mover

mover

jueves, 13 de junio de 2013

Sra. Lucena... para lo que quedó Ud. ¡Lástima!


Nicolas Maduro ¿es colombiano entónces? Bien bueno pues...

Artículo 182. Para ser elegido Presidente de la República se requiere ser venezolano por nacimiento, mayor de treinta años y de estado seglar.

Por: Nelson Ramirez Torres

El recurso de nulidad presentado por el abogado Adolfo Márquez López contra la elección del 14-A está basado, entre otros hechos, en que el señor Nicolás Maduro Moros no puede ser presidente de la República porque se lo impiden los artículos 41 y 227 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), que requieren para el cargo ser venezolano por nacimiento. Maduro tiene otro obstáculo: si nació en otro país, tiene la nacionalidad de ese país y esos artículos exigen, para ser presidente de la República, no poseer otra nacionalidad.

Por la materia, el recurso de Márquez es el más grave de los seis que ilusamente esperan ser admitidos por el Juzgado de Sustanciación de la Sala Electoral del TSJ, por su potencia para anular la elección; por su fácil constatación, como lo es la partida de nacimiento de Maduro; por ser un claro requisito sine qua non, como es nacer en Venezuela, no susceptible de interpretación, análisis, flexibilidad, relajamiento o incumplimiento; y, en suma, por la gravedad que significa que un extranjero sea presidente de la República y Comandante en Jefe de la FANB.

El recurso dice que Teresa de Jesús y María Teresa de Jesús, madre y hermana de Maduro, nacieron en Cúcuta, Colombia, y que cuatro miembros de su familia obtuvieron sus cédulas de identidad en la Unidad Móvil 52 en Caracas el mismo día, así como que los números de cédulas de identidad asignados a María Adelaida, Josefina y Nicolás Maduro Moros, son consecutivos: 5892462, 5892463 y 5892464. Lo anterior se conoció por investigación efectuada por el comisario Rivero Muñoz. Márquez pidió al TSJ solicitar la partida de nacimiento de Maduro, sin duda la prueba elemental e ineludible de la controversia.

La Sala Electoral, sin admitir el recurso, ordenó al CNE remitir el expediente administrativo de los hechos e informar al respecto. El 20-5-13, en cuanto a que Maduro no nació en Venezuela, el CNE se limitó a decir que "existe la ausencia de un claro razonamiento del vicio, (sic) en la invocación de una supuesta inelegibilidad (sic) de quien resultó electo como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, sobre el alegato por demás confuso, genérico, contradictorio e infundado en cuanto al no cumplimiento del requisito de la nacionalidad. Es menester destacar en este punto que la invocación que se hace sobre la presunta inelegibilidad (sic) está argumentada con base a (sic) familiares del ciudadano Nicolás Maduro Moros (madre y hermanas), y sobre el argumento insólito y carente de razonamiento y fundamento jurídico de que el ciudadano Nicolás Maduro no debió ser admitido por el CNE... toda vez que él no probó tal condición ante tal organismo y existen indicios de que nació en Colombia...".

Esa mezcla del CNE, por sofística, es confesional. Equivale a reconocer que Maduro no es venezolano. El organismo objetó el fundamento relacionado con los familiares colombianos y el argumento de que no debió ser admitido como candidato, y el demandante exige la presentación de la partida de nacimiento. ¿Qué más quieren el CNE y TSJ? ¿Es que acaso es posible algo más?

La maniobra del CNE es obvia al calificar el argumento de que la candidatura de Maduro no debió ser admitida por el CNE como "argumento insólito y carente de razonamiento y fundamento jurídico". La verdad es que Maduro no probó ante el CNE ser venezolano y éste jamás le exigió la partida de nacimiento, ni se molestó en buscarla. Ahora, con el recurso, la controversia es simple: ¿Maduro nació o no en Venezuela? ¿Probó el requisito de ser venezolano por nacimiento ante el CNE o se postuló violando los artículos 41 y 227 de la CRBV?

La ausencia argumental del CNE frente a la afirmación de que Maduro no nació en Venezuela es palmaria porque se limitó a armar el expediente administrativo solicitado con la convocatoria para la elección del 14-A y con la copia de las actas de totalización, adjudicación y proclamación del presidente de la República, es decir, omitió señalar la razón por la cual no remitió copia de la partida de nacimiento del proclamado, quizás sabiendo que no existe, así como los documentos de otros casos invocados en la demanda.

El CNE no informó si Maduro nació en Venezuela y no remitió el expediente administrativo con su partida de nacimiento, y ambas circunstancias son abrumadoramente reveladoras. Se deduce que aceptó la postulación de Maduro y lo proclamó presidente de la República sin la prueba de que nació en Venezuela.

El problema de que Maduro no haya nacido en Venezuela es tan grave que, jurídicamente, no habrá forma de cerrar el caso. No podrá existir cosa juzgada que impida reabrirlo. No servirá que el TSJ acepte los desvaríos del CNE y declare que el recurso es inadmisible. Lo único útil es el fondo del asunto: que se establezca la verdad.

Aún sin Estado de Derecho, la supremacía de la Constitución no cederá bajo ninguna circunstancia, ni con bayonetas. Lo del nacimiento es tan grave que el CNE, en el escrito en comento, tuvo que recurrir al silencio y a la manipulación, al punto de que permite inferir que Nicolás Maduro no nació en Venezuela

Aunque Ud. no lo crea...

http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/174021/hugo-chavez-vuelve-a-traves-de-micros-animados-videos/

Los 5 experimentos científicos que pueden acabar con la humanidad


1. Recreación del ‘Big Bang’
El ‘Big Bang’ no deja de interesar a los científicos, que, decepcionados por no haber presenciado el evento que significó el inicio de todo lo que existe, arden en deseos de que la Gran Explosión vuelva a ocurrir. Y ya están haciendo que ocurra, al reproducir in vitro un millón de tales explosiones por segundo.
Nos referimos al Gran Colisionador de Hadrones, nuestro posible asesino, puesto en marcha en septiembre de 2008. Es en esta máquina donde las mentes más brillantes del mundo de la física aceleran las partículas elementales por un anillo de 26 kilómetros para ver qué pasa. El principal problema es que ningún científico sabe exactamente cuáles pueden ser las consecuencias de estos experimentos. Quizás el descubrimiento más importante que permitirá el Colisionador será precisamente que este artefacto es capaz de pulverizar el planeta.

2. El efecto Zenón cuántico
Durante muchos años, los científicos han estado escudriñando el cosmos en busca de la antigravedad, que no saben si existe pero que se empeñan en llamar “energía oscura”. Pero lo más raro de todo es el efecto Zenón cuántico, una teoría que afirma que, con solo observar las partículas, las cambiamos (o más bien, cambiamos el nivel en el que se descomponen). ¿Cómo? Bueno, eso nadie lo sabe. Un reconocido científico, el profesor Lawrence Krauss, propuso una teoría según la cual la simple observación de la energía oscura puede provocar su destrucción, lo que a su vez provocaría la destrucción de nuestro Universo. Krauss cree que el resultado no tardará en llegar, sobretodo teniendo en cuenta que a finales de los años 90, cuando los científicos tuvieron la suerte de detectar la energía oscura, se observó una serie de explosiones de supernovas.

3. Materia extraña
Es una sustancia hipotética compuesta de ‘quarks’, las partículas que construyen nuestra realidad. Hay dos hipótesis sobre la materia extraña. La primera afirma que esta va a desaparecer inmediatamente después de ser generada. La segunda sugiere que esta materia se estabilizará y empezará a convertir en la misma materia extraña todos y cada uno de los átomos que encuentre en su camino. Ahora imaginen, al menos en teoría, qué hará esta materia extraña en el supuesto de que aparezca en la Tierra.
Afortunadamente para nosotros, la materia extraña solo puede surgir como resultado de colisiones de alta energía de las partículas elementales, de modo que no hay peligro en absoluto. Pero, esperen… ¡Tenemos el Gran Colisionador de Hadrones! Al construirlo, los científicos esperaban descubrir qué se genera al colisionar los átomos en un enorme túnel subterráneo, y la materia extraña figura en la lista de posibles descubrimientos.

4. Viajes a través del tiempo
A las muchas maneras posibles de poner fin al universo con la ayuda del Colisionador podríamos añadir los viajes a través del tiempo. Que hasta ahora ningún científico serio esté desarrollado la tecnología para estos viajes no excluye que alguien pueda descubrirla por casualidad, como ocurrió con la penicilina. Una de las sugerencias es que las continuas colisiones de alta energía de las partículas elementales en el Colisionador abran un agujero en el tejido del universo, y que las generaciones futuras aprendan a utilizarlo para viajar a través del tiempo… con todas las consecuencias y riesgos que eso conllevaría.

5. Nanotecnología
Las tecnologías modernas tienen como meta producir dispositivos cada vez más pequeños y complejos. En ese sentido, la nanotecnología, que permite crear robots del tamaño de una molécula, es justo lo que hace falta. ¿Y en qué nos beneficia eso a nosotros? Bueno, pues imagínense millones de máquinas microscópicas que viajan a través de los vasos sanguíneos de personas enfermas para atacar un tumor maligno, o para destruir el virus del sida con pequeños láseres, etc. Pero, fantasías aparte, existe un problema real, que es cómo producir en masa estos diminutos aparatos. La solución es simple: hay que enseñarles a producirse a ellos mismos a partir de materiales sacados de su entorno. El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final. Por ejemplo, un escenario conocido como el ‘problema de la plaga gris’ sugiere que los robots, al autoproducirse, consumirían todo el material disponible en el planeta, junto con la propia Tierra. El resultado de este proceso sería que una masa gris formada de nanorobots acabaría flotando a la deriva en el espacio. Mientras tanto, los científicos informan de que están trabajando en un nanorobot ‘reproductor’, una especie de ‘abeja reina de los nanorobots’ capaz de producir miles de millones de máquinas diminutas… y de controlarlas.

Aunque quizá nos salvaremos de este triste panorama gracias al Gran Colisionador de Hadrones… que ya nos habrá matado antes.

Tomado de: www.elcorreodelorinoco.gob.ve