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lunes, 16 de agosto de 2010

La descentralización: ¿una utopía?


Por: Fernando Facchin B. - ffacchinb@gmail.com - El proceso de descentralización nació gracias a la voluntad política de la IV República que aceptó la necesidad de un cambio político que garantizara la estabilidad del sistema democrático. De tal manera que la descentralización como proceso de transformación del hipertrofiado Estado centralista, es el sistema ideal para desarrollar la democracia en un verdadero esquema de participación ciudadana, tal como está contemplado en la violada Carta Magna como principio fundamental para evitar la concentración de poder. La descentralización viene a conformar un verdadero estado federal desde las perspectivas económicas, jurídicas, políticas y sociales necesarias para el desarrollo sostenible de los estados y municipios, pero para que sus ventajas potenciales se materialicen requiere de una serie de condiciones. El principio de autonomía es una de ellas, junto con un marco jurídico que permita las relaciones intergubernamentales, la clara delimitación de competencias y la suficiencia financiera. La centralización político-administrativa es un sistema opresor de los recursos públicos con sus monopolios, sus prohibiciones y sus trabas de todo género al desarrollo sostenible de las regiones. Evitemos que la descentralización sea una utopía. En la actualidad el Gobierno central ha cortado el proceso descentralizador produciendo una crisis en su legitimidad, debilitando las instituciones, retardando la asignación de recursos a las regiones, negándoles su propio desarrollo, a sabiendas que la democracia y la participación protagónica son ejercidas a cabalidad cuando los gobiernos locales son más próximos a los ciudadanos, realzando la importancia de la sociedad civil y sus instituciones políticas ante los desafíos del desarrollo regional y la estimulación del sentido de pertenencia como sociedad colectiva. Es un hecho cierto que los gobiernos locales, a pesar de sus limitaciones actuales, tienen a su favor, con contadas excepciones, la ventaja de gozar de una mayor capacidad de representación y legitimidad con relación a sus representados y gozan de más flexibilidad, adaptabilidad y capacidad de maniobra político administrativa. La descentralización nos garantiza la previsión y la prospectiva de un futuro promisorio para el ejercicio de nuestra libertad y nuestro poder, sobre todo para convertirnos en artesanos de un futuro elegido más que ser víctimas permanentes de un futuro sufrido, no querido como el que se vislumbra en el país si no asumimos el rol que nos corresponde para lograr el restablecimiento legal de una descentralización eficiente en contraposición a un socialismo deficiente, incapaz, corrupto y depredador. La Constitución consagra un modelo de Estado fundamentado en la democracia, el federalismo y la descentralización; y así lo podemos constatar en su tantas veces violado texto. La descentralización permite un equilibrio más democrático entre los actores políticos y sociales al impedir concentraciones de autoridad, poder y recursos presupuestarios, por lo que se viene sosteniendo que también aumenta la gobernabilidad democrática de un país, involucrando a un mayor número de actores en las decisiones. De igual manera, los procesos de descentralización y transferencia son el medio idóneo para impulsar y contribuir a la consolidación del modelo federal y descentralizado que determina la Constitución, para lograr impulsar una gestión eficaz, eficiente, transparente y responsable de las políticas públicas en cada región del país en correspondencia con sus aspiraciones, necesidades y propuestas. La actuación del oficialismo evidencia una crisis socio política de dramáticas señales de destrucción del país, después de 40 décadas de estabilidad política surgen dudas acerca de la probabilidades de sobrevivencia del Estado de Derecho. El camino a seguir por parte de todos los venezolanos es el de la defensa de la descentralización y de la verdadera participación que se materializa cuando accedemos libremente a la toma de decisiones políticas. Para que la descentralización no sea una utopía, se requiere del voto masivo el 26S.

2 comentarios:

  1. Ligia isturiz qseleccionada18 agosto, 2010 08:08

    Interesante trabajo Soy fiel creyente del valor de la descentralización administrativa y de sus aportes a la participación ciudadana. Como también creo en el voto masivo del 26-S y me aterra la abstención y sus efectos sobre la Democracia y la composición de los poderes Públicos . Ligia Isturiz

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  2. Hola Ligia. Al igual que tú, defiendo la descentralización; pero esa descentralización nunca podrá ser en beneficio de los ciudadanos mientras nosotros, los ciudadanos todos, no entendamos que tenemos que EXIGIR a quienes pusimos en los puestos públicos; mientras no entendamos que no tenemos que "pedirles de favor" que trabajen para nosotros porque ellos son NUESTROS empleados a quienes les pagamos el salario para que RESUELVAN los problemas de todos los ciudadanos, sin excepciones.

    Por nunca habernos hecho respetar ni hacernos valer, ni exigir cuentas, es por lo que Chavez llegó adonde llegó; y es la razón por la que lo sacamos Y LO VOLVIERON a encaramar.

    Nada servirá en tanto y en cuanto los ciudadanos no nos unamos en una sola voz de exigencia de respeto, de cuentas y de eficiencia. No habrá descentralización que valga si los ciudadanos no nos UNIMOS y nos hacemos respetar por nuestros empleados... del presidente para abajo.

    Saludos y gracias. Magda

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