mover

mover

miércoles, 24 de octubre de 2007

4 cosas que jamás se pueden recuperar

Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un gran aeropuerto. Como tenía una larga espera ante sí, decidió comprarse un buen libro, y también se compró un paquete de galletas. Se sentó lo más comodamente que pudo, y se puso tranquilamente a leer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso. Al lado de su asiento donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió una revista y se puso a leer. Cuando ella cogió la primera galleta, el hombre también cogió una. Ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, contentándose con pensar: “Que cara dura!”. Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Ella se iba enfadando cada vez más, pero no quería hacer un espectáculo. Cuando solo quedaba una galleta, pensó: “Y ahora qué va a hacer este imbécil?” El hombre cogíó la última galleta, la partíó en dos y le dió la mitad. Bueno, esto ya era demasiado. ¡Ella estaba muy enfadada!. En un arranque de genio, cogió su libro y sus cosas y salió disparada hacia la sala de embarque. Cuando se sentó en su asiento del avión, abrió su bolso y con gran sorpresa descubrió su paquete de galletas intacto y cerrado!!!. ¡Se sintió tan mal!. No comprendía como se había podido equivocar. Había olvidado que guardó su paquete de galletas en su bolso. El hombre había compartido con ella sus galletas sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo.... mientras ella se había enfadado tanto pensando que había tenido que compartir sus galletas con él.... y ahora ya no tenía ninguna posibilidad de explicarse ni de pedir excusas. HAY CUATRO COSAS QUE NO PODREMOS RECUPERAR NUNCA MÁS... Una piedra, después de haberla tirado; Una palabra, después de haberla dicho; Una ocasión, después de haberla perdido; El tiempo, cuando ya ha pasado!.



Cartas al Niño Jesús


Cartas a Jesús que que fueron enviadas por niños de un colegio del sur de Italia. Un maestro de primaria tenía por costumbre mandar a los alumnos que escribieran una carta a Jesús. A continuación, un extracto de algunas de las joyas de estos filósofos enanos… que fueron recogidas en el transcurso de varios años. Querido Jesús: en carnaval me voy a disfrazar de diablo, no te importa, ¿verdad? Miguel. Querido Jesús, ¿La jirafa la querías hacer así o fue un accidente? Patricia. Querido Niño Jesús: cuando tu padre hizo el universo ¿no era mejor que en vez del domingo hubiera descansado los días de cole? Enrique. Querido Niño Jesús, gracias por el hermanito, pero yo lo que había pedido era un perro. Gianluca. Querido Niño Jesús, ¿El Padre Mario es amigo tuyo o sólo es un compañero del trabajo? Antonio. Querido Jesús, ¿Cómo es que hacías tantos milagros antiguamente y ahora ya no los haces? Jacobo. Querido Niño Jesús, ¿Tu las cosas las sabes antes de que se inventen? Daniela. Querido Jesús: Cuando hiciste al primer hombre, ¿funcionaba bien como nosotros ahora? Tomás. Querido Niño Jesús, ¿Los pecados los marcas en rojo como hace la maestra? Clara. Querido Niño Jesús: me gustaría saber cómo se llamaban tu buey y tu mula. Valentina. Querido Niño Jesús: Si no llegas a extinguir a los dinosaurios no habríamos tenido sitio nosotros. Lo has hecho muy bien. Mauricio. Querido Jesús: Hemos estudiado que Tomás Edison descubrió la luz pero en la catequesis dicen que fuiste Tu. Yo creo que te robó la idea. Daria. Querido Niño Jesús: Está bien que hagas tantas religiones, ¿pero no te confundes nunca? Francisco. Querido Niño Jesús, ¿Cómo es que no has inventado algún animal en los últimos tiempos? Tenemos los de siempre. Laura. Querido Jesús: No te preocupes por mí, yo miro siempre a los dos lados antes de cruzar. Marco. Querido Jesús: En catequesis nos han dicho todo lo que haces, pero cuando estás de vacaciones, ¿quién te sustituye? Marina. Querido Niño Jesús: me gustaría que hicieras gente que no se rompa tanto, A mí ya me han puesto tres puntos y una inyección. Sandra. Querido Niño Jesús: A lo mejor Caín y Abel no se mataban si hubieran tenido una habitación cada uno. Con mi hermano funciona. Lorenzo. Querido Jesús, te mando una poesía: Te quiero porque con lo que nos das Vivir nos harás, Pero me tienes que decir ¿por qué nos dejas morir? Daniel (8 años). Querido Jesús: Si de verdad volvemos a vivir, por favor no me hagas como a Annalisa Beccacci, que es una antipática. Diana. Querido Niño Jesús: Por favor, mándame un cachorrito. Nunca te he pedido nada, lo puedes comprobar. Bruno. Querido Jesús: Hace mucho que espero la primavera pero todavía no ha llegado. ¡No te la olvides! Silvia. Querido Niño Jesús: ¡Qué listo eres! Todas las noches consigues poner las estrellas en el mismo sitio. Caterina. Querido Niño Jesús, yo soy italiano, ¿y tu? Roberto. Querido Niño Jesús: Para mí la máquina de coser es uno de tus mejores inventos. Rosana. Querido Niño Jesús: Seguro que para tí es dificilísimo querer a todos en todo el mundo. En mi familia sólo somos cuatro y yo no lo consigo. Violeta. Querido Niño Jesús, Me gusta mucho el padrenuestro. ¿Se te ocurrió enseguida o lo tuviste que hacer varias veces? Yo siempre que escribo algo lo tengo que repetir. Andrea. Querido Niño Jesús: A veces pienso en tí aunque no esté rezando. Ricardo. Querido Jesús: De todos los que trabajan contigo, yo prefiero a S. Pedro y S. Juan. Rino. Querido Niño Jesús: Si me miras el domingo en la Iglesia, te enseño mis zapatos nuevos. Miguel. Querido Niño Jesús: Ya no he vuelto a sentirme sola desde que descubrí que existes. Nora. Querido Niño Jesús, por favor pon un poco de vacaciones entre Navidad y Semana Santa. Es que ahora en medio no hay nada. Marco. Querido Jesús, ¿de verdad eres invisible? ¿o es sólo un truco? Juan. Querido Niño Jesús: No creo que pueda haber un Dios mejor que tu. Bueno, quería que lo supieras. Pero no creas que lo digo porque eres Dios, ¿eh? Valerio. Querido Niño Jesús: ¿Sabes que me gusta mucho cómo has hecho a mi novia Simonetta? Mateo. Querido Niño Jesús: Me llamo Andrés y mi físico es bajo, delgado, pero no soy debilucho. Mi hermano dice que tengo una cara horrible, pero me alegro, porque así no tendré una mujer que me esté molestando siempre y contándome chismes. Andrés. Querido Niño Jesús: Yo creía que el naranja no pegaba con el morado. Pero luego he visto el atardecer que hiciste el martes. ¡Es genial! Eugenio. Querido Niño Jesús: ¿Tú cómo sabías que eras Dios? Carlos.