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martes, 20 de noviembre de 2012

Las harpías




















Por: Pedro Raúl Villasmil Soulés - Observando y oyendo las quejas y denuncias de los diversos  voceros de la MUD; pero sobre todo contemplando, yo mismo, con estupor y asombro  el desuello descarado, cínico, impúdico y procaz  de las rectoras  del  CNE  y el modo fullero, tramposo, timador y aranero para inclinarse a favorecer las conveniencias e intereses de Chávez en la campaña electoral, me vino a la mente aquel mito famoso de Las Harpías. Esa suerte de humanoides aladas con rostro de mujer, cuerpo de buitre y afiladas garras que Virgilio, por cierto, ubicó en el vestíbulo de los Infiernos dispuestas a hollar la tierra  para  cumplir cualquier encargo que causara a  los mortales: infortunios, maltratos, daños o vicios.

Estos seres, tocados por el hechizo del céfiro del Mar Egeo, son tres cuyos nombres revelan bien sus naturalezas: Aelo (viento tempestuoso), Ocípete (vuelo rápido), Celeno (la oscura). 

Su perniciosa tarea les fue encomendada por Zeus quien, conociéndoles bien su índole, les ordenó descargar su  abuso contra Fineo, gobernante de Tracia quien tenía, además, el don de la profesía a la que este poderoso soberano de hombres y dioses temía no fuera a confesar,  un vendaval de hechos secretos que hincharan  las velas de la verdad sobre todo cuanto pasaba en el Olimpo. Para evitarlo, convocó a Las Harpías para que valiéndose del rapto -su medio de intimidación- la causaran a Fineo (a quién ya tenía confinado en una isla) todos los daños posibles que le incomodaran la existencia.
Sin aprensión ni escrúpulo y maltratando e irrespetando su condición humana, le arrebataban sus proventos cada vez que los tenía consigo, hambreándolo y, como si fuera poco, le corrompían el ambiente con toda suerte de argucias coprológicas.
No muy lejos los hechos que ocurren en este mito han estado, por su parecido, presentes en las andanzas de estas singulares rectoras quienes, por sus ejecutorias, han sido más "madrastras de vicios" que "madres de virtudes".

Como Las Harpías, ellas  se han ofrecido a proporcionarle al inescrupuloso Zeus barinés sus buenos oficios para ayudarlo a menguar su temor  sobre cualquier imponderable electoral. Es así, como resuelven anularse ellas su individualidad conviniendo, a la vez, que el  CNE enajenara al autócrata su poder autónomo para que lo hiciera parte integrante de su feudo zalamero. De  este modo, valiéndose de todos los ardides tramados, seguramente, por él y si no con su consentimiento, se prestaron, como Las Harpías, a raptar normas, violar principios, atropellar preceptos, desconocer leyes y pisotear conductas; a enrarecer el ambiente permitiendo toda suerte de transgresiones, atropellos, corruptelas e ilegalidades con los cuales han irrespetado, ofendido y burlado a ese Fineo que es el pueblo venezolano. 

Con la mas descarada inmoralidad, han mancillado la integridad y la autonomía de un poder vital e indispensable para apuntalar, soberanamente, la democracia, transformándolo en un apéndice del brazo  ejecutor del Mandón, mientras estas señoras rectoras ganan, individualmente, en "seguridad y en "orgullo" al contar con un poder cautivo pero bien tazado con un botín de recompensas.

La hora de las gradas












 

Por: Luis Manuel Aguana - http://ticsddhh.blogspot.com - @laguana
 
La “mentalidad de rancho” es una vaina bien seria en nuestro país. Se lleva en la cabeza. Lo ves cuando al entregarle el apartamento nuevo a una familia que nunca ha usado un baño, buscan el espacio para construir un séptico. Así de grave es la cosa. Y así usted explique y eduque, no hay manera de cambiar eso porque es un asunto de creencias, de manera de ver la vida, de una cultura sumamente arraigada de años y años de hambre y necesidad.

Lo vemos cuando el gobierno le entrega a la gente apartamentos que parecen ratoneras invivibles, sin espacios mínimos para convivir, sin áreas verdes y cualquier otra cosa que diga que le están mejorando su calidad de vida. ¡Y en plena Avenida Libertador en Caracas! Y ellos, que no han tenido nunca nada, lo ven como si el gobierno les estuviera resolviendo la vida. Y la verdad es que están vendiéndoles la idea de la propiedad de las viviendas cuando en realidad están confinándoles en “guettos” controlables de los que pueden disponer en cualquier momento, haciéndoles víctimas de un chantaje para siempre.

Y no es que la situación sea de ignorar las necesidades de quienes se están muriendo en los refugios sino de utilizar esa necesidad humana fundamental para manipular y engañar a quienes necesitan para apoyar un proyecto político. El fondo es verdaderamente deleznable, tanto como haberlos dejado en los refugios. Lo que en realidad hicieron no fue construirles viviendas dignas sino refugios organizados en cubículos localizados en las principales calles de Caracas y de los que el gobierno a su antojo amenazará con sacarlos de allí a cada nueva “elección democrática”.

Esa es la manera que tiene el gobierno de ajustar hacia abajo. Todos tenemos que vivir mal. Esa es la esencia del comunismo castrista que se nos trata de imponer.

Y esa misma “mentalidad de rancho” del gobierno “resolviendo” el problema de la vivienda, la tienen nuestros políticos opositores al enfocar la solución de los problemas del país. Estamos como cuando la casa (las instituciones) se está cayendo, y cuando llueve te mojas más adentro que afuera y aun así no te quieres mudar porque no has vivido de otra manera en toda tu vida.

Viven en el rancho de la política construida sobre la base del engaño, la corrupción, del “quítate tu pa'ponerme yo”. Cuando sale alguien "normal" a decir ¡se nos cae el rancho en la cabeza! se apresuran a callarlo "porque así hemos vivido siempre". Y van corriendo a abrir el hueco para poner un séptico habiendo baños en los apartamentos.

Es por eso que a quienes no hemos vivido nunca de "eso" vemos con perplejidad este sainete triste del 7-O y te sale alguien de la oposición a decirte que "no hemos conectado todavía con las clases populares" ¿En qué rancho mental estarán viviendo?  ¡La casa (institución electoral) se les está cayendo en la cabeza y te dicen que todo está bien!

Es bien complejo lo que está sucediendo en Venezuela. Y hay que realizar análisis aun mucho más profundos porque intervienen demasiadas variables. No es un simple análisis causa-efecto.

Pero cuando miras al “bullpen”, que es el sitio de donde el manager del juego de beisbol ve para cambiar jugadores, te pones a llorar. No hay reemplazos. ¡Y el palo de agua sigue insufrible y sabes que la casa se está cayendo! Los que estamos en las gradas gritamos, escribimos, decimos, nos reunimos, proponemos y nada.

Les reseñaré una pequeña historia que posiblemente alguno de ustedes conozca que describe la realidad actual con más precisión:

Una pequeña historia. Esta es una historia acerca de cuatro personas que se llamaban TODO EL MUNDO, ALGUIEN, CUALQUIERA Y NADIE.

Había un trabajo que era importante llevar a cabo y TODO EL MUNDO estaba seguro que ALGUIEN lo haría. Cualquiera pudo haberlo hecho pero NADIE lo hizo. ALGUIEN se molesto mucho porque ese era un trabajo para TODO EL MUNDO. TODO EL MUNDO pensó que CUALQUIERA podía hacerlo pero NADIE se dio cuenta que  TODO EL MUNDO no lo haría. Esta historia termina en que TODO EL MUNDO culpó a ALGUIEN cuando NADIE hizo lo que CUALQUIERA ha podido hacer.” Anónimo.

Cuando comencé a escribir acerca de este tema electoral y por alguna razón no he dejado de hacerlo, empecé a ser uno de los que decía que el rancho tenía goteras. Y a advertir como un venezolano más que debían cogerse las goteras porque con el tiempo se harían huecos más grandes. Ya a este nivel todos nos hemos dado cuenta que tanto al gobierno como la oposición les es conveniente que el rancho siga igual, pero con todos nosotros dentro. Y ya el rancho no tiene solución y hay que cambiarlo.

Pues verán, imagino que ya todos habrán llegado al convencimiento que nadie cambiara el rancho electoral. Como bien dice la historia, todo el mundo está a la espera que alguien lo haga pero nadie lo terminará haciendo. Esa historia se parece mucho a como los venezolanos nos comportamos cuando hay una responsabilidad difusa y diluida. Y lo peor es que hay fuertes intereses a favor de que las cosas continúen como están. Menudo problema.

No endilgaré la responsabilidad a todo el mundo porque eso es como la historia reseñada: no es responsabilidad de nadie. Pero si puedo decir algo: si todos los que presenciamos el juego nos duele lo que está pasando en el campo y no hay gente en el “bullpen”, ya es hora que vayan bajándose de esas gradas y presionar al manager para que ponga nuevos jugadores.

La construcción de algo nuevo no puede seguir esperando, así sea que a quienes les competa construirlo no deseen o no quieran hacerlo. Todos estamos bajo el palo de agua. Ya es la hora de los jugadores de las gradas.

Hebbel

Sólo cuando una casa arde se ve toda la miseria que había dentro. Entonces, hasta el rey se entera de que ha convivido con las ratas. HEBBEL, Friedrich