martes, 29 de enero de 2008

Para tener autoridad moral hay que practicar lo que se predica


Ahora, con motivo de las elecciones regionales, le corresponde a la oposición que ha celebrado el pacto de unidad, demostrar consecuencia con los principios, coherencia con sus prédicas y sinceridad en sus posturas. Le toca probar que sus dirigentes son distintos a Chávez porque no practican el autoritarismo, ni el continuismo, ni el nepotismo. A Chávez la oposición lo ha acusado de autoritario, no sólo en el ejercicio del gobierno, sino en la dirección de su partido. Esto último porque no consulta con los militantes de base a quienes jamás ha convocado para deliberar sobre sus proyectos, ni para escoger a los candidatos a cargos de elección popular. A Chávez la oposición lo ha acusado de desmedida ambición de poder, por la cual ha propuesto una reforma constitucional para perpetuarse en el cargo. Esto se llama “continuismo”, una perversión del sistema político derivada de una enfermedad mental que adquiere generalmente el que asciende a una función pública relevante, sobre todo cuando no se ha elevado a la jerarquía moral del estadista. A Chávez la oposición lo ha acusado de nepotismo, porque toda su familia, incluso lejana, detenta cargos públicos. Ofende al sentimiento republicano el que haya convertido el Estado Barinas en un condado, con su padre haciendo aquí el papel que el Conde de Barcelona tuvo en la monarquía española y sus hermanos el de los Infantes, los Infantes de Barinas como hubo los de Aragón. El nepotismo constituye el detestable vicio de la oligarquía más cerrada, la que no se sustenta en una clase dominante sino en la dinastía del jerarca. Es la negación de la democracia. Ahora les toca demostrar que son distintos a Chávez Con estos argumentos, entre otros, la oposición hizo campaña contra la reforma constitucional. En esto estuvieron de acuerdo los que votaron y los que no votaron. Ambos sectores coincidieron en las críticas. Ahora, con motivo de las elecciones regionales, le corresponde a la oposición, que ha celebrado un pacto de unidad, demostrar consecuencia con los principios, coherencia con sus prédicas y sinceridad en sus posturas. Le toca probar que sus dirigentes son distintos a Chávez porque no practican el autoritarismo, ni el continuismo, ni el nepotismo. Si estos vicios son censurables en Chávez, lo serían aún más en sus críticos. Perderían la autoridad moral imprescindible para presentarse como alternativa. Su impostura los descalificaría. Si no hay primarias, sino cogollos, serán iguales a Chávez Para ser distintos a Chávez tienen que comenzar por descartar la escogencia de los candidatos en “cogollos” o arreglos de cúpulas. Para ser distintos a Chávez tienen forzosamente que celebrar elecciones primarias. Si no las convocan y efectúan, se les tendrá por iguales a Chávez. No hay excusas que valgan, porque todos los partidos juntos no representan siquiera la mitad del electorado de oposición. Aún juntos son minoría, puesto que la mayoría es independiente. A esta mayoría independiente se le debe dar la oportunidad de participar en la escogencia. Todavía más: la mayoría independiente tiene derecho a que surja de su seno el que gane las elecciones primarias de su estado o municipio. Hay independientes muy valiosos dispuestos a competir. Pero si no hay primarias, estos independientes no están obligados moralmente a sumar sus votos al candidato de los cogollos. En algunos casos lanzarán su propio candidato que podría derrotar al de los cogollos. Si pretenden repetir los mismos candidatos, serán iguales a Chávez Para ser distintos a Chávez deben descartar el continuismo. El que haya sido gobernador por dos períodos no puede ser candidato esta vez. No importa que lo haya hecho bien. Prométasele una estatua en reconocimiento a su obra de gobierno. Pero no lo postulen de nuevo, porque sería inmoral. ¿Porqué él lo puede hacer y Chávez no? La oposición perdería autoridad moral para enfrentar a Chávez en el nuevo referéndum que ha anunciado para reelegirse. Lo dicho para los gobernadores vale para los alcaldes. Al que haya sido electo para dos períodos póngasele a escoger entre su casa u otro cargo distinto. Pero no lo postulen de nuevo para el mismo cargo, porque sería inmoral. Si postulan a la familia, serán iguales a Chávez. Para ser distintos a Chávez deben rechazar el nepotismo. Negarse a postular la mujer del gobernador o del alcalde para que lo suceda. Sería inmoral que la postularan. Negarse a postular el hijo del gobernador o del alcalde para que lo suceda. Sería inmoral que lo postularan. Negarse a postular a varios miembros de una misma familia, incluso para una junta parroquial. Sería inmoral. La oposición que ha celebrado el pacto de unidad deberá demostrar autoridad moral para que se le tenga como alternativa electoral. Caso contrario, queda expuesta a grandes sorpresas con el voto castigo.

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