martes, 29 de enero de 2008

Chávez se irá dejando a Venezuela “como tierra arrasada”


Por: Antonio Sánchez García - Ene 2008
Algún día, ojala sea muy pronto, se podrá evaluar en toda su magnitud el grave daño que le ha infringido el desquiciado teniente coronel Hugo Chávez a la sociedad venezolana. Guardando las debidas distancias, un daño tan grave como el que los peores dictadores del mundo le causaran a sus países. Y que en Venezuela no es comparable ni siquiera con los efectos causados por las dictaduras de Gómez o de Pérez Jiménez. Aquel terminó con la anarquía de los caudillos, formó el primer ejército profesional, saneó la hacienda pública, sembró el país de carreteras y construyó los cimientos del estado moderno. Pérez Jiménez dio un extraordinario impulso a las obras públicas, fortaleció las corrientes inmigratorias y contribuyó a consolidar la existencia de una clase media en Venezuela. Sus obras aún perduran. Chávez, en cambio, se irá sin dejar una sola obra recordatoria. Salvo un parche de segunda categoría en una obra extraordinaria como lo fuera la autopista Caracas La Guaira. Todo lo demás es miseria: un país dramáticamente dividido y ensangrentado, desencajado de sus raíces, desinstitucionaliza do, aislado internacionalmente, en quiebra productiva, dependiente hasta la asfixia de los ingresos petroleros y con una auténtica e increíble obra de destrucción: la aniquilación de PDVSA. Que de ser una de las primeras y más ejemplares empresas del mundo se ha convertido en una miserable distribuidora de harina, leche y huevos. Un daño a la Nación que no podrá recompensar ni siquiera con su vida. Agréguesele el lamentable estado de la seguridad nacional, la pérdida de soberanía, la traición a la patria y se tienen algunos de los aspectos de este auténtico Apocalipsis. Asombra que los millones de venezolanos que lo llevaron al Poder no hayan tenido la más mínima conciencia del gravísimo daño que le hacían a nuestro país. Un hombre que prometía freír cabezas no podía ser otra cosa que un criminal en potencia. Un hombre por cuya causa murieron centenas de venezolanos en 1992 no podía ser menos que lo que ha terminado siendo: un promotor del crimen, del terrorismo, de la violación, el secuestro y el asesinato. Recién comenzaba a gobernar y ya justificaba el robo, promoviendo indirectamente la criminalidad así exonerada de toda responsabilidad penal. Luego convirtió en héroes a los asesinos de Puente Llaguno. Se entregó en brazos de Fidel Castro, el más sanguinario y abyecto de los tiranos que recuerde la historia de América Latina. Ahora se pone al frente del más despreciable grupo terrorista de Occidente. Para terminar burlándose de la lucha contra el consumo de drogas masticando en público hojas de coca y reconociendo ser un adicto a la pasta que le provee su sátrapa boliviano Evo Morales. Más de cien mil asesinatos, la pérdida del respeto a las instituciones, la proliferación de invasiones de bienes privados, la perversión del sistema judicial, el encarcelamiento injusto y violatorio de los más elementos derechos humanos, la quiebra del aparato productivo nacional, la corrupción generalizada, el saqueo a mansalva de los dineros públicos, la inmoralidad funcionaria, la creación de mafias multimillonarias, alianzas y contubernios con factores de desestabilizació n universal. La lista es aterradora, como el resultado que deja entrever. Muy pronto, cuando Chávez ya no esté, sus seguidores comprenderán con asombro al monstruo que prohijaron y el mal que le han hecho a la república. La obra a emprender será gigantesca, compleja, ardua y extraordinariamente difícil. Habrá que reconstruir a Venezuela como si hubiera sido asolada por una pandemia. Todo por la locura de un hombre y la estupidez de un pueblo que le permitió cumplir casi todos sus delirios. Por fortuna ya está de salida. Que sea para siempre. CRIMINAL, DE ENTRADA Y DE SALIDA

Para tener autoridad moral hay que practicar lo que se predica


Ahora, con motivo de las elecciones regionales, le corresponde a la oposición que ha celebrado el pacto de unidad, demostrar consecuencia con los principios, coherencia con sus prédicas y sinceridad en sus posturas. Le toca probar que sus dirigentes son distintos a Chávez porque no practican el autoritarismo, ni el continuismo, ni el nepotismo. A Chávez la oposición lo ha acusado de autoritario, no sólo en el ejercicio del gobierno, sino en la dirección de su partido. Esto último porque no consulta con los militantes de base a quienes jamás ha convocado para deliberar sobre sus proyectos, ni para escoger a los candidatos a cargos de elección popular. A Chávez la oposición lo ha acusado de desmedida ambición de poder, por la cual ha propuesto una reforma constitucional para perpetuarse en el cargo. Esto se llama “continuismo”, una perversión del sistema político derivada de una enfermedad mental que adquiere generalmente el que asciende a una función pública relevante, sobre todo cuando no se ha elevado a la jerarquía moral del estadista. A Chávez la oposición lo ha acusado de nepotismo, porque toda su familia, incluso lejana, detenta cargos públicos. Ofende al sentimiento republicano el que haya convertido el Estado Barinas en un condado, con su padre haciendo aquí el papel que el Conde de Barcelona tuvo en la monarquía española y sus hermanos el de los Infantes, los Infantes de Barinas como hubo los de Aragón. El nepotismo constituye el detestable vicio de la oligarquía más cerrada, la que no se sustenta en una clase dominante sino en la dinastía del jerarca. Es la negación de la democracia. Ahora les toca demostrar que son distintos a Chávez Con estos argumentos, entre otros, la oposición hizo campaña contra la reforma constitucional. En esto estuvieron de acuerdo los que votaron y los que no votaron. Ambos sectores coincidieron en las críticas. Ahora, con motivo de las elecciones regionales, le corresponde a la oposición, que ha celebrado un pacto de unidad, demostrar consecuencia con los principios, coherencia con sus prédicas y sinceridad en sus posturas. Le toca probar que sus dirigentes son distintos a Chávez porque no practican el autoritarismo, ni el continuismo, ni el nepotismo. Si estos vicios son censurables en Chávez, lo serían aún más en sus críticos. Perderían la autoridad moral imprescindible para presentarse como alternativa. Su impostura los descalificaría. Si no hay primarias, sino cogollos, serán iguales a Chávez Para ser distintos a Chávez tienen que comenzar por descartar la escogencia de los candidatos en “cogollos” o arreglos de cúpulas. Para ser distintos a Chávez tienen forzosamente que celebrar elecciones primarias. Si no las convocan y efectúan, se les tendrá por iguales a Chávez. No hay excusas que valgan, porque todos los partidos juntos no representan siquiera la mitad del electorado de oposición. Aún juntos son minoría, puesto que la mayoría es independiente. A esta mayoría independiente se le debe dar la oportunidad de participar en la escogencia. Todavía más: la mayoría independiente tiene derecho a que surja de su seno el que gane las elecciones primarias de su estado o municipio. Hay independientes muy valiosos dispuestos a competir. Pero si no hay primarias, estos independientes no están obligados moralmente a sumar sus votos al candidato de los cogollos. En algunos casos lanzarán su propio candidato que podría derrotar al de los cogollos. Si pretenden repetir los mismos candidatos, serán iguales a Chávez Para ser distintos a Chávez deben descartar el continuismo. El que haya sido gobernador por dos períodos no puede ser candidato esta vez. No importa que lo haya hecho bien. Prométasele una estatua en reconocimiento a su obra de gobierno. Pero no lo postulen de nuevo, porque sería inmoral. ¿Porqué él lo puede hacer y Chávez no? La oposición perdería autoridad moral para enfrentar a Chávez en el nuevo referéndum que ha anunciado para reelegirse. Lo dicho para los gobernadores vale para los alcaldes. Al que haya sido electo para dos períodos póngasele a escoger entre su casa u otro cargo distinto. Pero no lo postulen de nuevo para el mismo cargo, porque sería inmoral. Si postulan a la familia, serán iguales a Chávez. Para ser distintos a Chávez deben rechazar el nepotismo. Negarse a postular la mujer del gobernador o del alcalde para que lo suceda. Sería inmoral que la postularan. Negarse a postular el hijo del gobernador o del alcalde para que lo suceda. Sería inmoral que lo postularan. Negarse a postular a varios miembros de una misma familia, incluso para una junta parroquial. Sería inmoral. La oposición que ha celebrado el pacto de unidad deberá demostrar autoridad moral para que se le tenga como alternativa electoral. Caso contrario, queda expuesta a grandes sorpresas con el voto castigo.

Venezuela no saldría bien si hay un conflicto militar


Señor Francisco Usón - General retirado - Diario El Impulso - Al referirse a la crisis diplomática entre Colombia y Venezuela, la relacionó con el descenso en la popularidad del presidente Hugo Chávez, por estimar que la quiere disfrazar con un conflicto internacional. A su juicio, las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) debe estar analizando esa situación con sumo cuidado, y se preguntó: ¿a qué obedece esta Fuerza Armada, a unas razones de Estado, a unas razones de seguridad y defensa nacional, o a unos objetivos de un determinado jefe político, en este caso Hugo Chávez?" Afirmó que las FAN son las que, en un determinado momento, apoyarían o no "esta locura". "Si nosotros tomamos en consideración el rumor que existe de que hubo una presión interna de parte de las Fuerzas Armadas el 2 de diciembre, esos mismos profesionales deben estar analizando que el poder relativo de combate de Venezuela con respecto a Colombia está en clara desventaja". Señaló que aun cuando el jefe de Estado ha comprado armas, otra aspecto necesario de tomar muy en cuenta, es que la milicia tenga el debido adiestramiento. El general Usón no cree que Venezuela saldría muy bien parada en un conflicto con Colombia desde el punto de vista militar, "y esto lo tienen que estar analizando los militares, porque ellos saben lo que tienen en las manos y los niveles de entrenamiento", insistió. Estimó que hubo una "torpeza" en la actuación del presidente Chávez, tras su "éxito relativo", con la liberación de las secuestradas colombianas Clara Rojas y Consuelo González, cuando "inmediatamente planteó el reconocimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como fuerza beligerante y adicionalmente reconocerle un estatus por una supuesta posesión de territorio". En opinión de Usón, "esto evidencia el interés que tendría Hugo Chávez de la creación del tercer Estado, que es otra de las famosas tesis que se han manejado en documentos tanto de las FARC, como en los documentos clandestinos que han caído en manos de los organismos de seguridad nacional". Hizo un llamado a los venezolanos a estar alerta y dispuestos a tomar acciones en repudio de esa posición, "porque hay evidentemente una cosa muy turbia y está perjudicando sustantivamente los intereses venezolanos".

La Cascada


Trata de comprender bien cual es tu rol y tu posición, dentro de tu familia y grupo social. Lograrás obtener el máximo de los beneficios permaneciendo fiel al rol que ocupas actualmente, contribuyendo al bienestar de todos los otros miembros.

La Inactividad calculada


Debes saber esperar sin apresurar peligrosamente los tiempos. No es el momento para la acción, por lo tanto debes esperar con paciencia el desenvolvimiento de los hechos hasta que llegue el momento justo para actuar. Tu espera será útil para relajarte y recoger fuerzas.

Apenas un disfraz


El guerrero de la luz no teme parecer loco. Cuando está solo, habla en voz alta consigo mismo. Alguien le enseñó que ésta es la mejor manera de comunicarse con los ángeles, y él arriesga el contacto. Al principio lo encuentra difícil. Piensa que no tiene nada que decir, que repetirá tonterías sin sentido. Pero aun así, el guerrero insiste. Cada día conversa con su corazón. Dice cosas con las que no está de acuerdo, habla de bobadas. Un día percibe un cambio en su voz. Y entiende que está canalizando una sabiduría mayor. El guerrero parece loco, pero es apenas un disfraz.
Manual del Guerrero de la Luz - Pablo Coelho