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martes, 15 de abril de 2008

¿Tienes tiempo?


Un día, al atender el teléfono que insistentemente exigia atención, mi mundo se vino abajo. Entre sollozos y lamentos, la voz del otro lado de la línea me informaba que mi Mamá, mi compañera de jornada, el hombro de mis lamentos, habia sufrido un grave accidente, falleciendo casi que instantaneamente. Recuerdo haber colgado el teléfono y caminado a pasos lentos hacia mis hermanos, ellos, mi refugio particular. Las imágenes de mi juventud llegaron casi que instantaneamente a mi mente. Los amores no correspondidos, la escuela, mis andanzas recorriendo el mundo, las charlas y sus esperas hasta altas horas de la noche. Ahhh, las sonrisas; como eran fàciles de surgir en aquella época. Las confidencias al oido, las parrandas, la complicidad, las sonrisas. Recordé mi Graduaciòn, un nuevo horizonte surgiendo, las lágrimas y despedidas, y principalmente, las promesas de encuentros futuros. Recuerdo perfectamente cada facción y rasgo de la mejor amiga que tuve en toda mi vida. En sus ojos la promesa de que YO nunca sería olvidado; y realmente, nunca lo fui. Perdì la cuenta de las veces en que muy cariñosamente me llamaba para darme fuerza cuando yo estaba en el fondo de un pozo, o de sus mensajes que nunca respondì, los cuales constantemente me enviaba con solo una palabra, llenando mi corazón de promesas de un futuro mejor. Recuerdo que fue su rostro preocupado el que vi cuando alguna vez me encontré saliendo de alguna crisis; fue en su oido que derramé las lamentaciones de algún noviazgo desecho. A pesar del esfuerzo para aclarar mi mente, no encontré recordar ni una sola vez el haber agarrado el teléfono para decirle a ella lo importante que era para mi contar con su amistad, con su confianza, con su amor. A la final, a la final, tal ves yo estaba muy ocupado. ¡No tenía tiempo!. No recuerdo ni una sola vez el haber buscado una palabra de aliento a sus temores, o con la intención de tornar su dìa mejor. ¡No tenía tiempo!. No recuerdo haberle dado ningún tipo de sorpresa, como aparecerme de repente con un ramo de flores y un corazón abierto dispuesto a escuchar. ¡No tenía tiempo!. No recuerdo ningun dìa, haber estado dispuesto a escuchar sus problemas. ¡No tenía tiempo!. Creo que jamás imaginé que ella tuviera problemas. No me digné a darme cuenta que constantemente mi Mamá necesitaba también de mis cuidados. Inclusive, encontraba divertida su forma de ser tan espontánea. A la final, ella era una excelente compañìa para mi. Sólo ahora veo con claridad mi gran egoismo. Y este "Tal Vez", me acompañarà eternamente... TAL VEZ... Tal vez si yo hubiese salido de mi pedestal egoista y le hubiese prestado un poco de atenciòn y desprendido un poquito de mi sagrado tiempo, mi madre no hubiese sufrido este accidente y no hubiese perdido su vida en manos del chofer de un carro que, con seguridad, no estaba en condiciones de manejar. Tal vez ella, que siempre inundò mi mundo con su iluminada presencia, se estaba sintiendo sola. Hasta seguramente el mensaje que con su gracia me dejaba en ese fatidico día, serìan su manera de pedir ayuda. Aquellos mismos mensajes que simplemente borré de mi mente, jamás se apagarán de mi conciencia. Estas interrogantes que inundan ahora mi ser, nunca más tendrán respuesta. Mi falta de tiempo me impidió responder. Ahora, lentamente, escojo una ropa negra - digna de mi estado de ànimo – y hago una llamada. Aviso a mi jefe, pido ayuda al mundo, al universo y no encuentro ni siquiera una pizca de la ayuda que ella me brindó siempre. Me tomarè el dìa para homenajear con mi presencia a la persona que más amé en mi vida. Al colgar el teléfono, veo con sorpresa, entre lágrimas y remordimientos, que para esto, para acompañar durante un dìa entero su cuerpo sin vida ¡TUVE TIEMPO!. Descubrì que si uno no toma las riendas de su vida, EL TIEMPO TE ENGULLE Y TE ESCLAVIZA. Ahora, trabajo con el mismo ahinco y fortaleza que siempre ella inculcó en mi, pero soy solamente “profesional" durante mis horas laborables. Al salir, soy un ser humano con todos sus defectos. Nunca más un mensaje en mi contestadora quedará sin una respuesta o un saludo de retorno. Intento constantemente llenar los correos electrónicos de mis amigos con mensajes de amistad y días mejores. Escribo tarjetas de Cumpleaños y Navidad, recordándole siempre a las personas, lo importante que ellas son para mi. Abrazo constantemente a mis hermanos y mi familia, ya que los lazos que nos unen son eternos. Esos momentos acostumbran desaparecer con el tiempo, y todo cuidado para ellos, es poco. Distribuyo sonrisas y abrazos a todos los que me rodean, a la final ¿PARA QUÉ GUARDARLOS?. En fin, si dispusiste de un tiempito para leer esto, ahora dispón de otro minuto para mostrarle a tus familiares y amigos que estás pensando en ellos y que ellos significan mucho para ti, y que son importantes en tu vida. Muéstrales que siempre existe “un tiempito ” en el cual piensas en ellas; no esperes el dìa en que las personas más importantes de tu vida se vayan de tu lado y no puedas demostrarles lo mucho que significan para ti. Haz feliz a alguien hoy. El mañana puede no llegar y tu habràs perdido una gran oportunidad de demostrar tu cariño.