del día a día de forma autónoma, informada y creativa, ciudadanos capaces de desarrollar sus ideas, aliarse para llevarla a feliz término y emprender iniciativas sustentables, ciudadanos capaces de administrar y usar los recursos públicos y transformarlos en rentabilidad social y económica y no política. Ciudadanos con capacidad para exigir a sus gobernantes políticas públicas coherentes e incluyentes y sumarse voluntariamente a iniciativas en pro de ello, ciudadanos que conocen su historia como país, que estén en capacidad emprender nuevas formas de organización y respetar los distintos puntos de vista, ciudadanos con capacidad de comprender como funciona su principal industria o actividad productiva, ciudadanos esforzados en hacer las mismas cosas de otra manera más creativa, ciudadanos con capacidad y autonomia para resolver problemas sin esperar que otro lo haga por él, ciudadanos solidarios pero a la vez competitivos, ciudadanos con capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, ciudadanos con capacidad para soñar y planificar un futuro y trabajar articuladamente para alcanzarlo; generando y usando el conocimiento para actuar. De forma tal, la sociedad del conocimiento pasa por el reconocimiento de al menos cuatro características principales: La conversión del conocimiento en factor crítico para el desarrollo productivo, humano, cultura, social y político. El fortalecimiento de los procesos de Aprendizaje Social como medio para asegurar la apropiación social del conocimiento y su transformación en resultados útiles, en donde la Educación de "calidad" juega el papel central y estelar. La ciencia y tecnología integrada al desarrollo social, industrial, económico y cultural a fin de elevar el saber popular, cotidiano y empírico por un conocimiento, más racional, crítico, reflexivo, científico y emprendedor (tanto cognitivo como instrumental). La conformación de nuevos mapas mentales en remplazo de prenociones simplistas sembradas en el imaginario colectivo y reforzados por el estimulo de antivalores, tales como ser rico es malo, ser un país próspero es vivir de la renta petrolera, el éxito depende de la picardia y viveza con que te manejes, el modelo de mujer ideal es la Miss Venezuela, entre otros tantos. El reto por tanto para nuestro país, es el edificar una Sociedad del Conocimiento y de la innovación, incluyente, colaborativa y solidaria, que posibilite replantearnos el propio concepto de desarrollo de cara al futuro posible y deseado, desde el presente y que el mismo parta de la valorización de nuestra gente, nuestro “capital humano”, nuestra creatividad y que promueva el relacionamiento, el trabajo articulado y una cultura del aprendizaje sistemico, que nos conduzca a una verdadera sociedad del conocimiento y de la innovación.

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