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viernes, 27 de agosto de 2010

Carta Abierta a los de la MUD


Por: Luis Indriago
Estimados señores de la MUD:
Es una suerte para los venezolanos creyentes en la democracia contar con este canal de comunicación directo con la dirigencia política, que está llamada a ser custodia de la esperanza de un pueblo, que día a día a ve morir no solo a sus seres queridos, sino también a sus perspectivas de futuro.
Soy un convencido votante y lo harán por todos quienes hayan demostrado tener claros sentidos de coherencia democrática y del momento histórico que vive nuestra agredida nación. No he querido apelar al uso del cliché "unidad democrática" porque, a sabiendas de la necesidad de estar todos cohesionados en pro del rescate de la democracia, sólo que falta mucho por deslastrarse de intereses de escaso valor que subyacen en los seres humanos que somos.
Justo lo anterior es la esencia de la motivación de esta nota, que no es más que un grito de desespero frente a lo que ya se comienza a percibir en el inicio de esta campaña. Venezuela no está para bailonas. No son las tácticas de la mercadotecnia política las que van a motivar a la gran masa a inclinar la balanza. La cosa no está para ensayos. Si bien existe un inmenso capital político generado por el más grande deterioro jamás padecido por este país, a la par existe una inmensa ignorancia, aderezada con las más crudas necesidades, y que quizás no perciba diferencias entre la democracia y cualquier otro sistema polí­tico o económico, por más fracasado que éste sea.
Esta campaña debe estar llena de contenidos claros, palpables y realizables a corto plazo que atiendan las necesidades reales de la gente y, sobre todo, que haga percibir que la democracia es mejor alternativa que toda esta inmensa desgracia que nos ocurre. Esto tiene que comenzar por demostrar que los factores democráticos, más que una coalición electoral, sostienen "el compromiso" por el rescate y la reconstrucción de elementos esenciales ó la nación y que mientras se cumpla ese "compromiso" todos los ciudadanos tendremos mejores perspectivas de vida.
Esto tiene que hacerse, no tanto sin miedo, sino asistido por las fuerzas del convencimiento con se digan los mensajes. Más que una dependencia de las encuestas, aquí lo que se requiere es hablar con el corazón lo que se piensa en conexión con la gente, sin incurrir en el populismo dañino y perverso. Es con olfato polí­tico, con el desprendimiento de mezquindades y por encima de todo: con la sinceridad de quienes expresen los mensajes, como se podrá llegar hasta el refugio moral de todos los venezolanos.
Venezuela está llamada a superar su grave crisis. Un rufián y unas decenas de secuaces no pueden acabar con este hermoso país. Necesario es hacer uso de todas esas reservas morales que todos llevamos por dentro para salirles al paso. El momento de acudir a ellas ha llegado. Es ahora.
Aunque pareciese tarde por lo inminente del plazo electoral, aún no pierdo la esperanza de ver en una fantástica tarde reunidos a todos los factores democráticos del país” no solo a los factores partidistas” en una sola voz y con la sola intención de sellar el compromiso de rescatar la democracia, apelando a todas las rendijas constitucionales a las que se tengan que acceder. Este gran acto difícilmente lo puedan organizar los ciudadanos actuando por su cuenta. Este tiene que contar con organizaciones establecidas, animadas por la grandeza necesaria para reconstruir un país que nos ha dado de todo a todos. El continente entero espera por ese gran gesto nacional. Muy atentamente,
Luis Indriago

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