domingo, 1 de marzo de 2009

Obama, el Chávez norteamericano


Por: Josè Brechner - La primera conferencia de prensa de Barack Obama, da una pauta adicional de quién es el nuevo presidente y cómo será su gobierno. Tal vez fue la conferencia más tediosa y monótona que haya dado un ocupante de la Casa Blanca. Para colmo no dijo nada importante. Fue como escuchar a Hugo Chávez. Es que Obama es el Chávez norteamericano. Es un populista con todas las peculiaridades típicas de los que se consideran que vinieron al mundo a mostrarnos el camino de la verdad y salvarnos de todos nuestros problemas. Sus kilométricas contestaciones sin sentido ni contenido, sólo le sirvieron para infundir miedo y hacerse a la víctima, alegando que recibió un país en crisis, como si no hubiese sabido cuál era la situación económica mientras candidateaba. Su monólogo duró una hora sin una respuesta concreta a las preguntas, repitiendo anécdotas irrelevantes, culpando de los problemas actuales a sus predecesores y al capitalismo. Los populistas siempre necesitan alguien a quien acusar de los males que aquejan a la sociedad. Por el momento son los republicanos. Cuando gaste todos los millones del estado, la inflación se dispare, el desempleo aumente, la crisis se profundice, y no pueda imputarlos más, buscará un nuevo culpable. En una época de rampante antisemitismo, y considerando que tiene obsesión con el Medio Oriente, las cosas pueden tornarse negras para los judíos, chivo expiatorio favorito de los demagogos. Si sigue los consejos de George Mitchell, comenzará a defender a los palestinos y a condenar a Israel, como hace Jimmy Carter. Ese sería el paso inicial hacia insinuaciones que podrían derivar en antisemitismo, como ya sucede en demasiadas partes. Como primera medida pro palestina, el 27 de Enero (Reg. Fed. 4 de Feb.), decretó por orden ejecutiva, otorgar inicialmente $20.3 millones de dólares de ayuda para promover la inmigración masiva de miles de musulmanes de Gaza a Estados Unidos, en calidad de “refugiados”, brindándoles casa, comida y dinero, a costa de los contribuyentes estadounidenses. Los chicos del Hamas por fin pueden establecerse cómodamente en América, crear nuevas células terroristas, manifestar, hacer propaganda anti judía y antiamericana, y tirar bombas en la casa del Gran Satán, con el apoyo directo de la Casa Blanca. A través de la historia, el antisemitismo se volvió virulento, cuando la potencia del momento se volcó contra los judíos, causando las más grandes tragedias humanas y divinas. Siempre con un poderoso líder a la cabeza achacándolos por los desajustes económicos, o cualquier otro motivo. Lo que sucederá dependerá de sus verdaderas convicciones, su decencia, entorno político, la sensatez del congreso y los medios, y de la respuesta popular que ocasione. Sus reformas están produciéndose a una velocidad inusitada. En apenas un mes, Obama quiere deshacer y rehacer todo. Es que cuando los índices de popularidad son altos, los gobernantes pueden hacer casi lo que les da la gana, más aún con un congreso favorable en ambas cámaras. La erogación de los multimillonarios préstamos para “salvar” la economía, debía ser hecha en etapas, durante cuatro años, pero será entregada anticipadamente, dándole la oportunidad de aparentar una falsa recuperación, que durará poco y será para pocos. Obama es consciente de que se avecinan tiempos durísimos. Sabe que la solución no es a corto plazo. Tiene que producirse un giro en la producción industrial hacia novedosas formas de creación de bienes y servicios. Vehículos eléctricos, casas ecológicas, medios de transporte masivos y veloces, toda una gama de inventos surgirá, pero no en dos ni cuatro años. La prosperidad no llegará con el plan de Obama, al contrario, las cosas se pondrán peor, y recuperarse de las medidas que está aplicando, tomará más tiempo y desgaste en el futuro. Se avecinan por lo menos 10 años catastróficos. Si los norteamericanos no se dejan engatusar por el discurso del flamante Hugo Chávez, dentro de dos años, en las próximas elecciones legislativas, los republicanos podrían lograr mayoría, lo que serviría para poner freno al presidente y sus delirios socialistas- mesiánicos.

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