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viernes, 2 de agosto de 2013

Una reflexión para mucho cura (no Sacerdote) que se cree más papista que el Papa















Por: Eduardo Dimet

Un bautizo

Hace 6 meses decidimos que íbamos a bautizar a nuestra hija en Argentina y queríamos que el padrino fuera mi cuñado Federico Abalsamo. Cuando le preguntamos a Federico nos dijo que le encantaría pero que necesitaba bautizarse para ser padrino.

La familia de mi esposa es una familia mixta judío católica, ya que la madre de mi esposa es judía y el padre es católico. 

Los padres siempre le dieron a ellos la opción de elegir su religión. Mi esposa eligió la religión católica, la hermana Carolina, la religión judía y el hermano Federico siempre estuvo más cerca del catolicismo, pero nunca se bautizó. Esa era una buena oportunidad para hacerlo.

Empezó a averiguar cómo bautizarse en varias Iglesias y todas le ponían trabas de cursos o trámites burocráticos para hacerlo. Por ese motivo, Federico nos llamó y nos agradeció que lo hubiéramos   elegido como padrino, pero que no se había podido bautizar por las trabas que había encontrado para hacerlo y que dado el corto tiempo que faltaba para el bautizo, iba a ser imposible.

Mi esposa, no resignándose, decidió llamar a la Arquidiócesis de Buenos Aires para intentar hablar con Bergoglio, en aquel entonces Cardenal (eso fue aprox. el 15 de noviembre de 2012). 

Pudo hablar con la su secretaria quien escuchó atentamente toda la historia y le dijo que se lo iba a trasmitir al Cardenal; 15 minutos más tarde sonó el teléfono. Era el mismísimo Bergoglio llamando para preguntarnos en qué nos podía ayudar. No lo conocíamos, no nos conocía, y sin embargo nos llamó.

Mi esposa le contó nuevamente lo que pasaba y la historia familiar y Bergoglio le dijo que con mucho gusto bautizaría a Federico. Que fuera ese mismo sábado a la Catedral y que él mismo lo iba a bautizar. Cuando Bergoglio terminó la ceremonia le dijo a Federico que jamás olvidara sus raíces judías.

Increíble persona. Y como si eso fuera poco, Bergoglio se ofreció a bautizar a mi hija. Nosotros no lo podíamos creer que el mismísimo Cardenal Bergoglio bautizara a nuestra hija.

El cardenal se tomó la molestia de venir desde su casa a la Iglesia de San Martin de Tours un sábado por la tarde a bautizar especialmente a nuestra hija sin conocernos y con la humildad de un grande. Tuve la alegría de conocerlo y de hablar con él y es una persona extraordinaria.

Me gustaría mucho que compartieras esta historia porque habla mucho de su humildad así de cómo piensa e interactúa con las religiones hermanas.

Realmente un ejemplo.

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