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jueves, 2 de mayo de 2013

Cabello... perdón... BOZZONE


La emboscada cobarde de Diosdado Cabello





1.-Ambiente político real
2.-Emboscada cobarde de Cabello en el hemiciclo
3.-Prospección

1.-Ambiente político real

El primitivismo, autoritarismo y complejos personales y políticos del Presidente de la Asamblea Nacional, Teniente Diosdado Cabello, y su despropósito de imaginarse que como Teniente el espacio de la Asamblea Nacional es una cuartelada, le puso en evidencia frente al mundo, América Latina y una Venezuela conmocionada por un contexto determinado por la perturbación política mayor, cuando de manera arbitraria, simplista y aberrante pretendió interrogar a Diputados de la Unidad sobre su respuesta frente al resultado electoral presidencial del 14-A.

Diosdado Cabello, actor político que acciona como un bárbaro, quedó descubierto como un golpista pero, además, un insensato en el ejercicio de la política que desconoce el proceso electoral, el hecho del voto, la legitimidad de origen y las características constitucionales que regimentan el funcionamiento del parlamento y, en especial, de los Diputados.


Por torpe e ignaro, pero además olvidadizo, niega que la elección para Diputados arrojara en 2010 un resultado de un 52% para la Unidad y un 48% para el PSUV. Pareciera un rasgo de básica cobardía la bochornosa conducta de este actor político, que en el análisis de la data refleja una huída, cuando en el término de casi una semana y media, y de acuerdo con las instrucciones de La Habana, fue paseado por los estados Anzoátegui, Nueva Esparta y Monagas mientras encomendaba al Capitán Pedro Carreño –en condición de verdugo- para que al igual que el hostigamiento que realiza el chavismo militar sobre Oficiales dignos después del 14-A, fuese el presentante y acusador en la Asamblea Nacional, dibujando lo que se conoce desgraciadamente como el ala militarista golpista del 4-F, que no es más que un grupo de militares desadaptados y cobardes, capaces de emplear las bocas de fuego de la armas de la República para matar a venezolanos, e intentaron por el golpe incompleto de Chávez del 4-F hacerse del poder político. Obviamente, tanta torpeza, incapacidad y primitivismo fracasó, como lo recuerda la historia.


2.- Emboscada cobarde en el hemiciclo

La sesión convocada para el día de hoy, 30 de abril de 2013, se asumía tormentosa, violenta y peligrosa. Fue más que eso, fue una demostración grotesca de una emboscada preparada vil y cobardemente, ejecutada por miembros de lo que ha llamado la autocracia militarista como colectivos de la revolución pacífica pero armada, pero es una de las desgraciadas perversiones del golpista Chávez que ahora quieren hacerlo por la vía del fidelismo cubano una leyenda, cuando la verdad constituye una gran vergüenza.

Gran vergüenza, porque el hecho de esta tarde es su legado. Designó a dedo a Maduro, hoy Presidente usurpador e ilegítimo, hasta que se demuestre lo contrario. Permitió y abaló la presencia de Oficiales de escasa graduación y de conducta bochornosa durante su ejercicio como hombres de armas, que bien lo representan el Presidente de la Asamblea Nacional y el Presidente de la Comisión de Contralaría. Fungiendo como revolucionarios, se imaginan por torpes que Venezuela no es una República, peor aún, que pueden provocar con sus conductas y fechorías que el país pierda su calma, su talente, al ver sangre derramada por otros venezolanos llevándonos a una situación de violencia política.


Esa emboscada no será posible. Emboscaron vil y cobardemente a un grupo de mujeres y hombres Diputados de la Unidad, que tendrán el apoyo de todos los venezolano que creen en la democracia, además de otros muchos nacionales que estarán avergonzados al conocer el grado de cobardía de estos actores que dicen representar la autocracia militar, que le queda poco tiempo en el ejercicio del poder en el país. La emboscada se la tendieron ellos, quienes planificaron y facilitaron la ejecución del acto cobarde y criminal de hoy en la Asamblea, se emboscaron ellos mismos y a partir de las 6:30 p.m. cuando el mundo vio y comprobó los moretones, heridas y sangre de venezolanos Diputados, se convirtieron todos en jueces para sentenciar la muerte política de un par de militaroides golpistas, cobardes, que son vergüenza del ambiente político real en plena perturbación política mayor.


La emboscada que pretendieron estos militaroides hoy Diputados de la autocracia militar, los enjuicia pero también a todos aquellos Diputados oficialistas que de manera cómplice permitieron tan doloso acto. La Venezuela política no es terreno para las emboscada, la traición y la cobardía, a partir de este momento toda la energía y fuerza democrática conjuntamente con el gen democrático del venezolano, saldrá a reclamar de manera pacífica la reorientación de la ecuación política y la consecución de la paz por la vía civilizada y, si fuera necesario, hasta con el uso de la resistencia civil.


3.- Prospección

Se equivocaron los octogenarios cubanos especialistas en la guerra psicológica de la URSS, que ordenados por La Habana creyeron que Venezuela era Cuba, pero más grave aún, que los venezolanos podíamos ser mancillados y arrinconados ante la violencia y la fuerza. Igualmente, el desgobierno de ese “gobierno de calle” del Presidente recién investido comenzará a sufrir las consecuencias de desprecio, rechazo, enojo de los venezolanos que bien podemos tener diferencias, pero no somos cobardes ni sumisos frente al despropósito de la autocracia militar representados en estos dos cobardes Diputados.

Finalmente, desde las 6:30 p.m. de hoy toda la energía y el gen democrático está repudiando la cobarde emboscada de estos fariseos Diputados, y seguramente a partir de mañana –ya hoy ocurrió- comenzarán demostraciones palmarias que aceleran definitivamente el fin de la autocracia militar y la recomposición de la ecuación política venezolana.


Es original.

Nicolas ¿Hundiste el Titanic?

 





Por: Rafael Martínez Nestares - @rafaelmartinezn 
El 14 de abril de 1912 se hundió el Titanic; que casualidad, presidente Maduro. El 14 de abril, Venezuela sufrió uno de los reveses políticos más graves de su historia democrática moderna: hubo fraude electoral, como cantara el ex candidato presidencial, actual gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski.

Ciertamente, Venezuela es y ha sido "tierra de esperanza"; nuestras bellezas naturales, nuestra riqueza petrolera y minera, y; sobre todo, la sencillez, alegría y solidaridad de nuestro gentilicio se han visto a prueba durante los casi 15 años del oprobioso régimen de la "robolución bonita", pero tampoco tu espacio de gobierno, estos días en que la "construcción jurídica" del Tribunal Supremo de Justicia -vía la "continuidad administrativa"- permitieron tu encargaduría en ausencia de Chávez, y tu postulación a la primera magistratura. Está  a tiempo presidente Maduro. La historia, si bien no es una línea recta y ascendente, depende de los actores políticos que están al frente de cada momento histórico. En nuestra patria, hombres de la talla de Rómulo Betancourt, de Rómulo Gallegos, de Gonzalo Barrios, de Raúl Leoni,  de Juan Pablo Pérez Alfonzo, de Carlos Andrés Pérez supieron estar a la altura de los momentos históricos que les correspondió vivir. Betancourt asumió -en visión resumida- la construcción de la organización política más grande e importante de Latinoamérica -Acción Democrática- y, la no reelección presidencial como muestra del desprendimiento político y del sentido colectivo -vía las organizaciones políticas- de la conducción de los destinos sociales, políticos y económicos de la patria; todo lo contrario al MVR y al PSUV, organizaciones políticas de carácter clientelar montadas tras la figura de un "Caudillo Comandante", tras cuya fotografía, aún se esconden los funcionarios públicos con inconfesables propósitos. Gonzalo Barrios, además de perseguido por el régimen perezjimenista, cuando le tocó ser candidato presidencial, supo aun por menos de treinta mil votos, desistir de ser presidente de Venezuela y ordenó a su partido AD, y al presidente Leoni, entregar el gobierno nacional al partido Copei, en la persona de Rafael Caldera, produciéndose la primera transmisión de mando entre partidos políticos en la historia del país. A Rómulo Gallegos, le tocó ser el primer venezolano del siglo XX, en recibir la banda presidencial, sí Nicolás, el primer civil, igual que tú. Eres, Nicolás Maduro, el primer civil en recibir la banda presidencial por votación popular en el siglo XXI -al margen del fraude electoral cantado. Gallegos le pidió al pueblo de Venezuela -en mensaje radial antes de su exilio tras el fraude electoral perpetrado contra él, en 1947: "...pueblo de Venezuela, yo he hecho mi parte, ahora te toca hacer la tuya, no dejándote arrebatar lo que libremente te impusiste tras el voto popular...". Todavía en la mente y en el corazón de los venezolanos, retumban las palabras del presidente civil, escritor, político, invitándoles, exhortándoles a exigir con fuerza el respeto a la voluntad popular ejercida tras el voto.

Pérez Alfonzo, "Padre de la OPEP", no funda el "cartel de los productores" como les llamaría "el imperio" como un club para apoyar a los gobiernos de turno, sino como un organismo de regulación del mercado petrolero -en precios y volúmenes de producción. No es Unasur o el ALBA de los pueblos, Nicolás. La nacionalización del hierro y el petróleo; las becas de Fundayacucho, la Fundación de Niño, la creación de las universidades Experimentales no son un mero acto administrativo populista ni una estrategia publicitaria para "vender una idea de familia y pareja presidencial" constituida. Queda mucho, Nicolás. Recuerdo una frase del ex presidente Lusinchi: "...no me dejen ser un pobre poderoso solitario, incapaz de escuchar en la cima, la voz sabia del común...". No dejes de oír, incluso al adversario. Tocan años duros para Venezuela, la Conferencia Episcopal te ha ofrecido una mano para el diálogo y el entendimiento entre la sociedad venezolana, y el poderoso "Gobierno solitario". ¡No permitas que en tus manos, se hunda el Titanic llamado Venezuela!


Tomado de: http://www.eluniversal.com/opinion/130428/nicolas-hundiste-el-titanic