martes, 26 de marzo de 2013

La apuesta del candidato o cómo Florentino le pudo ganar al Diablo

Por: Luis Manuel Aguana


Solo hay una manera de decirlo: Ir a las elecciones el 14A con las mismas condiciones del 7-O, equivale a perder las elecciones. Y nos preguntamos, ¿porque es tan difícil de entender eso? ¿Porque la oposición insiste en darse golpes contra de una pared totalitaria? Se lo hemos indicado de muchas de maneras desde hace mucho tiempo, pero no ha sido posible que el nuevo Comando Venezuela-ahora Simón Bolívar-, lo entienda: hay fraude en el proceso y no hay manera que nadie que se enfrente al gobierno en las condiciones impuestas por el CNE le gane NINGUNA elección.


Algunos dirán que es por la vocación democrática del venezolano de ir y volver a ir así nos roben el voto. Que el voto es el único instrumento del demócrata para cambiar gobiernos. Pero, ¿todavía la dirigencia opositora no ha caído en cuenta que este gobierno NO ES DEMOCRATICO? ¿Que se robaran hasta el cansancio los votos porque tienen secuestrada la institución garante del proceso  y las elecciones no son justas? ¿Hasta cuándo seguiremos la misma senda?


Pero hay una diferencia entre querer comprenderlo e ignorarlo. Si sabes que vas a perder una elección amañada, es diferente a que vayas- y nos lleven-, a una elección diciendo que ES POSIBLE GANAR. Las estrategias a aplicar son significativamente diferentes.


Si sabes que te estás enfrentando al poder del Estado y vas a perder, entonces el problema se circunscribe a qué estrategia aplicar para recuperar el país perdido. Si vas pensando que vas a ganar un proceso que no es posible ganar y luego aceptar lo que te diga un CNE corrupto, eres tan o más responsable de eso que el gobierno, porque lo legitimas. Vaya problema.


Quiero volver a señalar el caso de las elecciones presidenciales de Perú en el año 2000, donde el candidato Alejandro Toledo pidió que no votasen para la segunda vuelta, aduciendo falta de transparencia y credibilidad en el sistema electoral (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Per%C3%BA_de_2000). Toledo estaba convencido del fraude electoral en las elecciones y amenazó con retirarse, llamando a la población a no votar en la segunda vuelta. El gobierno de Fujimori ganó con el 74% pero tres meses después el gobierno ilegitimo terminaba con la fuga del Presidente al Japón.


La estrategia de Toledo no se concentró en “ganar” algo imposible de ganar, sino deslegitimar al gobierno de Fujimori y continuar su lucha contra un gobierno autocrático y dictatorial, que había olvidado su origen democrático persistiendo en perpetuarse en el poder. Si Toledo hubiera participado en esa farsa por el dogma de “no llamar a la abstención” los peruanos no hubieran regresado a la senda democrática. Pero ni Toledo se retiró, ni los peruanos se abstuvieron. Votaron nulo en un 29,9%.


Entonces las estrategias difieren cuando se sabe que se hará fraude, que cuando se cree que el proceso es limpio o se piensa que existe alguna posibilidad remota de ganar. Pues con el CNE de las captahuellas y el SAI, las maquinas a la entrada de los centros y las movilizaciones del PSUV amenazando con quitarle las Misiones a su militancia, esa posibilidad debe desaparecer definitivamente de la mente del candidato opositor.


Esto nos deja con una sola opción: el candidato está dejando al azar el resultado del proceso del 14A. Está apostando en una ruleta arreglada. Y nos está diciendo que ganará unas elecciones en las mismas condiciones- o peores- con las que fue el 7-O y perdió.


El pasado 20 de Marzo un grupo de venezolanos publicamos una Carta Abierta en ocasión a las elecciones del 14 de Abril de 2013 (ver http://declaraciondecaracas.blogspot.com/2013/03/ante-las-elecciones-del-14-de-abril.html). En ella expresamos la preocupación que legítimamente tenemos muchos venezolanos acerca de la insistencia del candidato y el Comando Simón Bolívar no exigir condiciones para participar en las próximas elecciones, indicando expresamente cuales son esas condiciones que deben ser exigidas.


Una cosa es ir a unas elecciones que sabes que vas a perder y exigir pulcritud en el proceso, amenazando con retirarte –como Toledo -, si no se cubren esas exigencias, y otra muy diferente es ir sin pedirlas. Lo segundo significará que al aceptar medirte en esas condiciones, estarás aceptando cualquier resultado que provenga de allí.


Pero hay algo que no se ha hecho notar y que pienso es aún más importante que solicitar unas condiciones que un régimen castrocomunista no va a dar: y es QUE SE VA A HACER SI NO SE DA UN PROCESO LIMPIO…Obviamente se va a perder. Pero se puede salir revolcado de ese proceso pero también se puede caer parado.


De allí es que debe realmente partir la oposición democrática del país. Si un candidato opositor sale perdiendo de un proceso amañado advertido por el ANTES de las elecciones, su posición política es de mucho mayor fortaleza para una lucha posterior que si SE ENTREGA en bandeja de plata a un fraude.


Nadie le está pidiendo a Capriles que se prenda candela al frente del CNE por unas condiciones que sabemos que no le van a dar. Lo que le pedimos es QUE LAS EXIJA por los cuatro costados del país y que nos diga QUE ES LO QUE VA A HACER SI EL GOBIERNO NO LAS CUMPLE. Si lo hace todos le acompañaremos, no solo con nuestros votos, sino con la lucha que inmediatamente se tendrá que dar al primer minuto de conocer el resultado.


¿Se dan cuenta de la diferencia? Una cosa es tener un candidato realizando una campaña de diferenciación con el gobierno heredero, tratando de recaudar unos votos que de una manera u otra ya están cantados, que una desafiando al gobierno indicándole que si no da una pelea justa, no se reconocerá un ganador ilegitimo. Son dos cosas completamente diferentes.


Los venezolanos conocemos el lance de “Florentino y el Diablo”, el inmortal poema llanero de Alberto Arvelo Torrealba. Una fuerza de la obscuridad tratándose de llevar el alma de Florentino pero éste, no solo le gana la copla con inteligencia, llevándolo hasta el amanecer, sino que lo desafía invitándolo al duelo ripostando que solo duele perder lo que no se ha defendido. Y el Diablo le dice que precisamente ¡por eso es que quiere su alma! Porque “lo que se perdió no importa si está de pies el vencío”…


“FLORENTINO
Que duele y da escalofrío...
Dáme campo pensamiento
y dáme rienda albedrío
pá'enseñarle al que no sabe
a rematar un corrío.
Cimarrones hay que verlos,
de mautes no le porfío;
puñal, sáquelo si quiere
a ver si repongo el mío.
Duele lo que se perdió
cuando no se ha defendío.


EL DIABLO
Cuando no se ha defendío
lo que se perdió no importa
si está de pies el vencío.
porque el orgullo indomable
vale más que el bien perdío.
Por eso es que me lo llevo
con la nada por avío
en bongo de veinte varas
que tiene un golpe sombrío.
Y vuelvo a cambiarle el pie
a ver si topa el atajo.


FLORENTINO
A ver si topa el atajo.
Cuando se fajan me gusta
porque yo también me fajo.
"Zamuros de la Barrosa
del alcornocal de abajo:
ahora verán, señores,
al Diablo pasar trabajo".[1]


A partir de esta última estrofa el Diablo comenzó a perder con Florentino, dispuesto a llevar hasta las últimas consecuencias el desafío, reconociendo el Diablo “que el orgullo indomable vale más que el bien perdío”. La fuerza de eso es única y telúrica. Bien les valdría a nuestros políticos seguir los consejos de las raíces más profundas de nuestra venezolanidad, y desafiar la obscuridad como lo hizo Florentino. De pronto le podrían también ganar al Diablo…


Caracas,  25 de Marzo de 2013


@laguana

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