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jueves, 23 de julio de 2009

Frase del Día

Magda Mascioli G. - Siguiendo la frase de Dickens, Gracias doy a Dios por los "no fracasados" que ha colocado en a lo largo de mi camino. Que Dios los bendiga a todos. Para ellos:
:
No fracasa en este mundo
quien le haga a otro
más llevadera su carga.
Charles Dickens
:

Mosca


Kung chang llamó a su jefe y le dijo: - Jefe, hoy yo no tlabajal, yo estal enfelmo. Duele cabeza, duele panza, duele pielna, no voy al tlabajo. El jefe le responde: - kung chang, realmente hoy te necesito en el trabajo. Cuando me siento así de mal, le pido a mi esposa que tengamos sexo. Eso me hace sentir mucho mejor y puedo ir a trabajar. Deberías probar, te hará muy bien. Dos horas después, kung cha vuelve a llamar a su jefe y le dice: - ¡Jefe, no sabel qué decil! glacias pol consejo, ya sentilme mucho mejol, enseguida yo il al tlabajo. Felicito mucho, muy linda su casa, muy glande su cualto y muy buena su esposa.
Moraleja administrativa: La comunicación debe ser clara. Sea explícito cuando hable con sus colaboradores.

Perrrro... si es por eso entonces en Venezuela tenemos puros reyezuelos de cuarta y quinta ralea.

Magda Mascioli G. - Que esperanza la de un pueblo cuando el Cura es loco.

La distinción que se hace
entre el rey y el estadista
es como sigue:
cuando el gobierno es personal,
el mandatario es un rey;
cuando, de acuerdo a las reglas
de la ciencia política,
los ciudadanos gobiernan
y son a su vez gobernados,
se le llama un estadista.
Aristóteles

¿Qué es justicia y moral para la OEA y la ONU?


Por: Luis José Uzcátegui - emocion@cantv.net - Otra pandemia - Lo absurdo siempre ha sido letal para la mente. El mundo está aturdido de tantos políticos que viven claramente con gato encerrado y no pierden la oportunidad de esconderle el rabo. Parapetos ideológicos, morales, históricos, religiosos, etc. no buscan otra cosa que disfrazar deseos personales. ¡Lo bárbaro es que son amparados internacionalmente! Irán y Venezuela con mandatarios especializados en similares prácticas insertar miedo y confusión para controlar al pueblo. Prácticamente es una virtud que un tirano caribeño por medio siglo haya envilecido a millones de humanos. Casi es heroico que un presidente viole a su hijastra y otro se haya escondido bajo la sotana para darle rienda suelta a su afición de preñar humildes niñas indígenas. No se ve con malos ojos que los gobernantes negocien con el narcotráfico, sean amigos de grupos terroristas y se ufanen públicamente. Mentir, engañar, torturar y matar es una práctica aceptada para llegar y mantenerse en el gobierno. Que un presidente extranjero invada tácticamente a otro país gracias a la chequera petrolera compra sonrisas y aplausos es visto como normal... Tener centros de prostitución pagados por el Estado es algo gracioso y mediático. Sobornar resultados electorales son vicios menores de la democracia. Si los muertos son en China no hay problema. La corrupción en todas las formas es aceptada. Lo último: ¡OEA y ONU convertidas en polichinelas de gobernantes trasgresores! En Honduras las instituciones confrontan y repudian a Zelaya, pero las organizaciones mundiales le brindan apoyo. En Venezuela el poder Ejecutivo por más de diez años tiene tomadas todas las instituciones y todo se ve con ojos complacientes y hasta encomian las vivezas "democráticas" de un picaron. ¿Lo lógico es burlarse de la Constitución? ¿Arruinar a un país es recomendable? ¿Humillar y vejar a millones de humanos todos los días es lo sano? ¿Qué es justicia y moral para estos organismos internacionales? ¡Se cansa uno! es una expresión del amigo Omar Lares cronista agudo y etnógrafo de las pasiones buenas y las ruines también. Tanta repetición y tantas mentiras enlodan el espíritu& Tantos acomodos laceran el alma... ¿Hay soluciones? Sin duda que la rebeldía de la razón más el coraje del pensamiento activa la inteligencia para la cura de esta terrible pandemia.

Quiero salir de Chavez ¡pero los politicos de "oposición" no me dejan!


Lenguaje Socialista Avanzado Por: Luis Marin - El lenguaje racista cayó en desuso con el fin de la II Guerra Mundial, hasta ese entonces tuvo un status, digamos, pseudocientífico; desafortunadamente, la caída del muro de Berlín no ha traído un subsecuente decaimiento del lenguaje clasista, que es la exacta contrapartida de aquél. Es comprensible que en la naciente Organización de las Naciones Unidas no se hubiera planteado la necesidad de proscribir las teorías clasistas, como contrarias a la dignidad de la persona humana, porque buena parte de las potencias fundadoras estaban dirigidas o influidas por partidos que profesaban ese tipo de doctrinas. Pero una vez desmantelado el imperio soviético y China Comunista decretara “el fin de la lucha de clases”, es pertinente la esperanza de que la comunidad de naciones decida execrar el clasismo, de la misma manera y por las mismas razones que decidió proscribir el racismo. La ONU proclama como uno de sus objetivos fundamentales la edificación de una sociedad libre de toda forma de segregación y discriminación, que sean factores de odio y división entre los hombres, para exaltar la dignidad de la persona humana por encima de cualquier otra consideración, por lo que tampoco sería admisible basándose en condiciones económicas y sociales. Es raro que no se haya advertido que estigmatizar, etiquetar, clasificar a seres humanos con fines aniquiladores es obviamente contrario al principio de igualdad ante la ley, que debe regir la conducta de todo Estado civilizado, que suscriben la declaración universal de los derechos humanos. No se debe proclamar ningún tipo de supremacía de clase, ni considerar a otros seres humanos como indignos de la protección legal del Estado, por considerarlos como miembros de una clase destinada a la extinción. Vale recordar que cuando el Contralor General de la República, Clodosbaldo Russian, presentó su lista de cientos de inhabilitados para poder optar a cargos de elección popular, los calificó de “pequeño burgueses”, en tono despectivo, tratándolos como miembros de una categoría social que se podía privar de derechos civiles y políticos con un criterio claramente clasista. Dicen los socialistas que no pretenden aniquilar físicamente a quienes marcan con la etiqueta de burgueses o pequeño burgueses, sino crear las condiciones materiales para que esas clases no existan; pero eso es lo mismo que decir que no quieren eliminar a los blancos sino crear las condiciones materiales para que los blancos no existan. La ONU se deslinda contra las teorías racistas, asimismo debería reconocer que las teorías clasistas son “científicamente falsas, moralmente condenables y socialmente peligrosas y que nada justifica la discriminación por ninguna causa, ni en la teoría ni en la práctica”. De acuerdo con el desarrollo alcanzado por la ciencia y la tecnología, ya no hay nadie en los países civilizados que sostenga que exista algo así como una ciencia clasista, como por ejemplo se postuló alguna vez en la Academia de Ciencias de la URSS: que la matemática era una ciencia burguesa y que había que crear una “matemática proletaria”. Sería un exceso de ironía preguntarse cuáles pueden haber sido los avances que hayan alcanzado en esa dirección. Lo cierto es que Rusia abandonó estos prejuicios, como lo había hecho la socialdemocracia alemana ya en los años 30 del siglo pasado, es decir, los mismos inventores del adefesio lo repudiaron, no sin que sus países pagaran un altísimo precio. ¿Hay alguna razón para que estas ideas “socialmente peligrosas” sigan pululando en los países más atrasados del globo terráqueo? Todavía aquí es usual oír hablar de “burgueses y proletarios”, como si nada hubiera pasado en siglo y medio. Algunos sociólogos y economistas están acostumbrados a usar el epíteto “burgués” como si tuviera un significado inequívoco o, peor aún, como si pudiera significar lo mismo en los textos de mediados del siglo XIX en Alemania, que en Venezuela del siglo XXI. La verdad verdadera es que la palabra “burgués” no tiene significado alguno para nosotros, como alguna vez designó en Europa al “habitante de un burgo”, esto es, de un centro urbano, en contraposición con el habitante del campo; o más tarde, gracias a los sociólogos, sobre todo marxistas, era un sinónimo de “capitalista”, lo que ya es un gran abuso del lenguaje. Pero entre nosotros nadie absolutamente se ha ocupado de definir qué quiere decirse con “burgués”; qué puede significar esa palabra en países en los que no existe ni siquiera desarrollo industrial o financiero, en que no hay ninguna forma de acumulación de capital, por lo que mal podrían ser calificados como “países capitalistas”. Por supuesto, puede decirse que éste no es un sustantivo que denomine a nadie en particular o en general, sino un adjetivo con el que se quiere denigrar de un conjunto indefinido de personas a los que se quiere etiquetar, del mismo modo que podría llamárseles “gusanos”, “escuálidos”, “oligarcas”, “fascistas” o “golpistas”, por lo que es demasiado tomarse en serio las palabras pretender que éstas tengan en realidad un significado, cuando no son más que groserías. Pero hay un punto relativo al lenguaje que no se debe dejar pasar debajo de la mesa, porque es importante. El cambio subrepticio de “oligarca” a “burgués” tiene una pretensión “cientificista”, muy propia de la pedantería pseudomarxista de los comunistas cubanos y sus palafreneros en toda Latinoamérica. No se trata sólo de pasar de la jerga propia de las guerras civiles venezolanas del siglo XIX, que solo se entiende en este país, a la jerigonza típica del comunismo internacional, comprensible en otros países, sino también de darle un tono correcto, “científico”, digerible para la “intelectualidad de izquierda”. Por eso es relevante refutar ese lenguaje, no solo por ser estúpido y carente de sentido, por ser científicamente falso, moralmente condenable, sino también socialmente peligroso, como hace ya tantos años lo ha declarado la ONU respecto del racismo, por lo que en este punto, la organización se encuentra en mora con la humanidad. BOLIVARIANOS. A la reiterada pregunta de si puede una república ser “bolivariana” la respuesta sigue siendo: no, en absoluto. Del mismo modo en que no puede ser “islámica” y según se ha demostrado históricamente, tampoco nunca fueron “socialistas” ni “soviéticas”. La razón es muy sencilla: Las repúblicas se definen como personas jurídicas de derecho público y en tanto entes ideales, morales, colectivos, abstractos o como quiera considerárselas, no tienen cualidades humanas, no sienten amor ni odio, no experimentan preferencias ni aversiones, no sufren frío ni calor y lamentablemente para algunos, tampoco tienen ideologías ni preferencias sexuales, políticas ni religiosas. De manera que las repúblicas no sienten reverencia ni devoción por nada ni por nadie, ni siquiera por Alá (que es grande y misericordioso), tanto menos por personajes históricos. Atribuirle estos sentimientos o convicciones a una república es sólo posible en virtud de una suerte de antropomorfismo, muy vulgar, que debe estar de algún modo emparentado con la manía de llamar “Madre Patria” a España o “Padre de la Patria” a un fundador totémico. Pero queriendo ser reverente en exceso se cae en el otro extremo y resulta realmente ofensivo y denigrante tropezarse en el Nuevo Circo con un “mercado de buhoneros bolivariano”, así como con un teléfono celular, una manga de coleo, una fábrica de churros y un carrito popular “bolivarianos”. La respuesta es tan obvia como la pregunta: ¿Qué hace que cualquier cosa se convierta en “bolivariana”? Nada, en absoluto y esta respuesta vale también para la república, que no es sino un sujeto jurídico entre otros cualesquiera. Lo realmente novedoso es que entre la llamada “oposición” haya cundido también el lenguaje oficial y personas irreprochables (no colaboracionistas) repitan con toda naturalidad eso de la “República Bolivariana de Venezuela” sin detenerse ni un segundo a pensar porqué es o cómo puede ser una república así o bien se responden “porque lo dice la Constitución”; pero de allí a Fuerza Armada, Guardia Nacional, Policía y pare usted de contar, que todas son “bolivarianas”, aunque esa denominación no aparezca en la Constitución. También es inquietante escuchar a opositores que se refieren al comandante en jefe llamándolo “nuestro presidente”; o a Maduro “nuestro canciller” y así por el estilo. Esto no es otra sutileza del lenguaje. Por más que usted busque, nunca encontrará a los opositores de antaño llamando a Pérez Jiménez “nuestro presidente” o a Pedro Estrada “nuestro jefe de seguridad”, luego, salta a la vista que la apreciación de unos y otros era y es muy distinta. Así como nadie dijo que Pérez Jiménez ganó el plebiscito limpiamente y que habría que esperar al año 1963 para ganarle en libérrimos comicios, que es lo democrático, con lo cual, seguramente todavía estaría en el gobierno. Pero la oposición no sólo es gobiernista y bolivariana, a mucha honra, sino que también es socialista. No sólo disidentes que todavía están en el parlamento, sino aspirantes al parlamento que no disienten para nada. Será incongruente pero cierto que los llamados obreros de Guayana protestan; pero previamente aclaran que ellos fueron los que se enfrentaron al “paro golpista y al sabotaje petrolero”; que están con el proceso, que no son guarimberos ni boicoteadores (los demás sí lo eran); pero quieren que les paguen, que los reconozcan como accionistas tipo A de las empresas, en fin, que su conciencia de clase es subjetiva y crematística. Como desconcertante ver a Andrés Velásquez como su vocero, el jefe de la Causa R, partido cuyo ideólogo, Alfredo Maneiro, es el héroe epónimo de las empresas básicas, bautizadas con su nombre una vez que les fueron “arrancadas a los adecos y a los copeyanos”, quienes “no volverán”. Venezuela ha caído en una antinomia que sería indescifrable si no fuera porque basta saber que para la izquierda la democracia siempre fue una farsa. Partidos que se alternaban como quien opta entre dos marcas de refrescos, cambiando para que todo quede igual. ¡Eso es lo que tenía que lograr el socialismo para superar su fracaso histórico y volverse “democrático”! Un gobierno socialista con una oposición también socialista, que se alternen en el poder para que lo que uno no consiga por las malas el otro lo logre por las buenas. El viejo truco del policía (o ladrón) bueno y el policía (o ladrón) malo; pero todos con el mismo objetivo: ultrajar y desvalijar a la víctima. No hay socialistas malos y socialistas buenos, porque unos quieran lograr con la violencia lo que los otros pretenden conseguir con el consentimiento de los expropiados. Esto sólo lleva a un atolladero en que es imposible decidir si la oposición es peor que el gobierno o viceversa. Ya es legión la gente que dice, como Noel Leal: “Quiero salir del gobierno ¡pero la oposición no me deja!”.

Y tal cual andamos Hugo... ¡Con el diablo suelto! ¡Tal cual!

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Sin pudicia


Hasta hace poco Hugo Chávez hacía cuanto malabarismo podía para mantener la apariencia de que su Gobierno era democrático. Tanto internamente, como en el exterior, era difícil que se entendiera que en Venezuela había de todo menos una institucionalidad democrática.De un tiempo a esta parte, Chávez se ha ido deslastrando de ese traje de demócrata y ha venido exhibiendo cada vez con mayor descaro su vocación totalitaria. Ni Chávez ni sus subalternos ocultan que han metido al país en un berenjenal comunista a pesar del rechazo de más del 80% de la población a ese sistema. Hoy en Venezuela no hay la necesaria división de poderes para garantizar el necesario equilibrio de convivencia entre Estado, gobierno y población, gracias al desmontaje de la legislación democrática que se ha hecho en la última década. Uno de los últimos vestigios que quedan de democracia en Venezuela, es que el mandatario fue electo por votación popular. Pero, incluso, esta ficción desaparecerá cuando se promulgue la Ley Electoral propuesta inconsultamente por la Asamblea Nacional a espaldas de la población. Esta Ley, por milésima vez, viola la Constitución para imponer un sistema electoral que facilitará que el Gobierno de Chávez en adelante no pierda espacio de elección popular alguno, en especial en el Parlamento o que el mandatario gane en cuanta reelección a la Presidencia se postule.La renovada avanzada comunista incluye desde la pretensión de abolir la propiedad privada en aras de una propiedad social; el anuncio del ministro de Comercio, Eduardo Samán, de imponer el marxismo con un nuevo sistema "socialista" de comercio, que incluye el monopolio estatal de las importaciones de alimentos básicos, hasta la maniobra de los ministros de Educación de impulsar una Ley de Educación que adoctrine a niños y jóvenes.Otra clara evidencia de que el Gobierno no está interesado en seguir guardando la apariencia de democracia es la explícita proclama de Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo, presidente de PDVSA y vicepresidente del PSUV, de que el Gobierno sólo reconoce y negocia contratos colectivos con los sindicatos oficialistas, segregando y discriminando grosera e ilegalmente a la legítima dirigencia de los trabajadores.Incluso, se está atreviendo a ir al límite público de un totalitarismo como es el querer reservar todo el espacio radioeléctrico a la vocería de Chávez y a su proyecto político. Muestras ciertas de ello, son las amenazas de cierre de Globovisión; el anuncio de quitarles la concesión a unas 285 emisoras de radio y TV; el proyecto de providencia de Conatel para prohibir que los canales por cable de Venezuela emitan propaganda; así como las propuestas de reformas y nuevas leyes que están en el tapete para imponerle una mordaza informativa a los venezolanos. Sin embargo, como las prisas nunca han sido buenas, ahora tampoco suman en provecho de Chávez y su proyecto. El torpe atropello con el que se quiere pasar factura a Globovisión dejó en descubierto esta semana el grado de servidumbre y putrefacción al que ha llegado el Sistema Judicial. Como la punta de un icerbeg que esconde una mole sumergida, emergió la denuncia de la juez 13ª de Control, Alicia Torres, de las presiones que recibió de la presidente del Circuito judicial, para que firmara la prohibición de salida del país para el empresario Guillermo Zuloaga. La juez fue destituida en menos de 48 horas, después de hacer la denuncia sin base legal alguna, pero ya la campanada de alerta sonó.Incluso, la impudicia de reconocerse fuera de la norma de convivencia democrática de Hugo Chávez, ha saltado las fronteras de la República con la descarada intromisión en los asuntos internos de Honduras, luego de que al satélite de Manuel Zelaya le pararan los ímpetus continuistas en su país.. Disponible en inglés en: www.veneconomy. com a partir de las 4:00 p.m.

Incluidas las escritas

No hay espejo
que mejor refleje
la imagen del hombre
que sus palabras.
Juan Luis Vives

Registros de un Centro de Servicio Técnico de Sistemas Informáticos.


Caso 1
Técnico de Servicio: ¿Qué computadora tiene?
Usuario: Una blanca
Técnico de Servicio: (Silencio)
Caso 2
Usuario: ¡Hola! No puedo sacar el disquete de la disquetera.
Técnico de Servicio: ¿Ha intentado apretar el botón?
Usuario: Sí, claro, está como pegado.
Técnico de Servicio: Eso no suena bien, tomaré nota.
Usuario: No... Esperá.... No había metido el disquete... está todavía en la mesa... gracias.
Caso 3
Técnico de Servicio: Haga clic sobre el icono de 'Mi PC', a la izquierda de la pantalla.
Usuario: ¿Su izquierda o mi izquierda?
Caso 4
Técnico de Servicio: Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
Usuario: Hola, no puedo imprimir.
Técnico de Servicio: Por favor dé clic en 'Inicio' y...
Usuario: Escuche, no empiece con tecnicismos, no soy experto en computadoras.
Caso 5
Usuario: Hola, buenas tardes, no puedo imprimir, cada vez que lo intento dice 'No se encuentra impresora'. He tomado incluso la impresora, la he colocado en frente del monitor pero la computadora todavía dice que no la puede encontrar.
Caso 6
Usuario: Tengo problemas para imprimir en rojo.
Técnico de Servicio: ¿Tiene una impresora a color?
Usuario: No, la mía es blanca.
Caso 7
Técnico de Servicio: ¿Qué ve en su monitor ahora mismo?
Usuario: Un osito de peluche.
Caso 8
Técnico de Servicio: Ahora, pulse F8..
Usuario: No funciona.
Técnico de Servicio: ¿Qué hizo exactamente?
Usuario: Presionar la F, 8 veces como me dijiste, pero no ocurre nada.
Caso 9
Usuario: Mi teclado no quiere funcionar.
Técnico de Servicio: ¿Está seguro de que está conectado?
Usuario: No lo sé. No alcanzo la parte de atrás.
Técnico de Servicio: Tome el teclado y dé diez pasos hacia atrás.
Usuario: OK
Técnico de Servicio: ¿El teclado sigue con usted?
Usuario: Sí
Técnico de Servicio: Eso significa que el teclado no está conectado ¿Hay algún otro teclado? Usuario: Sí, hay otro aquí. Huy..... ¡Este sí funciona!
Caso 10
Técnico de Servicio: Tu password es 'a' minúscula de andamio, Vmayúscula de Víctor, el número 7.
Usuario: ¿7 en mayúscula o minúscula?
Caso 11
Usuario: No puedo conectarme a Internet, aparece error de clave.
Técnico de Servicio: ¿Está seguro de que está utilizando el password correcto?
Usuario: Sí, estoy seguro, vi a mi esposa escribirlo.
Técnico de Servicio: ¿Me puede decir cuál era el password?
Usuario: 5 asteriscos.
Caso 12
Usuario: Tengo un grave problema. Un amigo me puso un protector de pantalla, pero cada vez que muevo el mousse desaparece.
Caso 13
Usuario: No logro encontrar el simbolito para abrir el Word.
Técnico de Servicio: Mire en el escritorio ¿qué tiene ahí?
Usuario: Muchos papeles y mi cartera.

El regreso de Zelaya