jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Qué nos queda de estos viajes?


ANALÍTICA - Por: Emilio Figeueredo - Chávez recorre el mundo, anuncia proyectos, intercambios y alianzas y ¿en concreto qué? . Las relaciones comerciales de Venezuela no pueden ser más desequilibradas de lo que son hoy salvo, aunque le pese, con los EEUU. Los que lo apoyaban hasta hace nada le sacan el cuerpo. Chávez está dejando de ser un activo para convertirse en un problema. Como no entiende de sutilezas ni de formas, las metidas de pata, son cada día más espectaculares. El libro blanco del pentágono, los libros uruguayos, el sobrevuelo fallido de Zelaya-Maduro sobre Honduras, la destemplada declaración en Siria en contra de Israel y proclamar que él es un soldado de Fidel Castro, el creer que los árabes y los africanos son una unidad monolítica, la excentricidad de ser el primer latinoamericano que visita Turquemenistá n, la respuesta de Lula comprando más armamentos de lo que el puede comprar, y por cierto, no ruso. En fin, vivimos de balandronadas e ilusiones mientras que los problemas en el país se agravan a diario. Para colmo de burla a los venezolanos está su caminata por la alfombra roja de Venecia en la que Oliver Stone es a Chávez, lo que Camilo José Cela fue a Pérez Jiménez. Chávez pierde fuelle internacional y su carisma se está resquebrajando como muñeco de nieve a comienzos de primavera. Ahora el que ladra es Diosdado y las amenazas ya no asustan porque cada día más gente se da cuenta de que perro que ladra no muerde. Mientras tanto la oposición, disidencia, indiferentes y muchos más comienzan a creer que no es tan fiero el león como lo pintan y que, a fin de cuentas la democracia no está muerta, todo lo contrario, ahora es cuando empieza a mostrar su fuerza sin armas pero con convicción , dedicación y confianza en un futuro en el que sin violencia, sin golpes de Estado, por la vía democrática, se logrará restablecer el orden constitucional en Venezuela. Es la hora de seguir adelante, de fortalecer las convicciones democráticas y elaborar esquemas de gobernabilidad e inclusión que permitan que la paz social se imponga en nuestro país. Los exaltados, los extremistas desequilibrados, y todos aquellos que piensan que la democracia no es un traje a la medida de los venezolanos, pronto se darán cuenta que ellos no son la expresión del país sino un accidente en la corta vida de la República democrática de Venezuela.

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