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lunes, 22 de octubre de 2007

Tribulaciones de una taza de té



No siempre he sido una taza para tomar el té. En aquel tiempo, mi Maestro me tomó y empezó a darme golpecitos y moldearme. Fue muy doloroso, y le supliqué que dejara de hacerlo, mas Él se limitó a sonreír y responderme: «¡Todavía no!». Hubo un momento en que no era sino un puñado de arcilla. Luego, me colocó en un torno; allí estuve dando vueltas y vueltas. Me mareé tanto que pensé que no lo iba a contar. Pero entonces por fin me soltó. Y justo cuando pensaba que ya no me iba a pasar nada, mi Maestro me introdujo en un horno. No comprendía por qué tenía intenciones de quemarme; grité y le supliqué que no lo hiciera y que me soltara. Por la puerta del horno alcancé a ver al Maestro, si bien algo borroso. Él sonreía, negaba con la cabeza y decía: «¡Todavía no!» Por fin, volvió y me sacó. Yo me dije: «¡Ah, qué alivio!» De repente, mi Maestro me levantó y empezó a pulirme y cepillarme. «¡Todavía no!» Seguidamente, tomó un pincel y empezó a pintarme de colores. El olor que despedía la pintura era tan fuerte que pensé que me iba a desmayar. Le rogué que no siguiera, pero sin dejar de sonreír, repitió: «¡Todavía no!». Luego me colocó en otro horno. Era el doble de caliente que el primero. Yo tenía la certeza de que me iba a asfixiar. Le imploré. Le supliqué. Lloré, pero Él seguía sonriendo y repitiendo: «¡Todavía no!» Empecé a pensar que no había esperanzas para mí. No aguantaba más. Estaba claro que había llegado mi hora. Decidí rendirme. «¡Ya está!» Entonces se abrió la puerta. Me recogió y me colocó en una repisa para que descansara. Al cabo de un rato, apareció con un espejo y me dijo: «¡Mírate! » Lo hice, y no daba crédito a lo que veía. Me dije: «¡Dios mío! Soy una taza preciosa para té.» El Maestro me explicó: Debes comprender que Yo sabía que te dolía que te diera golpecitos y te moldeara.» «También sabía que el torno te mareaba; pero, si te hubiese dejado tal como eras, te habrías secado y siempre habrías sido un mero puñado de arcilla. No habrías llegado a tener personalidad.» «Sabía que en el primer horno pasaste muchísimo calor. Mas si no te hubiera colocado en él, te habrías deshecho.» «Asimismo, sabía que te molestaba mucho que te puliera y te pintara; pero si no lo hubiese hecho, no habría color en tu vida.» ¡Ah! ¡Y era muy consciente que tu paso por el segundo horno te resultaba muy penoso!» «Pero mira, si no te hubiese metido en él, no serías capaz de soportar las presiones de la vida.» «Como ves, cuando las circunstancias te parecían difíciles en extremo, aún velaba por ti. Siempre supe que llegarías a ser lo que eres en la actualidad. No tendrías resistencia y, por consiguiente, no sobrevivirías mucho tiempo.» ¡El objeto que había ideado desde el primer día en que te puse las manos encima está terminado!» «Tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y Tú el alfarero. Todos somos obra de Tu mano.» Isaías 64:8

Siempre sonrie



Esta es la historia de una joven ciega que se odiaba así misma, y a todo el mundo por ser ciega. Odiaba a todos, menos a su novio que la quería mucho. Un día consiguió un par de ojos sanos. La operaron y pudo ver. Cuando lo hizo el novio le preguntó si se casaría con el, a lo que ella respondió que no, porque se dió cuenta que él era ciego. El novio triste, lo comprendió y se despidio de su vida. En su partida le dijo: Tan solo te pido que cuides muy bien de mis ojos, pués te los regale y ahora son los tuyos. Te amo.. Hoy, antes de decir algo destructivo, piensa en los que no pueden hablar; antes de quejarte del sabor de tu comida, piensa en los que no tienen que comer; antes de quejarte de tu pareja, piensa en los corazones solitarios y tristeza que añoran un compañero; antes de quejarte de tus hijos, piensa en quienes no los tienen y los desean; cuando estes cansado y reniegues de tu trabajo, piensa en los millones que estan desempleados y quisieran el tuyo; antes de señalar con el dedo, y tomarte la atribución de juzgar, recuerda que todos hemos cometido errores y lo seguiremos haciendo. Y cuando el cansancio y las tinieblas quieran timarte y llenarte de pensamientos negativos y destructores, SONRIE, SONRIE, SONRIE!!!!! Y dá gracias por estar vivo y todavía andas por aquí. ESTA VIDA NO ES ETERNA PARA NADIE. ES UN REGALO DE DIOS, Disfrútalo!.

El tiempo es como un río



Nunca te justifiques a ti mismo con nadie. Porque la persona que te quiere no lo necesita, y la persona que no te quiere no te creerá. No dejes que alguien se convierta en prioridad en tu vida, Cuando tú solamente eres una opción en la suya… Las relaciones son mejores cuando son balanceadas. Cuando despertamos en la mañana, tenemos dos simples alternativas. Volvernos a dormir y soñar, o nos despertamos y perseguimos esos sueños. La elección es tuya. Hacemos llorar a los que se preocupan por nosotros. Lloramos por aquellos que nunca se preocupan por nosotros. Y nos preocupamos por aquellos que nunca llorarán por nosotros. Esta es la realidad de la vida; es extraño pero cierto. Una vez de percates de ello, nunca será tarde para cambiar. No hagas promesas si estás contento. No respondas si estás triste. No tomes decisiones si estás enojado. Piénsalo dos veces, actúa sabiamente. El tiempo es como un río. No puedes tocar la misma agua dos veces, porque el flujo que pasó nunca pasará otra vez. Disfruta cada momento de la vida... Si vives diciendo lo ocupado que estás, entonces tú nunca serás libre. Si vives diciendo que no tienes tiempo, entonces tú nunca tendrás tiempo. Si vives diciendo que lo harás mañana, tu mañana nunca llegará.

El Salmo 23 visto diferente


El Señor es mi Pastor... Es una relación personal!. Nada me faltará... Es satisfacción!. Él me hace descansar en pastos de tierna hierba... Es reposo!. Él me guía junto a aguas de reposo... Es consuelo!. Él me restaura el alma... Es fortaleza interior!. Él me conduce por senderos de justicia... Es guía!. Por amor de su nombre... Es un hecho!. Sí, aunque cuando camine en el valle de la sombra de la muerte... Son las pruebas!. No temeré ningún mal... Es protección!. Porque tu estás conmigo... Es su fidelidad!. Tu vara y tu cayado me infunden aliento... Su disciplina!. Tu preparas delante de mi la mesa bajo los ojos de mis enemigos... Es esperanza!. Tu unges mi cabeza con aceite... Es tu consagración!. Mi copa está rebosando... Es su abundancia!. Ciertamente el bien y la benignidad me acompañarán todos los días de mi vida... Es su bendición!. Y yo habitaré en la casa del SEÑOR... Es seguridad!. Por siempre... Es la Eternidad!.
La más precioso no es AQUELLO que tengo en mi vida, sino a QUIEN tengo en mi vida!.