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lunes, 26 de septiembre de 2011

Sr. L. Lopez. No sea como H. Chavez


Por: José Arcadio Hernández - ¿Una buena noticia? Pues sí: la semana pasada Leopoldo López fue favorecido por decisión de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos que determinó, en un falló histórico, que la inhabilitación impuesta desde la Contraloría venezolana fue, por mucho, ilegal e injusta. Tal decisión sienta precedentes importantes en la defensa de los derechos políticos y ciudadanos en América Latina, aparte de ser un hálito que refresca los pulmones ennegrecidos a punta de vejámenes de nosotros todos, los venezolanos, sobre todo en los últimos tres quinquenios. Sin menospreciar tan importante acontecimiento, ni poner en duda las aptitudes de este importante personaje político de la historia reciente de nuestro país, como venezolano, como caraqueño, como chacaense y como ciudadano debo, y quiero, decir aquello que veo y es, como mínimo, deplorable y mezquino. Primero que nada (y es casi un favor decirlo, casi un pecado no cobrar por darle datos del sentir de uno, común denominador de la gente de a pie, y ahorrarle un dineral en encuestas a los políticos del país, y no sólo al citado en estas líneas) la gente se pregunta ¿por qué tanto esfuerzo (y dinero, por supuesto) en luchar por levantar una inhabilitación (propia, y no la colectiva, que aqueja a centenares de políticos como el señor López), y por qué, además, no dar esa lucha de ahínco y tenacidad, por ejemplo, por la liberación de los presos políticos, que se están muriendo de mengua? No es que una cosa tenga que ver con la otra, pero ¿cómo es posible que ni un solo político de este petro-rincón olvidado por Dios sea capaz de luchar a sangre por el bienestar colectivo, o por los derechos humanos, o por los niños de la calle, pero sí sean capaces de mover cielo y tierra en pro de conseguir sentar las posaderas en la bendita silla de Miraflores? En segundo lugar, estimado pre-candidato a las presidenciales y futuro candidato a las primarias de la Mesa de Unidad ¿Por qué tenemos los habitantes del municipio Chacao que soportar el estruendo de un camión lleno de cornetas llamando, como sucedió el viernes pasado, a una concentración a final de tarde en una calle del municipio? ¿Por qué, además, fue cerrada la calle donde se realizó dicha concentración? ¿Y por qué la policía del municipio se aprestó a ello? ¿Y cómo es posible, además, que en dicha concentración se mostraran afiches que decían la frase “Leopoldo habilitado”, el mismo día de la sentencia? Le comento que, un día, los adeptos al régimen gobernante que inventaron la diana que suena durante la madrugada de los días de elecciones purgarán penas por delitos de tortura, así como aquellos que nos han amedrentado, también, con altoparlantes a diversas horas, por motivos de toda índole. Las regulaciones sobre contaminación auditiva son ya frecuentes en los países del primer mundo y, a menos que me equivoque, Chacao cuenta con una regulación al respecto que, por lo visto, el señor Maraco y su camión no respetan. Más allá de todo lo anterior ¿quién paga el camión propagandístico de Maraco? Y, lo más grave ¿acaso pagamos impuestos los habitantes del municipio Chacao para que nuestra policía tranque una calle, y a hora pico, para que se haga un acto de índole político-partidista? Esa pequeña concentración, para nada espontánea, y los afiches, y el tormento del llamado a celebrar la victoriosa sentencia, y las horas-hombre invertidas por los oficiales de la policía en trancar una calle no son más que la muestra de todo aquello que no queremos, señor López, y lo ponen al mismo nivel de un Rodríguez o un Bernal o un Rangel o un Barreto. No se trata de lo que se diga, del nepotismo que se rumoraba hubo en su gestión como alcalde, del dineral que se ha invertido en Voluntad Popular y sus impecables sedes y sus actos con enormes pantallas, o de las versiones que dicen que el municipio Chacao contó durante su mandato con presupuestos equiparables a los de algún país centroamericano y que, por ende y figurativamente, deberíamos caminar sobre aceras de oro sólido, ni de otros rumores o hechos…, sino que se trata de lo que ello representa, de la manera abusiva en que se sigue haciendo política en nuestro país, del asco profundo y la decepción y hartazgo poderosos que nos produce a los venezolanos el derroche en las narices de los hambreados, las injusticas en la cara de los oprimidos. No es una cuestión personal, ni siquiera tiene que ver con mis simpatías particulares, es que usted, señor López, el viernes pasado hizo todo aquello que nos hace a la gran mayoría del pueblo venezolano estar enteramente saturados de la politiquería criolla y que nos está llevando a un estado de cosas por demás caótico. Y que nadie se confunda: es usted, y son todos: desde un Pablo Pérez y un Rosales a un Radonski y un Borges. Cojan dato y escuchen a la gente ¿o es que son todos harinas del mismo costal, oficialismo y oposición?
Tomado de: http://www.codigovenezuela.com

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