martes, 2 de abril de 2013

De Fábulas y Leyendas

Historia del Conejo de Pascua

Había una vez un conejito que vivía en un cerro lleno de árboles de aceitunas. Todos los días venían muchos niños a jugar al cerro. Al conejito le encantaba oír la risa de los niños. Pero lo que más le gustaba al conejito era oír la voz del hombre joven que a veces jugaba con ellos. 


Cuando se cansaban se sentaban en redondo y el hombre joven les hablaba con esa voz tan dulce y hermosa que hacía suspirar al conejo. Entonces, se acercaba para oír mejor y algún niño pequeñito lo acariciaba mientras oían al amigo grande.

Cuando caía la tarde, los niños se levantaban para regresar a sus casas y entonces sus caras resplandecían con la misma bondad que brillaba en el amigo. Y el conejito se iba a su cueva con el corazón lleno de felicidad.

Cierta noche, Blanquito, que así se llamaba el conejo, sintió ruidos en su cerro, y como era curioso, corrió a ver de qué se trataba; tres hombres roncaban junto a unas piedras y más allá, sí: Estaba el Amigo Grande; corrió sin hacer ruido hasta donde se encontraba de rodillas Él. Pero se detuvo. La hermosa cara del Amigo reflejaba tanta pena, una aflicción tan grande; había miedo también en la expresión del Amigo Bueno.

Blanquito hubiera querido consolarlo, pero como era sólo un pobre conejito blanco, se echó a llorar a mares, con todas sus fuerzas, sintiendo la pena y el miedo del Amigo.


Entonces Él lo vio. Lo tomó sobre su corazón y le empezó a explicar con su preciosa voz serena que lo llenaba de emoción.

-Mira Blanquito, van a venir unos hombres a buscarme, porque me van a matar.

El conejito pensó rápidamente que con sus colmillos iba a hacer una gran cueva, donde esconder al Amigo.
-Leo tus pensamientos, Blanquito, -le dijo el Amigo;- pero es preciso que yo muera. No llores así, tan fuerte, que no podrás oírme y tengo algo importante que decirte.

Curioso y asustado, se calló Blanquito, para oír al Amigo.

-Cuando yo muera, -prosiguió el Amigo, – los niños van a estar muy tristes, porque no saben que al tercer día voy a resucitar.

-¿Qué es resucitar?,- pensó con tristeza el conejito.
-Resucitar – dijo el amigo es estar vivo nuevamente.
Entonces, al conejito le dieron ganas de reír de pura felicidad.
Decía Él, que era necesario que muriera, pero si iba de nuevo a vivir, ya no importaba tanto.
-Yo quiero que resucite al tiro,- pensó el conejito. Así los niños se alegrarán mañana al verle
-¿Cómo voy a saber que es el tercer día?- pensó porque los conejitos no van a la escuela, no saben contar.
El amigo leyó su pensamiento, y le dijo:
-Cuando yo muera, y se ponga el sol, va a ser una oreja. Al otro día, cuando se ponga sol, va a ser la otra oreja. Y el que venga después, va a ser la cola. Ése va a ser el tercer día; entonces, voy a resucitar y tú serás el encargado de decirles a los niños.
-Pero si yo no sé hablar- pensó Blanquito.
-Escucha, Blanquito, el día de mi resurrección, tú vas a poner huevos de chocolate para los niños, al pié de los olivos.
Se rió Blanquito, pensando que el Amigo no sabía que los conejos no saben poner huevos como las gallinas.
Pero más tranquilo, con la esperanza de la resurrección, se fue a dormir a la cueva.
Al otro día temprano, vio que en el cerro frente suyo, se elevaban tres cruces de madera, que antes no estaban.
Hubiera querido ir a mirar, era tan curioso, pero había mucha gente, y las personas grandes lo asustaban.
Más tarde, cuando casi todos hubieron bajado, se atrevió Blanquito a correr al otro cerro.
En la cruz del medio, estaba elevado y amarrado el Amigo. Debajo, una mujer tan hermosa como Él, lloraba acompañada de otras mujeres y de un muchacho, a quien Blanquito había visto con el Amigo. Entonces cuando Blanquito creyó que no podía soportar tanta pena, la tierra tembló y el sol empezó a oscurecerse.
-Una oreja pensó Blanquito, acordándose de las palabras del amigo.
El otro día fue muy triste en el cerro, pues los niños no vinieron a jugar. Cuando el sol se estaba escondiendo, el conejito que no hacía otra cosa que pensar en el Amigo, dijo:
-Otra oreja y se fue a acostar.
Despertó tempranito, con nuevas energías. Limpió la cueva y se estaba desayunando con aceitunas caídas, cuando sintió gran alboroto en el bajo. Se acercó corriendo a investigar lo sucedido. Era la mujer hermosa y las otras mujeres. Ahora sus caras resplandecían de felicidad y decían: 
¡Ha resucitado!
¡Ha resucitado!
-La cola pensó el conejito. Y se sentó al pie de un árbol, para resistir a tanta alegría. Se tuvo que levantar inmediatamente, porque algo le incomodaba era un precioso huevo. Se fue a sentar al pie de otro árbol. De nuevo la incomodidad ¡Otro delicioso huevo de chocolate!
-La cola pensó.
El conejito comprendió lo sucedido. Había pasado una oreja, otra oreja y la cola; eso eran tres días, y el Amigo había resucitado. Y era él mismo, Blanquito, quien estaba poniendo esos huevos de chocolate. 
Entonces se apuró. Corrió al pie de un árbol y se sentó. Puso un huevo. Corrió a otro árbol. Otro huevo. Y así de árbol en árbol, fue depositando exquisitos huevos de chocolate, por todo el monte.
Pronto llegaron los niños a jugar. Uno gritó: ¡Ha resucitado! Y era que había encontrado un lindo huevo de chocolate. Después otro gritó: ¡Ha resucitado! Y todos ¡Ha resucitado! porque cada niño había encontrado un huevo de chocolate.

Shakespeare

Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
SHAKESPEARE, William

Cossman

Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
COSSMAN, E. JOSEPH

Mira Nicolás

 
Por: Gustavo Coronel
Mira Nicolás:

Ayer abriste la boca para hablar de PDVSA y su presidente. Lo que dijiste revela tu gran ignorancia sobre la materia petrolera y sobre la calidad moral de quien tú llamas un “apóstol”.

Dijiste: la “oligarquía, que saqueó al país, le tiene el ojo puesto a Pdvsa, a la riqueza petrolera, a la Faja Petrolífera del Orinoco”. Déjame recordarte que la oligarquía es el gobierno de un grupito. La definición exacta es: La oligarquía es una forma de gobierno en la que el poder supremo está en manos de unas pocas personas. Eso es exactamente lo que son ustedes. Ustedes tienen 15 años “manejando” la faja del Orinoco.

Pero la Faja es bastante más compleja que un autobús. Al no saber qué hacer no han hecho nada allí. Ni han aumentado la producción, ni han construido una sola planta de mejoramiento de crudos. Ni tienen dinero para desarrollarla porque lo han dilapidado con sus locuras y traiciones. Le han dado pedazos de la Faja a empresas que no tienen la tecnología ni la capacidad financiera para hacer el trabajo.

Dices que: “Henrique Capriles, abanderado de la Mesa de la Unidad Democrática, atacó a uno de los apóstoles de Chávez (…) a nuestro compañero Rafael Ramírez (ministro de Petróleo y Minería), atacándolo a él me ataca a mí, y al pueblo”.

Mira Nicolás: no sabes lo que es un apóstol. Un apóstol, por extensión de los seguidores de Jesús, es un propagador de una doctrina religiosa. Tú tienes la absurda pretensión de que el difunto era un nuevo Cristo y que sus seguidores son “apóstoles”, a lo última cena. Esta pretensión constituye un insulto para los venezolanos dignos y para los cristianos en general.

Le haces un daño enorme a la memoria del difunto al pretender fundar una nueva iglesia donde se mezclarían él como un nuevo Cristo, Maria Lionza y tu fallecido mentor Sai Baba (a quien le encontraron unos $8 millones en oro y efectivo en su casa, después de su muerte). Esa pretensión representa un factor de embrutecimiento colectivo, Nicolás.

Pregúntale a tu “apóstol” Ramírez , si quieres saber quién es, qué pasó con la contratación de la gabarra Aban Pearl, qué pasa con el patrocinio a Pastor Maldonado, qué pasó con la contratación de taladros a empresas fantasmas, qué pasó en Amuay, qué pasa en PDVSA que está politizada y corrupta hasta los tuétanos, qué pasó con el Fondo de Ahorros de los trabajadores, qué pasa con los jubilados de la empresa, qué pasó con los tres millones de dólares depositados por él en el Ocean Bank de Florida, qué pasa con la entrega de petróleo a Cuba, qué pasa con la producción declinante, qué pasa con las refinerías que funcionan a media máquina, qué pasa con los generadores a diésel que compraron y nunca llegaron a Venezuela, qué pasa con la comida podrida de PDVAL.

A una persona con esas credenciales no se le puede llamar “apóstol”. Dices que quien ataca a Ramírez ataca al pueblo. No te hagas esas ilusiones. Quien lo ataca a él, te ataca a ti y a tu podrido régimen.

Dices que la oposición quiere “ponerle la mano a Pdvsa para privatizarla y entregarla a las transnacionales”. No seas ignorante, Nicolás. ¿No sabes que eso es lo que existe actualmente en la Faja? ¿El apóstol no te ha dicho que allí existen docenas de empresas transnacionales metidas por ustedes mismos? Allí están ChevronTexaco, Total, las rusas, las chinas, la de Vietnam, la cubana, la iraní, la de Bielorrusia, la española, etc. Allí están Raimundo y todo el mundo, ¡Nicolás! ¿Sabes que es una empresa transnacional? No creo que lo sepas. Es una empresa que opera más allá de sus fronteras. Todas las que están en la Faja son transnacionales, Nicolás. No seas ignorante, chico. 

 
Pero hay más, Nicolás. Ya PDVSA está significativamente privatizada por ustedes. ¿Tú no sabes lo que es privatizar? Es entregar en propiedad un recurso de la nación al sector privado venezolano o extranjero. ¿Y sabes tú quién lo hizo? Ramírez, chico, ¡por órdenes del difunto! Ustedes impusieron el fin de los contratos de operación en la Faja y su reemplazo por empresas mixtas, donde las empresas privadas transnacionales tienen el 40% de la propiedad del crudo producido. Ustedes desnacionalizaron, chico. Ustedes privatizaron, chico. No seas tan ignorante, Nicolás.

Nicolás: cállate. No sigas dando la cómica con tu ignorancia.

Das pena ajena, Nicolás.

Somos nosotros los Ciudadanos...