martes, 12 de agosto de 2008

Inhabilíteme a mi suegra

Por: Gilberto González - gilberespacio@ gmail.com -Excelentísimo señor contralor: Tomando en cuenta el poder omnímodo que le ha conferido el TSJ y las razones diversas por las que usted ha inhabilitado a un berenjenal de compatriotas, he estado pensando (aunque usted piense que no le interesa lo que yo pienso) que mi suegra merece ser inhabilitada. Hablo también en nombre de mi suegro. Él no se atreve a hacerlo porque mi suegra lo tiene tan cabuya corta, que ni en Internet lo deja meterse. Me atrevo a escribir este artículo en El Mundo, porque a la susodicha la mandé para las Olimpíadas de Beijing, con boleto de ida solamente, pero, no sé cómo hizo, ya consiguió el ticket de venida, la condenada. Por eso acudo a usted para que inhabilite a mi madre política de inmediato. Es innegable el poder que usted detenta. Comprendo que tenga que consultárselo al "Jefazo" para ayudarme en esta noble aspiración. A fin de cuentas, parece ser el "Power Ranger Rojo" quien, a la hora de las chiquiticas, decide todo en este país. Pero como él y yo no nos hablamos, quisiera que usted le informara el por qué yo pienso que la doña en cuestión debería ser inhabilitada: 1) Mi suegra ronca como un tractor prendido. Mi pobre suegro tiene años que no duerme completo. Ya parece un mapache por las ojeras que tiene. 2) Mi suegra es más metida que el hilo dental de Sandra Martínez. No hay conversación en la que no se meta, sin importar el tópico. 3) Mi suegra quiere que yo la saque a pasear todos los fines de semana, pero cuando le voy a poner la cadena, me pregunta que si estoy loco. Una vez salimos de viaje para la Gran Sabana y estuvo preguntándome por todo el camino que cuándo nos íbamos a parar. Cuando estábamos llegando a Guasipati, mi suegra preguntó por décima vez que cuándo nos pararíamos. Ahí no aguanté más. ¡Me tenía obstinado! Entonces me paré, abrí la maleta del carro y le dije: -¡Está bien, suegra, usted gana, pásese pa' lante con nosotros!- 4) Suegra es suegra y yo, como yerno que soy, debo apoyar al gremio de los millones de hombres afectados por este flagelo. ¡A la suegra ni agua! 5) La quinta razón para inhabilitar a mi suegra es la misma que usted y "Tribilín" usaron para sacar del camino a Leopoldo López: miedo, simplemente, miedo... Sí, le tengo miedo a mi suegra, ¿y qué?

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