Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: «¿Y qué va a ser de éste?». Jesús le contestó: «Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme». Por esta razón corrió entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no iba a morir. Pero Jesús no dijo que no iba a morir, sino simplemente: «Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa?». Este es el mismo discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito aquí, y nosotros sabemos que dice la verdad. Jesús hizo también otras muchas cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros.
Es Palabra de Dios ORACIÓN Me acojo al Poder del Santísimo nombre de Jesús ante el cual toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el infierno, y proclamo: Jesucristo es el Hijo de Dios para Gloria de Dios Padre. Amén. ORACIÓN Señor, por el poder de tu santísimo nombre, por los méritos de tu preciosa sangre, pasión, muerte y resurrección; por tus llagas santas y gloriosas, te pido esta gracia si conviene a tu designio y voluntad (petición). Amén.
“La amistad es algo sagrado, no se da sino entre gentes de bien que se estiman mutuamente, no se mantiene tan sólo mediante favores, sino también mediante la lealtad y una vida virtuosa. Lo que hace que un amigo esté seguro del otro es el conocimiento de su integridad. Tiene como garantía de ello la naturaleza de su carácter amable, su constancia y su confianza. No puede haber amistad donde hay crueldad, deslealtad, injusticia. Cuando se juntan los malos, siempre hay conspiraciones, jamás una asociación amistosa. No se aman, se temen; no son amigos, son cómplices”.
("El Discurso de la Servidumbre Voluntaria" - Etienne De la Boétie).
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