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domingo, 20 de marzo de 2011

La ratonera


Con gran preocupaciòn vio el ratòn que el dueño de la hacienda había comprado una ratonera: ¡había decidido matarlo! Comenzó a alertar a los otros animales. ¡Cuidado con la ratonera! ¡Cuidado con la ratonera! La gallina, al oir los gritos, le dijo que se callara. Mi querido ratón. Se que para tí eso es un problema, pero a mi no me puede afectar en lo absoluto. Así que no armes escándalo. El ratón fue a hablar con el cerdo, que al ver su sueño interrumpido se sintiò molesto. ¡Hay una ratonera en la casa! Entiendo tu preocupación y me solidarizo contigo, respondió el cerdo. Por lo tanto te prometo que te tendré presente en mis oraciones esta noche; más, no puedo hacer por tí. Más solitario que nunca, el ratón fue a pedir ayuda a la vaca. Mi querido ratón ¿qué tengo que ver con eso? Has visto alguna vez que una vaca haya muerto en una ratonera? Al ver que no conseguía la solidaridad de nadie, el ratón volvió a su casa de la hacienda, se escondió en su agujero y se pasó la noche en vela con miedo a que le sucediese una tragedia. Durante la madrugada, se oyó un barullo ¡la ratonera acababa de atrapar algo! La mujer del hacendado bajó a ver si había muerto el ratón. Como estaba oscuro, no vió que lo que había caido en la trampa era una serpiente venenosa. Cuando se acercó, la serpiente la mordio. El hacendado, al oir los gritos de la mujer, se levantó y la llevó inmediatamente al hospital. Allí recibió tratamiento, y despues volvió a casa. Sin embargo, seguía con fiebre. Como sabía que no hay mejor remedio para el enfermo que un buen caldo, el hacendado mató a la gallina. La mujer comenzó a recuperarse, y como los dos eran muy queridos en la región, los vecinos acudieron a visitarlos. Ante tal demostración de cariño. el hacendado, agradecido, mató al cerdo para poder ofrecer una comida a sus amigos. Finalmente, la mujer terminó de recuperarse, pero los costos del tratamiento habían sido altos. El hacendado tuvo que llevar la vaca al matadero para poder pagar, con el dinero recaudado de la venta de la carne, todos los gastos. El ratón, testigo de todo aquello, no dejaba de pensar: "Y bien que se los advertí. ¿No habría sido mejor si la gallina, el cerdo y la vaca hubiesen comprendido que el problema de uno de nosotros nos pone A TODOS en peligro?
Tomado de Todo en Domingo - Revista de El Nacional.

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