viernes, 2 de octubre de 2009

Los remeros de la democracia


Una vez más en la historia de Venezuela, los estudiantes han salido de punteros para marcar la ruta a seguir en esta lucha contra la imposición de un régimen despótico y hegemónico. Esta vez la expresión de protesta se ha manifestado mediante una huelga de hambre frente a las puertas de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ya suma más de seis días de duración, se extiende a otras regiones del país, e incorpora a más de 150 estudiantes de diversas universidades de Venezuela. Esta vez la chispa que prendió la protesta cívica fue el encarcelamiento en la prisión de Yare II, del estudiante Julio César Rivas Castillo, del movimiento Juventud Activa Venezolana Unida (JAVU) tras ser acusado de manera espuria de resistencia a la autoridad, uso de arma genérica, instigación a la guerra civil y asociación para delinquir.Esta huelga comenzó con la participación de una docena de estudiantes de la Universidad de Oriente, compañeros del Julio César. La intención de esta protesta no sólo era la de exigir que éste fuera excarcelado, sino también pedir a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, que envíe a Venezuela una representació n del organismo para que constate la situación de los prisioneros y los perseguidos políticos, e investigue sobre la violación de derechos humanos que se registra en el país.Lo extraordinario de esta manifestación de liderazgo estudiantil es que ahora se le están sumando a la huelga otras personas, entre ellos presos políticos, que incluyen a los ex comisarios Lázaro Forero e Iván Simonovis; Eligio Cedeño; Juan Guevara y el periodista Leocenis García. También se le han unido familiares de otros presos políticos, profesores y otros profesionales. Mientras que por varios países otros estudiantes están buscando captar la atención de organismos internacionales hacia Venezuela. Este nuevo episodio de la era de Chávez se topó otra vez con la sordera de las autoridades gubernamentales, que han tratado de descalificar esta protesta. Este silencio es manifestación tangible de la falta de talante democrático para reconocer al adversario político, del cual están llenas millones de páginas que cuentan la historia de tiranías y despotismos en el mundo.En esa misma onda del silencio se mantuvo la OEA hasta este martes en la tarde, cuando el Secretario Ejecutivo de la Comisión de Derechos Humanos, Santiago Cantón, se "reunió telefónicamente" con Julio César Rivas Castillo, después de que fue dejado en libertad en horas de la tarde del lunes 28. Cabe decir que para muchos fue una sorpresa este repentino ejercicio de aplicación de justicia de un tribunal venezolano.Si bien esta conversación ha significado un pequeño, pero importante, adelanto para captar la atención de la OEA, el silencio de su secretario general, José Miguel Insulza, y del resto de los representantes de la OEA, deja ver el cascarón vacío en el que se ha convertido este organismo. La OEA ha perdido su razón de ser, y está evidenciando un quebranto de sus objetivos. Su silencio habla de indiferencia, de complicidad con la situación que se vive en Venezuela, de apatía... Habla de una organización que marcha en contrasentido de la democracia y los derechos humanos de los pueblos.En lo interno, es oportuno recordar que se requiere que todos los sectores de la población remen en la misma dirección para apuntalar la democracia, de manera sincronizada, sin protagonismos y solidariamente. Dejar a los estudiantes solos en esta tarea de adultos, sería igual que unos remeros de un bote levanten el remo para observar lo que otros pocos están haciendo para llegar a su destino.. Disponible en inglés en: www.veneconomy. com a partir de las 4:00 p.m.

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