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jueves, 8 de septiembre de 2011

Si la muerte pisa mi huerto



Por: Pablo Aure - @pabloaure - pabloaure@gmail.com - Hemos podido comenzar el ¡Hasta cuándo! de esta semana con distintos temas. Por ejemplo, con las acusaciones de Didalco Bolívar que a todas luces develan un claro acuerdo del ex gobernador de Aragua con sus antiguos camaradas con fines palmariamente descubiertos. También es tema la decisión de la CIDH, aún no dada a conocer oficialmente, sobre la inhabilitación de Leopoldo López; y además merecen comentarios las declaraciones de la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estella Morales, dadas a José Vicente Rangel, manifestando que "no son vinculantes órdenes de cortes internacionales". Bueno, esos temas son relevantes y de mucha actualidad. Pero lo que sigue teniendo vigencia por sus inmensas repercusiones en todos los órdenes de la vida venezolana, es el confuso asunto de la salud de Hugo Chávez y un eventual desenlace fatal. Es imposible no pensar en eso, desde que el mismo Presidente ha puesto a rodar un slogan diciendo esto: "viviremos y venceremos". Cosa rara, porque para vencer hay que vivir. Nadie pronostica que va a alcanzar una meta porque va a estar vivo, a menos que tenga hondas dudas sobre su salud. Hablaré de la muerte de Chávez. No porque la desee (todo lo contrario, quiero que esté vivo para que rinda cuentas a la justicia), sino porque dada la gravedad de la enfermedad que padece, se convierte en un escenario insoslayable en cualquier análisis sobre el futuro de Venezuela. En los últimos días, las circunstancias han comenzado a variar de una manera vertiginosa. Nada de lo que ayer pronosticábamos hoy podemos mantenerlo. A menudo los analistas hablan sobre los escenarios electorales imbuidos por la inercia de poner como hombre fuerte a vencer a Hugo Chávez. Y las cosas empiezan a verse distintas. Hay que plantearse seriamente un escenario político en el que Chávez ya no esté para que haya coherencia en el análisis. Su desaparición física o su inhabilitación por las condiciones de salud y necesidad de tratamiento obligan a examinar un escenario no pensado antes. En todo caso habrá repercusiones intensas tanto en el chavismo como en la oposición democrática. En la vida y en la muerte... "ampáranos" Señor - Veamos: ¿qué pasará en el PSUV cuando ese evento inevitable ocurra, si es que ocurre prontamente, como vaticinan muchos? Hay una canción de Joan Manuel Serrat ("Si la muerte pisa mi huerto") en la que el autor se plantea qué pasará en caso de que la muerte lo sorprenda. Dice: ¿Quién mentirá un padrenuestro y a rey muerto, rey puesto... pensará para sí? Es la ley de la vida en muchos ámbitos: "A rey muerto, rey puesto". Pero de seguro no será así en las filas del partido de Chávez. No será fácil un sustituto, pues al desaparecer el caudillo, amo y señor de las ideas y de todo, en esa retahíla de aduladores y aprovechadores que sirven al comandante no se ve nadie con suficiente fuerza como para asumir su papel. Así que, a "rey muerto", no habrá, de seguro, "rey puesto" en la "revolución". Joroba de búfalo - Hay enfermedades que dependiendo su gravedad modifican la estructura ósea del cuerpo, generando modificaciones en el aspecto externo de las personas que la padecen. Ayer un amigo médico oncólogo me comentaba que algunos tipos de cáncer cuando están en un estado avanzado producen en el paciente una joroba llamada lomo de búfalo, que se caracteriza por el encorvamiento hacia adelante de los hombros. También de un efecto llamado cara de luna. Me comentaba el galeno que la apariencia actual del Presidente hace presumir la gravedad de su enfermedad y del estadio metastático de su cáncer. No le supe contestar, pero he visto ciertamente al Presidente en fotos y en televisión, y sí lo veo así como me lo explicó el médico. Para finalizar la conversación no pude despedirme sin preguntarle, dada su experiencia en la materia, cuál es el tiempo promedio de vida que tienen los pacientes con ese tipo de afecciones. No vaciló en responderme: ¡5 meses después de la tercera quimioterapia suelen fallecer! ¿Por qué ocultan la gravedad? - Si es cierto ese diagnóstico sobre la eventual enfermedad de Chávez, entonces nos preguntamos: ¿por qué no dicen la verdad? No hay otra respuesta distinta a la de querer prolongar la agonía. No la de Chávez, sino la del régimen. Si es cierto que Chávez está en la recta final de su vida, se desatarían los demonios civiles y militares "incondicionales" de Hugo Rafael. Resultados impredecibles. Mosca con elecciones adelantadas - Sin cronograma electoral, con un Presidente que quiere ser candidato y que está enfermo (y con la más determinante intención de sacarle provecho electoral a la lástima), no es descartable un adelanto de las elecciones presidenciales. Aprovechando las residuales energías que le quedan a Hugo Rafael, y el servilismo del CNE, con un REP envenenado y la implementación de cuadernos electrónicos, esa posibilidad es cierta. Que se vaya solo - No es lo mismo con guitarra que con bandola: cuando el ocaso se aproxima las focas dejarán de ser focas y los magistrados comenzarán a hacerle carantoñas a los sucesores. Han empezado a lanzar puentes. Los militares se le cuadrarán a quienes les aseguren su estabilidad y su sobrevivencia. El sentido común se impondrá. ¿Se preguntará Chávez lo mismo que Joan Manuel?: ¿Quién será ese buen amigo que morirá conmigo, aunque sea un tanto así?

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