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martes, 20 de marzo de 2012

El conocimiento como bien común

Por: Mario Fagiolo - UDO - http://esytransformacion.blogspot.com - Los "bienes comunes", tangibles e intangibles, constituyen el patrimonio de una comunidad; ellos requieren intensa acción colectiva, sólidos mecanismos de autogobierno y elevado nivel de capital social. Por tanto, su utilización debe ser regulada para impedir que estos se acaben a causa de su explotación indiscriminada. El conocimiento, que hoy se encuentra disponible con un simple "clic", se perfila como un emprendimiento colectivo. La red ­con su carácter interactivo y penetrante­ rompe con el viejo paradigma "saber no compartido es poder"; la idea misma de conocimiento pierde su carácter de exclusividad como función social. En la "sociedad del conocimiento" cambia la estructura de la cadena de valor; la naturaleza del trabajo y de los procesos productivos debe sacar cuenta con la dimensión digital, con su difusión, interconexión e interacción. En la era digital el verdadero capital está constituido por las personas y por su calidad, que se manifiesta en la experiencia, el compromiso, las ideas y las formas de relacionarse. El conocimiento es el combustible especial que permite a las sociedades modernas apostar a su desarrollo por medio de la investigación, la formación y la difusión social de los saberes creativos e innovadores. Pero, la difusión del conocimiento está siendo atacada por normas cada vez más restringidas que pueden ser comparadas a los recintos que caracterizaron la formación del capitalismo. Véase la problemática generada en torno a la posible aprobación de la "Ley SOPA": Stop On line Piracy Act (Ley Contra la Piratería en Línea). Esta ley está en discusión en los EEUU con el objetivo de combatir el tráfico en Internet, de contenidos y de productos protegidos.
Las repercusiones son gravísimas para Internet; pues se podrían obtener órdenes judiciales contra aquellas webs o servicios que faciliten la supuesta trasgresión de los derechos de autor.

Estas órdenes pueden incluir:
1. El bloqueo a la web en cuestión.
2. El congelamiento de fondos de las empresas facilitadoras de cobro en Internet.
3. Los servicios de publicidad deben bloquear la web sospechosa.
4. Se deben eliminar enlaces a la web denunciada.

Los efectos colaterales de leyes como SOPA cambiarían Internet de forma negativa:
1. El anonimato, importantísimo para todos los que viven en regímenes totalitarios, será ilegal.
2. Nuestras comunicaciones serían oficialmente espiadas.
3. La ley no distingue entre proveedor o usuario, todos serán culpables.
4. El miedo de enlazar algo sospechoso limitaría la actividad de la red.

El problema no es la forma en que la gente accede y comparte información, es necesaria una reestructuración de las leyes internacionales de propiedad intelectual que deben ajustarse a nuestros tiempos, a la forma en que usamos la tecnología que nos acerca a la cultura y la manera en que la compartimos.

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