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lunes, 14 de enero de 2013

Por favooooorrrrr ¡Reconóceme! snif snif


Por: Magda Mascioli G.



En estos días de tanta verborrea inútil, mentirosa, demagógica, violadora de normas básicas, en síntesis, palabrería politiquera de ambos extremos como es usual, sin mencionar por supuesto la gravedad de la situación en Venezuela, lo que es harina de otro costal, no pude menos que reirme cuando escuché las declaraciones de Maduro y de Ledezma en relación al tema del reconocimiento.

Maduro reclamaba que lo que él llama la derecha (poco entiendo yo de derechas e izquierdas porque ese tema me parece, a estas alturas de la vida, una verdadera idiotez cuando la vagabundería es exactamente igual en quienes dicen representar cada bando) lo reconociera como vicepresidente.

Paralelamente aparece Ledezma respondiendo diciéndole a Maduro que lo reconozca a él como alcalde mayor.

Es que en este momento, escribiendo el asunto y recordando el lenguaje no verbal de ambos, me estoy riendo. Y me estoy riendo porque ambos me parecen emular a la novela aquella que duró como 20 años “El derecho de nacer”. El nuevo título para esta novela de quinta sería, digo yo “El derecho a ser reconocido”.

O sea, chavistas y no chavistas que pudiera estar leyendo estas líneas, díganme honestamente: ¿A qué grado de ridiculez, banalidad y estupidez hemos llegado en este país cuando estos dos individuos se comportan como las protagonistas de estas novelas mexicanas donde piden que los hijos sean reconocidos por el protagonista? Es decir ¿De qué carrizo estamos hablando?

¿Reconocer? 
Yo les voy a decir a este par de demagogos a quienes reconozco yo:

·   Reconozco a la gran cantidad de personas de todas las edades que carpetas ajadas con pocos documentos, amanecen todos los días a las puertas del ministerio de la vivienda tratando de ver cómo hacen para tener una vivienda decente.

·   Reconozco a la gran cantidad de personas mayores que todos los días amanecen desde las 4 am a las puertas del seguro social para lograr tener la pensión de vejez o de incapacidad.

·   Reconozco a todos los padres que día a día salen de sus casas a trabajar para poder sacar adelante a sus hijos.

·   Reconozco a todos los ciudadanos, de todas las toldas políticas, que día a día, al llegar a la puerta de su casa en la mañana, se persignan porque no saben si van a regresar.

·   Reconozco a todos los padres y madres de este país quienes todos los días, al dejar a sus hijos en los colegios, no saben quiénes se les van a acercar ni si van a regresar sanos y salvos a casa.

·   Reconozco a todas las personas que día a día salen a la calle, prensa en mano, buscando trabajo y regresan a casa en las tardes sin haber logrado uno.

·   Reconozco a todos los profesionales y no profesionales que tienen un carrito viejo y quienes ante la falta de empleo se ven obligados a trabajar como taxistas, a sabiendas que el riesgo que corren es inconmensurable.

·   Reconozco a todas los ciudadanos que día a día se ven obligados a salir en la madrugada para poder llegar a tiempo a sus trabajos porque deben sufrir el pésimo servicio de transporte, comenzando con el mismo metro.

·   Reconozco a todas las personas que, contra viento y marea, luchan día a día por sus hijos y estudian haciendo un gran esfuerzo económico para lograr así una mejora y poder ayudarlos.

·   Reconozco el sufrimiento de la gran mayoría larga de ciudadanos que sufren por la salud propia o de familiares, y tienen que hacer milagros para poder ayudarlos ante la indiferencia abyecta de quienes tienen EL DEBER de GARANTIZAR los servicios. 

·   Reconozco a todos los ciudadanos que de corazón han confiado en toda esta cuerda de politiqueros miserables y han sido engañados por décadas, hasta el día de hoy. 

·   Reconozco a todos los familiares que día a día, amanecen a las puertas de la morgue de Bello Monte a retirar los cadáveres de sus familiares.

·   Reconozco que lamento profundamente que los periodistas, quienes debían ser garantes de la información ponderada, clara y precisa; de la educación del ciudadanos entre otras cosas, se hayan convertido en instrumentos ciegos de los politiqueros de este país… EN AMBOS BANDOS. 

·   Reconozco, me guste o no, que el liderazgo que Chavez tiene no lo tiene nadie, en ninguno de los dos extremos.

·   Reconozco que siento un grandísimo DESPRECIO hacia toda esta cuerda de individuos que no se han cansado, desde que tengo memoria hasta el día de hoy, de ENGAÑAR a los ciudadanos de a pie de quienes se han burlado hasta la saciedad; a quienes han despreciado, humillado, utilizado, para luego reírse de sus necesidades al punto de hacerles sentir que los ciudadanos se deben a los políticos y no al revés.

·   Reconozco que a pesar de la risa, que no es tal, siento una indescriptible indignación cada vez que veo a estos políticos aparecer como que si NADA de lo que ha sucedido tuviera que ver con ellos y sus porquerías durante décadas.

·   RECONOZCO a una ciudadanía que ha sabido mantenerse de pie en medio de este temporal y ha sabido RESISTIR la andanada de canalladas venidas de ambos extremos.

Reconozco y como tal declaro, que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es TAXATIVA, clara y precisa en sus mandatos, les guste o no a chavistas y no chavistas y que TODOS debemos apegarnos a su texto el que, por cierto, era defendido a capa y espada por Chavez. 

Por esa misma razón ¿De resto? Que ¿A quién reconozco?.. ¡A NADIE! 

Porque para ser reconocido como autoridad, sea la que sea, se debe tener como mínimo, una pizca de DECENCIA, y, verdad de Dios, que NINGUNO la tiene.

Como nooo, detentarán ambos el poder en ambos extremos y los ciudadanos nos la tendremos que calar hasta que sea el momento, pero ¿RECONOCERLOS?..  así como quien dice... 

¡RECONOCERLOS!..

¡Hay grandes diferencias!

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